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domingo, 30 de septiembre de 2018
Encuentro en Corias, 29 de septiembre de 2018
Un año más los exalumnos, sus acompañantes y amigos se reúnen ante
la fachada del monasterio bajo la luz radiante de la mañana de sábado. La
alegría del encuentro es siempre la misma y en pocos minutos nos informamos
unos a otros de lo que ha sido nuestra vida y andanzas a lo largo del año, pues
ése es el plazo que muchos llevamos sin vernos. Una cierta tristeza tiñe todas
las conversaciones: Mamen no vendrá nunca más. No volveremos a ver a Mamen.
El P. Basilio tampoco ha podido asistir y su sustituto, el P.
Patxi, agiliza la ceremonia hasta los límites de la urgencia. Suprime la
clásica homilía en que se suelen rememorar viejas historias y anécdotas de la
vida del colegio. Tampoco hay recuerdo para los ausentes.
Pasamos al claustro para tomar los aperitivos, tan buenos como
siempre; entablamos conversación todos con todos, y algunos nos interesamos por
la salud, que parece algo maltrecha, de la araucaria. La visitamos de cerca y
oímos el rumor de la fuente que le sirve de compañía; le deseamos lo mejor con
una caricia y, de regreso al claustro, pedimos información acerca de su estado
a un experto, nuestro insigne Prior, que nos tranquiliza y asegura que ha
tenido tiempos peores y que, como cualquier antiguo alumno, habiendo
sobrevivido a aquel frío, lo aguantará todo.
El pote estaba bueno, bueno, y otro experto en la materia,
Alfredo, afirma que mejora cada año. Los más valientes, es decir, la mayoría,
se atrevió con el segundo plato y todos
con el riquísimo postre de brownie y helado de mandarina.
Al comienzo de la sobremesa e interrumpiendo el discurso del
presidente de la asociación de antiguos alumnos, J. M. Cuervo, algunos
abandonamos el comedor. Queremos visitar el tanatorio y saludar a la familia de
Mamen antes de asistir al funeral que suponemos multitudinario como en efecto fue.
Todo este año ha sido más rápido, más breve, todo ha tenido un
halo como de provisionalidad… pero también ha sido tan fraternal y cálido como
siempre y todos deseamos que llegue pronto el próximo y en él no falte nadie.
¡Nadie!
Escribí hace muchos años este pequeño poema que titulé “Fonética”.
Hoy le cambio el nombre para dedicárselo a Mamen:
“ELEGÍA”
Tamames, Ciudad Rodrigo,
Sequeros y Mogarraz…
¡Cuánto nombre masculino,
cuánta vetusta nobleza
y cuánta severidad!
…
Vega, Moal,
Ventanueva,
La Pescal…
¡Me sabéis en los oídos
con el sabor agridulce
de los amores perdidos!
MGM
domingo, 25 de febrero de 2018
“FATUM”
Yo, que
quise ser marinero
y surcar
los siete mares,
he visto
pasar la vida
tierra
adentro, entre encinares.
Yo, que
quise ser tuareg
y hollar
con mi pie el desierto,
he visto
pasar la vida
varada en
el mismo puerto.
Yo, que
quise ser escritora
y contaros
lo que siento,
he visto
pasar la vida
escribiéndole
al silencio.
.....
MGM
martes, 23 de enero de 2018
1 DE ENERO (sin nosotros)
La primera mañana del año, mientras medio mundo duerme y descansa de los excesos de la noche anterior, según mi costumbre suelo dar una larga caminata por la gijonesa Playa de Poniente, Fomento, El Muelle, El Rompeolas…
Además de ser 1 de Enero, con la soledad en las calles que eso
implica, el tiempo no podía ser menos adecuado para un paseo.
Soplaba un viento huracanado que levantaba nubes de arena en la
desierta Playa de Poniente cuyas aguas, siempre tan plácidas, se agitaban más y
más amenazando con saltar las escolleras por las que no era posible caminar.
