viernes, 16 de agosto de 2013
CORIAS
Hay
un adagio latino, más viejo que el
Quijote, que dice “Quod natura non da, Salamanca non presta”. Dicho en lenguaje
vulgar, si no eres capaz de aprender a dividir decimales no te matricules para
una ingeniería.
Si
hiciéramos una trasposición temporal a nuestra época habría que reformularlo
así “Quod natura non da, política non presta”.
Digo
esto a propósito del artículo de Álvarez Areces titulado “Corias”.
El
artículo sería un magnífico ejemplo didáctico para enseñar a resumir a jóvenes
adolescentes, el profesor diría “resuman el contenido del artículo en diez
líneas”. El chico listo del aula diría “Oiga, a mí me sobra con tres líneas”.
El
decir una infinita verborrea para decir una simpleza.
Vamos
a ver Señor Areces, si pese a su reconocida falta de rapidez mental, logro que
me comprenda.
El
origen de este tipo de Monasterios era una táctica que empleaba la iglesia,
pero sobre todo los Reyes y Condes en la baja Edad Media. Poseían cantidad de
inmensos terrenos, cuyos habitantes estaba a un nivel de vida próximo al
paleolítico. Cuando los astures del Siglo V A. C vivían en cuevas de piedra
como en Coaña ya los griegos habían inventado la democracia, la filosofía, la
astronomía y vivían por allí Pericles, Aristóteles, Platón, Pitágoras, Euclides,
Fidias, Jenofonte etc…
Al
empezar la Edad Media los astures estaban más cerca de Altamira que de Atenas.
Los Reyes de la época creaban conventos en los sitios más remotos como punta de
lanza para ir civilizando aquellos territorios primitivos. Así poco a poco, iba
cohesionando un territorio hasta integrarlos en la historia. Los monjes
llevaban a un tiempo la civilización y el cristianismo. Estos monjes
benedictinos y cistercienses y más tarde franciscanos y dominicos. Estos
ayudaron decisivamente a cohesionar la nación y aproximarnos al Renacimiento.
Gracias
a ellos llegó a nosotros la filosofía griega, el derecho romano, y el
cristianismo, o sea la base de lo que somos.
Durante
siglos fue un monasterio benedictino hasta que tras la desamortización de Mendizábal
se les expulsó y, más tarde en 1860 se les adjudicó a los dominicos. Desde
entonces a 1957 fue casa de estudios eclesiásticos y desde 1957 Instituto
Laboral. Este es el curriculum del Monasterio.
La
tranquilidad de tantos siglos, se rompió cuando quedó desprovisto de toda
misión útil. Fue realmente un problema que no tenía visos de solución. Los
dominicos avocados a cerrarlo por falta de frailes, no sabían que hacer con
aquel inmenso edificio neoclásico del siglo XVIII. Miles de mentes se preocuparon
del tema. Empezaron a surgir hipótesis de la extravagancia al delirio. El
emplazamiento a 100 km de Oviedo, y en una zona de escasa o nula atracción
medio-ambiental generaron un serio conflicto. ¿Qué hacer con aquel inmenso
caserón? Muchas mentes se ocuparon del tema sin dar una solución. Incluso los
más inteligentes y directamente concernidos con el tema tras vivir allí varios
años, no atisbamos a resolver el problema.
El
otro día nos reunimos a comer cinco ex alumnos y yo. Todos ellos han triunfado en
sus respectivas profesiones y son gente de gran valía. Después de leer el
artículo de Areces y lamentar semejante ejemplo de ucronía, decidimos sugerir
algo que pueda arrojar un poco de luz. Porque lo de Areces es tan vacuo como
mandar hoy un ejército armado de tirachinas o dedicarse a atracador en un
desierto sin caravanas.
Yo,
esperaba algo mejor de un hombre que, desde siempre supo reconvertirse así
mismo para situarse siempre al sol que más calienta. Mira tú que un parador de
Turismo…
Hace
más de veinte años que, salvo escasísimos ejemplos, los paradores han devenido
en negocios ruinosos y van cerrando poco a poco. Tuvieron un gran sentido
cuando allá por los años cincuenta se supo ver una infraestructura hostelera de
calidad, fueron un éxito y dieron un empujón definitivo y ejemplar al turismo
en España. Hoy ya casi ninguno puede competir con la hostelería moderna y
precisamente la privilegiada mente de Areces y Cuervo descubren la fenomenal
idea de Girón y Fraga.
Actuando
yo como presidente y Alfredo Mario cómo secretario, hemos redactado un escrito
a fin de aportar ideas algo más presentables que eso del parador.
Estos
chicos que se dedican a la política desde los veinte años y que no se apean del
coche oficial en toda su vida, padecen todos de loquirragia (Hala Tini, al
diccionario). Hablan y hablan, sin sentido alguno y gastan y gastan también sin
sentido.
Hemos
acordado elevar este escrito a la consideración de las autoridades pertinentes sugerir
que se cambie el ritmo del parador para que no sea una ruina dentro de un año.
