PRESENTACIÓN

Anualmente cuando nos reunimos los antiguos alumnos de Corias, bien sea en grupos minoritarios por promociones en diferentes lugares del Principado y alrededores, o de forma general en el encuentro de Corias a finales de cada mes de septiembre, siempre solíamos comentar al sentir la alegría de juntarnos de nuevo que, era una pena el que hubieran pasado tantos años sin comunicarnos y sin saber unos de otros.

Afortunadamente, en estos tiempos eso está subsanado gracias a los medios informáticos disponibles que tenemos a nuestro alcance. Aprovechando la oportunidad que nos brinda BLOGGER para poder crear un espacio cibernético común, en la nube, donde se pueda participar y expresar los recuerdos que cada uno de nosotros guardamos celosamente de aquellos años, es cuando surge el Blog de los antiguos alumnos de Corias.

Esta elemental presentación lo único que pretende y persigue es reavivar la amistad y la armonía que hemos trabado entre todos nosotros durante los años de convivencia en el Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias y, que a pesar del tiempo transcurrido, aún perviven frescas en nuestro recuerdo.

Otro de los objetivos del blog es recordar y compartir las peripecias vividas por aquellos jóvenes que coincidimos bajo las mismas enseñanzas, disciplinas, aulas, comedores, dormitorios, juegos, etc., durante varios años en el convento de Corias y que aún las tenemos muy presentes.

La mejor forma que tenemos para rememorarlo es ir contando en este blog todos los pasajes que cada uno de nosotros recuerde, expresados con la forma y estilo propios de cada uno pero, siempre supeditados a los principios del buen gusto, el respeto y a la correcta educación que nos han inculcado los padres dominicos. El temario en principio aún siendo libre, sí debiéramos procurar en general, que tengan preferencia los temas relacionados con el colegio y su entorno, ya que es el vínculo y denominador común entre todos nosotros.

Como es lógico, cada colaborador es el único responsable de sus opiniones vertidas aquí en el blog; las cuales pueden ser expresadas libremente sin condicionantes ni cortapisa alguna por parte de la dirección; tan solo debemos atenernos todos, a las premisas mencionadas anteriormente del respeto y el buen gusto.

Una vez hecha esta breve presentación, se pide la colaboración y aportación de todos los antiguos alumnos pues, seguro que todos tenemos algo ameno e interesante que contar. Unas veces serán relatos agradables y divertidos, y otras no tanto; pero así es la realidad de la vida.

Al blog le dan vida una serie de antiguos alumnos que colaboran de forma fehaciente y entusiasta con Benjamín Galán que es el bloguero administrador. A este galante caballero el cargo de administrador no le fue asignado por méritos propios, más bien por defecto, de forma automática; simplemente, por ser el titular del blog. Pero podría delegar el cargo en cualquier otro colaborador que así lo deseara.

De antemano, muchas gracias a todos los participantes y colaboradores. Tanto a los antiguos alumnos y profesores que deseen intervenir, como a todos nuestros amigos lectores.

¡A colaborar y a disfrutarlo!

(21 de noviembre de 2009)

B. G. G. (BLOGUERO PRIOR)

viernes, 18 de marzo de 2011

EL RETO DE JOSÉ MORÁN

Atencion queridos Blogers:
Recientemente Pepe Moran escribio un articulo sumamente ejemplar; con sus propias reflexiones y animandonos a todos a plasmar en este Blog nuestras experiencias y sentimientos sobre nuestra estancia en el Instituto.
Hasta la fecha solamente el Bloguero Mayor y un servidor hemos atendido a su peticion. ? Tanta vergüenza nos da comentar lo que significo Corias en nuestras vidas ? Vamos caballeros, leer es muy sano, pero mas sano es si se acompaña con un articulo.
Que no se diga. Aqui nadie, eso al menos espero, va a darnos "nota" de redaccion o gramatica; creo que esa epoca ya la hemos pasado la mayoria, por no decir todos. Y si por el contrario, que todos los dias nace uno, existe alguno que lee con afan de critica, hagamos como aun dice mi madre: "Gracias por la flor, pero mie... para el tiesto".
Vamos caurienses, y sobre todo aquellos ex-profesores, que habeilos hailos, que cunda el ejemplo.
Un abrazo.

