sábado, 10 de diciembre de 2011
MONUMENTOS DE ESPAÑA
En esta ocasión vamos a facilitar pocos datos, por tratarse de un monumento conocido por todos, las fotografías deberían ser pistas suficientes. Construido en el año 1.116 de estilo tardorrománico constituye uno de los mejores ejemplares de la provincia en que se encuentra. A la orilla del manantial de un río, en un principio creado como hospital, luego pasaría a otras funciones. La iglesia esta construida con arenisca de color parda. Formada por tres naves y dos portadas románicas visibles.
Hay una leyenda popular “….dos eremitas que vivían en el lugar, utilizaban dos bueyes para acarrear los materiales, una noche un oso devoró a uno de los bueyes, los eremitas uncieron al oso junto al otro buey y ocupo el lugar del buey muerto….” Estos animales están representados en la portada del lado occidental.
jueves, 8 de diciembre de 2011
PINCELADAS DE ARTE/15
LA MUJER BARBUDA.-
Esta obra de José Ribera Cucó, nacido en Játiva (Valencia) en 1.591 y que falleció en el año 1.652, conocido como el Españoleto y uno de los grandes hitos del Barroco Europeo, de familia humilde, su padre era zapatero. Entre los años 1.637 y 1.640 gozó de su mayor esplendor artístico y económico. Inició sus primeros pasos con el maestro Francisco Ribalta, desarrollando toda su carrera en Italia, sobre todo en Nápoles.
Esta obra de la “Mujer Barbuda” o la “Barbuda”, de soberbia calidad pictórica, es uno de los cuadros más escalofriantes del naturalismo, un personaje “monstruoso” , tan característicos en la pintura del siglo de Oro.
Corresponde a Magdalena Ventura de los Abruzos y a su marido Felipe de Amici, con uno de sus tres hijos. Conocido el caso (nuestro personaje a la edad de 37 años sufrió un problema de hirsutismo grave) por el Virrey de Nápoles, Fernando Afán de Ribera y Enríquez, fue invitada al Palacio Real, para ser retratada por Ribera, del que era mecenas. Como curiosidad diremos que la ejecución del cuadro duro, cinco días.
Hoy podemos disfrutar de esta obra en El Hospital de Talavera (Toledo).
miércoles, 7 de diciembre de 2011
SUMBREIRU DE SAPU
Ya quel Prior paré que tse presta tantu falare de las plantinas you tamién voi a estaxar aiquí algu duna cousina blanda verde muitu guapa ya xugosa cumu las babachas, que crez pulas paredes entre’l mofu, cunu mesmu xeitu que miedran las carbazas ya lus cinizus nus estaxus pul mediu las patacas ya las fabas.
El yerbaxu este que you digu ía el Sumbreiru de Sapu, que el sou nome verdadeiru ía Umbligu de Venus (Umbilicus rupestris), ya ía pirenne, dura toul anu. Ya miánicas que, amirándu-lu bien, paré-se a un umbligu. Pul branu you alcuerdu-me muitas veces desta cousa cuandu la Rulindes se pon na chanada‘l prau estumbarriada al sol en bikini, ya you na más que la agüechu puné-se, voi pa la sulana ya ende’l curredor téngu-tse agüechau’l umbligu que lu tien piquinín muitu guapu, ya mi alma se paré a un furaquín pechau cumu’l que tien la planta nu mediu las fuechas.
Falandu del umbligu, you nun sei cumu mapañu, peru siempre lu tengu chenu de pilusa; debe de ser de las camisetonas de felpa que gastu. Pu las nueites cuandu toi tumbau nu camastru panz’arriba espiertu, presta-me muitu escarvar nel umbligu cunus dedus ya hai veces que sacu buenus zuruchus de pilusa. Si tas sudau u fae unus días que nun te tsavaste, el sudor del umbligu tien un gulor un tanto sexual que si lu cheiras de siguiu, escapau te pon un poucu alietsu ya berriondu. Peru estu voi deixá-lu pa outru ratau, nun quieru you que se me anoxen las rapazas ya que digan que toi tou’l día itrás de lu mesmu.