He
aquí alguna de nuestras sugerencias.
-
Llenar
el río Narcea desde Pilotuerto a Cangas de cocodrilos y al mismo tiempo para
sumarle más adrenalina, tender cables de parte a parte del río para que la
gente cruce avanzando sólo con las manos. Obviamente los saurios esperándoles
debajo con las fauces abiertas, no me negarán que es atractivo.
-
Ofrecer
confesión impartida por cuatro curas sordos, que al no enterarse de nada, te
absuelven de pederasta veterano en incorregible.
-
También
se podría llenar los márgenes de la carretera del Narcea de clubes nocturnos,
lo cual atraería a un público numeroso. Candidatas no faltarían, pues cómo dijo
el emperador José I de Habsburgo a su primer ministro Metternich que estaba
preocupado por el descontento de los maestros: “Señor Metternich, no se
preocupe, demasiado porque hay dos profesiones en el mundo para las que siempre
habrá candidatos: putas y maestros”.
-
Seguramente,
Tini, no sabes que un Rey de España, visitó Cangas del Narcea a finales del
siglo XVII. En la creencia de que estaba hechizado fue llevado a Cangas donde
había un convento exclusivamente dedicado a toda monja que presentara un
desequilibrio mental. Es decir, en aquella época el que tuviera alguna
enfermedad mental, un fraile, conocido como Fray Antonio Fernández Argüelles
convenció a la priora de que ella podía
deshechizar a todos. El problema, es que Carlos II, denominado el Hechizado, su
real problema era que padecía de impotencia atribuida a algún hechizamiento. Se
presentó la comitiva real en Cangas a fin de deshechizar al Rey pero como este
era, además de impotente tonto no hubo manera de arreglarlo.
Esto
es una idea aprovechable, se ofrece la curación de la impotencia con un jarabe
extraído de un manuscrito medieval, cuyos ingredientes pueden ser agua del
Narcea con un poco de vino tinto, estancia mínima, una semana y luego según el
tratamiento en casa, con botellines que se les venderán a 8 euros unidad.
Mientras se descubre el pufo y no ya nos hemos forrado.
Por
cierto para enriquecer el vocabulario burocrático a cruzar el río agarrado a un
cable, le vamos a llamar “cambling” que tiene más aceptación popular.
De
momento ahí queda la cosa, pero vistas las circunstancias actuales, no
descartamos la idea de convertir el monasterio en una cárcel para corruptos,
creo que se nos quedaría corto tan enorme edificio para lo que abundan estos
especímenes en la España actual.
Lamentaría
mucho que los cangueses tomen a mal mi infravaloración de su valle, pero es que
realmente no hay absolutamente nada que ver allá. Excepción del hecho del
bosque de Muniellos, cuya visita resulta casi una odisea pues hay cola de casi
tres años.
Seguiremos
reuniéndonos estas cinco inteligentes personas y yo, y es posible que podamos
aportar alguna genialidad más.
Tampoco
sería mala idea establecer que todo político que viva de la política solamente,
durante sesenta años, al final se le agradezca con una cuantiosa jubilación,
pero obligándole a residir en Corias, ya que quién se lo ha llevado calentito,
no le vamos a instalar calefacción en aquel caserón.
Bueno,
ofrezco todas estas reflexiones gratuitas, por mi amor a Corias y todo lo que
significó en la vida de miles de personas.
Pepe Morán Fernández.
Dominico-ex.
NOTA INFORMATIVA
Nuestro amigo Carlos Lobato llevaba
unos días que le echábamos de menos en el blog y pensábamos que su ausencia era achacable a la holgura del mes de agosto, pero hace un poco Marta me ha participado que su ausencia se
debió a que ha fallecido su padre.
En nombre de todos los
colaboradores de este blog le enviamos nuestro más sentido pésame y un cariñoso abrazo para él y para su familia en estos momentos de tristeza. Descanse en paz el señor Lobato.
B. G. G. bloguero “Prior”
martes, 13 de agosto de 2013
La Rifa
Aquel
invierno del 66 cambió mi pacífica vida de alférez en una guerra de guerrillas.
Resulta,
que próxima la Navidad, había un ritual muy conocido. La rifa de una cesta de
Navidad. Dicho así no preanuncia nada trágico. El problema radicaba en qué el
encargado de organizar tal rifa era un comandante que seguramente era su único
quehacer anual. Era un tipo ya mayor, grueso y al final de su vida militar.
Pertenecía a una hornada residual de alférez de complemento que ascendía cada
10 años y no podían pasar de comandante.
El
buen hombre se lo tomaba tan en serio que dos meses antes de la rifa, le veías
por todos los rincones ofreciendo papeletas. Aquello era una autentica
pesadilla. Mañana, tarde, noche, una semana, otra, te abordaba en cualquier rincón
y ya no recordaba que le habías comprado una rifa los días precedentes. Era
pertinaz acorralador, como esos negritos que andan por ahí vendiendo relojes.
