PRESENTACIÓN

Anualmente cuando nos reunimos los antiguos alumnos de Corias, bien sea en grupos minoritarios por promociones en diferentes lugares del Principado y alrededores, o de forma general en el encuentro de Corias a finales de cada mes de septiembre, siempre solíamos comentar al sentir la alegría de juntarnos de nuevo que, era una pena el que hubieran pasado tantos años sin comunicarnos y sin saber unos de otros.

Afortunadamente, en estos tiempos eso está subsanado gracias a los medios informáticos disponibles que tenemos a nuestro alcance. Aprovechando la oportunidad que nos brinda BLOGGER para poder crear un espacio cibernético común, en la nube, donde se pueda participar y expresar los recuerdos que cada uno de nosotros guardamos celosamente de aquellos años, es cuando surge el Blog de los antiguos alumnos de Corias.

Esta elemental presentación lo único que pretende y persigue es reavivar la amistad y la armonía que hemos trabado entre todos nosotros durante los años de convivencia en el Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias y, que a pesar del tiempo transcurrido, aún perviven frescas en nuestro recuerdo.

Otro de los objetivos del blog es recordar y compartir las peripecias vividas por aquellos jóvenes que coincidimos bajo las mismas enseñanzas, disciplinas, aulas, comedores, dormitorios, juegos, etc., durante varios años en el convento de Corias y que aún las tenemos muy presentes.

La mejor forma que tenemos para rememorarlo es ir contando en este blog todos los pasajes que cada uno de nosotros recuerde, expresados con la forma y estilo propios de cada uno pero, siempre supeditados a los principios del buen gusto, el respeto y a la correcta educación que nos han inculcado los padres dominicos. El temario en principio aún siendo libre, sí debiéramos procurar en general, que tengan preferencia los temas relacionados con el colegio y su entorno, ya que es el vínculo y denominador común entre todos nosotros.

Como es lógico, cada colaborador es el único responsable de sus opiniones vertidas aquí en el blog; las cuales pueden ser expresadas libremente sin condicionantes ni cortapisa alguna por parte de la dirección; tan solo debemos atenernos todos, a las premisas mencionadas anteriormente del respeto y el buen gusto.

Una vez hecha esta breve presentación, se pide la colaboración y aportación de todos los antiguos alumnos pues, seguro que todos tenemos algo ameno e interesante que contar. Unas veces serán relatos agradables y divertidos, y otras no tanto; pero así es la realidad de la vida.

Al blog le dan vida una serie de antiguos alumnos que colaboran de forma fehaciente y entusiasta con Benjamín Galán que es el bloguero administrador. A este galante caballero el cargo de administrador no le fue asignado por méritos propios, más bien por defecto, de forma automática; simplemente, por ser el titular del blog. Pero podría delegar el cargo en cualquier otro colaborador que así lo deseara.

De antemano, muchas gracias a todos los participantes y colaboradores. Tanto a los antiguos alumnos y profesores que deseen intervenir, como a todos nuestros amigos lectores.

¡A colaborar y a disfrutarlo!

(21 de noviembre de 2009)

B. G. G. (BLOGUERO PRIOR)

sábado, 17 de noviembre de 2012

LOS “SOBRAOS” Y LOS OBJETOS PERDIDOS


El amigo “Jesusín”, cuando se refiere a nosotros los lectores y participantes del blog, lo hace al modo cangués,  como no podría ser de otra forma, y nos llama: ”sobraos”.  Supongo que no se referirá a todos en general, sino, más bien, a los que ya estamos fuera de la actividad laboral, al menos por cuenta ajena. Yo interpreto que este mozo el adjetivo “sobrao” lo aplica a personas  que según él, andan de más por el mundo sin tener un cometido concreto que solventar. Y no digo que no le sobre  razón en algunos casos pues, yo mismo, sé que muchas veces puedo responder perfectamente a ese  perfil de libertad que apunta el Pelgar.  Pero también  le digo a este anónimo enmascarado que, si uno se considera un ciudadano  con sentido cívico,  hasta cuando se está de más por la calle,  se puede estar  adquiriendo  compromisos y responsabilidades, sin buscarlas, las cuales ya le ocupan su tiempo libre y por lo tanto, uno ya queda  eximido y liberado de pertenecer a esa categoría un tanto peyorativa y  no muy bien vista: la  de “sobrao”.

En mi caso, desde que estoy jubilado suelo dedicar una fracción del día a pasear por el campo, sin tener un cometido muy concreto que cumplir: simplemente lo hago para pasar el rato y hacer algo de ejercicio, que, según “Jesusín” eso sería lo propio del perfecto “sobrao”. A pesar de parecerlo,  debo decirle que en mi caso,  no es cierto del todo, pues será raro el día que cuando  regreso a casa después de  los paseos no traiga deberes pendientes que me ocupan  la tarde. Y hay  veces que, bastante más tiempo.

Antes, cuando estaba mi padre, el tema de los paseos lo tenía  por obligación a diario  para poder distraerle y entretenerle, y ahora los hago simplemente, por placer y como mantenimiento físico. Pero debo corregirle al Pelgar y decirle que estos entretenimientos, aparentemente banales, no son propios de un ”sobrao”, que huye de los compromisos que se le puedan presentar, sino más bien de una persona que asume ciertas responsabilidades cívicas. Y  voy a explicar el por qué del asunto. Se trata de la cantidad de objetos perdidos que, frecuentemente, suelo encontrar en la vía pública, y que una vez recogidos debo ingeniármelas para  buscar  a sus respectivos dueños.

