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sábado, 27 de julio de 2013
Al “Prior” ya no le sienta nada bien el relente de la folixa
Se nota que al "Prior" tampoco le gusta doblar mucho la bisagra pues, en vez de cavar y cultivar la huerta y tenerla como un vergel como hace Carlos Lobato, la utiliza como terraza de lectura ¡Cuánto folgazán hay suelto por ahí!
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El caso es que nos encontrábamos aquí en Posada
estupendamente, muy tranquilos y a gusto como se puede ver por la foto durante todos estos días de julio, los cuales tomamos
como vacaciones aprovechando las fiestas canguesas, y, recién pasado El Carmen,
después de tres trasnochadas un pelín prolongadas, ya comenzamos
tanto Elena como yo, a sentir los primeros síntomas de resfriado como son
los típicos picores de garganta o algo de carraspera, pero no le dimos mayor importancia
y lo achacamos a los efectos propios que a veces suelen producir estas exageradas calorinas, así ocasionales, en los bodys que ya van teniendo cierta solera,
como es el caso del “Prior”, pero sin darle mayor importancia. De todos modos no era de extrañar pues, con el calor tan desmedido que lleva haciendo en
lo que llevamos de verano y encima con el grado de humedad tan alto que existe
en el ambiente -en torno al 80%-, es muy propicio para que se produzcan cualquier
tipo de alteraciones en el sistema respiratorio.
Nosotros el día de
Pola, después de haber pasado una
jornada muy a gusto y placentera entre los amigos blogueros, cuando regresamos
a casa estábamos medio cocidos (escocidos no) y no fue por el alcohol
ingerido, no; más bien por la calorina tan tremenda que pasamos durante todo el
día. Así, una vez en casa, no veía uno el momento para poder ducharse y
cambiarse de ropa. Teníamos la molesta y pegajosa sensación de tener la ropa adherida a la propia piel. Al día siguiente, domingo, nos
fuimos a León y el miércoles regresamos de nuevo a Posada.
Durante los días previos al Carmen también
hizo mucho calor: yo he comprobado algunas mañanas el termómetro exterior en
casa en Posada y a las siete de la
mañana marcaba 21 grados de temperatura, cosa totalmente inusual para estos
pagos. En principio los conatos de
resfriado que sentíamos no parecían nada
anormal, más bien los propios de algo pasajero, sin trascendencia. Pero al cabo
de unos días la cosa fue yendo cada vez a peor, hasta que surgió lo que he
contado en el comentario que hice ayer en la entrada de Felipe, La Biblioteca.
El caso es que a Elena no le ha pasado de ser un catarro
normal, pero en mi caso, me pilló bien pillado. Una vez más se demuestra que las mujeres son mucho más duras y
resistentes que nosotros los hombres. Miánicas
que sí. Ahora, estos últimos días
que nos restan de estancia en Posada, estamos recluidos y sosegados en casa
para lograr cuanto antes que yo me recupere para volver
a estar en condiciones lo antes posible y
así poder hacer de nuevo, tanto los paseos matinales por
el valle del río Gillón, como por la
ruta de Romualdo, lo mismo que el resto
de labores propias de un sesentón cumplido como es mi caso.
Lo que más siento es no haber podido colaborar más estos
días en el blog con aportaciones alusivas a los últimos acontecimientos
surgidos en la zona, como fueron la inauguración del Parador, los días de puertas
abiertas y también sobre las fiestas del Carmen, pero hay veces que no se
arregla la cosa. Menos mal, que el Pelgar no debió de estar este año mucho de folixa y por eso en plenas fiestas apareció
con su entrada, donde nos cuenta la llegada
a su pueblo de nuevas mozas, las cuales parece
que le tienen un tanto trastocado. También sería conveniente que este magüetu
de rapaz dejase de lado los embelesamientos atemporales con jovenzuelas
quinceañeras y atendiera más a las peticiones que le hacen los lectores del
blog para que participe más y con mayor
frecuencia pues, se lo están exigiendo
en todas y cada una de sus colaboraciones, y cada día más.
