PRESENTACIÓN

Anualmente cuando nos reunimos los antiguos alumnos de Corias, bien sea en grupos minoritarios por promociones en diferentes lugares del Principado y alrededores, o de forma general en el encuentro de Corias a finales de cada mes de septiembre, siempre solíamos comentar al sentir la alegría de juntarnos de nuevo que, era una pena el que hubieran pasado tantos años sin comunicarnos y sin saber unos de otros.

Afortunadamente, en estos tiempos eso está subsanado gracias a los medios informáticos disponibles que tenemos a nuestro alcance. Aprovechando la oportunidad que nos brinda BLOGGER para poder crear un espacio cibernético común, en la nube, donde se pueda participar y expresar los recuerdos que cada uno de nosotros guardamos celosamente de aquellos años, es cuando surge el Blog de los antiguos alumnos de Corias.

Esta elemental presentación lo único que pretende y persigue es reavivar la amistad y la armonía que hemos trabado entre todos nosotros durante los años de convivencia en el Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias y, que a pesar del tiempo transcurrido, aún perviven frescas en nuestro recuerdo.

Otro de los objetivos del blog es recordar y compartir las peripecias vividas por aquellos jóvenes que coincidimos bajo las mismas enseñanzas, disciplinas, aulas, comedores, dormitorios, juegos, etc., durante varios años en el convento de Corias y que aún las tenemos muy presentes.

La mejor forma que tenemos para rememorarlo es ir contando en este blog todos los pasajes que cada uno de nosotros recuerde, expresados con la forma y estilo propios de cada uno pero, siempre supeditados a los principios del buen gusto, el respeto y a la correcta educación que nos han inculcado los padres dominicos. El temario en principio aún siendo libre, sí debiéramos procurar en general, que tengan preferencia los temas relacionados con el colegio y su entorno, ya que es el vínculo y denominador común entre todos nosotros.

Como es lógico, cada colaborador es el único responsable de sus opiniones vertidas aquí en el blog; las cuales pueden ser expresadas libremente sin condicionantes ni cortapisa alguna por parte de la dirección; tan solo debemos atenernos todos, a las premisas mencionadas anteriormente del respeto y el buen gusto.

Una vez hecha esta breve presentación, se pide la colaboración y aportación de todos los antiguos alumnos pues, seguro que todos tenemos algo ameno e interesante que contar. Unas veces serán relatos agradables y divertidos, y otras no tanto; pero así es la realidad de la vida.

Al blog le dan vida una serie de antiguos alumnos que colaboran de forma fehaciente y entusiasta con Benjamín Galán que es el bloguero administrador. A este galante caballero el cargo de administrador no le fue asignado por méritos propios, más bien por defecto, de forma automática; simplemente, por ser el titular del blog. Pero podría delegar el cargo en cualquier otro colaborador que así lo deseara.

De antemano, muchas gracias a todos los participantes y colaboradores. Tanto a los antiguos alumnos y profesores que deseen intervenir, como a todos nuestros amigos lectores.

¡A colaborar y a disfrutarlo!

(21 de noviembre de 2009)

B. G. G. (BLOGUERO PRIOR)

Mostrando entradas con la etiqueta Escrito por José Rodríguez Francos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escrito por José Rodríguez Francos. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de enero de 2017

ADIÓS, MORÁN, ADIÓS



  Conocí al entonces Padre Morán -que nunca supe cuál era su nombre y apellidos completos-, dominico, en los primeros años del período 1959-66, cuando nos dio clase de Literatura a mi promoción, la primera en terminar 7º del Bachiller Laboral, modalidad Industrial Minera, en el convento de Corias, entonces gran foco  de educación y formación cultural de jóvenes de todo Asturias;  hoy lo es  de camas, copas y gastronomía. Solo falta que pongan un banco también para que la degeneración sea completa.

     Pero antes de esas clases, hubo un preámbulo, con fugaz encuentro, pues él fue quien me hizo aquel examen de ingreso al que sometían a todo aspirante. En un despacho, allí estábamos mi padre y yo sentados en sendas sillas, y al otro lado de la mesa aquel fraile joven (podía ser quince años mayor que mis once), de buenas facciones, gafas metálicas, pelo rubio con entradas, peinado en raya y ligeramente hacia atrás, de fácil y sonoro  y agradable verbo, con cierto sesgo de chuleta o para ser más amable, de galán de cine.
     De lo que me preguntaban en aquella hoja yo no sabía casi nada. Como estaban necesitados de matrícula, aquel fraile me dijo: "Mira, si es muy fácil" y me arrimó el examen que había hecho otro que sabía más que yo. Yo me quedé parado, sin saber qué hacer, pero mi padre, que era tan poco ilustrado como avispado, me lo aclaró. "Pepín, te lo ha dicho el señor: copia lo que viene ahí".  Tengo que decirte Morán, donde quiera que estés, que tu pusiste la primera semilla con aquella incitación a copiar un examen en el que "saqué" un diez, de lo que posteriormente  tuvo una doble repercusión en mi vida: fue el primer escalón para llegar a tener unos estudios que me permitieron trabajar  en lo que me gustaba y vivir bien, y fue la alternativa de mi gran habilidad como copiador de exámenes cuando me cansé de estudiar y ser un chico bueno y quise seguir manteniendo el nivel de notables y sobresalientes que antes honradamente y a base de madrugones y codos  había alcanzado. Mis chuletas, de fabricación artesanal, eran ingeniosas y nunca fueron cazadas. Se llegó a pensar que yo iba a ser un nuevo Isaac Peral, por mi capacidad para inventar artilugios salvaexámenes, pero no, me tiró más la línea cervantina. Como supongo que el "delito", como algunos de Blesa y Rato, ya  han prescrito, no me avergüenzo de confesarlo, máxime cuando luego en mi trabajo como docente di el callo ante los más de 500 alumnos que pasaron por mi docencia y hasta a veces con notable acierto, ganándome el respeto de compañeros y padres y alguna distinción.

     Pese a aquel "favor", al Padre Morán le tuve cierta animadversión durante bastante tiempo, porque fue él,  quien en 1º y en el primer día de clase, cuando nos estaba nombrando y conociendo, dijo: "Y aquel chico (yo, como tímido y de pueblo me había sentado en la última fila), que tiene gafas de doctor, ¿cómo se llama y de dónde es?" A partir de entonces fui cocido con el mote de El Doctor, lo que me repateaba, y creo que ese fue el origen de que nunca me hayan gustado los motes, ni los apodos o frases que denigren a la persona. Hasta que llegado a 6º y con los galones de la veteranía a cuestas, saqué pecho y tras soltarle un par de mamporros un día a un gallito de 5º, se corrió la voz y al menos a la cara nadie osó volver a nombrarme por tan ilustre título.
     Digo ilustre y digo bien. Entre tanto mote vejatorio y dañino como había allí ("Cuito d´ovea", "Culerón", "Carpanta", "Carmina"...), el tener uno con reminiscencias universitarias era un honor. ¡Pues no hay que estudiar nada para alcanzar un doctorado! 

