Se nos fue una extraordinaria persona; queda...su ejemplo.
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lunes, 9 de enero de 2017
A don JOSE MORAN. IN MEMORIAM
Los que como yo, hemos vivido a caballo entre un
mundo rural y lo urbano, aunque muchos nos hicimos urbanos, seguimos amando el campo
y sabemos que la “palurdez” no es exclusiva
de la gente de pueblo, tan mofada a menudo. Al contrario, esas personas que
tenían que estimular su imaginación y su creatividad en pos de la autosuficiencia,
son infinitamente más interesantes que los paletos de ciudad. Seguramente así
se justifica su regreso a su Pola del alma. ¡Cuántos de sus escritos están
salpicados de historias locales…!
Yo siempre le admiré, además, por el amor a… ¡es que
era tan bella! y la belleza para Morán, ya se sabe, era anhelo permanente…y su capacidad de amar…inagotable. También, ¡qué suerte tuvo de alcanzar ese
sentimiento de haber sido amado, lo que duró entonces y ahora más allá del
tiempo! ¡Haber amado!, no hay sueño mayor.
Se entregó todo a ella, pero más que a nadie, más que
a nada, a Talía o Melpómere o cualquiera de las ocho musas sedantes del Olimpo.
La Literatura, siempre la Literatura. Desparramó su fuerza, su talento, lo condujo
a su mundo de palabras con una prosa herida, ¿lo notasteis?, una prosa sonora,
desbocada, llameante, dentro de párrafos en polifonía… Su realidad de entonces
es ahora la de los que le hemos gozado y conocido un poco más allá de tu garbosa
y elegante figura. Más allá de la soltura con la que se envolvía con la capa
negra del hábito… Le recordamos riéndote, tomando un vino recio de, no de
Cangas no, de Corias, que permite desabotonar la lengua…
Y esa fe… olvidada por…, o yo que sé, porque enseñabas
en otros ambientes el ancestral Cantar de los Cantares, de aquella biblia arañada…
Eras el más…de los místicos. Esa fe que compartimos en alguna charla entrañable,
lenta y sincera, que aumentó y consolidó la mía, como cuando me contabas que tú
no temías el castigo divino pues le habías entregado, generosamente, lo más
hermoso y valioso de la vida: tu juventud. A cambio de lo cual el Señor te
habría de mimar, agasajar,…Tantos viajes juntos a Oviedo a Cangas de Onís, para
instruirme y darme a conocer en los ambientes de las becas, de las actas de
notas, de… Cómo y dónde comer, dónde afeitarnos…, ¡cuántas mutuas confidencias,
Dios mío! ¡Cuántas cosas buenas hechas en silencio! Si alguno supiera de tus
luchas en la Universidad por conservar la beca…
Te quisimos tantos, fuimos tantos tus admiradores, …aunque
haya…y ¡qué más da!. Las más de 1300 páginas de Los Miserables son tantas
porque la publicó en 1862, que si llega a escribirlas hoy…sería así de gordo…
Estos son parte de mis sentimientos a un profesor que
además de conseguirme una de las mayores becas con que un asturiano marchó a estudiar
a Madrid, era un boca a boca que me impulsó a leer e identificar estilos; me
adiestró a ver a través de un marco real o imaginario, la belleza, que, como me
decía no existe, sino que es el sentimiento que produce en ti tal o cual cosa.
Me enseñó a amar el medio rural: estuvo en la mísera casa que ocupaban mis
padres en la aldea…
Se nos fue una extraordinaria persona; queda...su ejemplo.
Se nos fue una extraordinaria persona; queda...su ejemplo.
Mi respeto, y cariño, para un hombre que, sin
florituras ni alharacas, supo poner lo primero, a la cabeza y detrás lo segundo.
También él pasó “mil gracias derramando”. De manera que, ¡hasta siempre, Morán!