Si comprándole una papeleta te creías libre de él, te equivocabas, igual que con un
manotazo espantas a una mosca y el asqueroso insecto volvía sin piedad a tu
calva. Había gente que dejaba de ir al bar por miedo a la papeleta. Hubo un
teniente jovencito que cayó en depresión a tratar. El pobre miraba debajo de la
cama al acostarse convencido de que allí encontraría, agazapado, al obstinado
comandante. El único que se le resistía era yo. Lo tomó a pecho y me perseguía
hasta en plena misa. Siempre con el obsesivo argumento de que yo era un tacaño.
Yo me defendía con dos argumentos contundentes: ¿Para que quería yo una cesta a
mil kilómetros de mi familia? Y que yo era un gafe en positivo y no había rifa
que se me resistiera.
Era
impermeable a toda razón, él entraba, salía, subía, bajaba, iba, venía talón en
mano. Como un siniestro murciélago estaba en todos los sitios.
Yo
esperé hasta el día anterior. Le vi tan desquiciado que le pedí una papeleta. “El
turrones” (así le llamaban) quedó feliz. Por fin, en el minuto 89 de nuestro
personal combate, conseguí meterle un gol por la escuadra.
A
las 24 horas de mi rendición, estaba yo leyendo un libro en mi habitación
cuando toc, toc… llaman a la puerta
“Adelante”, dije. Se abrió la puerta y allí estaba plantado El Turrones cruzado
de brazos con un aspecto trágico. Un minuto de silencio. Yo de pie saludando.
Al fin reventó “Baje al bar de oficiales, le ha tocado la cesta”.
Bajé,
allí estaban todos esperando la escena. Saludé reglamentariamente. Sin perder
la compostura ordené a un camarero: “Coja usted de allí una botella de Fino La
Ina para invitar a estos señores y luego vuelva con un compañero para llevar
todo lo demás a mi habitación”.
Hubo
protestas variadas. Que ¿Qué iba a hacer yo con aquella monstruosidad de cesta?
¿Qué cómo era tan egoísta y no lo repartía…? Que no tenía hijos…que no había derecho…
No
me dejé impresionar por tanta queja y me fui tras los soldados.
La
solución la tenía pared con pared con el cuartel. Allí estaba la parroquia a
cuyo cargo pertenecía el barrio más pobre de Cádiz.
Me
fui a ver al cura, a quién expuse mi problema. Yo buscaba la manera de que la
maldita cesta arreglara a alguna familia del barrio. Por mi parte ponía como
condición dar con una familia con muchos niños y sumamente necesitados. De eso
había un montón. Le invité a ver la dichosa y cuartelera cesta. Quedó impresionado.
Aquello era casi un supermercado. Los dos coincidimos en que sería
imprescindible canjear esa enorme cantidad de licores por algo más nutritivo.
Pregunté al Turrones donde lo había adquirido e incluso me dio el ticket de
total. Me presenté en el súper y les expuse mi pretensión, que me dieran todo
el valor en otras cosas, eliminamos las 18 botellas de whisky, ginebra, vino
etc. en su lugar cargamos con arroz,
galletas, huevos, leche, etc. Sólo dejamos el turrón y polvorones para los
niños. Vestido de militar me presenté en el domicilio elegido por el cura.
Aquello era una cuadra. Faltaban cristales en alguna ventana, todo estaba roto,
desquiciado. Horrible vivir así en España en pleno siglo XX. La madre yacía en
la cama al padecer no se qué afección cardiaca. Estaba hinchada del lado
izquierdo de una manera llamativa. Los niños eran cinco, desde un bebé de tres
años, hasta una chavalilla de catorce. Los había rubios, morenos, una pelirroja
de diez años. Aquello estaba claro, pero ese no era mi problema. Yo solo
pretendía deshacerme de la “jodida” cesta y de paso alegrar la Navidad a unos
pobres. Una vez preparado todo el material, kilos y kilos de todo. Lo cargamos
en un vehículo militar y allá nos fuimos tres soldados y yo.
Primero
hubo que sacar unos 1800 kilos de basura para poder meter lo que traíamos. La
mujer, gorda, hinchada y fofa, no cesaba de dar las gracias a gritos. A todo
esto había más espectadores que si hubiese venido Lola Flores. Colocada la
última caja de ColaCao nos fuimos recogiendo de allí, se acababa el cuento. Yo
ingenuo y sentimental pensé que aquella tropa no había tenido Reyes en su vida.
Así que decidí comprarles los regalos de esa noche. Entre la hermana mayor y yo
confeccionamos una lista: uno de tres años quería un “pamión gande”, otra, más
chocolate. La mayor de unos 153 cm y 24 kilos de peso, se descolgó con que ella
quería unos zapatos de tacón “mu alto”. Fui con ella a la próxima calle
comercial y le expresé el tema al dependiente. Yo iba de paisano no fuera que…
El pobre dependiente logró encontrar unos zapatos. Ya calzada, teníamos que sostenerla pues se
nos iba al suelo. La mandé esperarme afuera y le expliqué al dependiente el
origen de la extravagancia. Y ¿Qué le vamos a hacer…? Dijo el hombre. De
regreso a su chamizo, tuve que agarrarla varias veces para que no perdiera la
verticalidad y se estampara contra el suelo.
