Retorno hoy con cautela,
huella corta, sigiloso,
obviando a don perezoso
que latente me camela.
Cuando se cuelgan entradas
del que relata en talento,
a la admiración me enfrento
poniendo fin a “gansadas”.
Hay un bloguero que es vate,
un ilustre es gran creador,
predomina un narrador
y un lírico del debate.
Un acreditado artista
se asoma con frecuencia
y con gran humor y ciencia
deleita cerebro y vista.
También son de cabecera
los que divulgan paisajes,
las costumbres y los viajes
del interior o de afuera.
Caminan la misma senda
los que hacen comentarios,
que enriquecen, necesarios,
dan ánimo y encomienda.
Un canto especial merece
el costumbrista de alzada
aunque ausente en temporada
con el “patxuezu” nos mece.
Los precedentes actores
lucen pluma y cualidades,
desarrollan sus bondades,
innatas, son portadores.
Bajo un cielo de sombrillas
anhelaba hacer sonetos;
no conseguí ni bocetos,
no pasé de redondillas.
A veces yo me interpelo
¿qué es eso de inspiración?
“yes de pala y picachón”
no tienes de musa un pelo.