     Tras ese mal paso como educador,  quien nunca debe incitar a la violencia verbal a sus alumnos, mi relación con Padre Morán fue buena. En un colegio donde los capones y las ostias rondaban por nuestras cabezas y mejillas como mariposas por el aire (por no citar al fraile aquel que llevaba un trozo de cable de la luz trenzado y lo utilizaba como látigo o aquel otro que, cogiendo castañas en el monte, le atizó varios "flisguazos" con una vara en piernas y nalgas a un pobre muchacho por una chiquillada, que tuvo las marcas una semana en sus carnes), nunca me tocó. Tampoco recuerdo verle "papear" a alumnos preferidos. ¿Qué qué era eso de papear? Pues llana y sencillamente, meterles mano. Él tuvo siempre muy clara su orientación sexual. 
     
     En una ocasión que el profesor de Religión nos mandó escribir sobre "La Virtud y el Pecado", ahí es nada, yo pergreñé un par de hojas en aquellas libretas de pastas marrón fuerte. En uno de los estudios vigilados por él me acerqué al estrado y se lo enseñé, buscando su parecer. Lo leyó y me dijo que eran buenas las ideas pero que estaban por pulir. Y me las pulió. Aún conservo la libreta donde el profesor de Religión -que tengo mis dudas si era o no el Padre Lastra- me puso: "Muy bien" y estampó un 10 al lado. Morán, creo que dos o tres puntos como mínimo eran tuyos. Te los enviaré por carta expres en forma de flores. Hay que empezar el año sin deudas.

     No acierto a recordar si era buen o mal profesor o del montón. Pero sí hay algo que le honra y que podía servir de ejemplo a todas las generaciones de enseñantes que le sucedieron.  Y es que nos hizo vibrar  con el relato fantástico nada menos que en forma de teatro leído.
     Efectivamente, por aquel entonces regresó de su exilio el dramaturgo asturiano y cangués, por más señas, de la magia escénica Alejandro Casona, algunas de cuyas obras más emblemáticas nos leyó el Padre Morán en clase, tal como "Los árboles mueren de pie", "La sirena varada", "La barca sin pescador", etc. que  a mi me engancharon al relato fabulado. Más aún, puedo decir que gracias  la lectura de aquellas piezas teatrales llenas de fantasía, despertó en mí lo que por natura seguro llevaba dentro y hoy puedo decir que soy un mentiroso creativo de consideración, pero no para salvar los muebles u obtener un beneficio personal, sino un mentiroso cuasi literario que cuando cuenta algo suyo o de otros o cuenta cosas de la vida, las modifica y adorna para hacerlas más bellas, llamativas, más escabrosas o irreales de modo que prendan en el escuchante. La realidad es dura y fea. Me gusta reinventarla. Así, pues, dejo a vuestro olfato que creáis o no cuando escribo de "cosas reales como la vida misma", como decía el ilustre humorista.

     Pasaron muchos años sin verlo ni saber nada de él, más allá de que se que se había secularizado y casado con aquella chica de Corias, cuyo balcón daba a la carretera, por donde él gustaba de salir a correr y hacer gimnasia (no diré por qué, pero me podéis adivinar el pensamiento), joven a la que también aspiraba un compañero de clase, dos años mayor que yo y con cierta escuela amatoria, que me ha relatado jugosas historias de los dos gallos peleando por la misma gallina, pero eso lo contaré con pelos y señales cuando vaya a Tele 5, jajaja.

     Hará como unos ocho años coincidí con él en Corias, con motivo de una comida de convivencia de exalumnos, de esas que se hacen todos los últimos sábados de septiembre desde hace años. Me reconoció, estuvo cariñoso conmigo y abandonamos la iglesia, donde había tenido lugar el reencuentro, con el brazo de él echado por encima de mis hombros. Me pareció lúcido, aunque algo lentecido, y tuve que corregirle un par de veces que yo no era José Francos Rodríguez (el político que tiene calle y estación de metro en Madrid, 1862-1931), si no José Rodríguez Francos. Pero donde sí me pareció lúcido siempre fue en sus escritos en el Blog. Él y Ulpiano eran y son, respectivamente,  las mejores plumas del mismo con diferencia.

     Pues, nada,  Morán, eso es todo y así lo he contado. No voy a decir que nos esperes allá muchos años porque, en lo que a mí respecta, después de tantos tiros pegados, con diez o doce añitos más -hasta que todavía tenga capacidad intelectual para escribir un artículo casi tan bien como tú- me conformo.

     Descansa en paz.



jueves, 1 de octubre de 2015

Los Calandrias toman el Alagón

 Por jrFRANCOS                                             

                                               En una jaula de oro
                                               pendiente de un balcón,     
                                               se hallaba un piragüista,
                                               en la sequía de agosto,
                                               cantando su dolor.
                                               Hasta que un hermoso río
                                               a su piragua llegó
                                               y con sus aguas alegres,
                                               corriente abajo lo llevó.

     Parafraseando con poca delicadeza aquel corrido que cantaba Pedro Infante, titulado La Calandria, iniciamos este pequeño reportaje de aire fresco y desenfado.

     Los miembros del grupo  Los Calandrias, de Zafra y Los Santos de Maimona,  que desde aquella incursión en Alqueva (publicada aquí, en Abril),  estaban tristes, porque habían permanecido inactivos... Ya se sabe: el estío veraniego, la diáspora de las vacaciones, el coordinar fechas que vengan bien a todos...  Pues se pusieron de nuevo en acción y sonrieron.

       El fin de semana del 19 y 20 de septiembre cogieron sus vehículos, las piraguas y se fueron al Alagón, afluente del Tajo, en la provincia de Cáceres. Descendieron desde Galisteo hasta los Canchos de Ramiro (a la altura de Cachorrilla, 64  habitantes), unos cincuenta kilómetros,  en dos jornadas (en piragua, salvo por ríos de aguas rápidas, la media suele estar en los 6-8 km/hora). Los primeros kilómetros transcurrieron por el Jerte, hasta "La Junta", donde se une al Alagón, que marcha perezoso por una vega de maizales y muchos secaderos de tabaco en abandono. Tabaco que era apreciado para envolver puros y farias por su poca nervatura (nos lo decía el señor Hernández, ¿os acordáis?).
     Como población más significativa, se pasó  por Coria (en singular, no como la del Blog) con sus 11.690 habitantes y su puente de hierro, estilo Eiffel, sobre el río, aún en servicio.

     Un fin de semana de vida al aire libre, incluso para dormir, por veinte euros mal contados, comiendo y bebiendo bien. Es indudable que la presencia y el cómo vistes y el coche que llevas dice algo de la persona y muchas veces ya se la cataloga sin más. Sin embargo, en Los Calandrias eso falla. Parecen desahuciados  de un banco, inmigrantes de poco pelo comiendo y durmiendo en las alamedas. No obstante, de provisiones alimentarias, de bebidas y hasta de licores y otras "delicatesen" llevan las furgonetas bien repletas. Y de cultura y formación, una poca: un licenciado y profesor de instituto, un ingeniero de calidad en la Deutz Spain (antes Díter Zafra), la multinacional alemana de componentes de automóviles asentada en la población; un carpintero, tallista, escultor y restaurador y corredor de maratones,  un soldador y monitor de deportes de aventura, una diplomada en turismo, un empresario con estudios y el que suscribe, jubilado de la enseñanza y aficionado a escribir y a hacer fotografías. Son Los Calandrias, donde en esta ocasión faltó otro profesor y un argentino-irlandés, afincado en un cortijo en pleno campo.