Pero,
al fin me veía libre de aquel lío. O eso creía yo. Porque a los pocos días se
me presentó una adolescente a reclamarme 50 pesetas era rubia y pecosa, de unos
diez años, de origen claramente noruego, que se había apuntado a una excursión
alegando que yo corría con los gastos.
Así
se desencadenó mi tragedia. Cada día era requerido por el cuerpo de Guardia.
Que tenía visita, cuatro o nueve, todos comenzaban con la misma requisitoria: “Pater,
que hemos oío que usté ayuda a tor mundo” Al final el Teniente Coronel Moreno
Truhán asturiano de Gijón, amigo mío me consiguió una habitación en el hospital
militar.
Esta
fue la solución más acertada. Había un capitán que pretendía poner dos carros
blindados a la puerta, una brigada era partidaria de sembrar todo el perímetro
del cuartel de minas. Se rechazó por ser demasiado bestia.
Pasó
la mili y yo me fui a Londres. Allí, como son todos sosos no rifan con cintas
de colores.
Hay
científicos que afirman que existe una predisposición genética a ciertos
vicios. Yo conocí a un dominico irlandés que fue declarado alcohólico al mes y
medio de haber bebido su primer whisky.
Digo
esto porque estos años pasados en Pola, por tres veces me volvieron los
síntomas de la enfermedad. Dos años seguidos en el campo del Lenense donde era
presidente, único directivo, entrenador y jugador, Tomi, en cuenta de nuestra
amistad, los dos años rifaban cestas de Navidad y me tocó la cesta los dos años.
Lógicamente en plan solidario, lo dejé para el año siguiente. Más recientemente
fui con mi querido amigo y ex alumno Moisés a la final de un importante torneo
provincial de bolos. Había cestas y rifas. Nosotros cogimos papelitos con
números. Yo como buen drogata de las rifas no pude contenerme y compré una
rifa. Nos fuimos a casa con la cesta. Por no ir directamente al psiquiatra
hablé primero con mi ex alumno Eugenio Avanzas, que le quitó importancia
alegando que él había tenido un paciente, ya difunto con los mismos síntomas y
que murió al fin harto de turrón, pero pobre. Ya decía yo que era raro que
aquel magnetismo sobre las cestas fallaba con la lotería, ciegos, primitiva,
etc
Son
caprichos de la vida ¿No llegó a presidente del gobierno un ágrafo, iletrado y
de cabeza vacía? Son rachas…
Pepe Morán Fernández. Dominico-ex.
domingo, 11 de agosto de 2013
¿Por qué decimos…?
No hay tú tía:
La “atutía” era
un ungüento de la España árabe medieval confeccionado a base de óxido de cinc y
de otras sales minerales. Parece ser que era eficaz para muchas llagas,
principalmente las de los ojos.
Cuando había
algún percance y no tenían el remedio exclamaban “NO HAY ATUTÍA”. Luego perdió
la “a” inicial en castellano y quedó “No hay tutía” y actualmente ha quedado en
“No hay tú tía”.
Viva la Pepa:
Después de la
guerra de independencia española contra Napoleón, las cortes españolas reunidas
en Cádiz, elaboran una nueva constitución. Bastante liberal. Se proclamó el 19
de Marzo de 1812 día de José o San Pepe, la constitución pasó a llamarse La
Pepa. Entre los liberales, luego perseguidos por el rey Fernando VII pasó a identificarse
entre sí, si decían “Viva la Pepa” y así hasta ahora.
Vete a la porra:
Todos recordaréis
que en los desfiles militares, el que antecede a todos es un soldado que lleva
una larga vara con la que va haciendo malabarismos o jeribeques, esa vara se
llama “porra”. Cuando los ejércitos, para trasladar de un sitio a otro no tenía
medios mecánicos a su alcance hacían las marchas a pie, con lo que, de Madrid a
Zaragoza tardarían cuatro o cinco días, esto obligaba a hacer paradas diarias
para descansar y se improvisaban cuarteles ambulantes.
La disciplina
militar seguía intocable en estos campamentos y, a falta de calabozo, se
plantaba una vara a 300 metros del campamento denominado “La porra” y cuando
alguien infringía el reglamento era castigado a pasar un día, dos, una semana,
día y noche al lado de la porra vigilada por otros soldados. Señor soldado,
vaya usted tres días a la porra.
Pepe Morán Fernández. Dominico-ex.
jueves, 8 de agosto de 2013
Idea para que tenga éxito el parador
Hubo varias
épocas tragicómicas en la historia de España. Una muy conocida, la
conocéis todos y debe transcurrir un
tiempo para que nos percatemos de lo cómico y lo trágico de tal período. Yo no
concreto más, pues la susceptibilidad está a flor de piel.
Otra, luengos
años ya, se puede abordar ahora sin que nadie se ponga furioso si afirmo que
Viriato era gay.