jueves, 17 de marzo de 2011

EL ESTIGMA DE CORIAS

En relación con  lo que dice Pepe Morán en el  estupendo artículo titulado Corias en el retrovisor, es cierto que existe en la mayoría de los exalumnos de Corias, principalmente entre los internos,  ese sentimiento o  atractivo especial por los recuerdos de aquellos años vividos en el  Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias.

 Yo personalmente, diría que las principales etapas de mi vida en las que  conviví  con otras gentes y que dejaron cierta huella positiva en mi recuerdo han sido  éstas: periodo escolar de la enseñanza primaria en la escuela nacional del pueblo, el internado en Corias, los años en la Escuela de Minas en León, las milicias universitarias y ya los treinta y cinco años de ejercicio profesional durante la etapa laboral. Pues bien, afortunadamente, de todas estas situaciones mantengo buen recuerdo y he tenido estupendos compañeros y amigos con los cuales aún perdura cierta relación de comunicación y amistad. Pero de todas estas convivencias o etapas de la vida, si tengo que destacar una, y no por mejor o peor, no; simplemente porque le ha marcado a uno de forma diferente, esa es  la que corresponde a los años vividos en el convento de Corias. Por eso no es de extrañar que el recuerdo sea indeleble y  permanente. También me consta que, de esta misma opinión  son gran parte de los compañeros y amigos de aquella etapa.

En todos estos ciclos de la vida donde se convive  con otros muchachos que están  en las mismas condiciones que uno o similares, siempre se intima de forma especial y por eso se forjan sólidas amistades que por lo general suelen ser duraderas de por vida, pero la convivencia en el colegio de Corias tuvo un toque especial, no fue lo mismo; de ahí que nos resulte difícil de explicar el porqué para la mayoría de nosotros.  Porque la verdad sea dicha que, en el convento de Corias las pasamos canutas y además por múltiples  motivos: por la rigidez de la disciplina, por estar aislados  de nuestras familias, por la responsabilidad de poder cumplir  ante nuestros padres dada  la confianza que habían depositado en nosotros, por mantener la beca, por el frío que pasamos, por la austeridad en general, tanto de trato como de morada, por la dificultad de los estudios, por la tortura religiosa…etc. Bueno, pues al cabo de los años, seguimos teniendo la mayoría de nosotros un vínculo muy importante con aquella etapa de nuestra vida que, aparte de ser singular, también parece que nos marcó de tal forma que aún hoy mantenemos un recuerdo imborrable. Este marchamo que nos han dejado aquellos años de convivencia en el internado de Corias es bien palpable en los diferentes encuentros que se celebran anualmente, bien sean organizados por algunas  promociones o por grupos individuales. Cada septiembre en Corias celebramos el encuentro general para todos que, a pesar de tener que hacerlo fuera de nuestro querido caserón, y pudiendo llegar a caer en la rutina por la falta de innovación en los actos constitutivos del evento, aún así, año tras año lo disfrutamos como una  verdadera jornada de amistad y de alegría para todos.

Ya he dicho que, cuando se viven  situaciones duras y difíciles, es cuando se traban las buenas amistades entre los que las padecen y pasados los años, en mi caso cincuenta y dos desde el comienzo, parece que el subconsciente, aunque no los elimine, sí filtra todos los momentos desagradables vividos que hubo y los pasa  a un segundo o tercer plano para solamente  mantener  frescos y vivos  los agradables. Yo personalmente diré una vez más que, de todas las etapas de mi vida que he vivido fuera de la familia, ésta es la que más me estigmatizó.