En el plazo de tres o cuatro meses me he encontrado dos teléfonos móviles. El primero me fue relativamente fácil el poder  ponerme en contacto con su propietario. Para ello solo he tenido que rebuscar en su agenda y comenzar a llamar a números de personas que figuraban en su lista, que con toda seguridad  podrían conocer  al dueño del teléfono y así logré que éste se pusiera en contacto conmigo. Después de realizar varias llamadas pude dar con una persona próxima a la buscada. Pero en este caso se daba la circunstancia añadida que el teléfono encontrado no era propiedad de la persona que lo perdió, pues en realidad  era un terminal de sustitución prestado, que le había dejado el operador de telefonía con el que tenía suscrito el contrato, como teléfono de sustitución temporal mientras le reparaban el suyo propio, que estaba afectado por una avería ocasionada con motivo de otra pérdida. Al final el propietario del teléfono era un joven de una población distante de León capital unos treinta kilómetros y que al instante se personó  su madre en mi casa, muy preocupada,  a recogerlo. Me dio muchas gracias por mi comportamiento y en paz.

Satisfecho por haber cumplido mi deber como ciudadano, me quedé tranquilo y dije: voy a procurar no mirar mucho para el suelo para evitar estos compromisos que me busco yo solo cada dos por tres. La verdad es que  yo por deformación profesional, ya lo he dicho en varias ocasiones, durante mi actividad laboral he tenido que andar siempre fijándome mucho en los diferentes  terrenos que visitaba y aún tengo la costumbre de seguir haciéndolo. De ahí que, cuando voy caminando  por la calle siga mirando  lo que piso y así con frecuencia veo diversos objetos tirados en el suelo.

No había transcurrido ni  un mes del hallazgo anterior, cuando una mañana estando caminando por un parque de la ciudad, aquí cercano a mi casa, vuelvo a toparme con otro teléfono móvil, y éste muy sofisticado de tecnología puntera, 3G. Se ve que alguien que pasó  corriendo se le cayó del bolsillo y debido a la amortiguación del césped no notó su caída. Nada más divisarlo ya de lejos  me dije: ¡Por favor, otro móvil!  Tenía que hacerme el loco y dejarlo donde está, pero pensé que mi deber era recogerlo y buscar a su dueño. Pues, nada;  así lo hice, y otra vez a investigar. En este caso el despistado dueño resultó ser vecino mío próximo, pues vivía en la misma calle a pocos metros de distancia de mi portal. No obstante, y a pesar de la proximidad, me costó bastante más trabajo que el anterior el poder  llegar a contactar  con este escurridizo  hombre. A partir de ese momento, nada más que me ve a gran  distancia ya comienza a saludarme, como gesto de agradecimiento por el favor prestado.

El día que llegué a casa con este segundo móvil, mi mujer me dijo: ¡oye chato!, a ver si dejas de mirar para el suelo de una p…  vez, porque sino tendrás que abrir una oficina de objetos perdidos y no harás otra cosa que buscar a los despistados dueños. En este mismo parque, otro día encontré un mando a distancia de un garaje, pero éste no pude dar con su dueño, aunque lo intenté,  y aún lo tengo  en casa.

Bueno, parecía  que iban transcurriendo los meses de forma tranquila, sin tener que hacer nueva actividad detectivesca, pero un lunes al llegar a una zona donde existe un club de alterne de alta gama;  de esos que tienen a la puerta dos porteros del Este, rubios casi albinos, con el pelo rapado al cero y unos antebrazos como troncos de castaño,  y entre unas zarzas próximas veo una prenda deportiva  de buena marca y que se advertía  que no había sido depositada allí voluntariamente. Cuando la remuevo, con cierto recelo con  la punta de un palo que llevaba, noté que aquello pesaba demasiado. En ese momento la cogí con la mano y fui comprobando lo que había en los bolsillos de aquella estupenda chaqueta de chándal. Contenía un gran manojo de llaves, todas de seguridad, tres mandos a distancia incluido el de un vehículo BMV, una cartilla de ahorros  con bastante saldo y la tarjeta de crédito para uso del cajero. En aquel momento hice varias conjeturas para intentar comprender qué pintaba aquella prenda allí tirada cargada con aquellos enseres tan valiosos e importantes para su dueño. De momento, ya me di cuenta que la prenda le había sido arrebatada  al sujeto de forma no muy delicada, más bien violenta, pues tenía las dos mangas vueltas del revés. Entonces ya pensé: a éste pájaro le debieron de sacar del club con cajas destempladas y en el forcejeo perdió hasta la chaqueta.

Gracias a los datos que figuraban en  la cartilla, fui a la sucursal donde había sido abierta y allí después de comprobar mi identidad me dieron los datos del titular que resultó ser un conocido hostelero del Barrio Húmedo. Al personarme en su establecimiento que estaba con la trapa a medio bajar, por ser día de descanso semanal, me atendió un empleado que estaba dentro y me facilitó el número de teléfono del buscado dueño. Le llamé  desde mi móvil y al contestarme casi no podía ni oírle de lo bajo que hablaba. Se ve que estaba en situación muy comprometida. Pero me dijo que se encontraba de viaje (no sé con qué coche, pues tenía yo las llaves de todo: garaje coche…etc.) y que no podía verse conmigo para hacerle la entrega. Me sugirió que lo entregara todo al camarero que me había facilitado su número de teléfono y así lo hice.