Detalle de las almenas de la muralla de Galiesteo, población cacereña de 1.095 habitantes, completamente cercada en su parte antigua por la misma, de gran altura, donde toda consideración queda eclipsada por este hecho diferencial:  Está construida, de los cimientos al remate,  con cantos rodados. Caso único. (Foto: jrFrancos).


Puente de Galisteo, del S. XVI. Empezado y terminado, hasta la calzada, con sillares tallados. Después, lo mismo que empezamos el mes comiendo chuletas y terminamos con panceta, remataron los pretiles con ladrillo. Era contadero de ovejas de la trashumancia, lo que da idea de su estrechez. (Foto: Pedro Grajera)


Canchos de Ramiro, que como una serpiente pétrea cruza el río transversalmente. Hace millones de años, era una barrera que retenía el agua, dando lugar a un gran embalse natural. Abierta brecha y formado el río sin interrupción y transcurridos  muchos millones de años, después,  el hombre construyó aguas abajo, a unos cuarenta kilómetros, en frontera casi con Portugal, el embalse de Alcántara, cuya cola llega justo hasta aquí. (Foto: Pedro Grajera)


El meandro del Melero (publicado ya en estas páginas), no nos cayó en la trayectoria, pero  se quiere resaltar como accidente geográfico notable de este río, el Alagón,  que en abrazo amoroso estrecha la cintura de su amada, la tierra. Es algo digno de ver, tanto que siempre cuenta con espectadores tomando fotos o vistas desde el mirador. (Foto: jrFrancos)


Una parte de los "expedicionarios" al calorcito de la candela, para luego ir a dar con sus huesos en el suelo, sobre una esterilla y metidos en el saco. (Foto: Pedro Grajera)


El autor del reportaje desperezándose, al despertar, en la habitación 504 del Hostal, con su colchón, su almohada,  sus sábanas y su pijama. Solo le faltó el orinal. (Foto: Paola de Olivenza)


martes, 19 de mayo de 2015

Un fin de semana en Alqueva





                                                                               Texto: jrFRANCOS
                                                                               Fotos: Pedro "el Bueno"

 El último fin de semana de abril fue la fecha fijada. El buen tiempo y la inactividad a que nos había sometido el invierno habían creado la motivación suficiente para coger la furgoneta y los coches, cargarlos con las piraguas y los trastes propios de la ocasión e irnos a Alqueva, el gran  embalse situado sobre el río Guadiana en el Alentejo (Portugal), quien con sus 83 kilómetros de cola, (algunos de los cuales se adentran en territorio español, en concreto hasta llegar a la altura de Olivenza) y sus 4.150 hm3 de agua almacenada, con profundidades máximas de  152 metros, es el mayor embalse de la Europa Occidental. Hora y media de viaje.

        Una vez en sus inmediaciones le damos un tiento a una tortilla de espárragos y a un trozo de jamón ibérico de recebo que se pone sobre la improvisada mesa junto a la hogaza de buen pao  comprado en la vecina Mourao, corriendo el vinho tinto con generosidad para entonar.
      Ellos, jóvenes, rebosantes de energía para quemar, se fueron dándole al remo por las inmensidades del lago hasta laaldeia da Luz, donde tomaron café. Yo me quedé, hice aprovisionamiento de leña para la candela de la noche y luego remé un poco por las inmediaciones.

      La noche tuvo una primera parte buena. Tertulia mientras se hacía la cena, con entremeses para animar;  después, la cena en sí (una exquisita menestra o parecido con abundante carne de oreja de cerdo y morro) y la sobrecena, con licores y dulces caseros. De la dormida, no me hables. A media noche comenzó a llover, se levantó un buen viento que se llevó un plástico lateral de la improvisada tienda... En fin, que yo, que era el más perjudicado por estar en un lateral, terminé, después de pronunciar un "con lo bien que estaba yo en casa, quien carajo me habrá mandado venir aquí...", metiéndome en la furgoneta y durmiendo algo ya de amanecida. Un reconfortante desayuno, echándole humor a la esperpéntica noche pasada, puso final a la aventura, pues el viento y la lluvia no cesaban con lo que regresamos a casa.

     Componentes de la "expedición":
     -Pedro "el Cura", 52 años, profesor de instituto y cocinero.
     -Antonio "Cande", 50 años, formación profesional, mecánico y empresario.
     -José Manuel  "el Vera", 41 años, carpintero y escultor. Corredor de maratones.
     -Igor "el Pamplonica", 43 años, ingeniero informático.
     -Pedro "el Bueno", 29 años, cerrajero y monitor de deportes de aventura.
     -José "el Asturiano", maestro de Primaria jubilado, aficionado a la escritura y a la fotografía. Deportista de mantenimiento. ¿Y la edad? 
¡Ah, la edad! Tengo una edad metabólica de 52 años, según el estudio de una dietista. La otra... veo en el horizonte, a tres leguas,  los setenta.

     Gastos por cabeza, incluido el combustible, 14 euros.

     Próximas citas: a primeros de junio, en mi campito una barbacoa y practicar el esquivotaje (dar la vuelta en el agua y salir) en la piscina. A finales de junio, tres día y dos noches (ya con buen tiempo, en el "Hotel de las Estrellas") en las costas de Portimao (El Algarve, Portugal), para despedir la temporada. Hasta el puente de la Virgen, hacia el 8 de septiembre, en que reanudamos.
   

martes, 11 de noviembre de 2014

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA * (Con la venia de J. Verne)



                    
                                                   Por  jrFRANCOS  **

NOTA (preliminar).-Pudiera haber escrito este reportaje desde un punto de vista más objetivo, más distante y técnico. Pero tanto como informar he querido haceros partícipes de mi filosofía sobre los viajes y también dejar asomar sensaciones y emociones. Por eso es personalista, porque me he metido dentro.

      Era una de los viajes que tenía pendientes desde hace años. Y por fin  el sábado 8-11-14 lo realicé. ¿A donde? A las Cuevas de Fuentes de León, 56 kilómetros, hacia el suroeste de Badajoz.
     
     Hay gente que se hace grandes viajes a lugares exóticos a base de muchas horas de vuelo e incluso transbordos. Y también  de cartera . Unas veces organizados por agencias y otras de programación propia. No voy a negar que tal vez me gustaría hacerlos,   pero   como no los hice  -cuando era joven y derrochaba deseo de aventura por todos y cada uno de los poros de mi piel-  (un solo sueldo y cuatro niños que "comían" como limas tienen algo que ver en ello), ni los hago (porque como decía aquel: "ahora que sé hacer el amor no tengo con quien", léase, ganas de viajar, aunque puedo), por eso digo "tal vez". (De hecho pude ir a Las Vegas, a gastos pagos sin límite de tiempo, donde mi hija trabajó durante tres años, y no fui). He ido, eso sí,  dos veces a Marruecos por varios días, otras dos  a Gibraltar y mucho a Portugal, país que me gusta, habiendo entrado por vez primera en en 1989 por el río Guadiana a borde de una piragua y cámara en ristre con ojo avizor. Una singularidad de la que no todos pueden presumir.