Cómo sería que, en los años posteriores a mi estancia en Corias, cada vez que me enteraba que el colegio iba perdiendo caché e importancia en la zona, y que podría llegar a desaparecer como así fue, me daba tanta rabia y tanta pena que no quería ni oírlo. También diré un detalle que me  enojó bastante y fue cuando en los últimos años de funcionamiento como Instituto Laboral,  se hizo público que una parte de sus instalaciones se iban a utilizar como oficinas comerciales: de Medio Ambiente, de Hidroeléctrica, de carpintería metálica…etc. Me sentó tan mal que no volví  a pisar los claustros del convento hasta el año 2002 que asistí por primera vez a los encuentros de septiembre. Y simplemente era una reacción de protesta por mi parte como un rechazo interno que sentía al ver  aquella falta de estima hacia lo que yo tanto apreciaba y consideraba que debiera ser  intocable.

 Lo tomaba como si fuera  una afrenta personal. Para mi ver el colegio como un zoco árabe, aunque solamente fuera una pequeña parte la afectada, me daba la impresión de que aquel lugar tan emblemático,  había sido mancillado y desvirtuado hasta llegar a perder por  mi parte todo el afecto que me había despertado anteriormente. Pasados los años se me fue debilitando el cabreo y comencé a asistir cada año con  ilusión e interés, a los actos y jornadas del último sábado de septiembre.

Esta sensación de gratitud y buen recuerdo que nos han dejado los años vividos en  Corias está claro que no es  exclusiva de los alumnos. En el caso de Pepe Morán como profesor,  también vemos en su artículo que opina de forma muy similar  y su situación era muy distinta a la nuestra, aunque no estaba exenta  de austeridad y sacrificio lo mismo que la de los alumnos.

Por nuestra parte los alumnos,  también creo que sentimos ese gran apego a los recuerdos de Corias  como un éxito personal, por la valentía de haber sido  capaces de concluir una etapa reconocida por todos nosotros como muy dura y difícil. Tengamos en cuenta que, gran parte de la gente que comenzó no llegó a terminar. Muchos fueron los que se  quedaron en el camino. En la actualidad, cuando oigo a jóvenes próximos a mí entorno quejarse de los estudios en general, o de las instalaciones y medios que poseen, digo para mi: “éstos, si hubieran  estado internos en Corias, no aguantaban ni el primer trimestre”.

Como anécdota diré  que, durante el recorrido que hicimos por las obras del interior  de nuestra desfigurada casona en el encuentro de 2010, estábamos parados un grupo de antiguos alumnos en el claustro de la iglesia, a la altura del jardín interior frente a los antiguos refectorios, haciendo un comentario sobre las grandes transformaciones estructurales que se estaban llevando a cabo, y mientras tanto circulaba por aquellos huecos un biruje que cortaba. Una de las mujeres exclamó ¡vaya frío que hace aquí! Al unísono respondimos unos cuantos diciendo: esto no es nada guapa, si estuvieras aquí durante los meses de invierno como  estuvimos nosotros, ibas a saber lo que era bueno y más. Sin embargo, y a pesar de la corriente que hacía,  permanecíamos allí  todos estáticos en aquel inhóspito lugar, como si estuviéramos deleitándonos  de volver a sentir en el cuerpo aquella sensación de frío gélido que parecía retrotraernos a los años sesenta. Lo que dice el dicho: ¡La sarna con gusto no pica!

B. G. G. (bloguero prior)

BARRIENDO/9... y no precisamente con escoba -por jrFRANCOS-

    ¡Hola, seguidores del Blog!


    CUBANÍN. A falta de ver  las entradas en el Blog de los últimos días (estoy de viaje), mi parcial enhorabuena por tu excelente memoria en el concurso del perro. Pero..., te has pasado un pueblo y no has llegado a otro, según me pareció apreciar el otro día en un visionado rápido. Ya me extenderé más cuando regrese a casa.