En los días del Carmen nos hemos visto por Cangas con varios amigos blogueros como: Mamen y Castro, Olga, Marta, Baragaño, Rodri,
Caco, Felipe, José Fernando y alguno más que ahora no recuerdo. Nos faltó Alfredo
que no debió de estar y Ramos que sí estaba, pero no hemos coincidido. Con Maribel y Manolo tampoco
nos hemos visto pues ellos esos días estuvieron
en Oviedo por motivos de familia. Si no hubiera sido por este contratiempo mío de
la dichosa neumonía atípica, Maribel ya había previsto que
un día de estos fuéramos a comer al
Parador pero como no pudo ser, no queda más remedio que aplazarlo para mejor ocasión. A raíz de esta invitación le he encargado a Maribel que el día que vayan ella y Manolo, si lo cree
oportuno, le pregunte al jefe de comedor si necesita algún camarero con
experiencia demostrable en portear bandejas como puertas, cargadas con diez o doce platos ya servidos de
comida, desde cocinas hasta el nuevo comedor. Si la respuesta fuera positiva,
Maribel le dirá que no se preocupe que
eso está resuelto, pues ella sabe de varios, pero en concreto hay uno en Posada de Rengos que le encantaría
volver a probar si en estos momentos sería capaz de practicar aquellos mismos malabares
que hacía entonces con aquellas pesadas macrobandejas de madera, transportadas desde los aposentos de
la señora Avelina hasta los jóvenes y apetentes comensales que estaban esperando en el refectorio y que desde sus asientos, puestos en pie, iban recogiendo de forma limpia y rápida, según iba avanzando el hábil camarero, cada uno su plato por riguroso orden de
colocación. Si digo la verdad, aún no he perdido la esperanza de poder volver a repetirlo. En el
caso del Parador, le vendría de perilla contar con personal poseedor de estas habilidades pues cuando se le presenten bodas multitudinarias, sería un método eficientísimo para echar de
comer a tanta gente en un tiempo récord.
B. G. G. bloguero “Prior”
¿Por qué decimos…?
Damas con los picos de marras en las faldas
Alguien tiene que pagar
el pato:
Durante años, me
pregunté por qué el pato y no otra cosa o animal. Os lo cuento.
Cuando La
Reconquista, durante ochocientos años, hubo muchos ataques y retrocesos y, con
frecuencia un mismo territorio, pasaba de unas manos a otras. Ocurría que los
moros reconquistaban una comarca o ciudad y permitían a los cristianos seguir
viviendo allí. Eso sí, a cambio de pagar un tributo anual. No era raro que
exigieran un pequeño número de doncellas. Aquello era un PACTO, que había que
cumplir. Originariamente se decía “Pagar el pacto” pero cómo esa palabra es más
difícil de decir que pato, poco a poco, la frase se transformó en PATO.
Alguien tendrá que cargar
con el muerto:
Hasta finales del
siglo XV los campos de España estaban infestados de bandidos que hacían
imposible viajar ni a pie, ni a caballo, ni en carruaje sin verse desvalijado y
con frecuencia, molido a palos. No era infrecuente encontrar un muerto por
habitantes de pueblo más próximo que cargaran con todos los gastos: funeral,
entierro, misas, etc… Cuando al amanecer aparecía un cadáver en las cercanías,
los del pueblo, lo ocultaban durante el día y, al llegar la noche, lo cargaban
y lo depositaban en una de las puertas del pueblo próximo, para eludir el
gasto. Cuando los del pueblo próximo descubrían el muerto al amanecer, repetían
la jugada, lo ocultaban y, en la oscuridad nocturna lo llevaban al pueblo
siguiente. Hasta que ya descompuesto y putrefacto, alguien se veía obligado a
cargar con el muerto, es decir, con los gastos que este generaba.
Irse de picos pardos:
Dicen que es el
oficio más antiguo del mundo, yo más bien creo que el más antiguo es el de
político. Y no quiero comparar ni discutir este tema, aunque tengo mis razones
para afirmar lo dicho.
El caso es que al
final del medievo y más tarde, las prostitutas estaban obligadas a vivir
recluidas en un barrio concreto de la ciudad. Es más tenían prohibido, andar
libremente por las calles a fin de que no se confundieran con las mujeres de
vida honesta. Y, sí salían tenían que vestirse de una forma distinta. Según la
Real Ordenanza de las Casas Públicas de Sevilla, las tales prostitutas, si
querían salir de su barrio, estaban obligadas a no llevar ni guantes, ni
sombrilla y era obligatorio que en la parte de debajo de su falda, llevasen una
bien visible cenefa que rodease la falda y tuviera un color pardo y toda ella
con picos de ese mismo color.
Así es como
comenzó, cuando unos amigos, pasados de vino, decidieron hacer una visita a las
“de los picos pardos”. Vamos que no les faltaba más que obligarlas a llevar en
la frente la palabra puta.
Pepe
Morán Fernández. Dominico-ex.
miércoles, 24 de julio de 2013
La Biblioteca.