Este desagradecido hombre no tuvo ni la gentileza de llamarme después, ya que tenía mi número, para darme las gracias. Tampoco se interesó por saber quien  había sido su benefactor. Es más: un par de veces por semana voy a su bar, pero ni le he dicho quien soy ni lo pienso hacer en adelante. Las gestiones que tuve que hacer para concluir este hallazgo como es debido, me llevaron una mañana entera.

Hace una semana, más o menos,  me encontré un carnet de identidad que era una  tarjeta de residencia de una mujer inmigrante. Ésta, no me dio trabajo apenas pues, como figuraba su dirección, solamente tuve que meterla en un sobre e ir a franquearlo en Correos.

Ayer viernes, día 16, a medio día me he encontrado en la calle una bolsa de la compra con dos paquetes de lentejas, uno de alubias, dos paquetes de tomate frito y  una ristra de chorizos. Por la forma de estar la bolsa apoyada en el suelo, entre dos coches, daba la impresión que aquello era fruto de un robo. Luego al inspeccionar la mercancía, comprobé que ésta procedía de sitio diferente al que figuraba en el anagrama de la bolsa  que lo contenía. Para mí  aquello había sido robado y el “chori” tuvo que salir cortando. Mañana iremos al Banco de Alimentos a entregarlo.

Hoy, sábado, día 16, a las ocho de la mañana nos hemos encontrado mi señora y yo, apenas iniciado el paseo matinal, 20 eurazos como veinte soles. No podéis imaginaros
la alegría que nos entró pues, en estos tiempos que corren, el encontrarse con veinte machacantes a primera hora de la mañana, no es una suerte,  ¡es un mi-la-gro!

Todo este rollo lo he puesto aquí para que “Jesusín” sepa que está equivocado  cuando a los “jubi” nos tilda a todos de  “sobraos”. En esta extensa exposición  puede ver si quiere, el trabajo que yo asumo de forma casi voluntaria a diario, sin pretenderlo, ni buscarlo.
  
B. G. G. bloguero “Prior”

P. D. La foto corresponde a otro hallazgo único. Es una moneda de cincuenta pesetas, con el Escudo Nacional  y la cara del Caudillo, acuñada en 1957,  que encontré en L'Hospitalet de l'Infant (Tarragona) hace varios años. Según los anales de hallazgos, debo ser la única persona que ha encontrado una moneda en Cataluña. Por eso la guardo como oro en paño.

PINCELADAS DE ARTE 21 (EL PINTOR MALDITO)


Hoy recogemos parte de la obra del pintor Bruno Amadio nacido en Venecia en 1911 y fallecido en Padua en 1981, admirador de Mussolini y fascista de corazón, la segunda guerra mundial le dejó huella sobre los niños desamparados y huérfanos, y aunque ya había pintado muchas obras, nació la colección de los niños llorones, que consta de 27 cuadros. Residió en España, concretamente en Sevilla y Madrid donde se le pierde la pista, estando en Madrid cambió de nombre pasando a llamarse Giovanni Bragolin, sus cuadros tuvieron mucho éxito de ventas en Chile, la leyenda comenta que al sentirse un pintor mediocre y con poco reconocimiento hizo un pacto con el diablo y se dice que en aquellos inmuebles donde se halla alguno de estos cuadros (los niños llorones) acabarán ardiendo dejando intactas las llamas las obras de Bragolin, y que los habitantes de las casa donde están, sufrirán mala suerte y un sin fin de desgracias, además de embrujarse la casa y de comenzar a manifestarse fenómenos paranormales de toda índole. El símbolo del pez es el símbolo del cristianismo ¿quizá Bragolin quería decirnos algo expresando artísticamente esto? ¿es qué al pactar supuestamente con el diablo tuvo que dejar reflejado el cristianismo como algo maligno? Supuestamente según los datos de la güija  los niños llorones que pintó vivían en Alemania. Hasta aquí este pequeño relato dentro de nuestras pinceladas de arte sobre unos cuadros enigmáticos.