    En fechas pasadas colgaste dos escritos hablando de lo SINGULAR DEL AÑO 2011, una serie de coincidencias y cuadraturas en números y fechas. Como si de un crucigrama numérico o sudoku se tratase. Di en su momento mi parecer y a uno de los ejemplos puestos (la ordenación y armonía en el mundo astral, donde todo es encaje o cuadratura matemática de órbitas y giros sin colisiones) quería añadir este otro: en un ecosistema hay también una armonía y un equilibrio, con traducción matemática; seguro que si Joaquín Araújo, Luis Miguel Domínguez o el biólogo Delibes -el hijo del escritor- nos la presentasen quedaríamos tan asombrados como con tus datos expuestos en aquellos dos escritos.

     A lo mejor es una tontería, una simple corazonada -y ya sabes que las corazonadas tiene sonoros fallos y sólo algún que otro acierto-, pero deberías meterte en internet y mirar la palabra FRACTAL, término acuñado por el francés Benoît Mandelbrot en 1975 y que se puede aplicar, asómbrate, a algo tan irregular y voluptuoso como una coliflor o copo de nieve o al Parque de Doñana y sus marismas, lo que hizo el fotógrafo del CSIC Héctor Garrido (ver armoníafractal.blogspot.com). Y aunque los tres ejemplos citados hablan de formas, tal vez tengan una traducción matemática, como los diversos acontecimientos por ti desgranados la tenían. Si averiguas algo, háznoslo llegar.

    JESUSÍN. En una de tus crónicas rurales te centraste en observaciones corraleras de gallinas y gallos. Excelente. No dejaste nada para atrás, porque nada se escapó a tú fina observación. Menos una, pero por imposibilidad material de avistamiento: cómo es el "pizarrín" del gallo. En un comentario a mi último escrito me preguntas si se lo vi yo. Te contesto: Sí. Lo mismo que al anterior compañero, ya te haré partícipe de mis anotaciones campestres cuando vuelva a Los Santos de Maimona, donde te reitero la invitación para que me visites y juntos podamos hacer avanzar a la ciencia corralera. (En cuanto a compañía, ya he contactado con una extranjera, que son las que veo te gustan; es también "alemana" pero doblando el mapa, pues nació en Cabo Verde. Cuando le dije que eras políglota (español, bable y chapurreo del alemán) y científico naturalista autodidacta, se ha entusiasmado y tiene interés en conocerte, pues dice que no es frecuente encontrar hombres así).

    Ve a verme, hombre, que yo me visto por los pantalones y no te voy a fallar como tú a mí. Pero, mira, pelillos a la mar: no te lo voy a echar en cara más. Lo que sí voy a hacer para terminar contigo por hoy, y para prevenir que no nos vayan a tildar de..., de picantones, con tanto hablar de los atributos del gatxón, es rematar con este ripio, que viene a ser algo así como curarse en salud:


                                  Jesusín, ese curiense sin par,
                              estudioso de gallos y sus penes,
                              con tanto hablar de esos "temes"
                              viejos y verdes nos pueden llamar;
                              vaya todo por la Etología,
                              ciencia de la conducta animal,
                              la cual en esta hora y día
                              te voy, con sencillez, a enseñar.
     
      (Y eso es lo que haré en mi próximo pase de escoba).

                                                           
                   Un saludo y hasta otra, que será pronto.-jrFrancos

Nota.- La palabra "temes", final del tercer verso,  la he puesto por conveniencia basándome en una dedución simplista: si en algunas partes de Asturias dicen "patates", "vaques"... donde los demás decimos "patatas" , "vacas"..., pues me dejé llevar por ese estereotipo, que no estoy muy seguro si responde a la realidad, y en lugar de "temas", que no rimaba, puse "temes".     

miércoles, 16 de marzo de 2011

CORIAS EN EL RETROVISOR.