A la plantucha ésta de la que taba-mus falandu, nos chamamus-tse sumbreiru de sapu purque lus sapinus cuandu son piquenus ponen-se debaxu u itrás de la fuecha ridonda que paré un paraguas que tse diera la vuelta’l aire. Tamién lus chumiagus andan toul día alredor detsas. Nas nuesas escaleras del parreiru ya nas del horriu, tinemus debaxu las baldosas muitus furacus, ya atsí mesmu crecen lus sumbreirus de sapu a rabañaus.
Las nueites de branu, pur xuliu ya agostu sal el sapu cuandu refresca un poucu la calore ya canta algu; asina cumu si dixera: glu, glu… Si lu fae siguiu ía pa calmacía, ya si lu fae ralu ía pa augua, que va chuvere. Mía mai tuvu que piliar muitas veces cunun cachu sapu muitu grandón que tse se mitía dientru de lus tiestus tulus branus ya etsa sacaba-lu datsí a bascachazus, peru el sapu vulvía pu la nueite outra ve. You difindia-lu pa que mía mai nun tse arreara cunu bascachu ya astoncias etsa, al volver a ve-lu dientru’l tiestu daba-tse la risa ya deixába-lu en paz. Un día entrou’l sapísimu aquel pal mediu la tsariega, yal gatu nun satrevía a echá-tse las zarpas; enredaba cun él, peru sin arrimá-se muitu.
Aiquí nu miou pueblu había una muchere viecha que yera algu bruxa ya tsuniega que lus sumbreirus de sapu tsapaba-lus en ensalada, peru la outra xente sulía cuché-lus na más pa puné-lus sobre las queimaduras que nus faía-mus nas manus ya nus pías lus guajes enredandu cunu fou.
“Jesusín”, el pelgar
EL FRAILE MISTERIOSO
Nuestro Fraile de hoy nació el 23 de enero de 1.350 (Adjuntamos foto de su ciudad de nacimiento) y falleció el 5 de abril de 1.419 a la edad de sesenta y nueve años (figura foto del lugar donde reposan sus restos). De familia acomodada su padre Guillermo era notario. Toma el hábito en 1.367. Residió, entre otras muchas ciudades, en Barcelona, Lérida, Calpe y Toulouse. Con veintidós años escribió dos tratados de filosóficos. Tenía grandes conocimientos de hebreo. Confesor de un Papa, rechazó dignidades cardenalicias y obispados. Gran predicador, lógico y filósofo.
machismo??
Bueno. Parece que se animó la cosa y el tema dio para hablar.
Agradezco mucho a los que defendéis mi inocencia (nunca tuve intención de decir otra cosa). Y suplico perdón a las que se hubieran podido sentir ofendidas.
Mas no quiero dejar pasar la ocasión para redundar algo en el tema: Amén de que los tiempos van cambiando y los derechos de la mujer se van viendo crecer, hay algo que no debemos olvidar:
Un sistema social se basa en varios patrones o símbolos. Asi, uno importante es el dinero. Se habla de la familia. Cada civilización tiene los suyos. En nuestro caso, es curioso, uno de los símbolos mas importantes, para la vida religiosa, es DIOS. Y nuestro DIOS, qué es? Pues es un señor mayor con barbas. Alguna vez os fijasteis?. Sí. Es un viejo (podía ser una vieja). Pero no!
A dónde vamos con esto? En este blogg, se supone que todos tenemos una cultura más que aceptable. Quizá sabréis que en anteriores culturas (o algunas que conviven con la nuestra), o que se extinguieron, había dioses hembras.
