EL LIBRO
Navegando por Google en busca últimas novedades editoriales en Asturias, me encontré con el libro que veis en la imagen.
En un primer momento el título me evocó los "cantes de ida y vuelta", esos que llevaron los emigrantes a América y que luego retornaron modificados y enriquecidos con el folklore de allí, como las habaneras, por ejemplo.
En el caso que nos ocupa el título está muy bien traído, porque Alejandro Casona se exilió al continente americano y tras 25 años regresó.
De no haberlo hecho, probablemente hubiera corrido la misma suerte que Federico García Lorca, coetáneo suyo, también dramaturgo -además de poeta-, con quién tuvo relación, y hasta llevaron a cabo misiones teatrales ambulantes similares, aunque por separado, el uno con La Barraca y Casona con el Teatro del Pueblo, con el cual durante cinco años llevó el arte escénico a más de trescientas poblaciones por buena parte de la España profunda, allí donde habitaba "gente sin letra", según su expresión, mostrando a los ciudadanos del pueblo llano, en plazas, soportales y recintos improvisados, cuadros teatrales sencillos, acorde con la cultura de aquel público.
Hay un tercer protagonista, dentro de la culturalización de la gente llana a través del teatro que impulsó la República, y es el escritor Max Aub, al que muchos creímos durante tiempo que era extranjero y era tan español que vivió en Valencia y escribió toda su obra en español (murió en el exilio, en México).
Su grupo teatral ambulante se llamaba "El búho".
El Teatro del Pueblo, La Barraca y El Búho se encuadran en las Misiones Pedagógicas que puso en marcha la segunda República con idea de culturalizar a los españoles de a pie.
Títeres, saltimbanques y carretas de teatro ambulante las ha debido de haber siempre (ya Cervantes en el Quijote menciona a Santiago el Malo; no recuerdo bien si se llamaba Santiago u otro nombre), pero las más conocidas son las tres que he mencionado, por la relevancia de quienes estaban al frente.
Recuperando el hilo, decir que el subtítulo del libro es muy acertado, y define al mismo, que es una mirada sobre la vida y la obra de Casona, una biografía puede decirse, con un desarrollo lineal que va desde su nacimiento en Besuyo (Cangas del Narcea), su dedicación como maestro en distintos puntos de España y su periplo por América central, sobre todo en Argentina, de donde retornó tras veinticinco años de exilio. Siempre con el teatro como alter ego suyo.
Jalonan esta biografía cantidad de intertextos -en tipografía más pequeña- que, aunque frenan un poco el avance en la narración, complementan y engrandecen la misma de un modo directo.
El autor ha hecho un trabajo ingente de documentación en cartas familiares, en cartas a amigos, en libros de memorias de personas que se relacionaron con él, en libros de otros autores que escribieron sobre Casona, en la prensa, en las notas/diario personal del dramaturo, etc. El autor ha sido un persistente, certero y aplicado "ratón de archivos"
En una apreciación muy personal, para mí tiene más mérito el libro de investigación y el de ensayo, que la novela (capítulo aparte sería la novela histórica).
No voy a hacer una crítica de "De ida y vuelta", ni desmenuzarlo más (aunque he tomado cantidad de notas al leerlo). Escribo desde la emocionalidad, y eso está reñido con la crítica objetiva. Yo sólo pretendo descubríroslo e invitaros a que lo leáis, pues merece la pena; y que divulguéis esta novedad editorial, haciendo justicia al personaje, al autor y a la editorial, que ha invertido un dinero en su publicación.
Solo diré ya unos apuntes sobre Casona, extraídos el citado libro (otros, son apreciaciones mías).
Su primera obra "La sirena varada", la estrenó la gran Margarita Xirgu (la misma que inauguró el teatro romano de Mérida con Medea el 18 de junio de 1993, rescatándolo tras siglos de permanecer enterrado, y a quién el Ayuntamiento de la ciudad ha dedicado, en su honor y memoria, la plaza que antecede al mismo); la estrenó en el Teatro Español de Madrid el 17 de marzo de1934, y supuso un aire nuevo, un soplo de aire fresco y una renovación del teatro español que se hacía hasta entonces.
