PRESENTACIÓN

Anualmente cuando nos reunimos los antiguos alumnos de Corias, bien sea en grupos minoritarios por promociones en diferentes lugares del Principado y alrededores, o de forma general en el encuentro de Corias a finales de cada mes de septiembre, siempre solíamos comentar al sentir la alegría de juntarnos de nuevo que, era una pena el que hubieran pasado tantos años sin comunicarnos y sin saber unos de otros.

Afortunadamente, en estos tiempos eso está subsanado gracias a los medios informáticos disponibles que tenemos a nuestro alcance. Aprovechando la oportunidad que nos brinda BLOGGER para poder crear un espacio cibernético común, en la nube, donde se pueda participar y expresar los recuerdos que cada uno de nosotros guardamos celosamente de aquellos años, es cuando surge el Blog de los antiguos alumnos de Corias.

Esta elemental presentación lo único que pretende y persigue es reavivar la amistad y la armonía que hemos trabado entre todos nosotros durante los años de convivencia en el Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias y, que a pesar del tiempo transcurrido, aún perviven frescas en nuestro recuerdo.

Otro de los objetivos del blog es recordar y compartir las peripecias vividas por aquellos jóvenes que coincidimos bajo las mismas enseñanzas, disciplinas, aulas, comedores, dormitorios, juegos, etc., durante varios años en el convento de Corias y que aún las tenemos muy presentes.

La mejor forma que tenemos para rememorarlo es ir contando en este blog todos los pasajes que cada uno de nosotros recuerde, expresados con la forma y estilo propios de cada uno pero, siempre supeditados a los principios del buen gusto, el respeto y a la correcta educación que nos han inculcado los padres dominicos. El temario en principio aún siendo libre, sí debiéramos procurar en general, que tengan preferencia los temas relacionados con el colegio y su entorno, ya que es el vínculo y denominador común entre todos nosotros.

Como es lógico, cada colaborador es el único responsable de sus opiniones vertidas aquí en el blog; las cuales pueden ser expresadas libremente sin condicionantes ni cortapisa alguna por parte de la dirección; tan solo debemos atenernos todos, a las premisas mencionadas anteriormente del respeto y el buen gusto.

Una vez hecha esta breve presentación, se pide la colaboración y aportación de todos los antiguos alumnos pues, seguro que todos tenemos algo ameno e interesante que contar. Unas veces serán relatos agradables y divertidos, y otras no tanto; pero así es la realidad de la vida.

Al blog le dan vida una serie de antiguos alumnos que colaboran de forma fehaciente y entusiasta con Benjamín Galán que es el bloguero administrador. A este galante caballero el cargo de administrador no le fue asignado por méritos propios, más bien por defecto, de forma automática; simplemente, por ser el titular del blog. Pero podría delegar el cargo en cualquier otro colaborador que así lo deseara.

De antemano, muchas gracias a todos los participantes y colaboradores. Tanto a los antiguos alumnos y profesores que deseen intervenir, como a todos nuestros amigos lectores.

¡A colaborar y a disfrutarlo!

(21 de noviembre de 2009)

B. G. G. (BLOGUERO PRIOR)

viernes, 16 de agosto de 2013

CORIAS

Hay un adagio latino,  más viejo que el Quijote, que dice “Quod natura non da, Salamanca non presta”. Dicho en lenguaje vulgar, si no eres capaz de aprender a dividir decimales no te matricules para una ingeniería.

Si hiciéramos una trasposición temporal a nuestra época habría que reformularlo así “Quod natura non da, política non presta”.

Digo esto a propósito del artículo de Álvarez Areces titulado “Corias”.
El artículo sería un magnífico ejemplo didáctico para enseñar a resumir a jóvenes adolescentes, el profesor diría “resuman el contenido del artículo en diez líneas”. El chico listo del aula diría “Oiga, a mí me sobra con tres líneas”.
El decir una infinita verborrea para decir una simpleza.

Vamos a ver Señor Areces, si pese a su reconocida falta de rapidez mental, logro que me comprenda.
El origen de este tipo de Monasterios era una táctica que empleaba la iglesia, pero sobre todo los Reyes y Condes en la baja Edad Media. Poseían cantidad de inmensos terrenos, cuyos habitantes estaba a un nivel de vida próximo al paleolítico. Cuando los astures del Siglo V A. C vivían en cuevas de piedra como en Coaña ya los griegos habían inventado la democracia, la filosofía, la astronomía y vivían por allí Pericles, Aristóteles, Platón, Pitágoras, Euclides, Fidias, Jenofonte etc…

Al empezar la Edad Media los astures estaban más cerca de Altamira que de Atenas. Los Reyes de la época creaban conventos en los sitios más remotos como punta de lanza para ir civilizando aquellos territorios primitivos. Así poco a poco, iba cohesionando un territorio hasta integrarlos en la historia. Los monjes llevaban a un tiempo la civilización y el cristianismo. Estos monjes benedictinos y cistercienses y más tarde franciscanos y dominicos. Estos ayudaron decisivamente a cohesionar la nación y aproximarnos al Renacimiento.
Gracias a ellos llegó a nosotros la filosofía griega, el derecho romano, y el cristianismo, o sea la base de lo que somos.