Miguel Ángel Vázquez




VIAJE EN CINCO TRENES


El pasado domingo día 11, salimos de Alicante con destino Oviedo a las 10,35 horas, en un tren Alvia que tenía la llegada a Madrid Chamartín a las 14,18 horas, y allí estaba previsto un enlace en otro tren Alvia, a las 14,40 para la llegada a Oviedo a las 19:45. Los domingos en esta dirección no hay tren directo.
Cuando llevábamos una media hora de viaje comentamos que parecía que iba despacio, pero como es terreno abrupto no le dimos demasiada importancia. Realizó dos paradas normales (En Elda-Petrer y Villena). Pasados unos veinte minutos desde Villena, (A las 11:30) de repente se para y se apagan las luces, televisión, música etc. Sólo quedaron en funcionamiento las luces de emergencia. Estábamos en un paraje solitario, se veía a unos 300 metros un trozo de autopista y en los alrededores de las vías muchos conejos-liebres, entrando y saliendo de sus madrigueras.
Empezó a pasar el tiempo y a ver al personal del tren moverse deprisa, de un extremo a otro del tren, hablando por el móvil alterados. Hora y media después nos informan por megafonía que hay una avería y que seguirán informando.
Como ya pasaba de las 13 horas decidimos ir a la cafetería a comprar un bocadillo, porque preveíamos que no nos iban a dar la comida prevista, y al llegar nos encontramos que como los llevan congelados y los tienen que descongelar en microondas al no haber energía eléctrica no funciona. Sólo había agua y refrescos. Además estaban recogiendo para cerrar por un posible transbordo a otro tren.
Sobre las 14 horas vimos llegar por unos caminos rurales varios vehículos de la Guardia Civil y de Protección Civil. Ahí ya empezamos a preocuparnos.  A las 14:30 nos anuncia en el vagón el revisor que hay un tren en camino para recogernos y trasladarnos a Albacete. Que se va a realizar el transbordo por unas plataformas, y con la ayuda de la Guardia Civil, personal de Renfe y Protección Civil. Que estemos preparados con todas nuestras pertenencias. A las 15 horas llegó un tren Altaria que nos trasladó a la estación de Albacete.
Ya de camino nos anunciaron por megafonía que en Albacete había un tren AVE, fletado desde Valencia expresamente para recogernos y trasladarnos a Madrid. En la estación de Albacete realizamos el transbordo normal y salimos a las 16:15 horas. El trayecto nos anunciaron que duraría una hora y media. Así fue. Lo peor es que estábamos sin comer, ese tren no traía operativa la cafetería ni catering y encargaron sólo una botella de agua para cada pasajero en Albacete. De comer nada. A los que viajábamos en Preferente nos acomodaron en clase Business que es muy confortable.
El AVE llegó a la estación de Atocha  a las 17,45 y nosotros y otras 12 personas con destino Oviedo y León teníamos que trasladarnos a Chamartín a coger el último tren que sale para Asturias, a las 18:30. Funcionó muy bien el operativo que había en Madrid, aunque tuvimos que ir a “carreras” por la estación detrás del revisor que nos acompañaba a coger el tren Civia de cercanías, nos abrieron el paso para no tener que pagar y pasar rápido, y cuando llegamos a Chamartín, había dos personas, esperándonos para acompañarnos a la Sala Vip para tomar y comer algo (Sólo durante diez minutos) e indicarnos la vía donde estaba estacionado el tren Alvia. Allí en el andén nos esperaba el revisor para asignarnos asientos. A partir de ahí todo fue normal. Lo peor la llegada a Oviedo a las 23,35. Pues aún teníamos que venir hasta Cangas.
No tuvieron la misma suerte los que tenían destino en Galicia, que eran muchos más (Creo que 65), pues los trasladaron en autobús porque ya no había trenes hacia sus destinos. Cuando estábamos en el AVE llegó una mujer “invitando” a todos los que fueran para Galicia a no bajarse del tren, con el fin de que no los trasladaran en autobús y pusieran un tren especial. En aquel momento nosotros no nos enteramos de lo que pasara, pues nos bastó correr para llegar. Pero luego leí en el “Faro de Vigo” y en “La Región” de Orense, que, efectivamente, se habían negado a bajarse del AVE y que habían tenido que llamar a la Policía.
Como anécdota, venía al lado nuestro un señor noruego de unos 75 años, pero muy buena forma, y durante el tiempo de la avería  hablamos como pudimos (Él no sabía español, solo noruego y algo de inglés, y nuestro inglés es muy reducido) y nos dijo que venía a León para hacer un tramo del Camino de Santiago, que lo estaba haciendo, desde Roncesvalles, por etapas de una semana, que la vez anterior hiciera Burgos-León a donde iba a retomar. Está pasando el invierno en Alfaz del Pi (Alicante).  Cuando el revisor le preguntó hacia donde iba, él contestó que a Chamartín, y yo le decía al revisor –No, no. Va a León. Como no eran capaces de entenderse, y la situación era complicada incluso para los que no teníamos dificultades de idioma, acordamos que viniera con nosotros. Así que tuvimos un “protegido” desde Albacete hasta León. Quedó muy agradecido y así nos lo expresó de “mil” maneras.
El título de la entrada viene de que en el viaje, que hacia Alicante hicimos en un tren, a la vuelta se convirtió en un viaje en cinco trenes: “Alvia, Altaria, AVE, Civia, Alvia”.

MARÍA ISABEL PÉREZ FERNÁNDEZ

martes, 13 de noviembre de 2012

¿A QUÉ GÜELEN LAS NENAS?


Güei pu la mañena,  anantias de baxar al cunsultoriu a pu las melecinas que tomu a diariu, pa la tinsión ya pal riuma, atoupei-me nu mediu’l camín cuna Rulindes que vinía la probe cargada cumu si fora’l pullín. Solu tse faltaban las parigüelas u lus xerones. Miánicas traía al tsombo un feixe de ceba  tan grande que tapaba-tse pur cumpletu hasta lus pias. Paecía una facina esguilandu pul suelu. Na más s’agüechaba un muntón de ceba enriba de unas madreñinas piquenas que chapinaban muitu lixeras. Cuandu tse dixe: ¿Ou vas tan cargada Rulindes? Miánicas veis riventar oh. Astoncias etsa cunuciu-me pu la fala ya cuntestou-me: Ah,  sos tú Jasusín. Voi cuna ceba pa lus xatus que tan bramandu na corte de la fame que tienen lus cundenaus. Agora que tas aiquí, anque nun puedu pará-me muitu cuntigu,  voi dicí-te que lus rapaces ya rapazas del Blog esi de lus dimonius, andan numbrandu-te ya riclamandu-te a cada poucu. Astoncianas, qué quieren de mí esus subraus, cuntestei-tse you. Ay munín, quieren que garabatees nu Blog esi más a minudu. Paez que  tses gusta lu que tses aldrumeiras de las  cousas daiquí del pueblu.