En el Puerto Deportivo el vendaval hacía crujir mástiles y farolas,
marquesinas y toldos con estruendo amenazador. Las aguas del Muelle, altas y
revueltas, zarandeaban lanchas y yates que hacían sonar atronadoramente sus cables
contra los mástiles con estruendo ensordecedor, como en demanda de auxilio. Las
gaviotas habían desaparecido y solo una, muerta, yacía sobre un pantalán violentamente
agitado por las olas.
Me fue difícil subir al Rompeolas, asaltado por la violencia del
viento y la furiosa marea. Ni un solo barco a sus pies, solo el ruido de los
pantalanes vacíos y, entre ellos, un pequeño catamarán volcado.
Todo era como siempre ha sido en invierno. Muchas veces ha habido
temporales más violentos que este, incluso en los últimos días, pero por alguna
razón me pareció que estaba viendo lo que nadie verá : un
mundo sin nosotros, en el que todo sigue ahí pero donde de nuestro paso no
queda más huella que un catamarán volcado y una bandera hecha jirones.
MGM
viernes, 29 de diciembre de 2017
Para todos los lectores del blog con mis mejores deseos para el Año Nuevo.
“Decálogo para la vida nueva”
Prometo
analfabetizarme seriamente.
Prometo no
sufrir cada mañana
por las
noticias de este fiero mundo
y dejarlas
pasar desde la cama.
Prometo ser
calculadora y fría,
prometo ser
más egoísta cada día,
ocuparme de mí
y de mis asuntos
y dejar a los
demás hundirse juntos.
Ser frívola,
mundana, veleidosa,
vender mi alma al diablo por un traje,
me hará ver la
vida color rosa.
Prometo no
acudir a librerías
(me acuso de lectora
y ser consciente),
prometo
doctorarme en tonterías
y ser banal,
alegre y ocurrente.
Prometo
contemplar escaparates,
prometo
frecuentar cafeterías
y no perder el
tiempo en disparates
como la
historia y la filosofía.
Prometo ser
perezosa e indolente,
huir del
nefasto vicio del trabajo
y dejar pasar
las horas dulcemente
como si fueran
agua río abajo.
Y cuando
llegue del año el día postrero
renovaré mis
promesas nuevamente
sin recordar
que una vez más
las habré de
olvidar al día siguiente.
MGM
domingo, 1 de octubre de 2017
CRÓNICA DE CORIAS 2017
“Nadie más cortesano ni pulido que nuestro venerable Prior, que
Dios guarde…” habría dicho de él Manuel Machado, si hubiera tenido la fortuna
de conocerle. Hoy, apenas recobrados de la alegrías del encuentro, diligente
como siempre, veloz como el rayo, nos obsequia con su crónica en el blog,
ilustrada con una foto de su señora esposa, a cuyo lado me encuentro, que me ha
sacado los colores. ¿Qué pinto yo en primera plana? me he preguntado. Si nos
atenemos al presente, poco, en verdad. Si nos remontamos a los lejanos orígenes
del Monasterio, algo más de lo que muchos sospecharíais pues fui monje copista
en su scriptorium, allá por el sg XII.
Los nuevos tiempos han traído nuevas
tecnologías que han acabado con mi oficio. Ahora ejerzo de cronista y es así
como, con el debido respeto, me presento ante vosotros.
Llegó, un año más, el último sábado de septiembre y desde diversos
puntos, algunos muy lejanos, los antiguos alumnos y sus acompañantes van
llegando a Corias. Ante la fachada principal no recibe el P. Basilio Cosmen que
tiene para todos y cada uno una palabra amable, un gesto cariñoso y hace gala
de una energía y un buen humor admirables. Cuando, después de saludos, abrazos,
preguntas y comentarios, nos congregamos en torno a él, comienza a darnos
cumplidas explicaciones sobre la actual fachada del Monasterio, del sg XVI,
presidida por la imagen de “S .Juanón”;
las ampliaciones de los sg XVIII y XIX; la Desamortización de 1835, que expulsó
del Monasterio a los Benedictinos para acoger en 1860 a los Dominicos, etc.