Y ¡GRACIAS!
domingo, 4 de diciembre de 2016
ESCASITO, QUE ESTÁ MÁS RICO
La maestra de la escuela a que fue Angelina, mi esposa (observe usted que no digo mi mujer) desde que el Padre Jaime ofició nuestro matrimonio en Corias allá por el…¡ay Dios mío…cuándo!, digo que la maestra, como todas los maestros de por aquel entonces tenía un muy escaso sueldo y por si fuera poco el marido dicen que era un tacaño, con lo que los estipendios “para hacer el pote”, eran pocos y menguados, por lo que ella siempre guisaba las cantidades muy ajustadas y acaso exiguas. Y el razonamiento, conocido de uno a otro confín, de Doña (Maestra) era:
— “Escasito, que está más rico”. (Parece que Fidel Bigotes
—sí, sí, el de la entrada anterior—no pasó por aquella escuela, pues las
bacanales que celebran anualmente esta media docena de buena gente, superan las
que celebraban Lúculo y Petronio, aquellos dos juerguista de la Roma pagana y
que Ulpiano intuye cómo deben ser las pantagruélicas viandas que se cocinan en
las perolas que le gustaría ver y que desde tan lejos le llegan los efluvios…).
Los comentarios a mis tres últimos escritos son eso:
ESCASITOS, en cuanto a número, pero ¡QUÉ RICOS! Y no lo digo por lo agradecidos
que os mostráis, ni por la generosidad de los mismos, ni siquiera a Ulpiano por
sus ¡617 palabras!, sino por lo que nos unen esos sentimientos de recuerdos
directos, unos y, otros —otras más bien— por “apegadas” a los que los tienen
directos y que, aunque sólo sea con su presencia, estilan el carisma de Corias.
¡La vida! La vida que será, siempre, un misterio, real, presente en todas
partes y que nos está contando permanentemente sus parábolas; con sus tiempos y
sus ciclos. Mirad, sino:
Subíamos
en fila, —qué cosa tan extraña hoy en día ¿verdad?— en dos filas bien formadas digo,
por la escalera y cuando llegábamos a la planta segunda, la de las clases, allí
estaba Gurdiel, (una figura bien parecida a Sammy Davis, jr.), terminando de
barrer el pasillo que le había tocado en desgracia barrer por Dios sabrá qué
castigo. Digo que Dios sabría porque ni él, Manuel Gurdiel, ni ninguno de sus
compañeros podríamos saber por lo buen chaval que era. Pero le pasaba igual que
al propio Sammy Davis, que decía de sí mismo, con el humor que le caracterizaba,
que tenía la mala suerte de ser poco agraciado a la vez que negro, tuerto, feo
y…judío. Y encima se juntó con otros “pelgares” como Dean
Martin o F. Sinatra. Pues Gurdiel no era
ni tuerto, ni negro ni judío, pero…le pasaba así también: andaba siempre con
otros “pelgares” (dicho con cariño) que casi siempre se escabullían y él:
— Gurdiel,
mañana, durante el recreo de… a barrer el pasillo de… empezando por el extremo
sur.
—
Es que Padre,...yo…
— Por
empezar por “es que yo…”, lo barres también pasado mañana.
Y
claro un pasillo así de largo y tres metros de ancho, por mucho aire que te
dieras en la media hora del recreo era imposible… Pero después de…tantos días
de práctica algunas veces se acercaba al final, justo cuando subíamos en filas
y en dirección contraria a la faena lo que unido a la mala leche de algunos que
arrastraban la basura con los pies, el pasillo volvía a su estado original.
