domingo, 5 de agosto de 2012
DE LAS COSAS DEL COMER
Aunque el título es casi de copla, película, o ambas cosas a
la vez, basta sustituir comer por querer, esta entrada solo pretende intentar,
abordar o continuar algo que con insistencia algún colega viene reclamando y
haciendo: diversificar el blog, utilizarlo, también, para transmitir
información de aquellos temas que cada cual pueda estimar de interés.
Lo más cercano, lo que nos ata, el ADN del blog, son los
recuerdos de Corias, y estos tienen final. También continuación en las vivencias
posteriores de todos y cada uno de nosotros. Abrir el blog a esas vivencias,
plasmando en él las experiencias propias, obviando aquello que no interese,
puede informar y ayudar en situaciones que pueda deparar el futuro.
Cierto, existen guías completas y documentadas sobre los
temas más variados. Pero estas entradas las ganan en accesibles y próximas, con
una ventaja añadida, la posibilidad inmediata de queja y aviso a navegantes ante
algún inevitable, seguro no intencionado, embarque.
Tentado estuve a escribir esta entrada sobre la exposición
de Hopper en la Thyssen
que recién visité. Sin ser experto en pintura su ensimismado realismo, igual
que a tantas personas, me impactó. Tentación fugaz, la pintura es terreno bien
cultivado por Miguel Ángel, en numerosas entradas lo ha demostrado. Espero se
recupere pronto, lo deseamos todos, y también reanude su buen hacer en el blog.
Sobre pintura solo una información, esta exposición permanecerá abierta hasta
el 21 de septiembre, y un consejo, quién pueda que vaya a verla, y de paso,
está enfrente, la de El Último Rafael en El Prado.
Así pues regreso a lo mío, a las cosas del comer que también
pueden ser otras formas de arte.
No soy nada partidario de buscar fuera de nuestras fronteras
comida española. Salvo en contadas y
asesoradas ocasiones la búsqueda termina en rotundo fracaso; con paellas
esperpénticas adaptadas a los gustos locales, o tortilla londinense como la
narrada aquí por Morán. Cada región o país tiene su propia cocina, ahí es donde
se debe indagar, educando el paladar.
Sabido es que no existen dos personas con gustos culinarios
idénticos, al menos en mi opinión, si bien los sabores de la infancia irradian un
denominador común. Sabores que permanecen indelebles en el sentido del gusto. A
ellos, sin desdeñar los nuevos que hemos ido adoptando, volvemos cuando se
presenta la ocasión. Sin establecer ningún agravio comparativo con otras regiones,
nacionalidades o países, a ellos les atraerán los suyos, los asturianos sentimos la llamada de nuestros
excelsos sabores.
Ahí quería llegar, a los lugares que acudes cuando vives en
Madrid y sientes esa llamada de la cocina asturiana; los restaurantes
asturianos de por aquí, pues aunque estamos en profunda crisis y Rajoy ya
anunció que no bajará las pensiones.- el continuo digo/diego obliga de
inmediato a tocar madera,- el país necesita que gastemos todo lo posible, para
pagar más impuestos y reactivar la economía.
Sin pretender ser exhaustivo, citando solo aquellos que
conozco y, en mi opinión, difícilmente defraudan, sugiero, por si a alguien le
interesa, lugares de buen comer asturiano en estos lares.
La cocina asturiana más elaborada, más aceptada en ciertos
ambientes de la capital, también más
cara, se asienta en EL PARAGUAS de la calle Jorge Juan donde sus verdinas con
marisco hacen furor. PIÑERA, más reciente, en la c/ Rosario Pino cerca de Plaza
Castilla no le va a la zaga, aunque se prodiga menos en platos de raigambre
asturiana. VIAVÉLEZ se trasladó, hace pocos años, desde esa preciosa villa marinera
del occidente Astur hasta una esquina de General Perón trayendo con ellos el
buen hacer con el impecable producto que
le dieron merecida fama allí.
Pero estamos en verano, nada mejor que una terraza para cenar
comida asturiana. EL OSO, salida carretera de Burgos, antes de la Moraleja, tiene agradable
terraza y excelente comida a unos precios algo más contenidos (recientemente
han abierto, al principio de Maldonado, otro llamado El Esbardo, sin
terraza, pero más accesible para ir sin
coche, y la misma calidad de comida). Continuando con terrazas no podemos
olvidar EL BOSQUE SAGRADO situado en el antiguo Pabellón de Asturias en la Casa de Campo. En este
apartado debiera incluir EL FILANDÓN, carretera Fuencarral – El Pardo, tan de
moda últimamente, pero a pesar de sus excelentes pescados, de asturiano tiene
poco más que el nombre, su dueño es el de Pescaderías Coruñesas, propietario
también, entre otros, del afamado gallego O’PAZO.