Nada escapa a la atenta mirada ni al conocimiento de este antiguo habitante de
la casa: el P. Cosmen llama nuestra atención sobre una lápida en el pavimento, ante la puerta de la
iglesia, en la que se lee Fecit Taela,
así, en latín vulgar o medieval, porque en latín clásico sería Taela fecit. Tal vez se trate del nombre
del maestro de obras, del capataz de canteros, como era habitual en la época.
Pero, sosegaos, que no cunda el
pánico, que no hemos venido a clase, y mucho menos, a clase de latín.
Ya dentro de la gran iglesia, el P. Cosmen nos explica que los
Dominicos, como era habitual también, sustituyeron las imágenes de S. Benito y
otros benedictinos por las de los dominicos,
Sto. Domingo y S. Francisco en el altar mayor, y otros, de menor
renombre en los laterales. Como veis, quitar a unos para poner a otros es
práctica que viene de lejos. De la fiebre sustitutoria solo se salvó el
románico Cristo de la Cantonada, situado en una capilla lateral, al que se llevaba
a los recién nacidos para golpear sus cabecitas contra la imagen a fin de
evitar el mal genio futuro de la criatura. A juzgar por el carácter de los
cangueses, se diría que sin mucho éxito.
El P. Cosmen, que no puede negar su deformación profesional, va vistiendo los ropajes litúrgicos
mientras nos explica el origen y función de cada uno de ellos y, a mitad de la
misa, nos obsequia con una preciosa homilía sobre la amistad y el amor,
manifestaciones de un mismo sentimiento.
Al final de la ceremonia toma la palabra Pepe, el tesorero, en
nombre del Presidente de A.D.E.A.C.O., José Manuel Cuervo, que nos saluda
efusivamente a todos y excusa su presencia por hallarse en Zurich por motivos
familiares.
Como algunos hemos manifestado nuestro interés, entramos en la
majestuosa sacristía para ver el Ballet
de los Benedictinos, como llaman los Dominicos al conjunto de grandes
esculturas de santos de la otra orden
allí agrupadas. Como es habitual entre gentes de tan buen humor y aguda
perspicacia, hay comentarios para todos los gustos.
Pasamos después al Claustro
de la Araucaria, donde nos sirven suculentos aperitivos regados con vinos
deliciosos que animan el encuentro, los abrazos, las risas, los comentarios,
los elogios de unos a otros…El anciano y venerable árbol, cabizbajo en su
rincón, ajeno a la algazara circundante, aún parece más solitario y desvalido.
La comida, en el Salón Narcea, fue memorable. El pote, o potaje, como siempre dijimos los
aborígenes del Valle de Rengos, estaba exquisito y a los menos capaces (en mi
mesa, solo yo) nos dejo incapacitados para atacar el segundo plato, aquella
rosada ternera canguesa que decía ¡comedme! El postre, inefable, chocolate y
mandarina, la perfección hecha dulce helado.
Durante el café y los licores volvió a intervenir Pepe, el
tesorero, en nombre de Cuervo y en el suyo propio, haciéndonos saber que La
Asociación nada en la abundancia (¡qué no se entere Montoro, por favor!) y
prueba de ello y de la generosidad de sus miembros son los tentadores regalos
que los agraciados en los sorteos disfrutarán.
Nuevamente interviene el P. Cosmen, que estaba pletórico viendo a
sus antiguos alumnos reunidos. Jacobo, un animoso exdominico, propone
soluciones para la escandalosa abundancia de que goza La Asociación, sugiriendo
que se reparta entre sus compañeros de mesa que son, a su juicio, los más
pobres. Dimas, el buen cantor, anima
la sobremesa con canciones de la tierra que los demás coreamos en la medida de
nuestras posibilidades y, para dejarle tomar resuello, nuevamente interviene Jacobo
con unos chistes que arrancan sonoras carcajadas.
Y, como si tal cosa…son casi las 7 de la tarde.
No se debe empañar un festejo como el de ayer con despedidas y
adioses. Solo debemos desear que muy pronto se celebre otro y que en éste no
lamentemos ninguna ausencia, ninguna.
Gracias a todos por todo. Un abrazo fortísimo para todos y cada
uno.