Existe una
tercera de estas épocas sobre la cual no creo que, a estas alturas nadie lo
tome por la tremenda.
Concretamente me
refiero al reinado de Carlos II “El hechizado”. Como los dichos que utilizamos
ignorando el origen.
¿Hechizado? Suena
a medieval o a lenguaje gallego, como las “meigas” o las “xanas”. Es un hecho
constatado que cuando un pueblo ignora el origen científico de un fenómeno
recurre a una explicación absurda pero que nadie cuestiona. Bien, está que de
niños nos creamos ese lenguaje, pero ya de mayores hay que ser un poco
rigurosos. Hoy nadie cree en hechicerías, mal de ojo o mal de filu.
Entonces ¿Por qué
a aquel rey no le llamaban Carlos II el Tonto? Vamos a hablar claro y directo.
Hay en el varón ciertos fenómenos fisiológicos que se precipitan en momentos de
contacto casual con una hembra. Estas reacciones fisiológicas son de
importancia suma para que se pueda procrear. Hoy se le llama impotencia.
Entonces, más incultos le llamaban “hechizo”. En resumidas cuentas que el varón
“no podía”. Hoy habría que acudir a un psiquiatra y sexólogo en busca de la
explicación.
Esta es la
realidad y no valen eufemismos ni lenguaje políticamente correcto. Era Carlos
II el Impotente. Triste final para una dinastía – Los Austrias – que dominó
medio mundo.
Justo un siglo y
medio antes, los teólogos dominicos de Salamanca defendían como una excusa
legítima para liquidar a un rey el que éste autorizase la devaluación de la
moneda. Así camina la historia.
Esa deficiencia
fisiológica del último Austria, sacudió la historia de España. Al pobre Carlos,
le buscaron como esposa a una princesita francesa. Él que no era consciente de
su impotencia sexual, estaba loco por encontrarse a solas con ella. Encargó un
catalejo muy potente y pasaba los días en una ventana del palacio escrutando el
horizonte por ver si veía a la comitiva real aproximarse a Madrid. Tal era su
impaciencia por ver a la joven, que mandó organizar una comitiva para salir a
su encuentro. Se encontraron en Quintanilla, cerca de Burgos y Carlos, ordenó
al Cardenal Portocarrero que los casase allí mismo. Tal era su ansia de
poseerla. Se organizó un campamento para la noche nupcial. Total… para nada
porque aquello no funcionaba. El pueblo aún existe, se sigue llamando
Quintanilla.
La pobre reina
fue llevada a Madrid donde regía una corte despótica, de negro, donde todo era
pecaminoso, triste… Ella, que venía de la corte más alegre y juerguista de
Europa. El número de anécdotas públicas que aquel rey memo protagonizó fueron
infinitas. Solo contaré las más jocosas. Para evitar la nefasta inflación
decretó que todos los precios (alimentos, ropa, calzado, etc) volviesen a los
precios de hacía cuatro años atrás sin importar el aumento de costes, material,
etc…
Como la reina se
aburría tanto, buscaba el pretexto de que la visitaba el embajador francés.
Enterado el rey, le expulsó de España. La reina tenía como única distracción la equitación. Pero un día aciago el
caballo se espantó, levantó las patas y la reina quedó a merced del trote
equino que la arrastró un trozo, hasta que un capitán de la guardia real logró
sujetarlo. Pero Ay! La subida de faldas permitió que se viese la ropa interior
de la reina.
Asunto gravísimo,
quien viera la ropa interior de la reina debía morir según el rey. Tuvo que
intervenir el Cardenal Portocarrero y se cambió el castigo a ser desterrado de
por vida a vivir a 500 kilómetros de
Madrid.
Aparte de otras
mil majaderías que se le iban ocurriendo El Cardenal citado logró muchas pero
no todas.
Quedaba lo
esencial. Esencial para la monarquía. Con lo fácil que hubiera sido encargar el
asunto a algún gallardo capitán de la guardia real. Hubiéramos tenido un
bastardo pero hubo tantos en la historia de las realezas que uno más… el caso
es que persuadidos de que era cuestión de un hechizo dieron en buscar
soluciones deshechizadoras.
Para no alargarme
demasiado os diré que algún “santón” de la época les aconsejó intentar la
consumación del acto, acostado sobre la marmórea lápida de Carlos I: no
funcionó, con el problema que tenía el inútil, ponte a hacerlo sobre una lápida
mortuoria.
Se buscó otro
mago y dieron con uno que aseguró que lo pertinente para el caso era
introducirse en la cama con la momia de San Isidro ¿Os imagináis a la dulce
francesita acariciando la secular osamenta del Santo Labrador?
En esta búsqueda
de deshechizador, llegaron a la Corte, noticias de una monja milagrera, que
vivía en un convento de Cangas de Narcea. En realidad en Cangas había un
convento “Convento de la Encarnación” de monjas dominicas en el que se recluían
a las monjas poseídas por el demonio. Es decir, a cualquiera que padeciese
algún trastorno mental (esquizofrenia, depresión, doble personalidad,
histeria).