CORIAS EN EL RETROVISOR.
AUTOR: José Morán Fernández

Según Jon Juaristi el nacionalismo vasco se construyó con ingredientes meramentes emocionales, al margen de cualquier basamento racional e histórico. Fue así de simple: primero inventaron un pasado glorioso, casi paradisiaco y un tanto heróico. Un paraíso terrenal poblado por mocetones fuertes, sanos, honestos y cristianos ya antes de cristo. Sin tacha alguna, como no tengamos por tal un inocente e irrefrenable vicio: deshacer un tronco a hachazos. Todo ello contradiciendo la auténtica verdad histórica que sitúa el Paraíso Terrenal en Asturias, más bien por la parte de Rengos. Una vez autoncovencidos de la existencia de tan glorioso antecedente patrio y de la existencia de un enemigo que, vilmente, se lo arrebató, se metieron debajo de una boina y, con éstas, llevan ciento y pico años reivindicando un pasado que nunca existió. Ello produce cierta frustración y melancolía. De ahí, el título del famoso libro de Juaristi :”El bucle melancólico”.

Si trasladamos este fenómeno psico-social a una perspectiva meramente personal detectamos algo muy parecido, un sentimiento bastante común y ciertamente muy humano: el recuerdo nostálgico de un pasado que, realmemente, no existió. Cuando añoramos los años estudiantiles, suele ocurrir, que hermoseamos el recuerdo desde el presente como si nuestra memoria filtrase los residuos desagradables del pasado. Parece ser que fuimos, éramos, muy felices y, como los niños, no nos percatamos de ello. Pero ahora, ahora si, el recuerdo de aquella era feliz nos emociona y sentimos nostalgia de algo que ¿Existió?. ¿Son de verdad nuestros recuerdos fieles a nuestro pasado?, ¿no depuramos de nuestra memoria todo lo ingrato y queda así el pasado como algo dichoso y feliz? ¿no será que lo que vivimos en blanco y negro lo recordamos en tecnicolor?

Reconocen los psiquiatras la existencia de un mecanismo mental inconsciente que nos impele a ignorar lo ingrato del pasado. Gracias a este artificio de autoengaño nos complace nuestro pasado. Es un hecho reconocido que somos víctimas consentidoras y felices de las trampas caritativas que nos hace la nostalgia. Afortunadamente es así. En caso contrario sería insoportable cargar a perpetuidad el insufrible fardo de cuantos disgustos, contrariedades, desilusiones,  fracasos y tristezas hemos tenido a lo largo de la vida. ¿Cómo podríamos vivir si todo lo lamentable de nuestra vida estuviera tan cerca como ayer mismo?. Sería imposible sufrirlo. Por suerte el tiempo de las desdichas siempre tiende a ser remoto.

Vienen estas reflexiones a propósito de lo siguiente. Desde que me jubilé y retorné a vivir en Asturias he ido acrecentando, sin cesar mi relación con muchos de mis antiguos alumnos de Corias. Pude constatar que la gran mayoría manifiesta un gran afecto hacia sus años en aquel colegio. Algunos llegan a glorificar aquello de forma desmesurada. ¿Son víctimas de un bucle melancólico?, ¿Son, somos, víctimas de una ilusión autoinducida que nos transforma la vida en aquel caserón helador en un recuerdo cálido y dulce?

Como sé que plantear así las cosas resultará, para más de uno inquietante, me apresuro a analizar mi propia experiencia. Yo mismo. Yo estuve en el Instituto Laboral de Corias 11 años. Llegué con 24 y hundí alegremente mi vida en aquel caserón destartalado, frío, e inhóspito. Era una vida realmente dura. Diez o doce horas diarias de trabajo, ausencia de toda comodidad, durmiendo en habitaciones cuyas paredes, literalmente se te desplomaban encima por las noches. Yo, que fumaba tenía que hacer malabares de administración para que la miseria de dinero que me daban mensualmente me alcanzara para fumar… Celtas. Y, sin embargo creo que fueron once años felices. No necesito recurrir a ningún autoengaño. Me entregué, con mayor o menor acierto a mi tarea. Acompañar y ayudar en todo lo posible a cientos de chicos en la etapa más delicada de su vida. Yo quería, quise y, no sé, en que medida lo logré, que aprendieran a ser responsables en la vida, a disciplinarse en cuenta a un futuro mejor. Compartí con ellos mi amor por la literatura, por el buen cine, por la música clásica, por la aventura de poder recurrir al Evangelio cuando la vida aprieta … Mi recuerdo de Corias es parte entrañable de mi vida y creo que he sido afortunado viviendo aquella experiencia humana.