MGM
miércoles, 2 de agosto de 2017
Crónica de Grandas
¡Al fin llega el día 13 de julio, al fin vamos a volver a Grandas!
Después de 60 años, quienes contamos ya tantos como para hablar de mediados del
siglo pasado, recordamos con emoción la
primera y única vez que vimos aquella
obra gigantesca, siendo niños. Ni siquiera importa que el día sea oscuro y
lluvioso porque eso confiere al paisaje su más pura esencia asturiana y lo
llena de melancolía, tan proclive a los recuerdos.
A las 10 de la mañana, puntualmente, estamos en Pola de Allande,
donde no había vuelto desde mediados de los 60, cuando mis padres nos llevaban
a ver aquella descarga de fuegos artificiales de colores, a la china, tan
distinta de la nuestra. Me pareció
que la villa de los americanos no
había cambiado mucho y reconocí alguno de aquellos palacetes de indianos y La
Nueva Allandesa, sede de inolvidables banquetes.
En el Bar Lozano se reúnen todos los viajeros y nuestro Prior
oficia como maestro de ceremonias presentándome a todos y cada uno. En realidad
creo que no es necesario porque somos ya viejos amigos a través del blog y de
los recuerdos compartidos, pero un buen Prior jamás olvida las formas,
imprescindibles para la buena marcha de la comunidad.
Después del café y de unos minutos de amena conversación volvemos
a los coches para proseguir el viaje. El Puerto del Palo está envuelto en
niebla y apenas es visible el refugio de cazadores, cuya preciosa foto nos
envió Samuel. Apenas adivinado entre la bruma y en lamentable estado de
abandono, es como una alegoría del paso del tiempo y sus desastres. Algunos
esforzados peregrinos aparecen y desaparecen al borde de la carretera, fugaces
como figuras incorpóreas e inquietantes de un sueño.
A la hora prevista estamos ante la fachada de la Central que sigue
siendo la monumental construcción que recordaba y siempre he deseado volver a
ver, quizá porque fue mi primer encuentro con el arte moderno, que habría de
interesarme el resto de mi vida. Ahora, pasados 60 años, entiendo lo que
entonces me impresionó pero no entendí. Ahora entiendo que sus raíces de hunden
en el arte egipcio y que esta fachada se parece a los pilonos de un templo
nilótico donde todo ha sido concebido para la eternidad.
Nos recibe un amable guía que comienza a hablarnos de Los Vaquero, Vaquero Palacios,
arquitecto y pintor, y su hijo, Vaquero Turcios, pintor, escultor y arquitecto,
a quienes se debe el diseño y decoración de la obra. Los relieves que creí
tallados en granito rosa, como muchas esculturas faraónicas, no son tallas
graníticas sino hormigón vaciado en moldes y adherido a la fachada. Su tema es
el agua, que cae desde las nubes al río, pasa por complicados procesos en los
que intervienen hombres y máquinas, se convierte en rayos y sale de la central
por cables sostenidos por torres metálicas. El tiempo y la humedad van
oscureciendo la piedra y el hormigón y los van dotando de pátina, ese halo misterioso, inexplicable, que convierte una obra
de ingeniería en arte.
Ya dentro, convenientemente protegidos por blancos gorros
quirúrgicos y cascos, comenzamos la visita no por la sala de máquinas a nivel
de la entrada sino por la de control, más elevada, a la que accedemos en
ascensores. Se parece a una nave espacial antigua porque las que hoy vemos en
las películas son mucho más sofisticadas. No es grande pero sí llena de paneles
color verde inglés con lucecitas de colores, botones, mandos, relojes y
pantallas. En fin, para expertos como
yo, una atracción cinematográfica donde los metales relucen como recién pulidos
y todo funciona con germánica precisión…desde mediados del siglo pasado, cuando
la tecnología y los medios eran muy distintos a los de hoy.