Deixar, deixou-me un poucu apaxarau, peru nese mesmu mumentu,  puxe-me a cavilar lu que me dixu esta nena,  ya espueis dun ratucu, pinsei: tengu que puné-tses algu a esta xente pa que nun refundien muitu de mi. You tengu pocu tiempu, nun ía cumu etsus que tan bien fulgaus ya  tan toul día de sobra; nun fain más que cumer y'andar de fulixa tou’l día ya pur tous lus tsaus, peru voi a intentá-lu purque miánicas, chegou a priucupá-me un poucu esu de que a toda esta rapazada tses guste lu que you tses aldrumeiru. Subre tou  cuandu tengu tiempu ya m’alcuerdu de las picias que faiamus de rapazacus nus pueblus.

Nesti casu voi cuntá-vus algu que a mín faime muita gracia. Dicen las mucheres que lus homes tseiramus poucu. Ya que etsas, las mucheres, güelen muitu más que nos. Ya ía virdá. Peru, asina ya tou, you tamién ricuerdu de nenu cúmu gulían cada una de las rapacinas cunas que xugaba-mus que  yeran del mesmu  tiempu nuesu. Taba la Filisina que yera ruxina ya pelirroxa cun muitas pezas. Esta nena yera un poucu ruinuca ya dilicada;  sua mai taba siempre restregandu-tse  enxuagues ya ungüentos pa lus dulores. Miánicas, esta rapacina había veces que gulía a güevus podres, ya yera pu lu que tse untaban na cabeza; tiníala tsena de pustillas ya de custrones, purque caíatse muitu’l pelu. Pur si fora poucu cun estu, tamién tse faian tsapar aceite de fégadu de bacalau que tseiraba mal  ya sabía muitu pior. Nos huyíamus detsa  cumu de la peste. Espueis, pasaus lus anus, fixu una muzona que manda madre. Home non.

Outra rapazaca que taba muitu guapa, yera  Cristina. Esta nena yera fuertona cumun rebotso. Tinía unus cadriles que dios nus tsibre; paecía una yegua percherona. A nos gustábanus muitu a tous pu lu guapa que yera. Cuandu taba sintada u escarqueixada n’ascalera l’horriu subianse-tse las sayas algu ya enseñaba un poucu pur encima las rudichas. Esu a nos puníanus alietsus del tou. Esta guaxuca además de guapina gulía muitu bien siempre;  ya voyi dicí-vus purqué. Al tiner lus muslus ya las perneconas tan fuertonas xuntábanse-tse muitu, ya ruzábase toda de tantu ristrigar un cadril contra’l outru al chapinar. Astoncianas la sua mai chenaba-la de polvos de talcu bien pirfumaus; d’aquetsus de la marcas: CALBER u MIRURGIA. A etsa dábatse muita rabia cuandu tse intrugábamus: ¿Cristina, güei güeles muitu a polvos de talcu, esu ía que tas  ruzada? A etsa tsevabanla lus dimonius uyir estu, y’astoncias escumencipiaba a refundiar: ya vos que vus emporta sinvergonzacus; tsangurdius de mierda. Pu lu menus you güelo bien, non cumu vusutros que guleis tous  a cuitu purque nun vus tsaváis nunca. Nesi mumentu, afalagábamusla un poucu, yal ratucu ya taba outra ve mansina ya cuntenta. Yera buena nena. Nel beitse, lus rapazacinus,  tous quiríamus beitsar cun etsa: pu lu guapina, pu lu bien que beitsaba ya pu la espetera tan bona que tinía.

You tamién m’alcuerdu de la Sulitina. Esta rapacina en sua casa yeran un rabañau de nenus que dios nus tsibre, ya tsavaban-se poucu tous. Las cortes del ganau taban siempre chenas de cuitu. Pur esu murrian-tses lus anemales a cada poucu; sobre tou lus gurinus del mal roxu aquel, que yera la peste africana. Cuandu tsegou al pueblu el primer vitirinariu dixu-tses que,  u tsimpiaban bien las cortes yal ganau,  u murririan-tses tous. Astoncias cuchienun pur norma ruciar las cortes cun Zotal. Ya fixenunlu de tal xeitu, que aquetsa casa gulía toda a esi disinfectante purque esu caltriza muitu. A la Sulitina ya la tseiraba-mus tandu a  una legua detsa. Lu pior yera que,  cuandu nun gulía a Zutal, cumu tinían esnatadora na sua casa, muitas veces tseiraba a tseite ácida que tumbaba; a tseite dibura, la que queda espueis de quitá-tse toda  la nata pa fae’l queixu u la manteiga. Nun sei lu que yera pior, purque esti gulor ácidu resultaba muitu ufensivu. Menus mal que de vez en cuandu tsavucábase un pocu cun xabón del Tsagartu. Peru cun gulor ya tou,  nos chapinábamus tras detsa a tou miter en cuantu la gulíamus.

Nos, lus rapazacus, cumu reblincábamus muitu ya nun parábamos quietus un mumentu,  las nenacas estas dician-nus que nus gulían  muitu lus pias a queixu Cabrales ranciu, ya yera verdá. Tiníamus puestus lus mesmus calcetus un muntón de días, sin cambia-lus, al fenal gulirían a rayus podres. Peru esu a nos, nun nus ufendia nada. Tábamus acustumbraus.