Así las
denominamos ahora, que dicho sea de paso ignoramos al 80% de las causas de
estos trastornos y no existía la farmacia de Manolín Pereda donde comprar
Valium.
El caso es que el
Capellán de las monjas, tenía fama de relacionarse personalmente con el
demonio. Fue convenciendo a las más débiles de las monjas de que el diablo
hechizaba a quien quería.
Se llamaba
Antonia Álvarez Argüelles y su fama transcendía fuera de la comarca y la fama
de deshechizadora también llegaba a Madrid. Aquí, hartos de consejos inútiles
decidieron ir a Cangas. Los historiadores no dan muchos detalles del viaje
real. Tampoco concretan donde se albergó durante su estancia, yo supongo que se
acogería a la hospitalidad de los benedictinos. También supongo, al carácter de
datos fiables que iría a comer al Blanco. El caso, es que la priora
deshechizadora recomendó un remedio, que se acostaran y lo intentaron un mes
seguido y se pusieran a la tarea mientras iban recitando el Santo Rosario,
letanía incluida. El inútil del rey, ni un solo día aguantó más allá del primer
misterio antes de quedarse dormido.
Total, que no
procrearon, fue el fin de los Austrias.
¡Con lo fácil que
hubiera resultado buscar un día, una hora, un rincón secreto y encargarle al
más gallardo capitán de los tercios que rematase la faena!
Por no hacerlo,
dividieron España en dos bandos, los Borbones franceses y los Carlistas
austriacos. Vencieron los Borbones de Felipe V y España se empantanó en casi
dos siglos de guerra civil. Y los Borbones nos aportaron especímenes tan
repulsivos como Fernando II, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII.
Ese mismo
convento de Corias ha sido objeto de larga polémica referida a su futuro
destino. Los frailes que allí moran no se prevé que tengan largo destino y no
hay otros más jóvenes para sustituirlos. Por lo demás sería un crimen dejarlo
abandonado. Poco aguantaría en pie tan noble edificio.
Alguien – no sé
quién – pero me lo imagino pues las grandes ideas siempre tienen el mismo
“origen”, decidió comprarles el monasterio a los dominicos y transformarlo en
parador de turismo. Los paradores se inventaron en la España de Franco para
impulsar un turismo de lujo.
Hoy, siguen en
pie muchos de ellos, otros han cerrado ya. No es fácil mantener estos lujosos
hoteles en parajes que no ofrezcan alicientes atractivos.
La idea no parece
feliz. Jamás en manos de funcionarios.
Menos mal que los
inteligentes y estudiados (cada día somos menos) tenemos más ideas para
solventar el problema. ¿Cuál fue el motivo del real viaje a finales del siglo
XVII. Un problema. Pues un problema antropoginecológico, la dificultad para
procrear. Según avanzan los años va disminuyendo la facilidad para procrear en el hombre joven, hasta que un alemán diagnosticó el mal al que desde entonces se llama
Síndrome de Klinsferelter.
El otro día nos
reunimos a comer siete ex alumnos, más un dominico – ex y yo. Y todos ignoraban
que un rey – aunque bobo - había estado
en Cangas. Por otra parte todos coincidíamos en pronosticarle un éxito dudoso.
A no ser que…
La idea es de
Chuso Ron, que es un águila para olfatear un negocio. Puede suponer una
inversión inicial bastante cuantiosa, pero nos forraríamos en euros.
Yo había
consultado a un antiguo urólogo sobre en que medida hay impotentes en España.
Me dijo que una grandísima cantidad. Se lo conté a Ron, que en el acto vio un
posible negocio, buscamos a la mejor empresa de marketing y le encargamos la
difusión masiva de la ida. Prensa, radio, tele, Internet etc… propagando que en
un parador de Cangas se da un tratamiento infalible contra la impotencia.
Tratamiento de choque, mínimo diez días en el parador, ingiriendo todas las
noches un brebaje que hemos encontrado en un pergamino medieval. ¿Cuantos
españoles se habrán creído las patrañas de Dan Brown en su famoso Código Da
Vinci?
El número de
tontos y crédulos en España es casi idéntico al de corruptos, de modo que
echando cuentas….
Luego al irse se
les vende un envase de litro del brebaje para que continúen el tratamiento en
casa, a 80 euros el litro. El agua puede ser del Chandeu, coloreada con vino de
Cangas. Cuando quieras darte cuenta del timo ya hemos hecho un fortunón. Puede
que nos juzguen por corruptos pero, como todos sabéis ni un solo corrupto sufre
pena en España. Yo me pido las Islas Bahamas para esconder mis millones,
director de parador se soborna con un 10% de las ganancias. Además se le afilia
a algún sindicato para tener garantizada la impunidad.
A ver si la gente
se entera que los que pasaos por Corias, seremos pobres, pero no tontos.
Pepe Morán Fernández.