No es broma. Lo sabéis. En un principio, a la humanidad tenía que parecerle un milagro que sólo las hembras pudiesen concebir mas vida en su interior. Es cierto. Las antiguas religiones (algunas) ponían el máximo valor en este hecho. Así, lo mismo que hoy proliferan los símbolos fálicos que representan la supremacía masculina (no lo digo yo, que conste), en otro tiempo (civilizaciones sumerias, egipcias…) abundaban las representaciones de las vulvas (como engendradoras de la vida). Incluso se dice que los celtas eran una sociedad matriarcal, donde la mujer tenía un valor muy superior al que hoy le quieren suponer algunos.
No vamos a entrar en disquisiciones acerca de la bondad o no de la nuestra religión, pero… Me parece que ya dije mas veces que la Virgen María, con todo lo que representa (o debiera representar) tiene un papel de absoluta sumisión. Si leeis los evangelios y las sagradas escrituras, veréis que están cuajadas de estos “momentos estelares”.
Luego, ya nos viene de lejos. Espero, creo y deseo con toda mi energía que a la mujer se la valore todo lo que se merece. Entretanto, yo personalmente, os respeto al máximo.
Perdonad si alguna vez escribo algo que podáis interpretar de otra manera. Todos somos pecadores.
LA CIRIGÜEÑA
Siguiendo la campaña iniciada sobre la herboristería rural con acepciones varias, hoy vamos a hablar un poco de la Cirigüeña o Celidonia mayor. Esta plantita suele surgir de forma espontánea y le encanta crecer y vegetar cerca de las casas, huertas y construcciones del hombre. Nos persigue como nuestra propia sombra. La encontramos en las rendijas de las paredes que cierran huertas, prados y corrales, principalmente en las que estén construidas de mampostería con piedra seca sin argamasa. En las que estén construidas con cemento también se ven, sobre todo, en cuanto se produzca la más mínima grieta, allá tendremos una cirigüeña asomando. Es muy frecuente verla como parásito junto a nuestras plantas ornamentales dentro de los tiestos con geranios, a los cuales llegan las semillas en los excrementos de los pájaros y transportadas por el viento. También suele abundar entre los matorrales y pedregales por las orillas de los caminos.
Esta planta es de la familia de las papaveráceas (Chelidonium majus), de tallo ramoso de unos 50 cm. de altura, hojas verdes por el haz y amarillentas por el envés, flores pequeñas y amarillas y frutos en forma de ramas capsulares muy delgadas.
Seguro que muchos de nosotros alguna vez habremos roto con la mano algún tallo de esta planta y nos habremos manchado de un abundante látex amarillento anaranjado y espeso que tinta mucho y que es extremadamente amargo. Pues a mí me ha pasado varias veces de mancharme los dedos con este jugo amarillo al cortar una rama, y después de lavarme y frotarme bien las manos, aún notaba el fuerte amargor si por casualidad me llevaba los dedos a los labios o a la boca.
En los pueblos se le tiene mucha fe a esta planta por sus cualidades curativas. Es tónica de las funciones hepáticas y de la bilis. También es eficaz en la gastroenteritis. Puede decirse en términos generales que sus principios activos son muy afines con los del opio, por lo que se emplea sobre todo para calmar el dolor. Pero debido a su alto grado de toxicidad se debe tomar siempre bajo control médico.
Sin embargo, aparte de las infusiones que se pueden tomar hechas con cualquier parte de la planta, la aplicación más popular que tenía en los pueblos, y sin riesgo alguno para el paciente, era para eliminar las verrugas y los golondrinos. Sobre todo los golondrinos. ¿Os acordáis de los golondrinos? Sí hombre, los golondrinos eran aquellos forúnculos tan dolorosos que salían en los sobacos, principalmente a la mozas, y que veía uno las estrellas de dolor hasta que se reventaban y se secaban del todo. Pues para aquellos asquerosos e inoportunos granos, el látex de cirigüeña era muy efectivo. Lo mismo de eficiente resultaba para las verrugas de las manos. Te dabas varias aplicaciones sobre la verruga con la leche aquella amarillenta, y mano santa, a los pocos días, adiós verruga; ni rastro quedaba de ella.