Durante siglos fue un monasterio benedictino hasta que tras la desamortización de Mendizábal se les expulsó y, más tarde en 1860 se les adjudicó a los dominicos. Desde entonces a 1957 fue casa de estudios eclesiásticos y desde 1957 Instituto Laboral. Este es el curriculum del Monasterio.

La tranquilidad de tantos siglos, se rompió cuando quedó desprovisto de toda misión útil. Fue realmente un problema que no tenía visos de solución. Los dominicos avocados a cerrarlo por falta de frailes, no sabían que hacer con aquel inmenso edificio neoclásico del siglo XVIII. Miles de mentes se preocuparon del tema. Empezaron a surgir hipótesis de la extravagancia al delirio. El emplazamiento a 100 km de Oviedo, y en una zona de escasa o nula atracción medio-ambiental generaron un serio conflicto. ¿Qué hacer con aquel inmenso caserón? Muchas mentes se ocuparon del tema sin dar una solución. Incluso los más inteligentes y directamente concernidos con el tema tras vivir allí varios años, no atisbamos a resolver el problema.

El otro día nos reunimos a comer cinco ex alumnos y yo. Todos ellos han triunfado en sus respectivas profesiones y son gente de gran valía. Después de leer el artículo de Areces y lamentar semejante ejemplo de ucronía, decidimos sugerir algo que pueda arrojar un poco de luz. Porque lo de Areces es tan vacuo como mandar hoy un ejército armado de tirachinas o dedicarse a atracador en un desierto sin caravanas.
Yo, esperaba algo mejor de un hombre que, desde siempre supo reconvertirse así mismo para situarse siempre al sol que más calienta. Mira tú que un parador de Turismo…
Hace más de veinte años que, salvo escasísimos ejemplos, los paradores han devenido en negocios ruinosos y van cerrando poco a poco. Tuvieron un gran sentido cuando allá por los años cincuenta se supo ver una infraestructura hostelera de calidad, fueron un éxito y dieron un empujón definitivo y ejemplar al turismo en España. Hoy ya casi ninguno puede competir con la hostelería moderna y precisamente la privilegiada mente de Areces y Cuervo descubren la fenomenal idea de Girón y Fraga.

Actuando yo como presidente y Alfredo Mario cómo secretario, hemos redactado un escrito a fin de aportar ideas algo más presentables que eso del parador.
Estos chicos que se dedican a la política desde los veinte años y que no se apean del coche oficial en toda su vida, padecen todos de loquirragia (Hala Tini, al diccionario). Hablan y hablan, sin sentido alguno y gastan y gastan también sin sentido.
Hemos acordado elevar este escrito a la consideración de las autoridades pertinentes sugerir que se cambie el ritmo del parador para que no sea una ruina dentro de un año.
He aquí alguna de nuestras sugerencias.

-          Llenar el río Narcea desde Pilotuerto a Cangas de cocodrilos y al mismo tiempo para sumarle más adrenalina, tender cables de parte a parte del río para que la gente cruce avanzando sólo con las manos. Obviamente los saurios esperándoles debajo con las fauces abiertas, no me negarán que es atractivo.
-          Ofrecer confesión impartida por cuatro curas sordos, que al no enterarse de nada, te absuelven de pederasta veterano en incorregible.
-          También se podría llenar los márgenes de la carretera del Narcea de clubes nocturnos, lo cual atraería a un público numeroso. Candidatas no faltarían, pues cómo dijo el emperador José I de Habsburgo a su primer ministro Metternich que estaba preocupado por el descontento de los maestros: “Señor Metternich, no se preocupe, demasiado porque hay dos profesiones en el mundo para las que siempre habrá candidatos: putas y maestros”.
-          Seguramente, Tini, no sabes que un Rey de España, visitó Cangas del Narcea a finales del siglo XVII. En la creencia de que estaba hechizado fue llevado a Cangas donde había un convento exclusivamente dedicado a toda monja que presentara un desequilibrio mental. Es decir, en aquella época el que tuviera alguna enfermedad mental, un fraile, conocido como Fray Antonio Fernández Argüelles convenció  a la priora de que ella podía deshechizar a todos. El problema, es que Carlos II, denominado el Hechizado, su real problema era que padecía de impotencia atribuida a algún hechizamiento. Se presentó la comitiva real en Cangas a fin de deshechizar al Rey pero como este era, además de impotente tonto no hubo manera de arreglarlo.

Esto es una idea aprovechable, se ofrece la curación de la impotencia con un jarabe extraído de un manuscrito medieval, cuyos ingredientes pueden ser agua del Narcea con un poco de vino tinto, estancia mínima, una semana y luego según el tratamiento en casa, con botellines que se les venderán a 8 euros unidad. Mientras se descubre el pufo y no ya nos hemos forrado.
Por cierto para enriquecer el vocabulario burocrático a cruzar el río agarrado a un cable, le vamos a llamar “cambling” que tiene más aceptación popular.
De momento ahí queda la cosa, pero vistas las circunstancias actuales, no descartamos la idea de convertir el monasterio en una cárcel para corruptos, creo que se nos quedaría corto tan enorme edificio para lo que abundan estos especímenes en la España actual.
Lamentaría mucho que los cangueses tomen a mal mi infravaloración de su valle, pero es que realmente no hay absolutamente nada que ver allá. Excepción del hecho del bosque de Muniellos, cuya visita resulta casi una odisea pues hay cola de casi tres años.