La Xirgu, como se la conocía popularmente, no hubiera aceptado dicha obra de no verle calidad, del mismo modo que actores y actrices consagrados no aceptan un guion si no ven en él la posibilidad de una buena película.
Eso no pareció tener en cuenta una actriz de teatro, con quien coincidí en Mérida en un acto cultural, quien al decirle que estaba leyendo el citado libro y preguntarle qué opinaba sobre Casona, me dijo lapidariamente: "Anticuado y casposo".
Los historiadores siempre nos recuerdan que los hechos acaecidos en el pasado hay que verlos en el contexto de su tiempo, no con ojos de hoy día.
Al ser Casona simpatizante de la segunda República y ser personaje destacado, hace que en 1931 se exilie, porque si no su suerte hubiese sido incierta por su afiliación republicana.
En el exilio mantuvo con entereza su ideología, hasta el extremo que estando más bien falto de recursos económicos, rechazó dos mil pesos que le ofrecía Lola Membrives por estrenar "La sirena varada", y lo hizo porque dicha actriz (argentino- española) simpatizaba con Franco y con Perón.
Igual postura firme mantuvo de prohibir el estreno de sus obras en España mientras perdurase el franquismo. Y la misma actitud quiso mostrar en los primeros tiempos del retorno pero finalmente, y por vaciado en la billetera, supongo (vivía de lo que escribía y necesitaba cobrar derechos de autor para seguir viviendo), terminó cediendo, lo que le acarreó algunas críticas.
Con la representación de sus obras tras el retorno, sucedió lo mismo que con los conciertos del cantante Raphael: son aceptados y llenan teatros con un público de ya cierta edad y son rechazados por las generaciones más jóvenes, en el caso que nos ocupa por críticos de nueva hornada.
Regresó, tras veinticinco años, como hemos dicho, en mil novecientos sesenta y dos. Estábamos en el convento de Corias (a 19 km de Besuyo, lugar de destino los fines de semana de los estudiantes mayores del convento y lugar de nacencia del dramaturgo); en el convento de Corias, hoy prestigioso Parador, estudiábamos el Bachiller Laboral superior (sexto y séptimo), en lo que fue la primera promoción del mismo: Samuel, José Manuel Martínez, Galán, Balsera, Juanma, yo, etc.
Nos daba clase de lengua y literatura el padre Morán. Fue noticia comentada en la prensa el regreso del mundialmente conocido comediógrafo tras supongo contactos previos que le garantizasen que no se iban a ejercer represalias contra él.
Recuerdo al padre Morán decir: "No creo que lo encarcelen, no tiene ningún delito a sus espaldas, ni fue ningún cargo político relevante".
La explicación yo la veo más bien en clave política. Estamos hablando de principios de la década de los 60. El régimen franquista estaba asentado y su sed de sangre depredadora (encarcelamientos y fusilamientos) estaba al fin aplacada. Varias naciones lo habían reconocido (las primeras las gobernadas por dictadores, como El Salvador, Guatemala, Alemania, talia...; Estados Unidos lo hizo, tapándose la nariz, porque -a falta de misiles de gran alcance- le interesaba la punta de lanza de las bases de Morón de la Frontera, 1953; Rota, 1955..., (como avanzadilla contra la URSS); en ese año también España ingresa en la ONU.
Con esa premisa, encarcelar a un hombre de letras tan conocido, que lo único que había hecho era simpatizar con la República y hacer didáctica teatral de ella, no era el mejor lavado de cara del Régimen.
De cualquier modo, según el libro, y era de suponer, hubo negociaciones previas, donde intervino incluso el mismísimo Carlos Arias Navarro (¿el que compungido dio la noticia de la ya lejana muerte de Franco, os acordáis? Claro que sí, ya vamos siendo "vieyus"... aunque peleones).
Fuera como fuese, el padre Morán empezaba las clases leyéndonos fragmentos de sus obras. Dos o tres nos leyó. Nos invitaba también a ver Estudio1, espacio de teatro en TV2, donde pusieron algunas de sus creaciones. Por eso dije en el título "Nuestro Alejandro Casona", como personaje próximo.