O sea que, a lo que parece, yo soy también una víctima de las jugarretas de la nostalgia. Porque parece evidente que los que pasaron por Corias padecen en su mayoría la misma alucinación del pasado. Yo, con frecuencia carecía de un duro para comprarle a Galdina un paquete de Celtas. Los chicos soportaban unos fríos casi de Gulag soviético y da la impresión de que vivieron  siete años en un colegio de lujo. Es lástima que no se pueda hacer el ADN del alma que evidenciaría un común y extraño gen que, como una metástasis nos invadió a todos de cariño a Corias. Fenómeno éste que aflora en la medida que nos hacemos mayores. Es como si en nuestra vida adulta hubiera un “chip” que regula nuestro mundo emocional y que en un momento dado gira 180 grados y comienza la exaltación nostálgica de la juventud. Es el momento de reencontrarnos con el que fuimos y también el momento de buscar a los colegas de aquellos tiempos felices y consumir dosis ingentes de horas recordando lo que fue aquella época maravillosa. ¿Será debido a que del presente recelamos que poco más podemos obtener y del futuro no podemos esperar grandes venturas?

Sea como fuere hay algo indefinible en el caso de Corias, algo que los demás perciben como una extraña apariencia tribal. Algo que al parecer, no detectan en los exalumnos de otros colegios. Los ajenos a Corias suelen pedir que aclaremos a que se debe. No hay explicación. Es así.

Por lo demás podría ocurrir y, me constan casos que tienen sobre aquellos años un sentimiento diametralmente distinto del corriente, es decir, es para ellos un ingrato recuerdo. También esto es normal. Toda realidad presente o pasada ofrece a quien la contempla una estructura poliédrica. Tienen razón quienes recuerdan aquello con enorme cariño y quienes deploran haber vivido allí. Yo confieso que la metamorfosis que hacen la mayoría convirtiendo aquellos tiempos durísimos, separados del hogar, y con una disciplina casi monacal, para decantarlos en un grato recuerdo también a mi me sorprende. Pero esto es lo que hay. Tampoco yo logro comprender porque recuerdo mi estancia en Londres con afecto. Aquel Londres de lluvias eternas, de gentes distantes y huidizas, de comidas de régimen anoréxico. Va a ocurrir que nos encanta el pasado porque éramos jóvenes y nos aferramos a los recuerdos antiguos porque los nuevos son tan efímeros que se confunden unos con otros a los pocos días y no merecen la pena. Si quiero reconocer una cosa los que deploran haber vivido en Corias tienen al menos el mérito de no proclamar su disgusto con arrebatados argumentos que denuncien sólo la dureza de aquello. Al menos eso creo apreciar yo. A estos les voy a contar lo de mi amigo Pin el de Ablaña. Pin vivió en la URSS durante 38 años de los 11 a los 49. En su “memorias de un niño de Moscú” narra la dureza terrible de aquellos años pero no cita los episodios más vejatorios y vergonzosos para Rusia. Los que me contaba a mi en nuestras charlas cuando ambos trabajábamos en la Biblioteca Nacional. Al indicarle mi extrañeza de que omitiese lo peor de cuanto había pasado, me aclaró: “mira, Pepe, hay que ser honrado yo lo pasé muy mal pero eran tiempos muy duros y todos lo pasábamos muy mal. Los rusos también. Pero de aquel pan comí en aquellas aulas estudié, allí luché codo a codo con ellos y no sería honesto por mi parte desahogarme ahora en insultos contra aquello. Jamás morderé la mano que me dio de comer. En la vida hay que tener grandeza de alma”. Pues eso …

Como la mayoría de mis exalumnos ha alcanzado ya la edad de la nostalgia me gustaría contrastar cuanto llevo dicho con su propia experiencia. Venga. Que alguien se anime.