Seguiremos reuniéndonos estas cinco inteligentes personas y yo, y es posible que podamos aportar alguna genialidad más.
Tampoco sería mala idea establecer que todo político que viva de la política solamente, durante sesenta años, al final se le agradezca con una cuantiosa jubilación, pero obligándole a residir en Corias, ya que quién se lo ha llevado calentito, no le vamos a instalar calefacción en aquel caserón.

Bueno, ofrezco todas estas reflexiones gratuitas, por mi amor a Corias y todo lo que significó en la vida de miles de personas.

 Pepe Morán Fernández. Dominico-ex. 

NOTA INFORMATIVA


Nuestro amigo Carlos Lobato llevaba unos días que le echábamos de menos en el blog y pensábamos que su ausencia era achacable a la holgura del mes de agosto, pero hace un poco Marta me ha participado que su ausencia se debió a que ha fallecido su padre.  
En nombre de todos los  colaboradores de este blog  le enviamos  nuestro más sentido pésame y  un cariñoso abrazo para él y para su familia en estos momentos de tristeza. Descanse en paz el señor Lobato.


B. G. G. bloguero “Prior”

martes, 13 de agosto de 2013

La Rifa

Aquel invierno del 66 cambió mi pacífica vida de alférez en una guerra de guerrillas.
Resulta, que próxima la Navidad, había un ritual muy conocido. La rifa de una cesta de Navidad. Dicho así no preanuncia nada trágico. El problema radicaba en qué el encargado de organizar tal rifa era un comandante que seguramente era su único quehacer anual. Era un tipo ya mayor, grueso y al final de su vida militar. Pertenecía a una hornada residual de alférez de complemento que ascendía cada 10 años  y no podían pasar de comandante.

El buen hombre se lo tomaba tan en serio que dos meses antes de la rifa, le veías por todos los rincones ofreciendo papeletas. Aquello era una autentica pesadilla. Mañana, tarde, noche, una semana, otra, te abordaba en cualquier rincón y ya no recordaba que le habías comprado una rifa los días precedentes. Era pertinaz acorralador, como esos negritos que andan por ahí vendiendo relojes. Si comprándole una papeleta te creías  libre de él, te equivocabas, igual que con un manotazo espantas a una mosca y el asqueroso insecto volvía sin piedad a tu calva. Había gente que dejaba de ir al bar por miedo a la papeleta. Hubo un teniente jovencito que cayó en depresión a tratar. El pobre miraba debajo de la cama al acostarse convencido de que allí encontraría, agazapado, al obstinado comandante. El único que se le resistía era yo. Lo tomó a pecho y me perseguía hasta en plena misa. Siempre con el obsesivo argumento de que yo era un tacaño. Yo me defendía con dos argumentos contundentes: ¿Para que quería yo una cesta a mil kilómetros de mi familia? Y que yo era un gafe en positivo y no había rifa que se me resistiera.
Era impermeable a toda razón, él entraba, salía, subía, bajaba, iba, venía talón en mano. Como un siniestro murciélago estaba en todos los sitios.
Yo esperé hasta el día anterior. Le vi tan desquiciado que le pedí una papeleta. “El turrones” (así le llamaban) quedó feliz. Por fin, en el minuto 89 de nuestro personal combate, conseguí meterle un gol por la escuadra.

A las 24 horas de mi rendición, estaba yo leyendo un libro en mi habitación cuando toc, toc… llaman  a la puerta “Adelante”, dije. Se abrió la puerta y allí estaba plantado El Turrones cruzado de brazos con un aspecto trágico. Un minuto de silencio. Yo de pie saludando. Al fin reventó “Baje al bar de oficiales, le ha tocado la cesta”.

Bajé, allí estaban todos esperando la escena. Saludé reglamentariamente. Sin perder la compostura ordené a un camarero: “Coja usted de allí una botella de Fino La Ina para invitar a estos señores y luego vuelva con un compañero para llevar todo lo demás a mi habitación”.
Hubo protestas variadas. Que ¿Qué iba a hacer yo con aquella monstruosidad de cesta? ¿Qué cómo era tan egoísta y no lo repartía…? Que  no tenía hijos…que no había derecho…
No me dejé impresionar por tanta queja y me fui tras los soldados.
La solución la tenía pared con pared con el cuartel. Allí estaba la parroquia a cuyo cargo pertenecía el barrio más pobre de Cádiz.
Me fui a ver al cura, a quién expuse mi problema. Yo buscaba la manera de que la maldita cesta arreglara a alguna familia del barrio. Por mi parte ponía como condición dar con una familia con muchos niños y sumamente necesitados. De eso había un montón. Le invité a ver la dichosa y cuartelera cesta. Quedó impresionado. Aquello era casi un supermercado. Los dos coincidimos en que sería imprescindible canjear esa enorme cantidad de licores por algo más nutritivo. Pregunté al Turrones donde lo había adquirido e incluso me dio el ticket de total. Me presenté en el súper y les expuse mi pretensión, que me dieran todo el valor en otras cosas, eliminamos las 18 botellas de whisky, ginebra, vino etc.  en su lugar cargamos con arroz, galletas, huevos, leche, etc. Sólo dejamos el turrón y polvorones para los niños. Vestido de militar me presenté en el domicilio elegido por el cura. Aquello era una cuadra. Faltaban cristales en alguna ventana, todo estaba roto, desquiciado. Horrible vivir así en España en pleno siglo XX. La madre yacía en la cama al padecer no se qué afección cardiaca. Estaba hinchada del lado izquierdo de una manera llamativa. Los niños eran cinco, desde un bebé de tres años, hasta una chavalilla de catorce. Los había rubios, morenos, una pelirroja de diez años. Aquello estaba claro, pero ese no era mi problema. Yo solo pretendía deshacerme de la “jodida” cesta y de paso alegrar la Navidad a unos pobres. Una vez preparado todo el material, kilos y kilos de todo. Lo cargamos en un vehículo militar y allá nos fuimos tres soldados y yo.