Claro, el inspector de turno, muchas veces un fraile de la marina, no daba de
paso la labor y quedaba pendiente para el día siguiente…
Pero,
ya me iba por los cerros de…de…del Acebo, subíamos en filas por la escalera y
al ver a Gurdiel se me ocurrió otra diablura más: Bauzán, otro alumno popular
de mi curso, que siempre vestía de negro…, era muy gordito (bolita le
llamábamos) iba delante de mí y ya había alcanzado el último peldaño, ¡¡justo,
la ocasión la pintaban calva!!, saqué la mano tiré del pie de Bauzán con tan
buena fortuna que cayó sobre Luis Arias y por efecto dominó unos cuatro, o
cinco, más, todos encima de la escoba de Gurdiel. El alboroto amplificado por
Gilberto, Marina, Puente,… fue histórico… me sentí merecedor de otra matrícula…
¡Pero…!
¡Quién
podía imaginar que justo allí, detrás de Gurdiel, estaba allí el Padre que cité
al principio, frotándose las manos por encima del ombligo, en pose bien
conocida por todos especialmente por Manolito, el de las gruesas gafas. Con tal
destreza y fuerza apuntó, que me pasó de una de las filas a la otra! Atravesé
los tres metros ingrávido, volando… Y claro, colaboré, ajeno a todo interés, a
barrer el claustro aquel, una semana.
Pero,
¡y lo que Gilberto, Puente, Veiga y otros muchos se rieron! Si supiera que podrían volver a reírse, sin
dudar pondría la cara para recibir un bofetón tal aquél.
Y
lo del ciclo venía a cuento de que nunca guardé rencor alguno por aquel insigne
y bien calculado bofetón, hasta el punto que le pedí que celebrara la
eucaristía de nuestro enlace matrimonial.
viernes, 18 de noviembre de 2016
Ambas son necesarias...
En la cariñosa y cercana homilía, contaba ayer uno de
los sacerdotes oficiantes en el Funeral de la madre de unos amigos, una
anécdota que os voy a compartir:
“Preguntaban en una entrevista de un popular programa
de televisión a una doctora forense que se declaraba profundamente católica,
¿qué eran para ella la enfermedad y la muerte, tan avezada como estaba a tratar
con ellas? Después de un rato en silencio con los párpados ocultando la
expresividad propia de los ojos, levantó la cara y dijo:
—Es verdad que con ambas trato diariamente, mas con
ninguna de las dos me acostumbro; pero… —tras otra pausa y ante el asombro del
presentador, añadió— ambas son necesarias… Cuál sería el sentido de nuestras
vidas, cuál es, sobre todo el sentido de las vidas de todos los vivientes…“.
Y siguió la homilía con eruditos y siempre cariñosos pensamientos
refiriéndose a la difunta, Socorro y a los familiares que durante años, años...,
la cuidaron… con la dedicación y cariño que alguno sabíamos…
Pues, queridos amigos: Una madre es un tesoro y cuando
la perdemos lo valoramos aún más y puedo asegurar que aún pasados 50 años se
sigue echando en falta. Hacemos nuestro el dolor que SAMUEL, JAVIER, ambos
alumnos de Corias y su hermana ANA, así como el resto de su familia sienten por
la pérdida de su amada madre. Por eso hemos acudido a su funeral, ayer en
Navelgas (Tineo) y hemos rogado a Dios que os conceda la fortaleza necesaria
para afrontar este irreparable designio.
Y les expresamos nuestras muestras de solidaridad, amistad, estima y respeto.
Y les expresamos nuestras muestras de solidaridad, amistad, estima y respeto.
Lo que traslado al Blog, por lo que en él es considerado
y querido Samuel.
¡Salud! Gera
domingo, 13 de noviembre de 2016
¿DÓNDE ESTÁIS QUE NOS OS VEO?
Tras otro paréntesis, (el “veroño” se presta a fútiles
escapadas) iba a decir sin levantar la persiana —pero más bien es desplegarla—
de este blog, veo que aún permanece mí última entrada esperando que otra, u
otras, la “emburriaran” al baúl de los recuerdos. Y eso que la mía ya había
sido instilada porque me parecía necesaria por ausencia de otras más conspicuas
y/o más acertadas. Bueno pues insisto, con el ánimo de ser más levadura, que
masa.