No quiero terminar sin entresacar de entre tantos escombros de la memoria el recuerdo de un alumno fenomenal, ejemplo de hombría, de enorme calidad humana. Uno de los hombres más estupendos que he tenido en cuarenta años de profesor. Me refiero a Ángel Rodríguez Julián que en paz descanse. Cuando yo vaya al cielo, que iré, estoy seguro que me estará esperando a la puerta y allí nos daremos un celestial abrazo.

martes, 15 de marzo de 2011

EL FRAILE, MISTERIOSO


Nuestro personaje de hoy, vivió entre los años 1.560 y 1.630, fue confesor de rey y figuró entre los responsables de la caída del Duque de Lerma. Forzado a abandonar la corte en el año 1.621, fue desterrado a Huete.
Las dos ilustraciones reflejan una situación ocurrida en España, en la que jugó un papel importante.-

                                             ¿DE QUÉ DOMINICO HABLAMOS? 

EL INCIDENTE SURGIDO, NO ES DEBIDO A QUE YO QUE ESTUVIERA EN BABIA, NO.


Hola a todos: El incidente del blog no tiene nada que ver con lo que dice la foto, ni mucho menos. Ha sido debido a que la Red está llena de personal de baja reputación y muy amiga de husmear e intrometerse en lo ajeno y en lo que no debiera.

Por motivos familiares he tenido que desplazarme el domingo a Posada de Rengos para gestionar unos papeles en Cangas y, hoy martes por la mañana aún estando en Asturias, me llama Alfredo Fernández para decirme que el blog no da señales de vida y que la página dice que  no existe, que ha sido borrado. En cuanto he llegado a León me he puesto  en contacto con el blog y efectivamente, el blog ha sido eliminado. Al intentar entrar no he podido hacerlo, ni con mi cuenta de correo ni con el blog. Puesto al habla  con BLOGGER me dicen que hubo intentos de ataques malintencionados por parte de intrusos desconocidos, y que para prevenir males mayores, Bolgger, ha bloqueado mi cuenta. Una vez hechos todos los pasos requeridos  ya está todo en marcha de nuevo como estaba hasta ahora. Así pues, una vez pasado el susto, ya podemos seguir con nuestra actividad diaria y normal del blog. Pido disculpas a todos los lectores y colaboradores por los posibles trastornos ocasionados, pero este tipo de ataques son inevitables e imprevisibles. Esperemos que no se repitan y que los rateros cibernéticos opten por otros derroteros de mayor interés para ellos, y que dejen en paz a los antiguos alumnos de Corias, tranquilos y a gusto con su blog, que no se meten con nadie.

B. G. G. (bloguero prior)

domingo, 13 de marzo de 2011

COMPAÑERO PEPE LÁZARO ¡TE ESPERAMOS!


La vida está llena de sorpresas y esta semana he tenido una estupenda y agradable. Pese a que no soy muy amigo de las redes sociales, un dia mi hija Nuria me abrió una cuenta en Facebook, que suelo ver muy de tarde en tarde porque uno llegó a estos inventos de la informática con una edad en la que aún me resulta más fácil recordar la Podadera que entender lo de los giga bites y mega bites.
Pues bien, como comentaba esta semana me llegó un mensaje a mi cuenta donde decía que José Menéndez Olalde “quería ser mi amigo”. ¡Ostras! me dije, pero si es Pepe Lázaro que se fue a vivir a Colombia, concretamente a Cali. Por supuesto que mi respuesta fue afirmativa y tras enviarnos varios mensajes vía Messenger, la noche del sábado hemos estado hablando a través del Skipe durante un buen rato.
Le comenté la existencia de este Blog y me ha dicho que trataría de entrar. Creo lo hará y que le va a llevar bastante tiempo el leer todos los escritos y comentarios que desde su apertura allá por noviembre de 2009 se han publicado. De ahí que me permita adelantarme a su entrada y le de la bienvenida por anticipado, a uno de los que también fue de los fundadores del Instituto Laboral de Corias allá por 1957. Así que Pepe esperamos un comentario tuyo en este Blog de los antiguos alumnos de Corias.