     Más de una vez me he preguntado por qué esa inercia mía de salir al extranjero. Tal vez si una compañía me hiciese un poco de lazarillo, empezando por decirme cuántos calzoncillos, camisas y pantalones debo meter en la maleta y no arrastrar auténticos baúles de los que la mitad no te  pones, como me sucede, y se metiese en internet para sacar los billetes de avión con antelación para coger las mejores ofertas y se encargase de conducirme por ese maremagnun que se da en todos los aeropuertos, donde muchedumbre y pantallas luminosas me emborrachan, así como de buscar hoteles y demás, pues no voy a decir que tirase del carro, pero sí que no pondría palos en la rueda. De hecho soy una persona curiosa con el saber, y viajando se aprende mucho; soy una especie de esponja que me gusta preguntar y enterarme, tanto que más de una vez me tomaron por periodista realizando algún trabajo de campo o policía investigando.

     Por si alguien piensa que soy un "zuño" apegado a su madriguera, se equivoca. Mi familia, mujer y cuatro hijos,  fue de las primeras, por no decir que la primera -a juicio de mis hijas que sabían lo que hacían los padres de sus amigas, gente de posición saneada- en salir de camping, incluso con niños en cuna, hace más de treinta años. Así recorrimos, los seis más un perro (Neva, recogida de la calle) el del Puerto de Santa María, Caños de Meca y el de Chipiona (Cádiz) el camping Cata-Pun en el Andévalo (Huelva), el de Proserpina en Mérida (Badajoz) y los campings de El Brao en Llanes y el Costa Verde en Lastres (ambos en Asturias). Y varias veces uno que está a cinco kilómetros de Melides (Portugal), entre un pinar y cuyo nombre no recuerdo. Todos en la costa, menos el de Proserpina que está junto a un lago artificial. Turismo barato, sí,  pero de gran calidad ambiental, de grandes posibilidades de relaciones humanas con los otros campistas,  y aventurero y viajero. Es decir, que entrenado estoy, a lo que añado que viajé mucho por España en auto-stop. Pero al extranjero, no. Bueno está. 

     Los viajes que sí me gustan son aquellos de pocos días a rincones de la Iberia, fuera de los circuitos turísticos y que me suponen un desembolso mínimo. Me revienta el hígado que me estafen cobrándome tres euros por una caña y veinte por un plato de jamón ibérico, cuando en mi entorno habitual sacio mi sed y hambre con la tercera parte: una caña un euro, plato de jamón ibérico, ocho.
    Es que eres de la cofradía del puño. El dinero es redondo para darle curso, para rodarlo. No, no;  no te confundas. Precisamente los que tienen es porque no lo derrochan, saben administrarlo y no caen en las garras del préstamo.

    De Picasso, al decir de un enmarcador de cuadros, conocido por haber trabajado para pintores de renombre,  en un artículo sobre cuestiones que hay que tener en cuenta a la hora de escoger un marco para una pintura, era de los que "miraba mucho por la peseta", yéndose siempre a los más económicos. Y el multimillonario... (¡ay, me patina la memoria!)..., instaló en su mansión teléfonos de meter moneda, para que sus múltiples amistades y visitas no le engordaran la factura del teléfono. Ambos vivieron bien (Picasso en lo carnal incluso fue de unos brazos de mujer en otros) y al morir dejaron una fortuna.

     Pues en esa línea de viajes que a mí me gustan y que en términos militares habría que decir que no son los propios de soldado de batallas que duran días,  sino miembro de un comando que da golpes de mano tipo relámpago (entiéndase el símil),  estaban algunos de los que publiqué aquí en el Blog, como Turismo y gastronomía por la Raya (la frontera con Portugal), Por las Rutas del bajo Guadiana (Mértola-Ayamonte) , Alcantilados, Cuevas y Turismo de alpargata en Portimao, Parada y Fonda en Pola de Allande (que recuerdo tuvo muchos comentarios), y algún otro que se me escapa, viajes de dos, tres, cuatro días a lo sumo.

     Hoy voy a hablaros del viaje cultural que un grupo de gente de Zafra, al que me sumé, hizo a las Cuevas de Fuentes de León, población de unos 2.500 habitantes fundada por la Orden de Santiago.
     El aglutinante y la iniciativa partió de José Antonio Amador Redondo, un inquieto investigador y "pateador de la naturaleza", como él mismo se define, con varios libros escritos, de los cuales tengo dos dedicados. Nos conocemos desde que enseñó a nadar a mi hijo... que ya pasa con creces de los treinta años. Miembro fundador del G CAEM de Zafra (Grupo Cultural de Arqueología, Espeleología y Montaña), en 1985, quienes desde entonces y durante cinco años exploraron, fotografiaron, filmaron y estudiaron estas cuevas cuando tenían que ir con machete en mano y canoa inflable y cuerdas para descolgarse, pues estaban solo localizadas, no acondicionadas como ahora para recibir a los visitantes.

     Este hombre se conoce todas las cuevas de España, incluida la que descubrió ahí en Asturias nuestro compañero cauriense Tito Bustillo y que lleva su mismo nombre. Y la de Valporquero en León. Y la de... Sentí un poco de vergüenza porque esas son dos que tengo ganas de visitar y que no he hecho pese a tenerlas a mano (la primera está a pocos kilómetros de Oviedo, donde me quedo, y la otra la veo anunciada en una desviación de media hora cuando subo a Asturias). Solo cuento en mi haber de visitas a la de Nerja (Málaga) y a la llamada "gruta de las Maravillas" o Gruta de Aracena (Huelva). Bueno también entré en la Cueva de Montesinos, en Ruidera (Ciudad Real), hace más de treinta años, nombrada en el Quijote. Y si una mina de carbón es una cueva, que lo es, durante un año, de lunes a viernes, bajé hasta la cuarta planta de la mina "Tres Hermanos" en Armayán, concejo de Tineo (Asturias).

                           ------------------------------------------

     Las Cuevas de Fuentes de León son varias, y serán aún más cuando se acondicionen para ser visitadas. Nosotros lo hicimos a tres. La primera, Cueva del Agua, así llamada por el lago que tiene al fondo, tiene interés  espeleológico, arqueológico (por los restos encontrados) y Zoológico, en concreto en la rama denominada Quiroptorología, por la colonia de miles de murciélagos que alberga.                 
     La segunda, denominada Cueva de los Postes, por las columnas que a veces en forma de portería presenta, tiene interés arqueológico. A parte de huesos largos que se ven asomando en el tajo de las excavaciones, tiene un cuenco romano del siglo I calcificado.  
     