En aquel tiempo… habían puesto (¿el padre Eutimio?) una
película de Mario Moreno “Cantinflas”, sí aquel que rehusó ser presidente de
Méjico, ¿lo sabías? Sí, aquel de uno de los tres bigotes más célebres. También el que era mucho más que un cómico;
que fue reflejo de una sociedad donde los ricos humillan a los pobres,…, donde
los caciques, políticos y banqueros… Aquel cuyas películas carecían de sentido al ser
dobladas a otros idiomas porque perdían el encanto de su ingenio… Aquél, en
aquella película, entre otros oficios en aquel film (o como decía uno de mi
pueblo: «Yo siempre pensé que se decía plícula y resulta que ahora se dice
flim…), el paticorto ese que hasta la R.E.A. de la Lengua, en 1.992 le mostró
su respeto al admitir el verbo cantinflear y los vocablos cantinflas y
cantinfleada, el bis-bigote ese, digo, trabajaba de dependiente en una tienda
de modas.
En una escena en que entra una señorita a comprarse una
prenda el jefe del establecimiento le azuza para que la atienda y que no se le
escape sin venderle algo, a lo que, solícito, servicial y desconocedor de la
ubicación de los bañadores, le dice:
— Pues ándele que sí. Tenemos un modelo nuevo —mientras
revolvía en diversos estantes— que se llama ANDESTASQUENOTEVEO…
Me da pie para repetir esa palabra, ya formalmente
separada para preguntar al blog, tanto la zona activa como pasiva, ¿DÓNDE ESTÁIS
QUE NOS OS VEO?
Comprendo que hay programas de tv, partidos de esto y de
lo otro; que las otras redes tal y pascual…, pero esto de Corias, “ye algo muy
serio” y a veces muy ameno. ¿ANDE ANDARÉIS?
Vivimos en tiempos de relativismo e incluso de nihilismo,
en lo que todo vale, ya que los límites infranqueables, ya no lo son, pero,
¡caray!, los valores y la cultura que en Corias, los básicos, no la liturgia,
no las bambalinas,…, nos han imprimido carácter…
Personalmente, os echo en falta y no mires para otro lado
que a ti, a ti también.
Ánimo a quien escribe y a quien lee, que funciones el
menú desplegable porque sino el eje de la rutina, se oxida.
ANDESTASQUENOTEVEO. Reflexión: ¿Por qué TODO JUNTO se
escribe separado y SEPARADO todo junto?
Salud, Gera
martes, 18 de octubre de 2016
ÓPERA EN CORIAS
No sé si, queridos compañeros, guardáis, aún, en la memoria —no la flotante como la de los ordenadores, sino en la perenne— aquella graciosa y fascinante ópera que unos cuantos alumnos tuvimos la inmensa suerte de interpretar en Corias. Sí, sí; en Corias se llegaba a tan altas cotas.
Habíase elaborado un programa de mano al más puro estilo de los del
Teatro Campoamor: Un folio doblado por la mitad del eje vertical, con un dibujo
en la portada que además del título mostraba una pretendida escena del “drama”
que se representaba. En las planillas interiores, además del argumento, dramático
claro, figuraba el reparto de todo de elenco del bel canto, en busca del mejor resultado del legato, coloratura y
virtuosístico…, brillantez de los agudos de Cachito y de los graves de un
servidor…
Habíanse impreso en aquella
multicopista de origen alemán, Gestetner, postrera primicia de la comunicación,
gracias a la cual se pudieron imprimir los gloriosos ejemplares del
injustamente poco loado periódico Piñolo… También, dicho sea colateralmente, estas
multicopista eran usadas para difundir mensajes antisistema… (Lo aseguro, porque como cantaba Mary Triny, "quién a los quince años no dejó su cuerpo abrazar...".