Pensando en el otoño- invierno conviene no olvidar a los
clásicos de siempre con sus fabadas y potes, LA MÁQUINA en Sor Ángela de la Cruz, CASA HOTENSIA, c/
Farmacia o LA HOJA
c/ Dr. Castelo. En esta calle está uno de mis preferidos de antaño CASA PORTAL,
hace tiempo que no como allí. También, más baratos, existen otros asturianos
con excelente comida como LA CASA DE
ASTURIAS c/ Argumosa, donde no es infrecuente comer con Ian Gibson en la mesa
de al lado, ASTURIANOS en Vallehermoso tiene menús con una relación calidad- precio inigualable, una objeción
además de lo reducido del espacio, tienen una carta de vinos cuidada y extensa
que da más prioridad, es mi impresión, a
los vinos portugueses que a los de Cangas, cuando según tengo entendido
ellos proceden de por allí. En esta relación de calidad-precio debiera citar a
CASA PARRONDO c/ Trujillos, pero su actitud ,expulsando del local, hace algún
tiempo, a dos mujeres que se hacían arrumacos demostrándose su amor, me lleva,
personalmente, a mantenerlo en cuarentena.
Consciente estar aburriendo ya hasta a las ovejas no me
puedo extender más. Seguro que no están todos los que son, pero casi seguro,
para gustos hay colores, que “sí son” todos los que están.
Solo un recuerdo para el ya histórico CASA MINGO del Paseo
de la Florida. En
una ocasión comía en su terraza con un amigo unos chorizos a la sidra y pollo
asado. Pasó un vagabundo y sin mediar palabra extendió su mano envuelta en una
mugrienta venda, cogió el pollo de mi amigo y se puso a devorarlo a
dentelladas, mientras, desafiante, le miraba fijamente. Yo, viendo la cara de
perplejidad sin atinar que decir del amigo, ya casi reventaba de risa, hasta
que este reaccionó y con buen criterio dijo: “Que le aproveche buen hombre”. Encargamos
otro pollo al camarero, el vagabundo se fue y terminamos plácidamente la
comida. El recuerdo de esta anécdota me trae sentimientos encontrados, este
amigo, hace años, ya se murió.
Y aunque no os lo creáis, ninguno de los restaurantes
citados me pagan comisión, como máximo, alguno, en alguna ocasión me ha
invitado al chupito de orujo.
ulpiano rodríguez
calvo.
viernes, 3 de agosto de 2012
El “Prior” da la sensación que se escaquea
Bueno, aunque parezca lo contrario, no es que yo haya optado
por alargar sine díe el período de vagancia llevado a cabo durante todo el
pasado mes de julio en Posada de Rengos,
no. Aunque debiera ser todo lo contrario, después de un cambio temporal de vida
y de lugar de residencia, más que estar uno repleto de anécdotas para contar en
este blog, parece que se embota uno y no
sale nada digno de mostrar a los demás. Eso, tampoco es problema pues, aunque sean temas banales, sé
que los lectores son muy considerados y comprensivos y se hacen cargo plenamente,
de las limitaciones del “Prior” en cuanto a sus aportaciones al blog.
De todas formas diré que, debido al cambio que supuso para
mi mujer y para mí, el pasar de estar sujetos todo el día a pie del cañón, a
poder moverse con soltura y libertad, este periodo de tiempo que estuvimos en el
pueblo, fue mucho más placentero que otras veces. El tiempo hasta mediados de
julio no colaboró mucho para poder hacer un poco de “guiris” por los
alrededores pero fue lo suficiente tranquilo y fresco, con las condiciones
idóneas como para estar en casa a gusto y tranquilos.
Para el Carmen tuvimos unos días preciosos y para la boda de
un primo también. ¿Qué más se puede pedir?
Dentro de las actividades lúdicas que desde hace seis años por
lo menos, apenas pude practicar y me gustan mucho, debo mencionar en primer
lugar la pesca que me permitió al menos, poder cumplir la promesa que tengo
hecha conmigo mismo de procurar probar todos los años las truitinas del alto
Narcea. Pues, a pesar de mis escasas
habilidades para estas artes, en los tres días que fui al río, logré capturar
ocho truchas preciosas, que para cumplir la palabra fueron suficientes. Y para
que no me quedara con las ganas de más, debo decir que como remate de fiesta fuimos
invitados mi mujer y yo a cenar truitas del Narcea (a esgaya, ¡barriga hubiera!)
en casa de Mamen y Castro. Estaban tan ricas que las que sobraron de la cena, nos
las colocaron en una bolsa y las llevamos a casa para comerlas al día siguiente.