Primero hubo que sacar unos 1800 kilos de basura para poder meter lo que traíamos. La mujer, gorda, hinchada y fofa, no cesaba de dar las gracias a gritos. A todo esto había más espectadores que si hubiese venido Lola Flores. Colocada la última caja de ColaCao nos fuimos recogiendo de allí, se acababa el cuento. Yo ingenuo y sentimental pensé que aquella tropa no había tenido Reyes en su vida. Así que decidí comprarles los regalos de esa noche. Entre la hermana mayor y yo confeccionamos una lista: uno de tres años quería un “pamión gande”, otra, más chocolate. La mayor de unos 153 cm y 24 kilos de peso, se descolgó con que ella quería unos zapatos de tacón “mu alto”. Fui con ella a la próxima calle comercial y le expresé el tema al dependiente. Yo iba de paisano no fuera que… El pobre dependiente logró encontrar unos zapatos.  Ya calzada, teníamos que sostenerla pues se nos iba al suelo. La mandé esperarme afuera y le expliqué al dependiente el origen de la extravagancia. Y ¿Qué le vamos a hacer…? Dijo el hombre. De regreso a su chamizo, tuve que agarrarla varias veces para que no perdiera la verticalidad y se estampara contra el suelo.
Pero, al fin me veía libre de aquel lío. O eso creía yo. Porque a los pocos días se me presentó una adolescente a reclamarme 50 pesetas era rubia y pecosa, de unos diez años, de origen claramente noruego, que se había apuntado a una excursión alegando que yo corría con los gastos.
Así se desencadenó mi tragedia. Cada día era requerido por el cuerpo de Guardia. Que tenía visita, cuatro o nueve, todos comenzaban con la misma requisitoria: “Pater, que hemos oío que usté ayuda a tor mundo” Al final el Teniente Coronel Moreno Truhán asturiano de Gijón, amigo mío me consiguió una habitación en el hospital militar.

Esta fue la solución más acertada. Había un capitán que pretendía poner dos carros blindados a la puerta, una brigada era partidaria de sembrar todo el perímetro del cuartel de minas. Se rechazó por ser demasiado bestia.

Pasó la mili y yo me fui a Londres. Allí, como son todos sosos no rifan con cintas de colores.

Hay científicos que afirman que existe una predisposición genética a ciertos vicios. Yo conocí a un dominico irlandés que fue declarado alcohólico al mes y medio de haber bebido su primer whisky.
Digo esto porque estos años pasados en Pola, por tres veces me volvieron los síntomas de la enfermedad. Dos años seguidos en el campo del Lenense donde era presidente, único directivo, entrenador y jugador, Tomi, en cuenta de nuestra amistad, los dos años rifaban cestas de Navidad y me tocó la cesta los dos años. Lógicamente en plan solidario, lo dejé para el año siguiente. Más recientemente fui con mi querido amigo y ex alumno Moisés a la final de un importante torneo provincial de bolos. Había cestas y rifas. Nosotros cogimos papelitos con números. Yo como buen drogata de las rifas no pude contenerme y compré una rifa. Nos fuimos a casa con la cesta. Por no ir directamente al psiquiatra hablé primero con mi ex alumno Eugenio Avanzas, que le quitó importancia alegando que él había tenido un paciente, ya difunto con los mismos síntomas y que murió al fin harto de turrón, pero pobre. Ya decía yo que era raro que aquel magnetismo sobre las cestas fallaba con la lotería, ciegos, primitiva, etc

Son caprichos de la vida ¿No llegó a presidente del gobierno un ágrafo, iletrado y de cabeza vacía? Son rachas…

Pepe Morán Fernández. Dominico-ex. 

domingo, 11 de agosto de 2013

¿Por qué decimos…?

No hay tú tía:

La “atutía” era un ungüento de la España árabe medieval confeccionado a base de óxido de cinc y de otras sales minerales. Parece ser que era eficaz para muchas llagas, principalmente las de los ojos.
Cuando había algún percance y no tenían el remedio exclamaban “NO HAY ATUTÍA”. Luego perdió la “a” inicial en castellano y quedó “No hay tutía” y actualmente ha quedado en “No hay tú tía”.

Viva la Pepa:

Después de la guerra de independencia española contra Napoleón, las cortes españolas reunidas en Cádiz, elaboran una nueva constitución. Bastante liberal. Se proclamó el 19 de Marzo de 1812 día de José o San Pepe, la constitución pasó a llamarse La Pepa. Entre los liberales, luego perseguidos por el rey Fernando VII pasó a identificarse entre sí, si decían “Viva la Pepa” y así hasta ahora.