Pues el título de aquesta insigne pieza musical no era ninguna boutade:
“La Vendetta”, con subtítulo de “Il Ritorno di Fiama”, aunque en el programa
por una cuestión de libre traducción figuraba “El Tiri per la Culata”, mucho más
expresivo, ¿no? Y el reparto…¡ah el reparto!: lo más florido disponible por aquellos
claustros. En él figuraba yo como un tal Giuseppe Manolino Gera, que me habían
adjudicado el papel de Rey… —perdón— que un determinado pasaje del primer acto,
lleno de dudas y sospechas, interrogaba a Tadeo, mi fiel y valiente soldado, con
voz grave como corresponde a un rey, en do sostenuto:
— ¿Di dónde si arriba, Tadeo, el piu bravo guerriere?
— Yo vengo de Tineo,
respondía Cachito con voz de
tenor, vichita molto importante… Seguía
narrando las excelencias de la villa, del parque donde Rubén cazaba (ya
entonces) amores al azar y que tenía algún malhecho
(que Dios tendrá en la gloria por lo buena persona que era) y maltrazaus bastantes. (Uno de los cuales
era yo).
Habíamos ensayado durante un mes bajo la atenta escucha del Padre Castaño,
acompañado de la exquisita y refinada musicalidad del lenguaje sinfónico del
Padre Luciano y con una atrevida puesta en escena que tanto gustaba a las
mocinas de Cangas, de sobra avezadas a estos cultos actos.
El resultado, como dicen que dijo —yo no lo oí—, Nietzsche, desde
entonces no sólo me resulta imposible vivir sin música, sino que la ópera, la
música,…el arte en definitiva, es para siempre y para todos: no sólo para unos
pocos.
Tal es así que pocos años adelante, en una romería de prau por el río
Naviego arriba ¿?, acompañando a, ¡ay
mocinas de Cangas!…, quedé atónico (¡entiende usted?: sin tono) cuando un virtuoso
acordeonista anuncia la siguiente melodía de color diciendo:
— Y ahora, señores y señoras, les voy a intrepetrar un foxtró a toda
ostia… (Tal cual escrito queda).
P.D. 1. Y que esto lo diga uno de Gera…, aunque esto otro que añado entre
comillas, lo dijo otro de Tineo hace algo más de veintiséis quinquenios y dos
años más:
“Esos señores —se refiere a la llegada de la Orden de
Predicadores a Corias, tras 27 de abandono del monasterio— son queridos y
respetados en la comarca por su ilustración y afabilidad con todo al mundo, que
los capta las simpatías de cuantos los conocen, prestando importantes
servicios, y dedicándose a la enseñanza. ¡Lo que va de tiempos a tiempos! Los
que había antes de Felipe II, querían ser respetados por la fuerza de las riquezas;
los de hoy, por la fuerza de la ciencia, la virtud y la modestia”. E. Carrizo.
P.D.2.
…me alegra que fuera uno, uno más, de Tineo quien así hablara…
P.D.3.
No es por jactancia no citar a otros actores sino que desde aquel entonces
habrán pasado casi, casi sesenta años y los míos…ya suman diez…; así que la
memoria orada hasta donde las circunstancias…y es que la ciencia llega hasta
donde llega la ciencia. Después, después está Dios.
¡Salud!
viernes, 25 de septiembre de 2015
En Memoria de Angel
Para que nuestro paso por la vida no sea sólo un nombre o un número de identidad, hay que tratar de ser una persona que se recuerde, dejar una enseñanza, que se nos evoque por las buenas obras que hemos hecho, por la ayuda desinteresada a nuestros semejantes…
Ayer, amigos más que del blog, amigos por la
amistad nacida de Corias, platiqué por teléfono media hora con —como decís, yo
nunca me atreveré, con Pepe Morán—. Departimos fundamentalmente sobre estilos y
conceptos literarios, pero lo más hondo de nuestra plática se refirió a “¿por
qué nos queríamos los de Corias”?