El día de la inauguración oficial del Parador de Corias, durante la visita de la reina Sofía - equivalente, por cierto, a la de Carmen Polo de Franco hace muchos años- le mostraron la biblioteca.
Me llamó poderosamente la atención las estanterías vacías, sustituidas, para ambientar supongo, por unas mesas en las que muy ordenadas y de forma dispersa aparecían unas ¿revistas?. ¿catálogos?. No se podía asegurar lo que eran; lo que no eran si: no eran libros.
Recuerdo la Biblioteca, con B mayúscula, cuando estaba repleta de libros de todo tipo y tamaño- los había altos como una persona, o así me lo parecían entonces-. Allí estaba, por ejemplo la colección Austral de la que se podían llevar libros para leer fuera de la biblioteca. También había libros guardados bajo llave los cuales, según teníamos entendido, estaban prohibidos. ¡Lo que hubiese dado entonces por saber de que trataban!. Nunca me quedó claro si eran los del famoso Índice de Libros Prohibidos o la prohibición era solamente para nosotros alumnos imberbes y en la ebullición de la adolescencia.
Los aficionados a la lectura, ante el inexorable "apagón" de las 10.30 de la noche y el consiguiente ¡silencio!, teníamos una serie de artilugios para poder continuar la lectura dentro de la cama y bien tapados por las mantas para evitar la filtración delatora de la luz. Como, por aquél entonces, no tenía reloj nunca supe hasta que hora duraban mis desvelos lectores.
El "invento" que yo empleaba consistía en un cable plano de 2 hilos uno de cuyos extremos se conectaba a la linea eléctrica que pasaba por debajo de la cabecera de la cama y por el otro a un casquillo de bombilla de las que se utilizaban en las lámparas imitadoras de velas y una bombilla de no más de 25 vatios.
Prueba evidente de la existencia del hoy olvidado Ángel de la Guarda es el que, aparte de alguna pequeña quemadura en la sábana en el punto de apoyo de la bombilla y alguna espaciada descarga eléctrica (probablemente de no más de 115 voltios), no se produjo, que yo recuerde ningún incendio ó electrocución de los furtivos lectores.
Bueno, no era ésto lo que yo quería contar. Lo que quería era expresar la sensación de pérdida irreparable y de tristeza al ver las estanterías vacías. Sentí que eso mismo le había pasado al Convento, sí, para nosotros siempre será El Convento de Corias.
La Biblioteca no es la misma sin los libros y, de igual forma, el Convento no es el mismo sin los alumnos.
Si cierro los ojos y escucho en mi interior aún oigo los gritos, las risas, los sonidos de los balones y pelotas de frontón, los pitidos de los silbatos, los sonidos de la vida en definitiva, de los recreos en los patios. ¿Los oís vosotros también?. Eso es parte de lo que queda de Corias. El edificio, a mi por lo menos, empieza a parecerme extraño.
Felipe.
lunes, 22 de julio de 2013
A LA RAPIEGA GUSTAN-TSE LAS GRUEÑAS
Ribichones, ribiyones, miruéndanus... (Fresas silvestres)
Nesti mes que chevá-mus de branu, ta faiendu más calore aiquí que
na Mancha. Este anu pur Cangas suda-se abondo, ya nun ía solu pula
gafedad que fae, tamién faen muitu lus amagus de turmenta que hai a cada poucu
cun bona tona ya tou. You toi tou’l día fulgandu aiquí pur casa amuzargau sin apenas
faer nada pulus praus, purque nun ta
nada axeitau pa siguir gadañandu. Agora mesmu tengu muita yerba gadañada ya
arramada pu las poulas, peru cumu nun urea del tou nun pudé-mus apañá-la. Miánicas
cumu siga muitus días mais asina, cuna dichosa nublina arrastru, que muecha más que sulecha, pundrase-me toda cardinienta ya mediu podre
que nun valdrá pa más que pa mutsir las vacas ya pal cuitu.