Dominico-ex.
viernes, 2 de agosto de 2013
PORTEADOR DE MACROBANDEJAS, OFICIO EXTINGUIDO
Porteadores de bandejas
Como hemos sacado a colación los porteadores de bandejas que hubo en el
internado de Corias vamos a volver a hablar de aquel oficio, hoy en desuso, y de
cómo se manejaban aquellos artilugios grandes como puertas y pesadas como bloques de hormigón. El otro día le sugería yo a Maribel que
preguntase en el Parador ya que parte de
aquellos porteadores podríamos tener cabida ahora en este figón de lujo, aunque
solo fuese de forma ocasional, o puntual de fin de semana; pero sobre todo,
cuando los del Parador tuviesen convites
con muchos invitados pues, podrían ir llamando a muchos de aquellos mañosos mozos que con simplemente
vestirse por encima un mandil servían la
comida a 500 tíos en un pis pas y seguido se iban al recreo como si aquí no
hubiera pasado nada.
Sobre este tema ya existe una entrada aquí en
el blog con foto de porteadores y todo pero las fotos están hechas durante un respiro en el trabajo, no en
plena faena. La pena es que no disponemos de ninguna imagen donde se viera a los
porteadores llevando aquellas enormes bandejas. En su defecto, yo he intentado
plasmar a grandes rasgos cómo eran aquellos cajones de mínima altura, mediante este dibujo que he hecho esta mañana,
aprovechando que debo estar en casa recluido recuperándome.
Las bandejas todos nosotros sabemos sobradamente
cómo eran, pero yo he pensado en los lectores del blog que sean ajenos al extinto internado del Instituto Laboral San Juan
Bautista de Corias, y para facilitarles la comprensión de lo que decimos, he
“garabateado” estos dos dibujos que ilustran la entrada. Como ya hemos dicho
las bandejas podían albergar sobre su base del orden de diez o doce platos, que ya iban cargados de comida desde la cocina y
había que transportarlos hasta el refectorio que distaría de la cocina entre
treinta y cincuenta metros, aproximadamente. El porteador no solo tenía que ser
fuerte sino también hábil y mañoso pues las bandejas nos las entregaban en la
cocina sobre un mostrador en posición transversal al porteador y en el momento
que el porteador ponía la mano izquierda
sobre uno de los bordes laterales y la
mano derecha la situaba por debajo con la palma extendida apoyando las cinco
yemas de los dedos sobre el punto medio (centro de gravedad) de la bandeja para
así poder mantener el equilibrio, en ese momento había que darle el tirón de elevación para
llegar con la bandeja a la altura del hombro para apoyarla sobre él. Pero durante
el tirón de elevación también había que hacer un juego de muñeca importante
para que la bandeja pasara de estar transversal a nuestro cuerpo, a ir alineada
con el porteador en el sentido de avance y apoyada sobre su hombro hasta llegar
al comedor. Una vez en el comedor y puesto el porteador delante de las mesas de
los comensales, había que deshacer los
movimientos anteriores que hicimos para cargarla y hacerla descender desde el
hombro hasta la altura de la cintura y volver a ponerla en situación transversal
al porteador y alineada con los comensales, para facilitarles a estos la
recogida del plato correspondiente.
En el dibujo se puede ver al
porteador nº 1 en la posición de
transporte y al nº 2 en la posición de servir para que los comensales fueran cogiendo
los platos de la bandeja. Una vez la bandeja puesta en esta posición baja, nº
2, el porteador tenía que ir desplazándose
lateralmente para avanzar en el sentido
de los comensales según se iban retirando los platos. Al principio, el mantener la bandeja así en posición baja
horizontal cargada con los doce platos, no resultaba nada fácil; menos mal que este
tiempo era corto pues en seguida se iban retirando platos y aligerando el peso. De no ser así, los
porteadores de entonces tendríamos hoy unos bíceps como Popeye, o como cualquier
míster musculitos actual.
B. G. G. bloguero “Prior”
jueves, 1 de agosto de 2013
RÍOS ENCORSETADOS
Tanto estando en activo durante los años de trabajo, como después ya jubilado haciendo de simple observador-controlador de
las obras públicas, nunca he sido partidario de los encauzamientos artificiales
que se les hace a los cursos de los ríos en muchos lugares; lo mismo que de desbrozar excesivamente la
vegetación espontánea que crece por sus orillas.
En León suelo ir
a caminar por las márgenes de los dos
ríos que abarcan la ciudad: Bernesga y Torío, y en algunos de los tramos que discurren por
la capital, principalmente del Bernesga, las riberas han sido desposeídas de la mayoría
de su vegetación autóctona y el curso de agua se le ha encauzado y obligado a
circular de forma constreñida entre muros de escollera que, a primera vista, parece
todo muy aséptico y aparente, pero el río pierde toda su autenticidad natural, el encanto y atractivo como tal. Que esté en
estado salvaje tampoco está bien, pero como en todas las cosas, siempre hay un
término medio. No digamos nada de la
fauna que alberga toda esta vegetación de ribera que es donde viven y anidan gran
parte de las aves, tanto acuáticas como
terrestres, y que ante la falta de estos
árboles y arbustos los animales abandonan por completo estas zonas
desforestadas y se van en busca de otros lugares donde el curso del río les ofrezca el
cobijo de los arbustos que necesitan para poder reproducirse.