También pude hacer alguna excursión a pie por los montes del
entorno de Posada; concretamente, subimos a San Luis del Monte con merienda y
todo. Fuimos mi mujer Elena, una prima mía llamada Amor y un servidor. Me gustó
mucho la caminata y el lugar pues hacía varios años que no visitaba ese bonito paraje
el cual, durante mi juventud era cita obligada todos los años por la festividad
del santo en el mes de agosto, donde deshacíamos las alpargatas de tanto bailar
la jota y el son d’arriba.
En los ratos de ocio y descanso disfrutados en el pueblo
pude hasta ver un insecto que de pequeño valorábamos mucho y que le decíamos
“vacatsoura”, que es el ciervo volante macho. Estos coleópteros cada vez son
más escasos debido a la contaminación ambiental. Parece que son muy sensibles a
los pesticidas y porquerías químicas utilizadas en los cultivos. Recuerdo que de chaval, estos bichos andaban
muy buscados debido a supercherías populares de la gente, que decían que teniendo
un insecto de estos guardado en una caja, que fuera macho con buena cornamenta, daba mucha suerte. Tal que, cada vez que un animalillo
de estos impactaba con algún obstáculo y llegaba al suelo, como suelen caer de
espaldas y permanecer largo rato panza arriba, así al no poder huir es cuando son
capturados: bien por los predadores, por coleccionistas, o por las personas
supersticiosas que los acaparan. Afortunadamente, parece que nos vamos culturizando poco a poco
y parte de estas tonterías se van perdiendo. Así, estos insectos y otros muchos bichos han
dejado de ser tan perseguidos y mermados. Recuerdo que una vez, durante unas
vacaciones de verano, el padre Castaño nos encargó a unos cuantos el hacernos con algún astado de éstos para la colección de
entomología. En aquel momento yo no pude cumplir con el compromiso. Sin embargo el
otro día sin pretenderlo, al llegar a casa por la noche,
en lo alto de la escalera, teníamos al amigo de la foto tumbado a la bartola,
boca arriba, “espatarexando” y esperando
a que alguien caritativo le pusiera en posición correcta par reemprender el
despegue y vuelo. Yo al verle con aquellos tremendos apéndices en la cabeza toqué madera,
pero me dio mucha alegría y le di cama solo para esa noche y así, al día
siguiente con luz natural pude hacerle esta bonita foto que os presento. Una
vez fotografiado, lo dejé en la huerta a su aire y al poco rato ya había tomado las de
Villadiego.
También debo haceros partícipes de otra gran noticia postvacacional
que me tenía muy preocupado. Desde hacía cosa de dos meses no veía al amigo
minino aquel que os conté en su día y que salía a mi encuentro en los paseos
matinales. Pues, cuál fue mi sorpresa que, hoy a las siete y media de la mañana
salió a recibirme como si tal cosa. Cuando le pregunté que dónde había estado durante todo este largo periodo de tiempo,
me respondió que había estado de vacaciones, a modo de luna de miel gatuna. Le
contesté que no me extrañaba nada pues, solo con mirarle para el pelaje tan desmejorado que tenía ya me
di cuenta que estaba desnutrido y con cara de melancólico. Sin apenas mirarme exclamó: ¡Qué le vamos hacer, chato!
La “molienda”
no tiene enmienda. Hay amores que matan.
B. G. G. bloguero
“Prior”
el ros roil de pepe
En un recuadrito apenas, y a la vista del clamor de don Pepe Morán, en la encrucijada ante si comprarse un ros o una basurilla de micra, puedo informarle de que nuestro jardinero de la urbanización quiere deshacerse del suyo, alegando cansancio y de que no es un coche divertido, ya que nunca le da sorpresas ni averías.
Lo vende en cuatro perras.
Y si le interesa a otro...
NUEVA COLABORADORA
PRÓLOGO DEL “PRIOR”
Hola amigos. Debo deciros que estamos de enhorabuena. Como veréis a renglón seguido de este pequeño preámbulo,
hoy tenemos nueva colaboradora en el blog y como a continuación, en el
encabezamiento de su entrada, se presenta ella misma perfectamente, yo solo me queda darle la
bienvenida en el nombre del Blog y de todos sus colaboradores y decirle que nos
da mucha alegría el contar con una nueva bloguera y canguesa. Para los amigos
que no son de Cangas diré que esta guapa moza que se estrena hoy en nuestro
blog es la esposa del amigo Manolo Camposín, perteneciente a la primera promoción
de Corias, al que podéis ver en la parte derecha de la foto durante una
representación teatral de las muchas que hacíamos en el colegio. Manolo como
hombre serio y formal que fue siempre en la vida real, también le vemos en la escena
haciendo de lo mismo. Yo creo que está representando a la ley. Debe de hacer de
abogado o de notario…, por lo menos.