Y he aquí que hoy, el recuerdo de una de esas
personas a la que todos todos , todos quisimos, me viene a
la memoria, porque hoy hubiera cumplido
setenta años, sino estoy mal informado. Me estoy refiriendo a ANGEL RODRÍGUEZ
JULIAN. ¡A que sí!, a que todos le hemos querido. Y no por casualidad sino por causalidad: Su
alegría, contagiaba; su generosidad rellenaba huecos, su…, sus triunfos lo
convirtieron en mito…
Yo que tuve la suerte de compartir con él vivencias
muy interesantes en Gijón, después de Corias, incluso asistió acompañado de su
novia (entonces) Olga, a nuestra boda, en un día como éste quiero elevar la
vista al cielo que le acogió donde sin duda, hoy estarán celebrando su cumple.
Así es que: ¡¡Feliz día, amigo, te recordaré siempre y siempre daré gracias a
Dios por haberte conocido. Hay recuerdos que nunca se borrarán y personas como
tú, que nunca se olvidan!!!
Saludos cariñosos, Olga.
Salud. Gera
lunes, 24 de agosto de 2015
San Martín de Semproniana
Había, en San Martín de Semproniana, (aquí es
donde se ubica la iglesia Parroquial y naturalmente el cementerio de la
parroquia a que yo "pertenecía"), una mujer muy conocida por ser
virtuosa. Cuando murió su marido no se contentó con guardar el duelo como todas
las demás mujeres, sino que quiso quedarse en la tumba acompañando a su marido
y morir de inanición, sin que pudieran disuadirla familiares, vecinos,
amigos,…, ni el cura de la parroquia del que decían tenía muy buena mano con
las viudas. Permaneció llorando por su marido sin otra compañía que las visitas
que, una criada joven e inseparable, le hacía cuidando del candil que iluminaba
la esquina de cementerio donde le había tocado en desgracia abrir la tumba, no
se quedara sin aceite.
Por aquel
entonces, cuando ya habían pasado unos días, la autoridad local ordenó que
aplicaran el garrote vil, —no se conocía por aquellos tiempos ni lares la
guillotina—, a un criminal (acusado de filicidio y uxoricidio) de La Zorera,
pueblo muy cercano a la Fana de Ginestaza, en la margen derecha del Narcea
(lugar misterioso del que sé otra historia tan creíble como la presente en la
que se desvela el origen de tal argayo) cuyo cadáver trasladaron junto a este
cementerio de Semproniana, pues tenía un aparte del mismo donde enterrar a
ateos, excomulgados, y cualquier otro que no fuese católico o que simplemente
lo demandara. Lo colocaron mal colgado de una cruz para escarnio y befa de
cualquier ciudadano, muy cerca del lúgubre lugar de la sepultura que velaba la
virtuosa viuda. (Sabréis, conspicuos blogueros, que el último ejecutado por
este sistema, garrote vil, en el mundo entero, fue en Tineo, donde, hasta hace
unos años, ahora ya no sé pues la actuación (perdón entiéndase especulación)
urbanística todo lo asola, aún existía un hito, o algo así, de piedra donde se
llevó a cabo la ejecución allá por 1897).
Pues, el
soldado que guardaba el cadáver para evitar que se lo llevaran, oyó ya de
madrugada, gemidos y se acercó a ver qué ocurría. Se encontró con la
desconsolada viuda que hacía compañía al cadáver de su difunto esposo. El
soldado, enternecido por la escena, le llevó su humilde comida y la animó a que
probase algún bocado, pues era necesario continuar con la vida.