Menus mal que loutru día
chegá-nun aiquí al nuesu tsugarín pa
casa de la Rulindes, unas rapazacas roxas ya rizosas que son primas detsa pur
parte de sua mai, ya dixe-nun que vienen desi puelu que faen nel branu la
zapatiesta esa de lus tumates. Dixé-nun que se chama Buñol ya que ta en
Valencia. Son duas nenacas roxinas muitu rabileiras ya sempáticas cumu etsas
solas, asina cumu la Rulindes, peru más xuvenzacas. Chaman-se: una Amparitu ya
loutra Vicenteta, pero inda son guapinas
ya axeitadas que manda madre. Estas duas pascaxinas a min cháman-me Xiscu, ya
esu que Rulindes ditses que non, que you soi Jasusín, peru etsas nun faen casu
ya tan tul día: Xiscu p’acó ya Xiscu p’acutsó. You nun sei onde demonius
sacá-nun estas peltrazus de nenas ese
nome, peru you catsu la bouca purque gustá-me
muitu tiné-las al pía miou. Miánicas tsievan las duas unus camisetuchus
escutaus que sin casi amerar pa etsas, veinses-tses las peronas, ya cunus
pantalunzacus idem de tsienzu, son tan cortus que parta-me un rayu si tienen
algu más de dous dedus de pernera. Ya you cumu ya toi feitu un buen galifate, miedru
una cuarta ya espúrrese-me tou cada ve que tses agüetsu las pantorras tan guapas que tienen las cundenadas. Asina na más que
escuitu dicire: ¡Xiscu, Xiscu…! cuntestu-tses escapau ¡cuandu la vi you más gorda, que más
quieru you!
Ya estas rapacinas son muitu madrugadoras. Queréis creer que
güei pu la mañena bien ceu ya tuvienun
sintadas un ratau aiquí nu escanu de la nuesa cucina, ya you casi me pongu trespeitau de tantu amirá-tses
pa lus cadriles tan richonchus que tienen ya pa las peronas que las tsievan poucu
menus que al aire del tou. El casu ía que a estas nenacas gusta-tses muitu el
tseite de las nuesas vacas; subre tou el de la Garbosa que tien muita nata, cuandu
ta recién muciu etsas, tsapan-lu asina cunus espumaraxus ya tou. Nun ía de
extrañar purque esta tenrala nuesa tien un tseite muitu bonu, corta-se la nata
cuna navacha na canada. Cúmu sirá que veise dun día pa outru cumu miedra el xatín
que tien agora que ta ricién parida. El
casu ía que na más escumincipiar a muñir ya tan estas duas cativas aiquí na
nuesa corte tsapandu’l tseite de la canada
cumu si foran duas xatinas. Ya tses dixe you que nun tomen tantu tseite
desti natural que ingorda muitu, subre tou, las peronas, peru etsas riinsi de
lu que you tses falu, ya nun me faen caso nenguno. A min fain-me muita gracia, ya gusta-me tar cun etsas,
purque ía muitu raru que rapazas destus
tiempus mudernus faigan estas cousas. Nos, faia-mus lu mesmu, peru yeran outrus
tiempus. La xente nova desta xeneración
d’agora, ía raru que tses gusten las mesmas cousas que a nos, cuandu yera-mus pequenus.
Güei cumu ya dixe, bien ceu ya taba la nublina en cuerda
toda arrastru pula mañena ya nun taba pa dir a la yerba ya astoncianas dixenun-me
estas duas tsangurdias que quirían subir
a la braña ya mité-se dientru duna cabana. Ya Rulindes dixu-tses que sí, que
tinía you que dir cun etsas. Ya you tsoucu di cuntentu. Cuchí-mus lus
sumbreirus ya la guichada, ya la capietsa duna fugaza de la masera ya una riestra de tsinguaniza de l'hórreu, mitimus-lu
tou dientru dun espurtietsu ya puxímu-nus a chapinar lus tres camín arriba,
apruveitandu pula fresca. Etsas nun quirían tsevar el espurtietsu, falaban pu lu baixu que yera
muitu mexor la talega esa grandona que tsieva esta xente xoven toul día al tsombo, peru you nun
quixe. Augua nun faía falta tsevar nenguna, purque hai augua abonda na fonte de
las Andulinas que mana toul anu bastante, anque agora nu branu, si nun chueve a
cada poucu, nun sal muita; sal asina cumu la mixada dun carneiru, peru esu sí, bien fresquina que ta. Na más que chegá-mus al
tesu la tsóndriga que ta muitu cuestu, pará-mus pa cucher un pouquinín d’uxíginu
purque diva-mus aflanandu del tou. Nesi mumentu una destas rapazacas punxu-se de
piá d’un blincu ya escumenzou a esnalazá-se toda cuandu viu un ruscatseiru que
tsevaba clavadas nus aguichones del tsombu dous manzanucus piquenus. Yal