La mexor de todas yera  Teresina. Esta nena tinía la custume ya ubligación de datse al sou güelu, espueis d’afeitase, el Floid aquel pul caretsón, que gulía muitu bien. El viechu nun pudía cutser el frascu purque tinía Parkinson ya arramába-lu tou pul suelu. Cumu astoncias nun había muitus pirfumes, esta nena ristrigaba las manus na sua roupa pa tsimpiase ya pur esu espueis gulía tantu Ya cun esu alon, rapaces. Estus son lus pirfumes que tuvía ricuerdu de cúmu gulian las nenacas del miou pueblu. Peru lu mexor de tou yera el gulor natural que daban estas rapacinas, que yera un gulor sanu a xuventú. Daba gustu tseirá-tses tou. Tou; ende la cabeza a lus pías.

“Jesusín”, el pelgar

VIAJE A LA HISTORIA (ESPLENDOR Y DECADENCIA)


Encontrándome una tarde de sobremesa en el patio castellano de mi abuelo, como nieta única, él siempre aprovecha para contarme sus añoranzas de los 32 años en Asturias y concretamente en las minas del Valle de Turón. Eso hace en mí, por mis estudios en historia, un interés especial en conocer ese valle en esplendor y decadencia que refleja mi abuelo en sus historias.

Aprovecho un fin de semana para ir a conocer Turón, una vez en Asturias, a la altura de Figaredo cojo el desvío que me señaliza el comienzo del Valle de Turón, valle con una extensión de 25.3 km2 formando una clara U. Comienzo mi recorrido por el Valle observando la frondosidad de sus bosques, sus verdes praderas, pero lo que mas me llama la atención, como luego me confirman, son mas de 200 puntos negros que observo en el Valle, puntos negros que corresponden a las denominadas escombreras donde se depositaban los residuos de las explotaciones mineras. Continuo, y a mi derecha veo el primer pozo vertical de minas Figaredo, a partir de aquí todo son vestigios de una rica industrialización que se refleja en el paisaje donde destacamos los antiguos lavaderos de carbón, una chimenea que corresponde a la central eléctrica, y un polígono industrial. Sin darme cuenta me encuentro en el casco urbano de Turón donde cojo la carretera de circunvalación con exposición de distintas maquinas de vapor y un monumento dedicado a todos los mineros fallecidos en el Valle, sin moverme de allí ya veo el pozo restaurado de San José que junto con el pozo Santa Bárbara representan los dos buques insignia de la minería del Valle. Sigo haciendo camino y a mi izquierda veo lo que parece una maqueta de juguete que es el pozo Espinos, un pozo vertical de 25 metros de profundidad, una autentica joya industrial quizá mas apreciada por los de fuera que por los propios vecinos. Continuo haciendo camino y observo una gran explanada adornada con muchos útiles propios de la minería, dos bocaminas, una de ellas un antiguo polvorín, y un monumento que me llama la atención, sobre un pozo de aproximadamente 5 metros de profundidad existe un monumento con una leyenda espeluznante en el cual se relata que durante la guerra civil los franquistas asesinaron y arrojaron en unos casos con vida a mas de 200 personas, se desecho la inhumación por considerarse  una tarea muy difícil el poder identificar a las victimas por el tiempo pasado y porque la profundidad del pozo estaba por debajo del nivel del río. Veo a un lugareño y le pregunto si me queda mucho trayecto para finalizar el Valle, me recomienda que deje el coche y que allí mismo coja a través de un plano inclinado y recorra parte de la senda verde que ya comienza en Figaredo, la verdad es que tuve que darme una buena caminata pero mereció la pena… toda la senda transcurre a través de túneles, puentes y sala de máquinas y llego al punto que mas me emociona que es el grupo de montaña restaurado de la molinera, lugar donde trabajó mi abuelo y por último al grupo de la Hueria restaurado todo el con una bonita área recreativa, desde allí retorno el viaje de vuelta no sin antes contemplar en el alto de la Colladiella el monumento a los mineros y el monumento a la Paz dedicado a los guerrilleros.

De regreso al centro urbano, denominado La Veguina, entro en el primer mesón que veo y le pregunto al dueño si me puede aportar algún dato sobre el esplendor del Valle, me dice que él no pero que un señor que estaba tomando un café allí sentado respondería amablemente a todas mis preguntas, me presento y le comento los motivos de mi viaje y que lo que mas me interesa es el esplendor y la decadencia del Valle, me responde que el Valle fue colonizado en algún momento del neolítico y que se conservan algunos túmulos y castros en la zona alta, continua diciéndome, en 1627 el 75 % de la población eran hidalgos, y a mediados del siglo XIX el valle tenía 2000 habitantes. De 1890 a 1960 el valle pasa a tener 20000 habitantes censados, quizá lo que mas me interesa sean los datos que me aportó después,  en el año 1890 dos empresarios ven las posibilidades de rentabilidad en la zona y crean  dos empresas, Coto Paz de Figaredo y Mina Clavelina, al mismo tiempo un grupo vasco decide crear Hulleras de Turón, a partir de ese momento se abren mas de 200 bocaminas, la empresa Hulleras de Turón llega a tener 6400 trabajadores, a lo largo del Valle aprovechando el carbón que se perdía en los lavaderos centrales e iba al río se crearon al menos 8 o 9 lavaderos privados para aprovechar dichos residuos. Como empresa, dijo él, Hulleras del Turon se puede considerar modélica ya que antes de la República creó cientos de viviendas a los trabajadores, un hospital, un colegio, y un tren gratuito que unía Turón con Ujo para el servicio de los vecinos.