Me desagradó que cuando Calleja rodó su "Volando voy", en Pola de Allande, al sobrevolar en helicóptero Besuyo no dijese entre las cosas que dijo que allí había nacido Casona, el gran dramaturgo de la generación del 27, uno de los autores más importantes del teatro español del siglo XX.
¿Os imagináis a un director de documental, rodando a pie o a vista de pájaro imágenes de Luarca y que obviase que allí había nacido Severo Ochoa, Premio Nobel de medicina -donde además está enterrado-?
No solo hay espuma en la superficie del agua, hay también mucha en televisión y en jóvenes documentalistas que yo catalogo en el grupo de los "ignorantes" o en el de los "adanistas" (personas que creen que antes de Adán no hubo nada).
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Una anécdota para terminar con la vida y teatro de Alejandro Casona.
Iba yo en bicicleta por la población donde vivo, mi medio habitual de desplazamiento, y de pasada veo un cartel donde anunciaban la representación de "La dama del alba". en el anfiteatro, en plena sierra, hecho en las oquedades de una antigua cantera.
Freno, doy la vuelta y mientras me acerco para leer detenidamente, voy pensando "estos tienen que ser del Norte".
Efectivamente, era una compañía asturiana, cuyo nombre no recuerdo (la memoria patina a veces), con quienes departí conversación al final de la función. Y nos tomamos una sidrina de las que traían, que escancié yo (lo hago bien; mis buenas botellas de agua empleé en practicar), la cual nos supo a gloria en el calor nocturno del agosto extremeño.
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EL AUTOR
Cuando le comenté a Galán sobre la aparición del libro y que su autor era Alfonso López Alfonso, nacido en Moncou (Cangas del Narcea, AS), le pregunté si lo conocía.
-Si, claro, es de un pueblo cercano al mío (Posada de Rengos) -me contestó.
-Y ésta es su primera obra o tiene trayectoria?
-Es autor consagrado, con varias publicaciones en su haber -me contestó.
Alfonso López Alfonso es profesor de Historia en Enseñanzas Medias, es escritor e investigador, tiene publicadas dos novelas, dos libros de relatos, un cuento infantil en bable e incluso ha editado a otros autores.
No es ningún autor novel.
El haber nacido a 22,6 km de donde lo hizo Casona supongo que influyó en la determinación de escribir este libro, que engrandece su currículum como escritor.
Mi, felicitación Alfonso.
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LA EDITORIAL/la editora
La editorial que sacó a la luz en septiembre de 2024 el libro referenciado se llama Impronta, con domicilio social en Gijón.
Fue creada en 2012 por su directora Marina Lobo, una tenaz luchadora vocacional de la edición que ya había fundado años atrás la editorial Libros del Pexe, centrada en sacar a la luz libros en bable.
Marina Lobo lleva el veneno de la edición en la sangre, como esos libreros que heredan/fundan una librería y aguantan el establecimiento sabiendo que no se van a hacer ricos: lo hacen por amor al libro.
En cuanto a editoriales, salvo unas pocas que se cuentan con los dedos de las manos y que se llevan gran parte del pastel (Planeta, Alfaguara, Anagrama, etc), no es un negocio para hacer dinero.
En España hay muchas pequeñas editoriales, desconocidas para el gran público, que forman un tejido de promoción cultural, que existen, primero, por vocación, y segundo, porque como negocio, se conforman con recuperar lo invertido y un poco más para mantener la afición.
Escritores, editores, actores y toreros en España hay muchos, pero que vivan de lo que hacen, sobran dedos de las dos manos para contarlos.
Para afirmar eso no hace falta haber pasado por las aulas de Salamanca.
Marina Lobo, con quien he tenido algún contacto, es una persona joven (los que vamos delante siempre consideramos jóvenes a los que vienen detrás), solícita y amable, que además de editora es periodista, escritora -con media docena de publicaciones- e ilustradora de sus propios libros.
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En la edición del libro intervino también, además de la editorial citada, la sociedad canguesa TOUS PA TOUS.
Saludos, Salud y hasta otra.
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NOTA.- Poseo dos ejemplares del libro, uno que adquirí en la librería San Pablo de Sevilla y otro que tuvo la gentileza de enviarme la editorial.