mumentu l’outra nenaca viu un cagachón de la rapiega nu altu dun murrillu duna
tsinde, que taba tsenu de grueñas de zreizas bravas que cumiera la raposa, ya dixu: ¿Xiscu, estu que ía oh? Ya you
cuntestei-tse al filu: ía lu que tas
amerandu nena; que va ser: ía un cagachón de la raposa, ricién esfueirau , espués
de que se fartou bien el anemal de zreizas bravas. Ya la rapacina intrugou-me
de novu: ya lus güesus esus de que son ¿Qué güesus agüechas tú munina? ... Ah,
esu nun son güesus oh, esu son las
grueñas de las zreizas que, la raposa cumu tien priesa pa cumé-las, pur si
chega alguien a quitatse-las, tsápalas
escapau cun grueña ya tou. Nesi mumentu
dixe-tses you: you tamién papu las
zreizas asina interas cun grueña ya tou lu mesmu que fai la rapiega. Ya minudu tses
gusta a las mias pitas pul tiempo las zreizas tar al tsau miou cuandu toi
baixandu’l pantalón na corte, ponen-se todas alredor pa puder picar las grueñas sigún
las voi esquitandu. Estas rapazucas cumu nun cumprenden la metá de lo que you
tses aldrumeiru, rinsi asina cumu cousa tonta
ya farfotsan entre etsas que you soi “muitu básicu”. Ya sirá virdá. You faigu-me
cumu que nun las escuitara, peru fartar,
fartamus-nus bien de riir cun etsas, lu mesmu la Rulindes que you. Sicasí, esta
mucheraca de Rulindes, anque ía xoven cumu las outras, peru ía d’aldea ya esu
caltriza muitu. Pur esu la cundenada espatarraba-se
de la risa loutru día cuandu tse cuntei que las outras quedanun-se
espaparutadas del tou na más que agüechanun el cagachón de la rapiega tsenu de grueñas, atsí
engaramichau na caramietsa'l murrillu.
Espueis de amerar pal cagachón de la rapiega ya riínus
abondu , tsou, etsas duas rapacinas chanun
a currer cumu si las tsevaran lus demonius, ya poucu a poucu fumus chegandu a
la cabana. Delantre la mesma cabana, al pía de la cancietsa del curral,
esveirá-mus un poucu pula vera del
rigueiru, ya cuchimus un muntón de ribichones bien madurus, que a estas nenas
gustanun-tses muitu purque nun lus cunecian, ya la Rulindes ya min también,
anque nos tamus fartus de cumé-lus a minudu pul monte. Etsas, las valencianas, chaman-tses fresas silvestres.
Ya falandu un poucu de tou, nesti mumentu alcuerdu-me que nun
tengu patacas na cucina, ya las que quedan nu muntón que tuvía hai na budega, tan
todas ribichidas ya mediu podres. Nun tindrei outru rumediu que cucher el picaxu ya dir a esverdiar un
riegu u dous a la currada nas deste anu.
Aiquí nu nuesu puelu nun ía custume andar cunu picaxu nus pías de la patacas
novas, anantias del 25, Santiagu; peru este anu, las poucas que tengu viechas
tan todas ribichidas ya feitas un fumión; nun valen ni pa lus gochus. Nun sei
si atouparei alguna que mirezca la pena, purque sulfatei-las loutru día pa lus cocus. La metá
tan en flor tuvía.
Ah, dixenun-me estas rapazacas valencianas que esti anu tiníamus que dir a
la fiesta de la Tumatina la Rulindes ya you, que ía pur agostu. Tantu la
xustrona de la Rulindes cumu you, pa curré-las diximus-tses que sí, peru nesas
fechas you nun puedo muvé-me d’aiquí de casa purque tengo que recucher las fabas
ya semar lus nabus.
“Jesusín”, el Pelgar
martes, 16 de julio de 2013
Ya tenemos Parador
Momento del recibimiento con abucheos
Las fuerzas del orden imitan a los alumnos cuando esperaban en fila la entrega de la merienda, pero en el exterior del monasterio, por si fuera necesario salir cortando
Momento en el que la reina abandona el Parador
Una vez los personajes dentro, ya se fue suavizando un tanto la protesta
Momento en el que la reina abandona el Parador
Despedida y cierre
Corias, 15 de julio de 2013. Por fin el Parador de Corias
(Courias según la Academia de la Llingua asturiana) está ya inaugurado y por lo tanto en servicio; esperemos que, en adelante, funcione tan bien como el monumento se merece y como deseamos
la mayoría de asturianos que somos
exalumnos del antiguo y excelente colegio que este grandioso monumento albergó en
sus pertenencias desde los años cincuenta hasta entrados los ochenta.
