En los primeros tiempos de mi aparición quise saber cómo podría valorar mi desarrollo y para ello utilicé la vieja costumbre de adosarme a una pared y hacer una marca en ésta, que fuera tangente a la parte más alta de la cabeza del tallado. La verdad es que en mi infancia fui bastante menudo y bajo, apenas destacaba del rodapié del suelo unos pocos centímetros. Pero poco a poco, al cabo de un año y pico ya no me reconozco ni yo mismo. Ahora cada vez que paso por la zona de tallarse me vuelvo a adosar a la pared y para mi regocijo veo, que la muesca original está muy distante; tan lejana que tengo que hacer un gran esfuerzo visual para localizarla.
También compruebo mediante diferentes métodos que mi crecimiento no es solamente de estatura a lo largo, también estoy mejorando en cuanto a robustez y a músculo. Esto es síntoma de que estoy creciendo y haciéndome adulto. Es decir, una persona joven pero hecha y derecha, tanto por los contenidos de las entradas, como por la variedad y calidad de los temas que me enviáis. Y todo mi esplendor se debe a vuestro entusiasmo como colaboradores que os esforzáis para confeccionar las bonitas ropas con las que yo presumo de ser un blog elegante. Todos sabemos que para tenerme a mí así, de buen ver con abundancia de artículos, hace falta mucho tiempo y, si no se tiene, hay que quitarlo de alguna otra actividad diaria y, ¿de cuál va a ser?, pues de las horas de sueño, no queda otro remedio; simplemente por eso, ya es motivo de que yo, el blog, os esté a todos muy agradecido.
Poco a poco me veo medrar y ya noto que voy adquiriendo cierto aspecto superior al de un adolescente. Ya puedo contar en mi haber con comentarios variados de todo tipo: serios, anecdóticos, poéticos, concursos, relatos eróticos… etc. Como medio de entretenimiento y difusión que soy, aunque muy pequeño, también intento informar, de vez en cuando al menos de los acontecimientos de interés general que van surgiendo en el entorno de los antiguos alumnos y amigos de un servidor, el blog. Vamos, si os digo la verdad, tengo que manifestar que estoy contento pues, yo creo que en general, nos vamos superando todos en calidad y en cantidad, y eso se refleja en mi buen aspecto y en el crecido número de visitas que tengo.
El número de participantes no aumenta mucho que digamos, pero yo pienso que aún están a tiempo de iniciarse los que todavía no lo han hecho. Nunca es tarde. Yo sigo esperando. Ahí tenemos el ejemplo de Morán que se ha inaugurado con un interesante artículo, el cual ha tenido gran repercusión y ha originado varios comentarios y muy notables todos, como contestación a lo que el autor exponía. El interés que ha despertado esta colaboración ya se veía venir y no era para menos, ya que el remitente fue durante varios años profesor de lengua y literatura de la mayoría de nosotros. Viendo lo bien recibida que ha sido esta aportación por los lectores, deseamos que este artículo no tenga que prorrogarse mucho tiempo en espera de que llegue otro del mismo estilo o similar. Ojalá Pepe Morán le coja gusto al asuntillo y colabore más a menudo.
También son de resaltar los adornos que luzco últimamente que son regalo del rimador José Manuel que ya va teniendo hasta seguidores que se lanzan por sus mismos derroteros, y la verdad, con bastante gracia por cierto. Se nota que el ejemplo es bueno pues los discípulos no se han hecho esperar y van respondiendo al maestro casi a vuelta de correo.
Por tener, tenemos hasta colaboradores en el continente americano, como es el caso de Cubanín. Desde el “foro” nos envía sus artículos el amigo Ulpiano. A propósito, aprovecho desde aquí para decirle que, si lo considera adecuado debiera enviarme un correo a mí, al blog, para seguido hacerle una invitación para que pueda colaborar como coautor autorizado y así pueda colgar sobre mí, directamente sus aportaciones sin tener que enviárselas a Samuel para que éste las suba a mis espaldas.
Desde la Costa del Sol José Antonio Ramos nos hace llegar sus simpáticas anécdotas y artículos, así como los envíos de bonitas fotos y montajes extraordinarios.