     Con los  estratos y restos hallados en estas dos cuevas,  los investigadores trazan el mapa de la flora y fauna de hasta nueve mil años a. de C., así como de los seres humanos que las habitaban. Por ejemplo, se han encontrado restos de pino piñonero negro, propio de zonas frías, lo que lleva a deducir que la Iberia de entonces estaba sometida a un clima riguroso. Por eso sus gentes y en concreto los de estas cuevas, ante la dificultad de encontrar alimentos con la generosidad que se darían en un clima más benigno, no perdían puntada, practicando la antropofagia, es decir, se comían a sus muertos. (El canibalismo, y conviene establecer la diferencia,  es la acción de matar a un semejante, y enemigo, es de suponer, porque sino, malo, para comérselo).
     Algo curioso encontrado y que sirvió para determinar aspectos de su cultura médica, fue un cráneo bastante deformado, con la frente huida y un agujero. Convinieron los investigadores que ante alguna enfermedad, esa persona llevaba  como una especie de turbante de piel (tenía que ser piel de los animales que cazaban, ya que aún no se había inventado la tela) comprimiendo el frontal contra en occipital. (A una de mis hijas, la melli, que nació con la cabeza ahuevada, le pusieron una especie de gorro durante unos peses para redondeársela). Y para que saliesen los malos espíritus, tal vez, le habían hecho una trepanación, pues presenta un agujero. ¿Y los chillos de dolor, hasta donde se oían?, pregunté yo. Y José Antonio Amador, me dice: "Los anestesiaban dándoles a comer o beber brebajes de plantas alucinógenas, como por ejemplo...". Vaya, me vuelve a patinar  la memoria y no la recuerdo en español, pero  en portugués si: la Figueira do Inferno, que habréis leído en la prensa que hace poco salió la sentencia contra unos jóvenes que dieron de beber a otros ese mismo brebaje y se pusieron a morir.
     También se han encontrado restos de animales que aún existen hoy en día y de otros que están extinguidos.
     En fin, que estas cuevas, que reutilizaron romanos y gente más recientemente, donde hicieron fogatas que ennegrecieron el techo, constituyen un laboratorio para los investigadores del pasado de la especie humana.

     Cada vez que estoy en un lugar con peso de pasado, como unas cuevas de éstas, un castillo, el lugar donde tuvo lugar una batalla, etc. me gustaría tener un caleidoscopio para viajar en el túnel del tiempo y sentado en una atalaya contemplar como era la vida o la acción de aquellas gentes o hechos. ¿Quién no pagaría por ver cómo fue la batalla de Covadonga, el gesto del rey visigodo Guzmán el Bueno arrojando el cuchillo para que matasen a su hijo, cautivo de los invasores musulmanes, si no entregaba Tarifa... o el grito de Fabila, hijo del rey Pelayo, cuando se lanzó cuchillo en mano contra aquel gran oso que lo terminó matando? 
     Igual deseo me asalta cuando alguien interesante me cuenta algo de su vida y sospechas que se calla otra mucha. Me gustaría también ahí tener el ojo de Gran Hermano proyectado a su pasado y husmear en su vida. Pero eso entraría dentro de la invasión de la privacidad de la persona. O sea, puro morbo, puro alcahueteo. Pero, ¿quién no pagaría, y probablemente la cotización estuviese más alta, por ver cómo fue la noche de bodas de Aznar y Ana Botella, el momento en que Rodrigo Rato se gastaba unos milejos de euros comprando no sé qué con la tarjeta oculta de Bankia o las miradas de soslayo de Franco, cuando Evita Perón visitó España y de quien, según una amiga mía argentina, se enamoró?
     
      Para el final, la guía, una chica muy linda que hablaba con una finura que no es propia del extremeño (su padre, me dijo, era... de no recuerdo qué país, donde se crió y pasó muchos años), y a quien me empeñé en llamar Sidney hasta que me corrigió, con invitación amable de que visitase al otorrino, pues ella había dicho que se llamaba Sindy, nos llevó a la cueva de matrícula de honor, denominada Cueva de Masero. La supercueva,  que no envidia en nada a las dos que dije conocía. Es más, en algunos aspectos las supera. A parte de las estalagtitas y estalamitas y las columnas y las banderolas dentadas, los gour, marmitas y pisolitos (las llamadas perlas de las cuevas), tiene formaciones y en cantidad que yo no había visto nunca ni siquiera sabía que existían, como banderolas dentadas y alas de mariposa que penden del techo. Y también tiene una geoda, que es como una hornacina donde están presentes todas esas formaciones artísticas y caprichosas que he mencionado. Es el bonsai de la cueva. 
     Una maravilla, en suma, que incrementa su encanto cuando la guía de nombre parecido al de la ciudad australiana apaga la mayor parte del alumbrado y lo deja reducido al mínimo para poder contemplar cómo,  todas aquellas estalagtitas y estalagmitas y demás en forma de flecha o de punta de lanza o de verga de toro o de pene o de cabeza pelada o de dedo o de gato negro (proyección de una sombra) o de ... qué se yo: la imaginación se puede echar a volar y encontrar mil parecidos. Pues cuando Sindy alias "Sidney" hace un medio apagón, esas esculturas calcáreas de la naturaleza y los milenios se dejan ver cual luciérnangas. Son fosforecentes. Ganas dan de ponerse de rodillas y con las manos en postura beatífica hacer aquello que no haces por mucho que desde púlpitos te prediquen: orar.

     Tras más de tres horas viajando al centro de la tierra, en el bar que hay allí mismo -donde una caña vale un euro, un café un euro, una copa de vino de marca un euro, parece el bar del todo a un euro -, compramos la bebida y en las mesas del merendero que tiene bajo encinas tiramos de mochila: bocadillos -cada uno el suyo-,  pero a partir de ahí, el chocolate, los higos pasos, las nueces, el turrón... todo para todos. Ya sé que hijosdeputa los hay hasta en los confesionarios, pero la experiencia me enseña que la gente que anda en bicicleta por la ciudad, villa o pueblo (pudiendo hacerlo en el autobús), hace senderismo (pudiendo ir en coche), acampada (pudiendo dormir en hotel);  la gente que anda por la naturaleza (pudiendo andar por las calles mirando escaparates), pues esa gente suele ser gente sana de espíritu, que es tanto como decir noble y compañera. O cuando menos es una gente que tiene otra concepción y filosofía de la vida, lo cual la hace muy interesante.

     Para remate visitamos el castillo de Segura de León, allí cerca, en perfecto estado, por cuyos muros almenados hicimos la ronda del vigilante disfrutando de unas estupendas vistas.

     Un buen día, donde lo único en contra fue el sol, que se dejó ver poco. Y todo por cuatro euros para gasolina al que ponía el coche, más uno de una caña y otro de un café al del bar. Y otro más para poder acceder al castillo. Total, siete euros. Rajoy, no nos cuentes milongas sobre la salida de la crisis y los brotes verdes. Con nosotros, ni en tres legislaturas. 
     Me encantan estos cortes de manga al consumismo.

     De lo que acabo de decir sobre la gente que vive de otra manera, es elocuente este intercambio de guasas que tuve con una amiga, ya de noche en casa, y que después del viaje fue a visitar a un familiar muy directo que permanece en cama aquejado de una enfermedad incurable.  Yo le pregunto qué tal después de la visita, si le afectaba mucho el ver a un ser querido enfermo. Y me contesta: "Pues ya menos, hasta al dolor se termina acostumbrando una y lo voy llevando. Además he pasado un día muy agradable. Me habéis parecido unas personas maravillosas y espero no perderme ninguna excursión".