En la mañana del lunes 15, tanto en la puerta principal del
monasterio, como en la entrada al aparcamiento, antiguo patio del colegio, se
agolpaba un buen número de personas así
como en el lateral de la carretera por el lado contiguo al río Narcea, ya que
la otra mano pegada al edificio, estaba completamente
tomada por las fuerzas del orden público: Guardia civil y cuerpos especiales. La
gran parte de los asistentes de la zona que habían recibido invitación para la
inauguración ya se encontraban todos dentro del Parador desde hacía bastante
rato a la espera de que llegasen las figuras estrella. Sobre las doce menos cinco de la mañana llegó a Corias la comitiva con las dos
personalidades que, no estaban pero sí
se les esperaba para la inauguración del
nuevo parador situado a orillas del río Narcea. Según aparecieron por la carretera,
AS-15, procedentes del helipuerto de Tineo, venían en
coches con las lunas tintadas y entraron directamente al parking con lo cual,
los que estábamos esperando supusimos que eran la reina y el ministro, pero no vimos con detalle a los personajes que
iban dentro de los diferentes autos. En ese momento la gente que allí estaba
esperando se abalanzó sobre las cintas que separaban la calzada de la acera y después
de invadir la carretera se agolparon a
las puertas de la entrada al Parador profiriendo gritos, pitidos y
abucheos, principalmente dirigidos al ministro de industria (el amigo de la
minería) y también a la reina.
Las pitadas y abucheos que recibieron como bienvenida ambos personajes, fueron tan sonoras e intensas que no les debieran
pasar inadvertidas ni a los políticos allí presentes, ni a los protagonistas
principales de la inauguración. Entre el
personal asistente al acto como público, era frecuente ver en camisetas, gorras
y pancartas varios eslóganes alusivos a la continuidad y defensa de la minería
del carbón, así como una gran bandera tricolor. Un grupo amplio de mujeres
jóvenes, esposas de mineros, llevaron a
cabo una sentada en la acera, a las
puertas del Parador, mientras interpretaron el himno de la minería: “Santa
Bárbara bendita, patrona de los mineros…”.
El personal presente en la carretera y aledaños estaba compuesto principalmente
por personas relacionadas con la minería del carbón procedentes del occidente asturiano y de
otros lugares limítrofes, pero también había muchas otras personas que eran ajenas
al gremio, pero solidarias con la
protesta y que querían hacer causa común con las reivindicaciones de la gran familia
minera asturiana. También conviene resaltar que había algunas mujeres, no
muchas, que simplemente estaban allí
para ver si podían vitorear y saludar a la reina doña Sofía. Mientras algunas
protestaban a las fuerzas del orden porque no les dejaban ponerse donde ellas
consideraban que divisarían mejor a su majestad, uno de los asistentes les dijo
que para eso que ellas pretendían, no les habría hecho falta desplazarse a Corias
pues, con el simple hecho de adquirir el Hola lo tendrían resuelto de
inmediato.
Durante el tiempo que duró el acto de inauguración en el
interior del Parador, la gente que había en el exterior poco a poco se fue
diluyendo y marchando, y ya a las tres menos cuarto cuando finalizó todo, apenas quedaban en la calle un puñado de entusiastas
con el ánimo ya bastante debilitado, para vitorear o increpar ligeramente al
ministro y a doña Sofía, o simplemente para
poder hacer unas fotos del histórico momento.
El recibimiento tan hostil que llevaron en Corias los políticos en general, y en particular los dos protagonistas principales invitados al
acto, por parte de la gente que les
estaba esperando en las inmediaciones del monasterio, puede que a muchas
personas les haya parecido desmedido,
inadecuado e inmerecido, pero no se debe pasar por alto que la gente está
ya muy harta de tener que mantener a infinidad de corruptos y sinvergüenzas,
sin que se mueva un solo dedo, por parte de quien lo tiene que hacer, para erradicar de una vez por todas, estas perniciosas y
viciadas prácticas que cada día que pasa descubrimos que se prodigan más y más entre
nuestros dirigentes.
B. G. G. bloguero
“Prior”
lunes, 15 de julio de 2013
Fuera ropa
Después de estos
meses de frío, lluvia diaria, apenas aparecidos un par de días de sol, he
notado que las muchachas han empezado a lucir, anatomía, es decir, carne, con
una repentina aparición de pantaloncitos minúsculos y ¿Por qué no decirlo? Provocativos.
Quizás de haber
leído demasiado, sea un handicap para enjuiciar fríamente los cambios de
nuestra sociedad actual.