Ella al
principio no le hizo caso. Antes bien extremó sus demostraciones de dolor, pero
después, animada por el vino, se fue ablandando, sobre todo cuando el soldado
le decía que los espíritus de los muertos no le agradecerían su sacrificio. Le
dijo además que el ejemplo del cadáver le debería demostrar lo corta que es la
vida y cómo se debería dedicar a disfrutar de ella mientras pudiese. Tras,
por fin, haber comido, comenzó a mirar con más agrado al soldado y al final, no
tan al final..., sucumbió a sus requerimientos amorosos. Durante tres noches se
estuvieron acoplando en el hipogeo. De esta forma, cuando los familiares del
asesino se dieron cuenta de que la guardia se relajaba de noche, fueron al
lugar, descolgaron el cadáver y se lo llevaron. Cuando el soldado regresó al
lugar del suplicio y vio que la cruz estaba vacía, previendo el castigo que le
tocaba, sacó su espada y se dispuso a quitarse la vida. Pero la mujer, exclamó: -¡¡ Que los dioses no permitan que yo
pierda a dos hombres a la vez !! Prefiero colgar al marido muerto que perder al
amante vivo.
De este modo, antes que el sol
asomara tras la silueta de La Llama, loma que hay entre Gera y Arganza, —dato
que cito a modo de referencia geográfica, para que no se crean ustedes que ando
por los cerros de Úbeda pues lo demás es transcripción fiel del relato que un
insigne vecino me contó sentados sobre una pared que separaba dos prados donde
pastoreábamos ambos respectivos rebaños de vacas— y por donde pasé a caballo
camino de Corias, (He aquí la referencia a -C-o-r-i-a-s- la primera vez que
allí me llevaron— y descubriese el cambalache, sacaron el cadáver del marido y
lo colgaron de la cruz…
viernes, 22 de agosto de 2014
La vida iba a ser...
Pero bueno…, he contado las palabras –no las letras- de los comentarios a mis dos últimas aportaciones al blog y suman ¡¡más de 2.100!!, ni Dios ni el blog están aletargados. Me alegro por lo que hayan tenido de instigadoras.
Uno de los alumnos que más popularidad, y uso esta palabra seguro de ser la adecuada, adquirió mientras estuvo de Corias, no tanto por la notoriedad de las calificaciones como por su agradable figura que era como aquel anuncio de anís que decía «Anís de La Praviana, su presencia siempre agrada», fue un tinetense. Por lo que indagué, reside en Francia, desde casi nada más terminar en Corias. Era gentil, alegre, con éxito entre todas las mocitas de Cangas… Interpretó varios personajes en distintas comedias, alguna incluso de mujer, y fue uno del elenco que intervino en Los Cuatro Robinsones. Hago zoom y lo traigo al primer plano por las dudas -no tantas- que tenía Samuel sobre el reparto de tal representación en la que efectivamente estaba Manolo Camposín. Era un gran compañero y todos, todos, nos hemos sentido bien con él. Por si fuera poco el alias con es conocido mantiene viva la sonrisa al pronunciarlo. Y si lo dudáis, preguntad a las impúberes de aquellos días. También el padre era bien popular en Tineo y a mí mismo me cortó el pelo en no pocas ocasiones. De casta le viene al galgo ser “buena gente”: lo era toda la familia. Su nombre significa “Aquel que es de color de oro” y “mialma” que, al menos por dentro, lo era. El primero por la izquierda es menda lerenda y el siguiente el tal…, al que siempre, eternamente, tendré por un gran amigo.
Salud!
Gera
jueves, 7 de agosto de 2014
HOY CANTO SÓLO POR CANTAR...
No sé muy bien si fue Nidia Caro la que, representando
a España en Eurovisión, cantó algo así como “Hoy canto sólo por cantar…” Pues
eso…y sin ningún motivo de preocupación.
Aunque
sólo fuera por tu despedida, Carlos Lobato,: Unha
forte aperta,
-qué bello vulgo- bien
merecería, digo, más que un doblón, una contestación. Hela aquí.Dijo Borges, -bueno dicen que dijo, yo sólo lo vi entre comillas- que “una literatura difiere de otra ulterior o anterior menos por el texto que por la manera de ser leída”.