Todo este crecimiento continuo llevó consigo el recibimiento de trabajadores de toda España especialmente de Andalucía, Extremadura, Castilla, Galicia y Portugal la gente vivían compartiendo la vivienda, dos hasta tres familias, los hórreos, las paneras, existían los albergues que eran barracones donde generalmente se alojaban los solteros hasta que podían traer a sus familiares, proliferó la figura del posadero, gente que en su casa tenía una habitación libre y la alquilaba, por aquella época, me contó, que la vida social se repartía en varios casinos, cinco cines que llegaron a funcionar al mismo tiempo, incluyendo el de Urbiés, y anteriormente aunque no coincidió con estos el cinema de San Andrés, el Ateneo obrero por el que pasaron los mas insignes políticos y escritores del momento, dos salas de fiesta, y al margen en cada pueblo su bolera típica asturiana y su baile popular, se dice que antes que en Oviedo fue en Turón donde hubo el primer café cantante, aunque el salario no era muy alto las necesidades y el consumismo no eran ni parecidas a las de ahora con lo cual la vida social era boyante, después de esto yo me preguntaba que había pasado para que todo eso desapareciera y él me dijo algunos hechos que lo desencadenaron, se comenzaron a cerrar algunas minas de montaña, en algunos casos por acabarse la explotación y en otros por no considerarse rentables, con la entrada de Hunosa terminó todo por irse al garete, en 1962 con la Gran Huelga, Turón fue prácticamente tomado militarmente, compañías de los llamados “grises” ocuparon el antiguo colegio de las monjas incrementándose los efectivos de la guardia civil en el cuartel de Turón, implantándose el toque de queda.

A partir de esta fecha se fueron cerrando paulatinamente todas las explotaciones, comenzando  la inmigración a otros países europeos como Suiza, Francia, Alemania y Bélgica, en la actualidad el Valle ronda los 5000 habitantes, la última explotación en cerrar fue la del pozo Santa Bárbara, inaugurado en 1913 y cerrado el 31 de julio de 1995, dicho todo esto me preguntó si me había fijado en el polígono industrial que podía haber representado una buena expectativa y por la mala gestión de los fondos mineros quedó en nada. En la actualidad el número de trabajadores en todo el Valle de Turón no supera el centenar, incluyendo los autónomos, ya que un porcentaje pertenece a los funcionarios, maestros, sanitarios del centro de salud y correos y a nivel de la empresa privada los trabajadores de la banca, mancebos de farmacia y algún camarero.

Una pregunta ronda mi cabeza, ¿qué expectativas ve en el Valle?, el Valle dispone de una riqueza forestal importante como es el roble, el castaño, el avellano y en otras regiones se aprovechan los frutos de dichos árboles (no en balde a los turoneses les llamaban corbateros en alusión a la gran masa forestal de castaños y al consumo del mismo en una preparación llamada corbatas), también se podría aprovechar el reclamo turístico, explotando los útiles industriales que existen en todo el Valle y por último la posibilidad de la creación de viviendas sociales que aumentasen la población en 1000 o 2000 habitantes que aunque fuera ciudad dormitorio sería un incentivo para abrir nuevos negocios en el Valle.
Le agradecí a aquel señor el enorme favor que me había echo, lo útiles que habían sido para mi todos aquellos datos y la ilusión que le haría a mi abuelo a mi regreso el contarle todo lo que había visto y oído sobre el gran Valle de Turón.