Por una
asociación de ideas, harto comprensibles, me han venido a la mente lecturas
pasadas, pero eternas e imborrables.
Una de ellas
es “La decadencia de Occidente” de
Oswald Spengler. Otra “Auge y decadencia de los imperios” de Paul M. Kennedy
y “La Rebelión de las masas” de Ortega y
Gasset. Y, últimamente las obras del francés Lipovestsky. También debo incluir,
un libro fenomenal de Indro Montanelli, el genial periodista italiano titulado
“Historia de Roma”. Tanto Spengler como Kennedy, destacan un fenómeno
histórico, empíricamente constatado. Todos los imperios que se han sucedido en
la historia, tienen una característica que se repite en todos. Todos nacen
guerreando, suben al poder, dominan a las demás naciones y llega un momento
inevitable en que empiezan a decaer, hasta desaparecer. No falla. Y lo más
curioso es que ambos historiadores señalan una serie de síntomas que siempre
han acompañado a todos los imperios de la historia, Persia, Egipto, Grecia,
Roma, España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, que está ahora iniciando su
declive.
¿Qué síntomas se
reiteran en la decadencia de los imperios? Que mi memoria me asista:
- Dejan la espada y la cambian por la
copa. Por la vida muelle.
- Dejan el arado. Compran los alimentos
o se los arrebatan a las naciones conquistadas.
- Empiezan a odiar la guerra y los
sacrificios que esta comporta.
- Empiezan a apasionarse con los
espectáculos y ya no pueden soportar lo épico. Prefieren lo lúdico.
- Los pueblos hambrientos que los
rodean, van poco a poco tomando
conciencia de su hambre y que sus dueños empiecen a exhibirse gordos,
blandones, casi afeminados.
- Entonces comienzan a inquietar sus
fronteras a sublevarse. Eran los bárbaros del norte. Ahora son los del
Este y los del Sur.
- Pero los habitantes del imperio
renunciaban a defenderse, gordos, hartos, acompañados de lindos efebos, lo
único que hacían era ir a espectáculos.
- Comentan los historiadores que ya los
bárbaros estaban a las puertas de Roma y los romanos, pasaban los días en
el circo. Renunciando a defenderse.
- Las mujeres en los dos últimos siglos
del imperio romano, se negaban a tener hijos y recurrían a mil trucos para
abortar.
- Según Andro Montanelli, en expresión
feliz al ver que los hombres no les hacían caso, ya no sabían que prenda
más quitarse, camino de la desnudez, a ver si así lograban atraer la
atención de los hombres.
¿Queréis o
necesitáis que yo señale el paralelismo de aquellos tiempos con los actuales?
Donde dice circo, poned Madrid – Barcelona, donde había un gladiador podemos
poner a Mouriño, objeto de las más apasionadas y crispadas discusiones en todos
los bares de España.
Me han dicho, o
he leído que los hombres, están a punto de igualar en gasto de cosmética a las
mujeres.
Los hombres que
conquistaron medio mundo en condiciones infrahumanas, son para la juventud
actual o ignorados, o despreciados.
Los héroes
actuales están en el espectáculo Cristiano – Messi, en el cine, en la
televisión, en las revistas del corazón.
Reconozco que me
ha salido un artículo muy pesimista. Me alegro, cada día me resulta más odioso
el lenguaje políticamente correcto. No lo soporto. Un tonto, es un tonto, no un
deficiente, y una gorda, es una gorda, no una rellenita y un político es un
ladrón.
Sólo faltaba que
yo, víctima diaria en todas partes del lenguaje soez y blasfemo de las Cuencas,
tenga que andar con remilgos para denominar a las cosas.
Soy viejo, un
viejo. No un maduro, no un mayor, no un miembro de la tercera edad.
Pues eso.
Pepe
Morán Fernández. Dominico-ex.
FOLIXA GASTRO-CULTURAL EN "La Puela".
Cuatro
personajes, importantes de la política de ¿Castellón?, de principios del siglo
XX, engañan a sus respectivas esposas diciendo que van a efectuar un viaje
científico-social a unas islas lejanas, las Chafarinas, cuando en realidad se
dirigen a una fiesta privada en un cortijo andaluz. La cosa se complica cuando
en la prensa aparece que el barco donde, teóricamente, iban a hacer la travesía,
naufraga y ellos tiene que llegar a aquellas islas deshabitadas y hacer saber al mundo desde allí -no había
móviles ni GPS, claro-, que ellos se habían salvado, siguen con vida y que fueran
a rescatarlos. Una hermosa comedia que honra al autor y A QUIEN LA ESCOGIO PARA
INTERPRETAR EN CORIAS Y BAJO CUYA DIRECCIÓN ENSAYAMOS E INCLUSO HICIMOS LOS
DECORADOS. ¡Qué experiencias!, que aún
hay gente que no supo verlas. ¿Con qué ojos miran?