De esta planta, a diferencia de las dos anteriores, no sé que se utilizase para motejar a las personas. Al menos yo, nunca supe de nadie que le llamasen cirigüeño, por haber tenido golondrinos.
B. G. G. (bloguero “prior”)
domingo, 4 de diciembre de 2011
EL GAMUETO
Ayer hablamos de la Carqueixa. Hoy le toca al Gamueto.
Estas dos plantas herbáceas que a pesar de no ser muy conocidas a nivel general, sí estaban muy presentes en el campo y en el vocabulario diario de las gentes rurales del occidente asturiano; al menos, en los años de mi juventud.
En fechas no lejanas, algún bloguero estuvo a punto de confundir una con la otra, aún siendo éste oriundo de un concejo limítrofe con el cangués. Para que en adelante no exista duda alguna a la hora de referirse a estas dos curiosas plantas, hoy voy a dar algunos detalles del gamueto ya que el otro día lo hice de la carqueixa. Y espero que con estas pequeñas pistas quede clara su identificación y diferenciación, pues bien se lo merecen las dos herbáceas cuyos nombres resultan bien sonoros fonéticamente al pronunciarlos. Tanto una como la otra; basta decir que, con solo recordar sus nombres y los usos que se les daban, ya nos entraba la risa.
Lo mismo que pasaba con la carqueixa, al gamueto también se le ha dado una segunda acepción, popular y de uso local, peyorativa para destacar de alguien sus cualidades de largo en demasía, desgarbado y con poco rixu (brío). Conviene decir que el gamueto puede alcanzar hasta los dos metros de altura. Al menos en mi pueblo y alrededores, cuando se le llamaba a alguien Gamueto, el nombrado ya entendía perfectamente los piropos que le estaban echando encima: maizón como sinónimo de largo y sin gracia como el sabor del gamueto.
El nombre científico del Gamueto es (Asphodelus albus), pero popularmente también se le conoce como varilla de San José o Gamoncillo. Todos hemos visto en las iglesias y capillas de nuestros pueblos imágenes de San José en las cuales el santo tiene una vara florida en la mano, que muchas personas confunden con un una vara de azucenas (ese es San Antonio de Padua), pero no son azucenas no; son gamuetos. Si un santo tan universal y de la talla de San José, ha escogido el gamueto como bastón y adorno personal, esto quiere decir que la flor no es tan vulgar como nos pensamos. Aunque viendo el uso que se le da a la planta entera, tanto lingüísticamente en segundas acepciones como en su utilización y consumo, la cosa no es como par tirar cohetes, la verdad sea dicha.
El significado peyorativo que se le asigna ya lo he dicho y la utilización principal era para alimentar a los gochos. Pero referente a esto último conviene decir que aun siendo alimento de gurinos, también podría tener gran calidad culinaria siempre que fuera de un sabor especial para ellos, pero según rumores populares, pues si digo la verdad yo nunca los he probado, parece que esta varas, aún por floridas y frondosas que estén en el momento de la cocción, resultan desaboridas y más que alimentar a los ranchos, lo que hacían era entretenerles el hambre, pues su poder calórico no es como para pelearse por ellas. Antiguamente parece que también se utilizaban los frutos para la elaboración de alcohol y como aditivo a ciertos licores de fabricación casera.
Según Wikipedia cuenta con otra característica no muy favorable que es que en la antigua Grecia, el asfódelo blanco se asociaba a la muerte y el tránsito a los Campos Elíseos; era frecuente su presencia en las ceremonias fúnebres.
Pero pienso que debemos olvidarnos de estos últimos usos relacionados con la muerte y quedarnos simplemente con la acepción local nuestra, que es bastante más divertida que la que le daban los griegos. De ahora en adelante, para que nadie nos llame gamuetos ni carqueixos, nunca más vamos a tener dudas entre lo que es una Carqueixa, y un Gamueto.
B. G. G. (bloguero “prior”)
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