Bajamos después a la sala de máquinas donde está el gran mural de
Vaquero Turcios, que narra muy gráficamente toda la génesis de la central, desde
la localización del lugar por un anciano con larga barba blanca y túnica que
parece un filósofo griego y, al parecer, representa al abuelo de uno de los
Vaquero, hasta el proceso costosísimo y a veces doloroso de la construcción en
tan difícil paraje. La técnica de las pinturas es cubista, estilo dominante en
esa época, y tienen un marcado propósito descriptivo y pedagógico. Sobre el
enorme mural, en cuatro grandes ménsulas, aparecen las imágenes de cuatro
ilustres personajes con una frase emblemática de cada uno de ellos. Se trata de
Picasso, Freud, Max Plank y Einstein, todos ellos pilares del mundo moderno,
que fueron allí colocados en 2001, cuando los frescos fueron restaurados. En
época de la construcción no fue posible dada la escasa simpatía que tan
insignes personalidades despertaban en el régimen dominante.
Bajo el monumental fresco, bajo la mirada de aquellos genios, hay
una salita redonda con sofás rojos en torno a una mesa circular, de aire
funcional y neoyorkino años 50. La diseñó Vaquero Turcios para facilitar las
reuniones de ingenieros, arquitectos y técnicos in situ, al abrigo del fragor
de la obra en construcción. Pues bien, El
Caudillo, cuando inauguró la central en 1953, se negó a entrar en la salita
porque ¡estaba tapizada en rojo! Parece que Su
Excelencia ignoraba que aquellos frescos bajo los que se hallaba son un
claro ejemplo de realismo socialista, idénticos a los que pueden verse en las
estaciones de metro de Moscú y que Stalin ordenó construir por las mismas
fechas. Y es que el arte no sabe de fronteras y como muy bien dice un refrán
castellano “los extremos se tocan”.
A la salida de la sala de máquinas observamos la maqueta de uno de
los dos colosales halcones que habrían de ser miradores colocados sobre la
presa, entre cuyas patas pasarían los coches. También en Moscú, en el solar de
la catedral del Salvador que Stalin ordenó demoler, se proyectó levantar una
estatua de Lenin cuyas manos extendidas serían dos helipuertos. Los halcones de
Grandas y la estatua de Lenin han tenido el mismo destino. Sic transit gloria mundi.
Ya en el exterior observé con más atención aquel paisaje áspero al
que las construcciones auxiliares, abandonadas y ruinosas, dan cierto aire
siniestro subrayado por las nubes bajas y sombrías. Volví a ver el mirador en
forma de fauces abiertas y la imagen de la Virgen de la Luz y ambos me
parecieron menos grandes y más feos que entonces. Las enormes paredes de la
presa, los aliviaderos, toda la obra se va ennegreciendo, todo tiene un aspecto
posindustrial, de decadencia, de abandono, de irreversible pasado.
Hacia las 13 h nos instalamos en torno a la mesa del restaurante
Las Grandas. Acerca de la comida ha habido disparidad de criterios, como dicen
los taurinos, pero como no soy autoridad en la materia y para mí la compañía es
siempre lo más importante, solo diré que disfruté de lo lindo de todo, comida,
compañía, conversación y vistas espectaculares desde la terraza sobre el
embalse.
Continuamos camino hacia Grandas por una carretera sinuosa y
bellísima y ya en el pueblo, fuimos directamente al museo, ubicado en un
recinto cercado al que se accede por un amplio portón que bien podría ser la
entrada a cualquier pueblo del suroccidente asturiano de nuestra infancia: casa
con hórreo, molino, tienda, ermita y demás instalaciones necesarias para la
vida en la aldea.
Empezamos la visita por la casa con su chariega, escaños,
trébedes, masera, bacitas y los innumerables utensilios que tan familiares nos
son a los aldeanos cangueses que ya peinamos canas…en el mejor de los casos.