Vete a la porra:

Todos recordaréis que en los desfiles militares, el que antecede a todos es un soldado que lleva una larga vara con la que va haciendo malabarismos o jeribeques, esa vara se llama “porra”. Cuando los ejércitos, para trasladar de un sitio a otro no tenía medios mecánicos a su alcance hacían las marchas a pie, con lo que, de Madrid a Zaragoza tardarían cuatro o cinco días, esto obligaba a hacer paradas diarias para descansar y se improvisaban cuarteles ambulantes.
La disciplina militar seguía intocable en estos campamentos y, a falta de calabozo, se plantaba una vara a 300 metros del campamento denominado “La porra” y cuando alguien infringía el reglamento era castigado a pasar un día, dos, una semana, día y noche al lado de la porra vigilada por otros soldados. Señor soldado, vaya usted tres días a la porra.

Pepe Morán Fernández. Dominico-ex.  

jueves, 8 de agosto de 2013

Idea para que tenga éxito el parador

Hubo varias épocas tragicómicas en la historia de España. Una muy conocida, la conocéis  todos y debe transcurrir un tiempo para que nos percatemos de lo cómico y lo trágico de tal período. Yo no concreto más, pues la susceptibilidad está a flor de piel.
Otra, luengos años ya, se puede abordar ahora sin que nadie se ponga furioso si afirmo que Viriato era gay.
Existe una tercera de estas épocas sobre la cual no creo que, a estas alturas nadie lo tome por la tremenda.
Concretamente me refiero al reinado de Carlos II “El hechizado”. Como los dichos que utilizamos ignorando el origen.

¿Hechizado? Suena a medieval o a lenguaje gallego, como las “meigas” o las “xanas”. Es un hecho constatado que cuando un pueblo ignora el origen científico de un fenómeno recurre a una explicación absurda pero que nadie cuestiona. Bien, está que de niños nos creamos ese lenguaje, pero ya de mayores hay que ser un poco rigurosos. Hoy nadie cree en hechicerías, mal de ojo o mal de filu.
Entonces ¿Por qué a aquel rey no le llamaban Carlos II el Tonto? Vamos a hablar claro y directo. Hay en el varón ciertos fenómenos fisiológicos que se precipitan en momentos de contacto casual con una hembra. Estas reacciones fisiológicas son de importancia suma para que se pueda procrear. Hoy se le llama impotencia. Entonces, más incultos le llamaban “hechizo”. En resumidas cuentas que el varón “no podía”. Hoy habría que acudir a un psiquiatra y sexólogo en busca de la explicación.
Esta es la realidad y no valen eufemismos ni lenguaje políticamente correcto. Era Carlos II el Impotente. Triste final para una dinastía – Los Austrias – que dominó medio mundo.

Justo un siglo y medio antes, los teólogos dominicos de Salamanca defendían como una excusa legítima para liquidar a un rey el que éste autorizase la devaluación de la moneda. Así camina la historia.

Esa deficiencia fisiológica del último Austria, sacudió la historia de España. Al pobre Carlos, le buscaron como esposa a una princesita francesa. Él que no era consciente de su impotencia sexual, estaba loco por encontrarse a solas con ella. Encargó un catalejo muy potente y pasaba los días en una ventana del palacio escrutando el horizonte por ver si veía a la comitiva real aproximarse a Madrid. Tal era su impaciencia por ver a la joven, que mandó organizar una comitiva para salir a su encuentro. Se encontraron en Quintanilla, cerca de Burgos y Carlos, ordenó al Cardenal Portocarrero que los casase allí mismo. Tal era su ansia de poseerla. Se organizó un campamento para la noche nupcial. Total… para nada porque aquello no funcionaba. El pueblo aún existe, se sigue llamando Quintanilla.
La pobre reina fue llevada a Madrid donde regía una corte despótica, de negro, donde todo era pecaminoso, triste… Ella, que venía de la corte más alegre y juerguista de Europa. El número de anécdotas públicas que aquel rey memo protagonizó fueron infinitas. Solo contaré las más jocosas. Para evitar la nefasta inflación decretó que todos los precios (alimentos, ropa, calzado, etc) volviesen a los precios de hacía cuatro años atrás sin importar el aumento de costes, material, etc…
Como la reina se aburría tanto, buscaba el pretexto de que la visitaba el embajador francés. Enterado el rey, le expulsó de España. La reina tenía como única distracción la equitación. Pero un día aciago el caballo se espantó, levantó las patas y la reina quedó a merced del trote equino que la arrastró un trozo, hasta que un capitán de la guardia real logró sujetarlo. Pero Ay! La subida de faldas permitió que se viese la ropa interior de la reina.
Asunto gravísimo, quien viera la ropa interior de la reina debía morir según el rey. Tuvo que intervenir el Cardenal Portocarrero y se cambió el castigo a ser desterrado de por vida  a vivir a 500 kilómetros de Madrid.
Aparte de otras mil majaderías que se le iban ocurriendo El Cardenal citado logró muchas pero no todas.