     Pues nada, amiga, nos vemos ya mismo en  el Torcal de Antequera (Málaga), que aunque lo conozco, sus caprichosas y fantasmagóricas rocas calizas del Cámbrico en forma de torrecillas con abundantes fósiles marinos incrustados; como un museo al aire libre de catedrales a cual más artística, donde las cabras monteses te comen casi de mano, como sucede también en la Peña de Francia. Pues aunque lo/la conozco, merecen una segunda visita. Y al retorno,     Estepa ( Sevilla), la capital del polvorón y otros dulces navideños, para aprovisionarse. Que la Navidad ya está ahí. Y si no nos habíamos dado cuenta, pasear por Badajoz, que ya luce desde hace días alumbrado. Gastad, gastad malditos, que diría Sidney Polack en versión baile en su famosa película.


* Este reportaje aparecerá también en el periódico digital ww.lagacetaindependiente.es en el plazo de una-dos semanas.

** José Rodríguez Francos "jrFRANCOS"  fue profesional de la enseñanza (E.F. y Dibujo). Fotógrafo de la Naturaleza, con cuatro exposiciones itinerantes en su haber, trabaja la fotoliteratura. La escritura es una de sus aficiones. Nacido en Asturias, vive desde 1974 en Los Santos de Maimona (Badajoz).

miércoles, 22 de octubre de 2014

Va por ti, Cubanín


                                   Texto y foto: jrFRANCOS
    

      ¡Hola, a todos!

     Me decía hace poco Ulpiano en un correo personal que hacía tiempo que no aparecía por el Blog. Es cierto. De tarde en tarde le echo un vistazo, sorprendiéndome la última vez que lo hice que en aquel momento había dos personas en línea: una en ¡¡México!! y yo. Me llamó la atención que allende las fronteras y los mares el Blog tuviera seguidores.

     Pese a esta especie de "tiempo sabático" que me tomé con respecto al Blog (la vida ya no es lo que era), escribí tanto en otros tiempos que aún estoy en el cajón de la medalla de bronce en cuanto a entradas. En primer lugar figura Galán, nuestro honorable y respetado y nunca bien ponderado Padre Prior y Administrador del Blog con más de doscientas entradas. En segundo lugar y por tanto medalla de plata, aparece el fallecido Miguel Ángel con más de ciento cincuenta. Y en tercer lugar, yo, con unas ciento veinticinco entradas. (Hablo de memoria).

     Probablemente a ese centenar largo habría que aplicarle el consejo que le dio un escritor consagrado a otro que quería serlo: "Escribe mucho y rompe, quédate solo con la mitad de la mitad". Con lo cual, en mi caso, serían solo una treintena las entradas que merecerían la pena. Y entre esas sí recuerdo algunas que suscitaron más de veinte comentarios. Y otras varias más de diez.

                             --------------------------------------------

     Tras esa entradilla quiero decirle a Cubanín, quien tuvo el detalle de dedicarme una (en la primera quincena de septiembre, bajo el título Para nuestro amigo Francos), donde hablaba, foto incluida, de un árbol que tenía cuarenta injertos, cada uno de una variedad distinta, que con su aportación hirió mi presunción ante los visitantes de mi campito (o finca, como decís por ahí a cualquier propiedad rural), a quienes enseñaba un ciruelo y les decía:  "una rama es de las negrovioláceas y la otra las da amarillas" (como el del patio de la casa donde vivió hasta los diez años Maribel Pérez, según dice en su comentario) . Los desplazaba luego unos metros y les volvía a decir: "una rama es de manzanas y la otra da peras". Y para sacar un poco más de pecho remataba: "ambos los injerté yo".

     Me has dejado empequeñecido con tu entrada, Cubanín.

     Espero no acabes de rematarme con otra, ésta sobre manipulación en los árboles, porque entonces ya no podría seguir estando orgulloso con varias  realizaciones "artístico"- arbóreas que tengo y de las que también presumo ante las visitas. Y son éstas: de las  guías de un membrillero, avellano, etc.  que fui tejiendo, al cabo de los años resultaron  troncos en forma de coleta. ¿Que cómo se me ocurrió eso? Debe ser porque el pelo largo en una mujer para mí siempre tuvo algo de fetiche y una coleta sólo puede salir de una melena.

                          ------------------------------------------

     Como la entrada de Cubanín iba de árboles, ser vivo que me gusta y respeto en sobremanera, la mía va ir también por esos derroteros. 

     Quiero en concreto hablaros de un árbol que hay en las afueras del pueblo que destaca por su longevidad. Para ello nada mejor que transcribir lo que de él dicen Susana Domínguez y Ezequiel Martínez en su interesante libro titulado Árboles, Leyendas Vivas editado en 2005 por la Obra Social de Caja Madrid y por SDL Ediciones.

     "Al sur de la provincia de Badajoz, se encuentra Los Santos de Maimona, una bonita población en donde se puede contemplar una buena muestra de las típicas casas señoriales y blasonadas, encaladas al típico estilo de los pueblos del sur. Su nombre alude a la gran cantidad de ermitas que había antiguamente dedicadas a los santos de la zona. En una de ellas y alejada del pueblo, destaca un olmo de considerable grosor rodeado con una valla, que goza de gran popularidad y consideración; es el Árbol Gordo de Maimona.

     "El nombre de "gordo" se lo dieron los lugareños de Los Santos con toda la razón, como siempre ocurre con los motes o apelativos dados por los paisanos, pues de este árbol, entre todas sus características la que más destaca es su gordura descomunal. Se dice que en él se apareció la Virgen hace unos seiscientos años y a raíz de este hecho se empezó la construcción de la ermita de Nuestra Señora de la Estrella, a principios del siglos XVIII. Cuenta la leyenda que dos pastorcillos que apacentaban el ganado cerca del olmo, se vieron sorprendidos por un fulgor radiante en forma  de estrella que emergía de él y en el centro del resplandor los pastorcillos creyeron ver el rostro de la Virgen que les sonreía dulcemente y que les transmitió el deseo de que se erigiera un santuario en ese mismo lugar. Según otras variantes del relato se cuenta que, en realidad, los pastorcillos descubrieron una imagen de la Virgen oculta en el árbol, donde fue depositada por los cristianos para evitar su profanación por los musulmanes durante la época de la dominación árabe.

     Existe una cierta controversia acerca de la autenticidad del relato y sobre todo acerca del árbol, pues algunos consideran que éste no fue el verdadero protagonista de la historia. Se dice que podría ser descendiente directo del árbol primitivo en donde se apareció la Virgen. No obstante, todo indica que nuestro olmo es un ejemplar muy viejo que perfectamente pudo haber vivido los acontecimientos relatados. La escasa copa, de la que se han desgajado gran parte de sus ramas principales, el tronco hueco y enorme y los abundantes agujeros (a modo de chimenea) rellenos con una sustancia de poliespán, confirman su avanzada edad, probablemente muy cercana al límite propio de la especie. Lo que es indudable es la singularidad de este ejemplar, pues es uno de los pocos olmos vivos que quedan en España y en Europa con estas dimensiones".
      