Después, la habitaciones: camas, cunas, armarios, enseres y ropas de todo tipo,
algunas verdaderamente jocosas. Una escuela con pupitres con tinteros de mojar, mapas en las paredes, globo
terráqueo, cartillas, enciclopedia, encerado, retratos de los amados líderes, y la estufina de carbón que a punto estuvo de arrancar una lágrima a
algún nostálgico. Una peluquería-barbería de caballeros, con sus sillones
blancos, navajas, tijeras, peines, cuchillas, Varón Dandy y papel higiénico El
Elefante entre un sinfín de objetos cuidadosamente ordenados en las viejas
vitrinas. Una sastrería muy bien surtida donde el Prior tuvo ocasión de
deleitarnos con una lección magistral. Sacas de correos y valijas que me
saludaron como a una antigua colega. Una tienda como la de Saturno de
Ventanueva donde había desde caramelos hasta carburo para los candiles… Telares
de todas clases; máquinas de coser, de ebanistería y de todo tipo; enorme
colección de cuencos, jarras, cestas y toda clase de utensilios hechos de madera;
una completísima colección de madreñas, no solo de Asturias sino de otras
regiones de España y Europa… El Prior nos explicó detalladamente el
funcionamiento de las trampas para cazar ratones, una de las cuales era como
una guillotina de madera. ¡Qué ingenio, que derroche de talento para matar o
cazar a un pobre ratón! Y una cocina más moderna, de aquellas llamadas económicas (fabricadas en el País Vasco,
se vendían en la tienda de mis padres y eran eternas, prácticamente
indestructibles), equipada con toda la cacharrería propia de la época.
En torno a aquel precioso espacio verde y ajardinado están el
hórreo y el molino completo y en pleno funcionamiento, movido por las aguas
claras del regueiro que riega la
propiedad donde también se alza la capilla, ejemplo perfecto de arquitectura
popular en cuyo interior pasamos momentos divertidos examinando confesionarios,
imágenes, carracas, incensarios, apagavelas, ornamentos varios y hasta un
féretro de madera toscamente tallada que debía pasar de generación en generación
pues, de lo contrario, estaría bajo tierra y no aquí sobre unas andas.
A la salida dimos las gracias efusivamente a quienes se encargan
de reunir, clasificar, restaurar y cuidar tan ingente cantidad de objetos y les
animamos a continuar en tan admirable labor. Firmamos en el libro de visitantes
y así concluyo una visita memorable a un museo ejemplar.
En un café cercano nos sentamos durante media hora para comentar
las emociones del día, quizá con el secreto deseo de alargarlo un poco más.
Todos agradecimos a Samuel su perfecta organización y me atrevo a decir que
nadie la disfrutó más que yo y por todo ello, por la oportunidad que me brindasteis
de volver a ver lo que nunca creí posible y por vuestra calurosa acogida,
siempre os estaré agradecida, siempre desearé volver a reunirme con tan
extraordinarios amigos.
Para todos y cada uno el más cariñoso abrazo y ¡hasta pronto!
MGM
domingo, 23 de julio de 2017
“DALÍ”
Desvalido,
solitario,
enfermito
imaginario
traído de
acá para allá
por
tiránicas blancuras
en níveas
urnas rugientes;
triste
majestad sedente
en férreo
trono rodante
coronada
gentilmente
por
barretina colgante.
¡Pobre
Salvador Dalí,
pobre niño
consentido
sin papás y
sin amigos
a quien
todos dicen sí!
Patético
niño mío,
no sé si te
habrán querido
pero ahora
serás feliz
en el
Ampurdán celeste
que he
pintado para ti.
.....
MGM
sábado, 3 de junio de 2017
“ENCINAS”
Encinas
colocaditas
en medio
del campo abierto
como
muchachas bonitas
paseando
por el pueblo.
Formáis
parejas y tríos
o grupos
más numerosos
charlando
animadamente
¿en espera
de los mozos?
Eternas
adolescentes
vencedoras
de los años,
las penas, los
desengaños,
cuando yo
sea viejecita
y apenas os
pueda ver
sé que
vendréis a mi cita
en el
campo, al atardecer.
Y sentiré,
como ahora,
vuestros
pasos poderosos
bajo las
faldas de vuelo,
pasar una y
otra vez
sentada en
el pardo suelo.
.....
MGM
viernes, 19 de mayo de 2017
“NÓMADAS”
Se está
acabando febrero
y las
cigüeñas se van.
Yo quisiera
alzar el vuelo
y seguirlas
hasta el mar.
Hasta las
costas del Norte
yo volaría
con ellas
y vería las
mareas
azotando el
Cabo Peñas.