Has leído bien, Lobato. Y, has percibido aún mejor. Aunque me atribuyes estilos a los cuales no alcanzo. Pues estas mis letras no pasan de ser “Pasos de un peregrino son, errante,…” o “letrillas de inspiración popular”: No son todo ruiseñores, Amarrado al duro banco,…. No, de ninguna manera me avecino, siquiera, a la mitad “cultista” -de cierta de oscuridad estilística, cierto- del tal cordobés. Menos aún manierista, extraño adjetivo, cuyo uso ya revela cultura. Aunque por ambos estilos aludidos: el de Góngora, por una parte y a Tintoreto, Berruguete,…, siento verdadera admiración porque todos ellos, todas sus obras, más bien, “sus obras expresan fuertes sentimientos". Y en ambos casos se busca la exquisitez y refinamiento de estilo.
Bueno en realidad soy…, soy…, bueno nada. O inquietud acaso, por la obra bien hecha… Huyo del predominio de la vulgaridad de la rutina y allá donde me toca procuro instilar un hálito de sugestiva esperanza.
Sólo quería denunciar el, acaso, descuido o fuga de algunos de los habituales blogueros, que además se irradian por otros ambientes, pongamos el faceboock. Ese era el exordio.
Y la forma de decirlo, ¡oh controversia estética!, surge de creer que hemos tenido unos profesores excepcionales que cada vez que uno hace o dice algo en público debería percibirse la estética “couriense”. Corias, como decía el Padre José del sacramento del sacerdocio, imprime carácter. Ellos nos han enseñado a mirar incluso con los ojos cerrados. Nos han adiestrado a escuchar –no digo oir, escuchar- con los ojos, …, lo demás son complementos circunstanciales de esta o aquella rama. Corias ha sido, así lo he manifestado alguna vez, como la flor de león ya con fruto cuyas cipselas forman la llamativa esfera blanquecina cuya eclosión natural, o tantas veces provocada tras la esperanza del deseo cumplido, “vuelan”, navegan por el aire en busca de una tierra de acogida donde dormir primero y crecer cuando el sol le despierte. ¡Allí ecloxionaban las ideas!
Esta era la narratio, la exposición y peroración procurando no traspasar el umbral de la atención. Y el epílogo: En la cabecera de la cama siempre tengo tres o cuatro libros de poesía. Ya no leo para saber más, sino para ver la belleza que otros han descrito.
Otro para ti. Y para todos los que participan de forma activa o pasivamente, pues si no, ¿para quién escribimos?
P.D.1. En una de mis anteriores intervenciones le pedía al señor Morán, o.p. ex, que no bajara el nivel ni el estilo aunque el tema fuera trivial, pues lo que nos dijo era para siempre, ¿no? ¿O no? En un examen para Matrícula de H., al profesor de F.E.N., don Gil, tuve que responderle que “la autoridad limita la libertad”. Eso está muy bien, dijo el Padre Eutimio presente en el tribunal. De manera que ante tanto talento, tal talante: No vayamos ahora tener que poner nota los discípulos.
P.D.2. Me alegra ser, según Ulpiano, agua fresca y más delante, según el mismo, encendedor de la mecha, aunque sólo quiero ser “apurridor”. En todo caso el la lluvia cayó en buen momento, el efecto está causado; el toquecillo, según Galán, está dado, el empujón a que aludía Samuel, traerá corolarios y…¡¡a crecer!! Amiga Maribel, permíteme expresar este afecto, no pierdes nada por no conocerme: si vieras cuántos defectos me veo y ¡eso que me miro con buenos ojos!
Hoy no me pasaba como a la “moza de Xuan que nun tenía ganas de falar”. Y es que claro nin, soy mayor. Fíjate que creo en la libertad, cómo no voy a confiar en ella, pero si te digo la verdad “paezme” que no me va hacer falta pues tengo una nieta de tres años que atender...
La importancia del texto, está más que en lo que dice, cómo sea leído.
¡Salud!
Gera
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