     Cuando se escribió eso, antes del 2005 en que apareció el libro -que debió tener una larga gestación de trabajo de campo, ya que muestra ejemplares de toda España- el árbol todavía tenía algo de copa y así aparece en una fotografía a toda página. En la actualidad está completamente seco, como podéis comprobar por la fotografía que hice hace unos días. Hubo voces de alarma, y entre ellas había que destacar la de Luis Martín Martín, santeño, proyectista de nuevos parques y jardines en el Ayuntamiento de Madrid, autor de un libro de éxito (Árboles del Retiro, tres ediciones), barítono de música lírica donde es conocido como Luis Maimona, que desde hace por lo menos veinte años, me contó, ya dio la voz de alarma de que el Árbol Gordo se moría. Hasta presentó un plan de saneamiento y mantenimiento que no llegaba ni al medio millón de pesetas. Ni la Cofradía del Santuario ni el Ayuntamiento le hicieron más caso que las buenas palabritas de entretenimiento. Ahí en la foto están los resultados. 

     Ya que viene a cuento y os van a resultar familiares los lugares, quiero deciros que a unos cinco kilómetros de mi aldea natal y a menos de dos de Gera (concejo de Tineo), en cuyas inmediaciones nació nuestro compañero y colaborador del Blog, está el Roble Valentín, de quien el citado libro comienza hablando así: "Era allá por el año 1.160 cuando el Roble Valentín vio sus primeros rayos de sol. Por aquellos tiempos, los condes de Tineo eran de los más poderosos del reino astur". (...)
     O sea que, restando, sale que el ejemplar tiene 954 años.

     El día que fui a verlo fue un día de ecologismo salvaje. Salí a media mañana de casa en bicicleta y cuando llegué a Gera, después de cuestas arriba y abajo, sudaba como una esponja. Me adentré en el río del mismo nombre, que pasa por allí, y me di un refrescante chapuzón en una poza con el traje de baño más antiguo que ha usado el hombre. Después de una buena cuesta de subida, llegué al imponente roble. Me senté, cogí aire...y terminé tirando de la bota y del bocadillo. Luego me tumbé durante un buen rato en el prado y a su sombra. Repuesto y bien descansado, me abracé al roble y lo fui rodeando y besando... ¿Que por qué tanto rito? Pues porque solo de las personas y seres alegres, vitales, con optimismo y ganas de vivir puedes recibir buenas vibraciones. De alguien triste y pesimista y negativo o de un árbol seco no te llegará nada, más que miseria espiritual.

     También habla el libro de la Fayona de Eiros y su primer párrafo dice así: "La gran Fayona se encuentra en Eiros, pequeña aldea asturiana del Concejo de Tineo" (...). En concreto está en la carretera Tineo-Pola de Allande, a unos diez kilómetros de ésta, población que desde nuestro internado algunos visitamos en aquellos años. Según el libro puede tener entre 300 y 400 años. Tras un temporal que azotó la cornisa cantábrica hace unos años (5 ó 6 ?), según me han contado quedó bastante tocada.

     Para terminar, pienso que ya que hablamos de árboles vendría bien poner el colofón con este poema de Antonio Machado, una composición sencilla por su métrica de estrofas en cuarteta, que tras  hablar del árbol en cuatro de ellas,  personaliza las dos últimas de tal guisa, sin perder la línea,  que es fácil identificarse con su esencia (y mi felicitación para los que no: sois unos afortunados).

                              LA GRACIA DE LA RAMA VERDECIDA
                                                    (o Poema del Árbol)

                               Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
                               te erguiste en desnudez y desaliento,
                               sobre una gran alfombra de hojarasca
                               que removía indiferente el viento... 

                               Hoy he visto en tus ramas la primera
                               hoja verde, mojada de rocío,
                               como un regalo de la primavera,
                               buen árbol del estío.

                               Y en esa verde punta
                               que está brotando en ti de no sé donde,
                               hay algo que en silencio me pregunta
                               o silenciosamente me responde.

                               Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
                               el fango en flor, y sé lo que me dices;
                               ya sé que con tus propias hojas secas
                               se han nutrido de nuevo tus raíces.

                               Y así también un día,
                               este amor que murió calladamente,
                               renacerá de mi melancolía
                               en otro amor, igual y diferente.

                               No, tu augurio risueño,
                               tu instinto vegetal no se equivoca:
                               soñaré con otra almohada el mismo sueño,
                               y daré el mismo beso en otra boca.  

sábado, 1 de marzo de 2014

Cual Dr. Cavadas







                                                                        Texto y fotos: jrFRANCOS

------------------------------------------------------------------------

     Cuando uno se ausenta durante  mucho tiempo de un grupo de amigos,  creo que lo menos que debe hacer es dar una explicación al retornar. Y la mía sería ésta: "La vida le sirve a veces a uno platos fríos y amargos que tiene que comerse quiéralo o no". Como la frase es un tanto ambigua y solo la entenderán quienes lo saben, digamos que problemas familiares me han tenido  ausente.


-------------------------------------------------------------------------

     Hay personas que se admiran ante un edificio de arquitectura  innovadora, ante un invento revolucionario o ante cualquier avance tecnológico, porque creen que eso nos lleva al progreso y a la felicidad.  Yo en cambio me admiro ante un árbol (y por extensión ante un bosque). Cuando estoy al pie de uno de esos que son monumentales y por añadidura, a  buen seguro que centenarios, me gusta tocarlo y sentarme un rato bajo él porque semejante monumento de la naturaleza, que desafió sequías, tormentas y  vientos huracanados, que desafió en suma a los tiempos, tiene por fuerza  que desprender energía positiva. Buenas vibraciones.
     
     No lo hago en cambio ante un edificio de arquitectura innovadora (lo admiro, eso sí), ni ante un invento revolucionario o avance tecnológico (aunque aún me siga maravillando de que un avión, con sus cientos de toneladas, logre remontar vuelo) porque no me aportan nada vital para que exista la Vida. En cambio, el primero, el árbol o bosque sí aporta  algo esencial para que la Vida exista, cual es el oxígeno, sin el cual no habría personas que levantasen edificios,  inventasen cosas  ni lograsen avances  tecnológicos. Y esto se produce de un modo tan natural que no le damos importancia. Nos limitamos a respirar y únicamente le prestamos atención al aire cuando  está contaminado.

     Voy a transcribir un párrafo copiado de la Selva Amazónica (6 millones de km2, repartida entre ocho países: Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador, Guayana, Venezuela y Surinam), considerada "el  pulmón de la tierra", donde se pone de manifiesto cuanto acabo de decir: "Los vegetales producen biomasa a través de la fotosíntesis, que es el proceso por el cual los rayos solares proporcionan la energía suficiente para transformar, el dióxido de carbono y los minerales y agua del suelo o de la atmósfera, en hidratos de carbono, que son la materia prima que los seres vivos utilizan para alimentarse, crecer y reproducirse. En el proceso de la fotosíntesis se libera oxígeno que casi en su  totalidad va a parar a la atmósfera o al agua. (...)
       El dilema está tan claro que ni existe: o árboles y bosques y selva amazónica o no hay Vida.