Y allí me
haría gaviota
y volaría a
Luarca
por contemplar
aquel puerto
desde el
mástil de una barca.
Y cuando
vuelva el invierno
y retornen
las cigüeñas
por ver de
nuevo estas tierras
regresaría
con ellas.
Y vería el
horizonte
vestido
como un torero
con terno
de sangre y fuego.
Y el rojo
sol fugitivo
ensangrentado
y herido
por
estocada mortal,
acosado y
perseguido,
huyendo
hacia Portugal.
...
MGM
jueves, 4 de mayo de 2017
“LLUVIA”
Cae la
lluvia a raudales
sobre la
Sierra de Francia.
Los bosques
lloran a mares
y el cielo,
mar desbordado,
inunda
montes y valles.
Musgos como
terciopelo
tapizan
rocas y suelo.
Oceánico
camino
flanqueado
por murallas
de verde
recién nacido.
Un almendro
ha florecido
y anuncia
la primavera.
Es un
anuncio fallido.
El invierno
aún está aquí
y a gritos
de lluvia y nieve
dice no
quererse ir.
Si me
pidiera quedarse
tal vez le
diría que sí...
.....
MGM
jueves, 27 de abril de 2017
“NIEBLA”
Salamanca
fantasmal
envuelta en
velos de niebla
como
princesa oriental.
Torres de
la Clerecía,
San Juan y
la Catedral.
más que
torres, torreones
de castillo
medieval
suspendidos
sobre rocas
de tejados
de ciudad.
Baluartes
desdibujados
en el
paisaje irreal
de un país
imaginario
habitado
por las hadas,
las ninfas
y los centauros.
Rumor de
gente al pasar...
¡Ay, si en
vez de este rumor
se oyese el
rumor del mar...!
...
Salamanca
nebulosa
donde no
llueve ni nieva,
eres para
mí más bella
trasformada
por la niebla
que
refulgente y dorada
y radiante
como estrella.
GMM
lunes, 24 de abril de 2017
“LEJOS DEL MAR”
¿A quién
contaré mis penas?
¿Quién me
las querría oír?
Yo, que
apenas puedo hablar…
que casi no
sé escribir…
¡Ay, si
pudiera llorar
en la playa
solitaria
viendo las
olas llegar… !
Rudo
invierno mesetario
-
¡qué calvario! –
Siempre el
cielo azul añil
¡y el mar
tan lejos de aquí!
No os
acerquéis a mí
que rezumo
olor a sal
y estando
la mar tan lejos
os podría
envenenar.
Solo un
nombre, Ventanueva,
y mi
recuerdo solloza.
¿Volveré a
ver algún día
aquella
ladera umbría
que
llamaban Valderroza?
Páramos
hoscos y secos,
pedregales
sempiternos…
¡están tan
lejos de aquí
los hayedos
de Muniellos!
Tormes
ancho y silencioso
de estampa
tan señorial
¿has oído
alguna vez
la voz
clara del Narcea
bajo el
puente de Moal?
Aldeas
horizontales
color de
tierra quemada
entre
oscuros encinares
¿conocéis
otros lugares?
¿Sabéis de
montes y valles,
de ríos y
torrenteras?
¿Sabéis que
existe la mar,
los barcos
y las riberas?
Brumas
eternas del Norte,
sé que
sabéis de mi duelo.
Os lo habrá
contado el viento
pues no tengo
en estas tierras
heraldo ni
mensajero.
.....
Si muero
lejos del mar,
si ya nunca
vuelvo a verla
¡no me encerréis
bajo tierra
en cofre de
madreperla!
¡No me
encerréis bajo tierra!
porque no
tendré enterrada
ni sueño ni
paz eterna.
¡No me
encerréis bajo tierra!
y dejadme
navegar
en la mar
verde y revuelta,
en la mar
que siempre amé
y que nunca
tuve cerca.
¡No me
encerréis en un cofre
forrado de
madreperla,
que no
quiero ser tesoro,
sólo quiero
ser marea!
¡No me
enterréis en un cofre!
¡No me
enterréis bajo tierra!
.....
MGM
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