Quedaba lo esencial. Esencial para la monarquía. Con lo fácil que hubiera sido encargar el asunto a algún gallardo capitán de la guardia real. Hubiéramos tenido un bastardo pero hubo tantos en la historia de las realezas que uno más… el caso es que persuadidos de que era cuestión de un hechizo dieron en buscar soluciones deshechizadoras.

Para no alargarme demasiado os diré que algún “santón” de la época les aconsejó intentar la consumación del acto, acostado sobre la marmórea lápida de Carlos I: no funcionó, con el problema que tenía el inútil, ponte a hacerlo sobre una lápida mortuoria.
Se buscó otro mago y dieron con uno que aseguró que lo pertinente para el caso era introducirse en la cama con la momia de San Isidro ¿Os imagináis a la dulce francesita acariciando la secular osamenta del Santo Labrador?

En esta búsqueda de deshechizador, llegaron a la Corte, noticias de una monja milagrera, que vivía en un convento de Cangas de Narcea. En realidad en Cangas había un convento “Convento de la Encarnación” de monjas dominicas en el que se recluían a las monjas poseídas por el demonio. Es decir, a cualquiera que padeciese algún trastorno mental (esquizofrenia, depresión, doble personalidad, histeria).
Así las denominamos ahora, que dicho sea de paso ignoramos al 80% de las causas de estos trastornos y no existía la farmacia de Manolín Pereda donde comprar Valium.
El caso es que el Capellán de las monjas, tenía fama de relacionarse personalmente con el demonio. Fue convenciendo a las más débiles de las monjas de que el diablo hechizaba a quien quería.

Se llamaba Antonia Álvarez Argüelles y su fama transcendía fuera de la comarca y la fama de deshechizadora también llegaba a Madrid. Aquí, hartos de consejos inútiles decidieron ir a Cangas. Los historiadores no dan muchos detalles del viaje real. Tampoco concretan donde se albergó durante su estancia, yo supongo que se acogería a la hospitalidad de los benedictinos. También supongo, al carácter de datos fiables que iría a comer al Blanco. El caso, es que la priora deshechizadora recomendó un remedio, que se acostaran y lo intentaron un mes seguido y se pusieran a la tarea mientras iban recitando el Santo Rosario, letanía incluida. El inútil del rey, ni un solo día aguantó más allá del primer misterio antes de quedarse dormido.

Total, que no procrearon, fue el fin de los Austrias.
¡Con lo fácil que hubiera resultado buscar un día, una hora, un rincón secreto y encargarle al más gallardo capitán de los tercios que rematase la faena!
Por no hacerlo, dividieron España en dos bandos, los Borbones franceses y los Carlistas austriacos. Vencieron los Borbones de Felipe V y España se empantanó en casi dos siglos de guerra civil. Y los Borbones nos aportaron especímenes tan repulsivos como Fernando II, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII.

Ese mismo convento de Corias ha sido objeto de larga polémica referida a su futuro destino. Los frailes que allí moran no se prevé que tengan largo destino y no hay otros más jóvenes para sustituirlos. Por lo demás sería un crimen dejarlo abandonado. Poco aguantaría en pie tan noble edificio.
Alguien – no sé quién – pero me lo imagino pues las grandes ideas siempre tienen el mismo “origen”, decidió comprarles el monasterio a los dominicos y transformarlo en parador de turismo. Los paradores se inventaron en la España de Franco para impulsar un turismo de lujo.
Hoy, siguen en pie muchos de ellos, otros han cerrado ya. No es fácil mantener estos lujosos hoteles en parajes que no ofrezcan alicientes atractivos.
La idea no parece feliz. Jamás en manos de funcionarios.

Menos mal que los inteligentes y estudiados (cada día somos menos) tenemos más ideas para solventar el problema. ¿Cuál fue el motivo del real viaje a finales del siglo XVII. Un problema. Pues un problema antropoginecológico, la dificultad para procrear. Según avanzan los años va disminuyendo la facilidad para procrear en el hombre joven, hasta que un alemán diagnosticó  el mal al que desde entonces se llama Síndrome de Klinsferelter.
El otro día nos reunimos a comer siete ex alumnos, más un dominico – ex y yo. Y todos ignoraban que un rey – aunque bobo -  había estado en Cangas. Por otra parte todos coincidíamos en pronosticarle un éxito dudoso.
A no ser que…

La idea es de Chuso Ron, que es un águila para olfatear un negocio. Puede suponer una inversión inicial bastante cuantiosa, pero nos forraríamos en euros.
Yo había consultado a un antiguo urólogo sobre en que medida hay impotentes en España. Me dijo que una grandísima cantidad. Se lo conté a Ron, que en el acto vio un posible negocio, buscamos a la mejor empresa de marketing y le encargamos la difusión masiva de la ida. Prensa, radio, tele, Internet etc… propagando que en un parador de Cangas se da un tratamiento infalible contra la impotencia. Tratamiento de choque, mínimo diez días en el parador, ingiriendo todas las noches un brebaje que hemos encontrado en un pergamino medieval. ¿Cuantos españoles se habrán creído las patrañas de Dan Brown en su famoso Código Da Vinci?