Miguel Ángel Vázquez Vega

domingo, 11 de noviembre de 2012

EL TORDÍN


La vida de Aquilino no se diferenciaba en nada de la de tantos aldeanos que dedicaron su vida al campo en una economía de mera subsistencia. Sus vacas, los cerdos, sus gallinas y El Tordín. Este último era su gran cooperante, su gran ayuda, casi su compañero del alma. Se trataba de un burrín de mediada alzada, de color gris-negro, manso, sufrido, omnívoro y casi tan inteligente como Rigoleto, pero no tan poético como Platero que, en fin de cuentas, fue un vago y un cursi toda su vida. Mira que andar por ahí oliendo las florecitas… El Tordín llevaba en casa unos tres años, de lo que se deduce que todavía le esperaba un largo curriculum en aquella casa y el cariño de la familia de la que ya formaba parte. Nunca tuvo una mala actitud, nunca se plantó, cosa rara en un burro, y dejó de hacer aquello que se le pedía. Un santo, un verdadero santo.
Todo auguraba que ambos amigos caminaran juntos hacia la respectiva ancianidad. Había también un perro mezcla de pastora alemán y vete a saber qué padre. Formaba con Aquilino y El Tordín un trío inseparable. Solo se separaban a la hora de comer y de dormir. Y, a esta hora también El Tordín y el perro dormían cuerpo contra cuerpo en la cuadra. No es que yo trate de pintar una estampa bucólica de aquel grupo. En fin de cuentas esto era lo habitual en las aldeas que yo conocí en mi niñez. Uno de mis numerosos tíos tenía un perro que cada tarde, a las siete y diez, se presentaba en la estación a recibir a mi tío Celso, que venía en el tren de trabajar en la Hullera. De casa a la estación hay unos dos kilómetros que el chucho tenía cronometrados al segundo y jamás faltaba a su cita vespertina con mi tío.
Estas amistades solo suelen darse entre caballos, burros, perros y personas. Jamás hay, ni hubo, ni habrá una amistad con un gato. El gato no quiere al dueño, quiere la casa, el confort hogareño, el lugar junto al fuego y, pagado de su belleza, cree que bastante favor nos hace con su presencia en casa. Incluso cuando busca el regazo de alguien, no busca el afecto que se derivaría del contacto tan íntimo.
Cuando los veis como dormidos en el alféizar de una ventana, no creáis que duermen, están soñando novelerías de la época en que sus antepasados eran tigres.
¡Dios mío! Ya estoy divagando… Íbamos a lo de Aquilino y El Tordín. El paisano, con 60 años, llevaba una vida casi tan feliz como el burro. Unos días bien y otros días mal. Pero así es la vida.
Aquilino tenía una hija de enfermera en Gijón y la moza quería casarse. Esto motivó que su padre, ante la necesidad de echar una mano decidiera vender un “prau” muy bueno para ayudar con unas perras. El “prau” tenía una mata anexa, una mata de castaño que el paisano decidió vender por separado del “prau” porque sabía que era mejor venta. Él mismo se comprometió a vender la mata con la madera puesta ya en la carretera, lo cual le reportaba una mayor ganancia. En ello estaban él y dos obreros, cuando ocurrió la desgracia. Una rolla se desequilibró del conjunto e inició una marcha cuesta abajo que atropelló a Aquilino dándole un golpe terrible en donde las espaldas pierden su casto nombre. Ahí empezó el calvario. Pero Don Ramón, el médico –pero quizás le conocisteis. Fue el mismo médico que en cierta ocasión iba por la calle con la bragueta abierta de arriba abajo y un convecino le advirtió: “Don Ramón, va escapásei el páxaru”. El médico, impasible contestó: “Nunca irá muy lejos, deja aquí los huevos”.- Pues decía que Don Ramón fue el primero que se percató de la gravedad del caso y fue quien aconsejó que fuesen a Oviedo a la consulta de Don Paquito. Era este un señor bajito y que por lo que yo recuerdo, era considerado en toda Asturias como un hombre sumamente competente. Hablamos de los años 50 y 60. A Oviedo fueron con Aquilino en un taxi ya que el pobre había quedado medio baldado. Tras las pertinentes pruebas radiológicas, Don Paquito emitió un diagnóstico muy pesimista y un pronóstico más pesimista aún. Si hoy es muy complicada la cirugía de espalda, imaginaros en aquella época. Aquilino estaba sentenciado a una incapacidad laboral. La mayoría de las faenas del campo le estaban prohibidas.
El trastorno que generó en el hogar, al no quedar ningún varón para tomar el relevo del paisano. Todo cambió y todo hubo de ser acomodado a la nueva situación. Las consecuencias alcanzaron al mismísimo Tordín. Con ese sentido práctico de los labriegos que, a veces parece crueldad, Aquilino pensó que no tenía mucho sentido mantener al pollino que así, de repente, iba al paro. Al buen paisano, en el fondo, le partía el alma el tener que desprenderse de tan buen amigo, pero la vida no estaba para sentimentalismos.
Fue una decisión muy dura. Pero lo aceptó y tomó la determinación de llevarlo al mercado de ganado a celebrar en Cabañaquinta el sábado.
Con la típica astucia aldeana merodeó bien de mañana por el recinto ferial, intentando sondear el mercado asnal. Tanteó, preguntó y llegó a la convicción de que el precio de el Tordín podría andar por las mil pesetas.
Se apostó cerca de el Tordín con el alma rota solo pensando en la posible separación de tan fiel amigo. Por naturaleza desconfiado, todos los aldeano llevan en sus genes esta particular desconfianza, quizá producto de generaciones de ser víctimas de engaños. Desde la climatología a la política todo se aúna para hacer perder la confianza del aldeano en cuanto le rodea.
Así que se percató de que un grupo de mozalbetes le observaba y cuchicheaban entre sí riéndose. Aquilino conocía a uno de ellos, de la aldea próxima a la suya. Tal que se acercaron Aquilino no tuvo duda de que su intención no era sana. Precisamente el conocido de Aquilino fue el que le abordó, supuestamente interesado en el pollino. Hizo que lo examinaba, antes de emitir una oferta. Aquilino se percató de que aquello iba de mofa y aguantó el tirón impasible.
-“¿Qué paisano? ¿Como cuánto pide por esti burracu?”.
Aquilino siguió imperturbable y contestó:
-“Van a ser muchas perras pa ti”.
El joven se encrespó ante tal estocada y dio un paso en falso:
-“Pues yo ofrezco-i 50 pesetes na más”.
El paisano sin perder la compostura, sin un mínimo detalle de irritación le devolvió el golpe:
-“Rapaz, conozco bien a tu padre y paezme a mi que nun va querer a dos iguales en casa”.

Pepe Morán, dominico ex.

POEMAS



ESPERANZA

Prados verdes
De mi tierra
Inmensos bosques
De castaños, robledales y avellanos
Dais vida esplendor y esperanza
Con ese verde de tonalidades distintas
Son reflejo de vida
Que no decaiga vuestra lucha y esperanza.



LOS RÍOS

De nuestras montañas,
Los ríos.
Fluyen jóvenes y raudos
Vertiente bajan culebreando
Forman cascadas y recovecos
Que surgen en su camino
Al fin… el Valle
Donde sus aguas remansan
Llegan a la mar en silencio y paz
Es el ocaso final.


Miguel Ángel Vázquez