      En el reciente  temporal de lluvias y vientos, que notamos en toda España aunque más por el norte,  uno de estos me desgajó varias ramas de dos mimosas, árbol de crecimiento rápido y madera por tanto poco consistente. Fue como un desgarro de mis entrañas. Árboles que había plantado con mis propias manos, que regué y podé, y hasta acaricié,  que eran como dos hijos, a cuya sombra me sentaba y de cuya floración amarillenta alegraba  la vista durante casi todo el mes de marzo e incluso el florero del centro de mesa,  un viento de más de 80 km/h me los había destrozado en una de sus embestidas.
       La primera intención (reacción colérica) fue coger la motosierra  y terminar de cortarlas para quitar de mi vista aquel desaguisado de ramas tronchadas. Era ya tarde y lo emplacé para el día siguiente. Bendita demora porque entonces concebí otro plan. El de aligerar de peso las ramas desgajadas con una poda severa y mediante unas cuerdas,, a las que aplicaba un torniquete para tensar, volverlas a su sitio. Luego sellé las heridas con silicona para evitar que entrase agua en la parte desgajada, a fin de que suelde mejor la madera violentamente separada,  y los árboles volvieron a recobrar casi su fisonomía primigenia; sólo estaban aligerados de copa, que con el tiempo volverá a tener su explendor de antaño. Cuando alejándome unos metros las contemplé, me sentí satisfecho de la labor de recomposición realizada, me sentí casi como el doctor Cavadas, el cirujano plástico de fama internacional, cuando hace esas increíbles operaciones y vuelve a su sitio y a su funcionalidad miembros destrozados.




 Para terminar, y como reconocimiento y admiración al árbol, este bello escrito (que aquí aparece resumido) debido Tagore.
                                                                    
                                   EL ÁRBOL

     Viajero, escucha:

      Yo soy la tabla de tu cuna, la madera de tu barca, la superficie de tu mesa, la puerta de tu casa. Yo soy el mango de tu herramienta, el bastón de tu vejez. Yo soy el fruto que te regala y te nutre, la sombra bienhechora, el refugio amable de los pájaros que alegran tus horas y limpian de insectos tus campos. Yo soy la hermosura del paisaje, el encanto de la huerta, la señal de la montaña, el lindero del camino...

      Yo soy la leña que te calienta, el perfume del aire, la salud de tu cuerpo y la alegría de tu alma. Por último, soy la madera de tu ataúd.

       Por todo eso, viajero, tú que me plantaste con tu mano y puedes llamarme  hijo, o que me has contemplado tantas veces, mírame bien, pero... no me hagas daño.


El Autor: Rabindranath Tagore, fue filósofo, artista, músico y escritor bengalí (1861-1914). Premio Nobel de literatura en 1913. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

40 millones, que se dicen pronto




   Texto y foto del periódico: jrFRANCOS
   Foto del racimo: Santi POVES      


     Cuarenta y dos millones de litros e imaginándonoslos en  tetrabik y puestos en fila, seguro que llegan de Corias al alto del Acebo o de Oviedo a Gijón (a 20 cm. cada uno, se puede echar la cuenta). Se dicen pronto, pero dan para unas cuantas borracheras o siendo más positivos, para unas pocas de comidas, con buenas carnes, a la familia del Blog (entre 50 y 100 visitantes diarios).

      Actualmente  Los Santos de Maimona, mi pueblo de acogida, tiene centrada la mayor parte de su producción de uva en la elaboración de caldos blancos y en los últimos años, merced a una política dirigida desde la Junta, lo que se tradujo en nuevas plantaciones de cepas de color, también de caldos tintos. La uva de mesa, la acreditaba  Eva,  que se rifaban los mayoristas de las principales ciudades españolas e incluso en el extranjero, saliendo al encuentro de los camiones cuando se acercaban a las plazas de abastos y quedándose con toda la carga o viniendo al viñedo y comprándola in situ,  es casi residual hoy en día, aunque recuperándose.

     El fotógrafo Santi Poves, que fue testigo de aquel esplendor y tuvo incluso mucho que ver en la celebración de la I Fiesta de la Vendimia, evento que tuvo lugar por primera vez en toda Extremadura aquí, en Los santos de Maimona, el 7 de septiembre de 1967 y continuaría celebrándose durante nueve ediciones, tenía por finalidad poner en valor la citada uva.
     En una colección de treinta fotografías, que se han exhibido en la localidad,  en Zafra y en Mérida y en octubre irán a Badajoz, presenta distintos aspectos de la viña, la cepa y la uva. De su catálago extraigo esta información:

    "La uva Eva de Los Santos ( o Beba,  que también se le dice)  como su nombre indica, nació en Los Santos de Maimona, mediada la segunda década del siglo pasado, gracias a la investigación llevada a cabo en los laboratorios de experimentación agrícola sobre las características del terreno del término que llevó a afecto D. Ezequiel Fernández  Santana "El cura de Los Santos"* y sus colaboradores que, luego de la desaparición del viñedo debido al ataque de la filoxera a finales del siglo XIX, acertaron con la variedad que había que injertar en la planta americana o portainjerto, la Rupestri de Lot. Esto dio origen al nacimiento de la uva Eva, variedad con la que se comenzó la restitución del viñedo en el término y que, en un plazo relativamente corto, iba a reinar.  
     "En 1970 entre el término de Los Santos de Maimona y otros limítrofes se estimaba en unas 12.000 hectáreas la superficie dedicada a la misma (más o menos y para hacernos una idea, el equivalente a doce mil  campos de  fútbol), lo que arrojaba unos 16 millones de kilogramos,
que precisarían de 400 camiones de 40 toneladas, que ya es grande el camión, para transportarla.

     "En 1972 un decreto reconocía dicha variedad de uva de mesa, con la máxima categoría de Carácter preferente. 

     "Por diversas razones aquel momento boyante se vino abajo y hoy en día se estima en la tercera parte la superficie dedicada a  ella, con cierta tendencia a la recuperación". (...)

     El resto y gran grueso de la producción, que se localiza en la feraz y conocida Tierra de Barros, se destina, como se dijo, a la producción de vino, que llevan a efecto las cuatro bodegas existentes en la localidad (una de ellas, en plan cooperativa, que agrupa a cientos de pequeños y medianos productores). De ahí salen los más 40 millones de litros.


NOTA:

*El Dr. Ezequiel Fernández Santana, insigne pedagogo, conocido como "El cura de Los Santos", desarrolló una inmensa labor en la localidad desde principios del s. XX hasta el inicio de la Guerra Civil. Fundó escuelas parroquiales para niños y también nocturnas para los trabajadores del campo, cuando acababan su jornada, empleando métodos pedagógicos innovadores. Las extendió por toda Extremadura e incluso por Huelva, Palencia y Salamanca, llegando a contar con dieciocho.Fundó también un Sindicato Agrícola para defender al obrero del campo de los abusos de los terratenientes y una Caja de Ahorros. Creó asimismo un colegio de Segunda Enseñanza con internado. Escribía (crónicas periodísticas, cuentos, narraciones breves y hasta teatro) y montó una imprenta donde publicaba sus escritos y cuestiones relativas a sus escuelas. Dejó un interesante legado fotográfico, pues cultivaba la fotografía documentalista,  que fue motivo de una exposición y un libro, que coordinó José Soto. 
     Tuvo varias condecoraciones, entre ellas la Cruz de Alfonso XII en 1917.
     Su obra dejó huella y el pueblo le recuerda dándole su nombre a una calle y al  instituto.
     Ha sido objeto de diversos estudios y libros. Uno de los más interesantes es el de José Soto y Juan Manuel Gordillo Luna titulado Estudio bibliográfico de Ezequiel Fernández Santana: Escuela y Literatura.