El número de tontos y crédulos en España es casi idéntico al de corruptos, de modo que echando cuentas….
Luego al irse se les vende un envase de litro del brebaje para que continúen el tratamiento en casa, a 80 euros el litro. El agua puede ser del Chandeu, coloreada con vino de Cangas. Cuando quieras darte cuenta del timo ya hemos hecho un fortunón. Puede que nos juzguen por corruptos pero, como todos sabéis ni un solo corrupto sufre pena en España. Yo me pido las Islas Bahamas para esconder mis millones, director de parador se soborna con un 10% de las ganancias. Además se le afilia a algún sindicato para tener garantizada la impunidad.
A ver si la gente se entera que los que pasaos por Corias, seremos pobres, pero no tontos.

Pepe Morán Fernández. Dominico-ex. 

viernes, 2 de agosto de 2013

PORTEADOR DE MACROBANDEJAS, OFICIO EXTINGUIDO

                                                        Porteadores de bandejas

Como hemos sacado a colación los  porteadores de bandejas que hubo en el internado de Corias vamos a volver a hablar de aquel oficio, hoy en desuso, y de cómo se manejaban aquellos artilugios grandes como puertas  y pesadas como bloques de hormigón.  El otro día le sugería yo a Maribel que preguntase en el Parador ya  que parte de aquellos porteadores podríamos tener cabida ahora en este figón de lujo, aunque solo fuese de forma ocasional, o puntual de fin de semana; pero sobre todo, cuando los del Parador  tuviesen convites con muchos invitados pues, podrían ir llamando a muchos de  aquellos mañosos mozos que con simplemente vestirse por encima un mandil  servían la comida a 500 tíos en un pis pas y seguido se iban al recreo como si aquí no hubiera pasado nada.
 Sobre este tema ya existe una entrada aquí en el blog con foto de porteadores y todo pero las fotos  están  hechas durante un respiro en el trabajo, no en plena faena. La pena es que no disponemos de ninguna imagen donde se viera a los porteadores llevando aquellas enormes bandejas. En su defecto, yo he intentado plasmar a grandes rasgos cómo eran aquellos cajones de mínima altura,  mediante  este dibujo que he hecho esta mañana, aprovechando que debo estar en casa recluido recuperándome.

 Las bandejas todos nosotros sabemos sobradamente cómo eran, pero yo he pensado en los lectores del blog que sean  ajenos al extinto  internado del Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias, y para facilitarles la comprensión de lo que decimos, he “garabateado” estos dos dibujos que ilustran la entrada. Como ya hemos dicho las bandejas podían albergar sobre su base del orden de  diez o doce platos, que  ya iban cargados de comida desde la cocina y había que transportarlos hasta el refectorio que distaría de la cocina entre treinta y cincuenta metros, aproximadamente. El porteador no solo tenía que ser fuerte sino también hábil y mañoso pues las bandejas nos las entregaban en la cocina sobre un mostrador en posición transversal al porteador y en el momento que el porteador ponía  la mano izquierda sobre  uno de los bordes laterales y la mano derecha la situaba por debajo con la palma extendida apoyando las cinco yemas de los dedos sobre el punto medio (centro de gravedad) de la bandeja para así  poder mantener el equilibrio,  en ese momento  había que darle el tirón de elevación para llegar con la bandeja a la altura del hombro para apoyarla sobre él. Pero durante el tirón de elevación también había que hacer un juego de muñeca importante para que la bandeja pasara de estar transversal a nuestro cuerpo, a ir alineada con el porteador en el sentido de avance y apoyada sobre su hombro hasta llegar al comedor. Una vez en el comedor y puesto el porteador delante de las mesas de los comensales,  había que deshacer los movimientos anteriores que hicimos para cargarla y hacerla descender desde el hombro hasta la altura de la cintura y volver a ponerla en situación transversal al porteador y alineada con los comensales, para facilitarles a estos la recogida del plato correspondiente.

En el dibujo se puede ver al porteador  nº 1 en la posición de transporte y al nº 2 en la posición de servir para que los comensales fueran cogiendo los platos de la bandeja. Una vez la bandeja puesta en esta posición baja, nº 2,  el porteador tenía que ir desplazándose lateralmente para  avanzar en el sentido de los comensales según se iban retirando los platos. Al principio, el  mantener la bandeja así en posición baja horizontal cargada con los doce platos, no resultaba nada fácil; menos mal que este tiempo era corto pues en seguida se iban retirando platos y  aligerando el peso. De no ser así, los porteadores de entonces tendríamos hoy unos bíceps como Popeye, o como cualquier míster musculitos actual.


B. G. G. bloguero “Prior”

jueves, 1 de agosto de 2013

RÍOS ENCORSETADOS


Tanto  estando en activo durante los años de  trabajo, como después ya jubilado  haciendo de simple observador-controlador de las obras públicas, nunca he sido partidario de los encauzamientos artificiales que se les hace a los cursos de los ríos en muchos lugares;  lo mismo que de desbrozar excesivamente la vegetación espontánea que crece por sus  orillas.