En los últimos años en los que aún iban
llegando a nuestro país de vez en cuando
partidas de aquellos dineros dudosos, procedentes de Europa, que nuestros
ediles no sabían muy bien dónde emplearlos; sobre todo los
dedicados para todas estas engañifas que
nos han hecho creer desde Bruselas y que no se sabía de dónde salían, quién los asignaba y con qué intenciones nos los daban. Pues bien, aquí
en nuestro país a los ayuntamientos se les hacía la boca agua cada vez que
aparecía una de estas partidas pues, se
les veía encantados ya que, con tal de mover dinero se inventaban cualquier
necesidad, aunque solo fuese deshacer para volver a hacer y por aquello de que: “donde dinero se
mueve, dinero queda”. Como además esos dineros era obligatorio gastarlos en el periodo asignado dentro del año, pues de
no llevar a cabo la obra para la cual se
los habían concedido y dentro del plazo previsto, debían devolverlos ya que no eran
acumulables para los presupuestos del siguiente año y precisamente, para evitar esto, algunos organismos a última
hora, viendo que se les escapaban los cuartos de las manos, los acoplaban a cosas
totalmente peregrinas y así muchas de las veces no han hecho más que auténticas
torpezas, además, casi siempre llevadas
a cabo de forma atropellada, improvisada y faltas de todo rigor y criterio ecológico.
Recuerdo que hubo una partida de estos dineros
europeos dedicados expresamente para el acondicionamiento de los cursos de agua
de los ríos urbanos, es decir: para los ríos que cruzasen o circundasen las ciudades del sur de la UE.
En León concretamente, se acometió la
limpieza y desbroce de parte de los dos ríos que pasan por la ciudad.
Preferentemente, del Bernesga. Esta
operación si se hiciese con conocimiento, sí sería beneficiosa y podría resultar efectiva y dar sus frutos,
pero en algunos de los tramos donde se practicó, sólo se hiceron verdaderas tropelías pues, una cosa es desbrozar la
maleza de las márgenes del río y otra es desmochar toda aquella vegetación que
ya cuenta con cierta robustez y entidad. Sé que cuando se anunció el comienzo
de esta actuación en las márgenes del río Bernesga, próximas al Hostal de San
Marcos, hubo muchas protestas por parte
de grupos ecologistas que avisaban que tal acción sería contraproducente del
todo para el entorno y, en este caso, con toda la razón del mundo. Pero al
final no sirvieron de nada dichas protestas y los atropellos se efectuaron a discreción. El columnista del
Diario de León, Pedro García Trapiello, también dio mucha caña al respecto y echó
pestes en la columna que escribe a diario en la contraportada de dicho periódico titulada “Cornada de lobo” de estos ultrajes que se hacen a la naturaleza, pero al final tampoco
sirvieron de nada.
Sin embargo, el
otro día caminando por el valle del río Gillón por la antigua pista minera que
discurre cercana al curso del río y que llega con el firme asfaltado hasta la
altura de La Cuitada, llegada a un punto
donde la rasante de la pista está mucho más alta que el cauce del río, daba
gusto mirar desde arriba para el curso de agua y ver el río cómo circula
jalonado de forma natural entre hermosos árboles autóctonos, como son umeiros
(alisos), pládanos y fresnos principalmente, y con la vegetación del sotobosque en su
sitio. En esos momentos me decía yo:
esto tendrían que verlo algunos de estos cerebritos que nos gobiernan en las
ciudades, a ver si encontraban alguna diferencia entre este río que avanza
libre entre robustos árboles, sin mayor impedimento lateral que alguna que otra
pared de piedra seca para proteger los prados de los lados de la ocasional y puntual erosión del agua, y un río forzado a discurrir por unos cauces
angostos, entre muros ciclópeos de piedra y hormigón. La mejor protección de
las orillas de los ríos son unos buenos árboles y procurar que el hormigón y el
ladrillo nunca invadan lo que se llama la llanura de inundación del río. Así, no
me extraña nada que de vez en cuando, estos ríos encorsetados de forma
artificial, se rebelen ante tanta pretura y les dé por enseñar sus escrituras y sin previo
aviso invadan sus cauces originales , dejando claro lo que les pertenece y lo que no,
aunque para ello se vean obligados a tener
que llevarse por delante todo lo que van encontrándose a su paso.
Cuando se
cometen estos desmanes en las márgenes de los ríos de las ciudades, los principales responsables son los ayuntamientos
de turno, por supuesto, pero no
olvidemos a las confederaciones hidrográficas que muchas veces hacen la vista
gorda ante cualquier tejemaneje de este tipo y luego cuando pasan los desastres naturales,
entonces todo el mundo se llama andana y nadie quiere saber nada del asunto, ni
de quién faltó a su deber.
B. G. G.
bloguero “Prior”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