Este es el
argumento de una comedia de P. Muñoz Seca, -por cierto uno de los fusilados en Paracuellos
del Jarama en 1.936- comedia en la que tuve la suerte,-como en varias más- de
participar al mes de llegar a Corias. Me acuerdo aún de varias de las frases
que tenía que declamar. Una decía:
-“Las bacanales aquí habidas superan
las que celebraban Lúculo y Petronio, aquellos dos juerguistas de la Roma
pagana…”.
Expresión
que me acompaña, cincelada con la ternura voraz de las llamas nacidas en el
corazón de un ignorante sorprendido ante la vida fuera del ámbito familiar y de
escasa relación con un entorno bien reducido como era el de mi pueblo. Frase que,
además, me hace reflexionar sobre la banalidad y prudencia y que me lleva a
situarme por detrás, cuando menos, de la tercera fila huyendo de los primeros
planos.
“Me extraña del amigo Gera que
también es un colaborador de lujo de este blog y que no se hubiera apuntado,
pero igual no se ha enterado. Lo mismo digo de Pepe Morán,…”, decía El Prior en su último escrito,
con motivo del pantagruélico banquete en La Puela, que diría Jesulín. Gracias
por acordarse de mí. Y permitidme hacer un inciso:
Supongo que
todos habréis pasado por El Puelo; lugar éste en el vértice de límites de tres
concejos con edificaciones en los tres, y, por el que transitaban ¿transitan
aún?, con frecuencia las brujas camino de sus famosos aquelarres en la Veiga
del Palo, en Allande o en la Cueva de Sequieros, en Cangas. Más aún, según
confirma un relato “histórico”, alguna vez se reunieron aquí mismo con sus
colegas de León, menos promiscuas que las asturianas, para escarnio de los
monjes que vivían en el cercano Monasterio de Corias. Aunque, y esto es una
experiencia personal, más que brujas las que por aquí pasan son adivías,
personajes que no se relacionan con Lucifer ni con ninguno de sus
príncipes. No hacen conjuros y sin
embargo tenían, (hasta cuando yo fui mozo al menos), gran poder; es
decir que aunque perversas, más vale no encararse a ninguna. Fijaros que son
capaces de trasladar, sin que se apague, una vela en medio de una tormenta o
vendaval. Item más, está comprobado por
diversos y reputados historiadores, también por mí, que la misión más importante
que tienen estas adivías o brujas , es la de recoger por estos lares unas matas
que crecen entre las pudingas que extrañamente existen en El Puelo y que los “piedrólogos”
sabrán justificar, y así preparar sus bebedizos
amorosos. Quiero decir con esta referencia histórico-científica que la
magia está en el camino más que en la meta.
No fui,
Galán por eso. (Leo todo lo que
escribís, que no sean crónicas, claro. Es decir enterado sí que estaba). Por
eso y porque hace 35 años que me pongo cuatro dosis diarias de insulina; porque
tengo que cuidar la dieta y yendo a la Allandesa, y haciendo caso a Antonín, ya
se sabe… Lo de las bacanales, también presente… No tengo, por otra parte, la
gracia de vosotros. Desde que me
adjudicaron la responsabilidad de examinar a los niños que pretendían entrar en
Corias, se me puso la cara de serio y sólo con los que intimido con tiempo por
medio, acierto a que esa aparente seriedad se vista de colores….
Y ya que
cité al principio, a Muñoz Seca, voy a contar una anécdota de este genial y
prolijo autor, que, cuando le preguntaban por sus escritores favoritos,
respondía:
Don Miguel
de Unam –UNO; Benito Pérez Gal-DOS; Miguel de Cervan-TRES; Luca de Tena, Tor-CUATRO y Benavente Ja-CINCO.
“Porque no
mundo, mengou a verdade…”. La esperanza
es que queda gente, como los de esta blog que aún sonríe y comparte…
Como decía,
no sé si aún conserva esa sabia costumbre, el Padre Basilio,y que yo utilizon
con frecuencia, ¡Salud!
GERA.
P.D. En en anterior escrito pretendía titularlo "Entre el SURTIDOR y la araucaria.
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