En León suelo ir a caminar por las márgenes  de los dos ríos que abarcan la ciudad: Bernesga y Torío,  y en algunos de los tramos que discurren por la capital, principalmente del Bernesga,  las riberas han sido desposeídas de la mayoría de su vegetación autóctona y el curso de agua se le ha encauzado y obligado a circular de forma constreñida entre muros de escollera que, a primera vista, parece todo muy aséptico y aparente, pero el río pierde toda su autenticidad natural,  el encanto y atractivo como tal. Que esté en estado salvaje tampoco está bien, pero como en todas las cosas, siempre hay un término medio.  No digamos nada de la fauna que alberga toda esta vegetación de ribera que es donde viven y anidan gran parte de las aves,  tanto acuáticas como terrestres, y que  ante la falta de estos árboles y arbustos los animales abandonan por completo estas zonas desforestadas y se van en busca de otros  lugares donde el curso del río les ofrezca el cobijo de los arbustos que necesitan para poder reproducirse.

 En los últimos años en los que aún iban llegando  a nuestro país de vez en cuando partidas de aquellos dineros dudosos, procedentes de Europa, que nuestros ediles no  sabían muy   bien dónde emplearlos; sobre todo los dedicados para todas estas  engañifas que nos han hecho creer  desde Bruselas y  que no se sabía de dónde salían,  quién los asignaba  y   con qué intenciones nos los daban. Pues bien, aquí en nuestro país a los ayuntamientos se les hacía la boca agua cada vez que aparecía una de estas partidas pues,  se les veía encantados ya que, con tal de mover dinero se inventaban cualquier necesidad, aunque solo fuese deshacer para volver a  hacer y por aquello de que: “donde dinero se mueve, dinero queda”. Como además esos dineros era obligatorio gastarlos  en el periodo asignado dentro del año, pues de no llevar a cabo la obra para la cual  se los habían concedido y dentro del plazo previsto, debían devolverlos ya que no eran acumulables para los presupuestos del siguiente año y precisamente,  para evitar esto, algunos organismos a última hora, viendo que se les escapaban los cuartos de las manos, los acoplaban a cosas totalmente peregrinas y así muchas de las veces no han hecho más que auténticas torpezas, además, casi siempre  llevadas a cabo de forma atropellada, improvisada y faltas de todo rigor y criterio ecológico.

 Recuerdo que hubo una partida de estos dineros europeos dedicados expresamente para el acondicionamiento de los cursos de agua de los ríos urbanos, es decir: para los ríos que cruzasen  o circundasen las ciudades del sur de la UE. En León concretamente,  se acometió la limpieza y desbroce de parte de los dos ríos que pasan por la ciudad. Preferentemente, del Bernesga.  Esta operación si se hiciese con conocimiento, sí sería beneficiosa  y podría resultar efectiva y dar sus frutos, pero en algunos de los tramos donde se practicó, sólo se hiceron verdaderas  tropelías pues, una cosa es desbrozar la maleza de las márgenes del río y otra es desmochar toda aquella vegetación que ya cuenta con cierta robustez y entidad. Sé que cuando se anunció el comienzo de esta actuación en las márgenes del río Bernesga, próximas al Hostal de San Marcos,  hubo muchas protestas por parte de grupos ecologistas que avisaban que tal acción sería contraproducente del todo para el entorno y, en este caso, con toda la razón del mundo. Pero al final no sirvieron de nada dichas protestas y los atropellos  se efectuaron a discreción. El columnista del Diario de León, Pedro García Trapiello, también dio mucha caña al respecto y echó pestes en la columna que escribe a diario en la contraportada de dicho periódico titulada “Cornada de lobo” de estos ultrajes que se hacen a la naturaleza,  pero al final tampoco sirvieron de nada.

Sin embargo, el otro día caminando por el valle del río Gillón por la antigua pista minera que discurre cercana al curso del río y que llega con el firme asfaltado hasta la altura de La Cuitada,  llegada a un punto donde la rasante de la pista está mucho más alta que el cauce del río, daba gusto mirar desde arriba para el curso de agua y ver el río cómo circula jalonado de forma natural entre hermosos árboles autóctonos, como son umeiros (alisos), pládanos y fresnos principalmente, y con la vegetación del sotobosque en su sitio.  En esos momentos me decía yo: esto tendrían que verlo algunos de estos cerebritos que nos gobiernan en las ciudades, a ver si encontraban alguna diferencia entre este río que avanza libre entre robustos árboles, sin mayor impedimento lateral que alguna que otra pared de piedra seca para proteger los prados de los lados de la ocasional y puntual erosión del agua,  y un río forzado a discurrir por unos cauces angostos, entre muros ciclópeos de piedra y hormigón. La mejor protección de las orillas de los ríos son unos buenos árboles y procurar que el hormigón y el ladrillo nunca invadan lo que se llama la llanura de inundación del río. Así, no me extraña nada que de vez en cuando, estos ríos encorsetados de forma artificial, se rebelen ante tanta pretura y  les dé por enseñar sus escrituras y sin previo aviso invadan  sus cauces originales ,  dejando claro lo que les pertenece y lo que no, aunque para ello  se vean obligados a tener que llevarse por delante todo lo que van encontrándose a su paso.

Cuando se cometen estos desmanes en las márgenes de los ríos de las ciudades,  los principales responsables son los ayuntamientos de turno, por supuesto,  pero no olvidemos a las confederaciones hidrográficas que muchas veces hacen la vista gorda ante cualquier tejemaneje de este tipo  y luego cuando pasan los desastres naturales, entonces todo el mundo se llama andana y nadie quiere saber nada del asunto, ni de quién faltó a su deber.


B. G. G. bloguero “Prior”