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Soy Maribel la lectora canguesa de la que habló Benjamín y
también Olga en el pasado mes de julio.
Olga, para dar pistas y ser un poco discreta, a pregunta de Alfredo dijo que tanto mi marido como yo éramos de Cangas, de la promoción de Manolo Camposín. Creo que algunos ya saben que soy la mujer de Manolo, pero no soy de su promoción, tengo varios años menos, por eso Alfredo no me recuerda y yo a él tampoco.
Yo, de los habituales del Blog, conozco al Bloguero Prior, a Víctor Gión, a Olga y también, aunque sólo de vista, a Samuel, Ulpiano, Ramos, Pepe Morán, y por supuesto a Mamen también, además debemos de ser las únicas que vivimos en Cangas toda la vida. Seguro que se me olvida alguien, pero en próximos comentarios intentaré arreglarlo.
Como les comenté a Galán y a Olga, me gusta mucho el Blog. Estoy asombrada de la memoria del Prior, y también de la gracia con que cuenta las cosas. También me parece que Alfredo ayuda mucho a dinamizarlo pues es muy participativo y también tiene muy buena memoria. Tengo que decir también que los comentarios de Gión son “Cangas en estado puro” y eso tiene su encanto. Otro día seguiré comentando los demás, para no ser demasiado pesada el primer día.
Lo que me decidió a lanzarme hoy a empezar, es un comentario de Ulpiano sobre un pueblo abandonado en la zona de Besullo al que se accede por una pista forestal. Ese pueblo se llama El Pumar de las Montañas. Fue construido por una empresa que explotaba ese monte, para residencia del Jefe de Explotación, guardas, y, probablemente, otros trabajadores. Nosotros estuvimos allí en una de aquellas casas hace unos veinte años. Vivía allí un compañero de trabajo de Manolo, que el padre era guarda del monte.
Después compró el monte creo que el Principado, y el personal de la empresa (Pumar S.A.) dejó de utilizar las viviendas. También sobre 2007 hubo una empresa interesada en hacer allí un complejo turístico, pero no se llegó a nada. Que yo sepa sigue abandonado el pueblo. En Google sale bastante sobre ese tema.
Ahora que me decidí, si el Prior me da la “Venia”, seguiré participando.
Saludos a todos los blogueros.
Olga, para dar pistas y ser un poco discreta, a pregunta de Alfredo dijo que tanto mi marido como yo éramos de Cangas, de la promoción de Manolo Camposín. Creo que algunos ya saben que soy la mujer de Manolo, pero no soy de su promoción, tengo varios años menos, por eso Alfredo no me recuerda y yo a él tampoco.
Yo, de los habituales del Blog, conozco al Bloguero Prior, a Víctor Gión, a Olga y también, aunque sólo de vista, a Samuel, Ulpiano, Ramos, Pepe Morán, y por supuesto a Mamen también, además debemos de ser las únicas que vivimos en Cangas toda la vida. Seguro que se me olvida alguien, pero en próximos comentarios intentaré arreglarlo.
Como les comenté a Galán y a Olga, me gusta mucho el Blog. Estoy asombrada de la memoria del Prior, y también de la gracia con que cuenta las cosas. También me parece que Alfredo ayuda mucho a dinamizarlo pues es muy participativo y también tiene muy buena memoria. Tengo que decir también que los comentarios de Gión son “Cangas en estado puro” y eso tiene su encanto. Otro día seguiré comentando los demás, para no ser demasiado pesada el primer día.
Lo que me decidió a lanzarme hoy a empezar, es un comentario de Ulpiano sobre un pueblo abandonado en la zona de Besullo al que se accede por una pista forestal. Ese pueblo se llama El Pumar de las Montañas. Fue construido por una empresa que explotaba ese monte, para residencia del Jefe de Explotación, guardas, y, probablemente, otros trabajadores. Nosotros estuvimos allí en una de aquellas casas hace unos veinte años. Vivía allí un compañero de trabajo de Manolo, que el padre era guarda del monte.
Después compró el monte creo que el Principado, y el personal de la empresa (Pumar S.A.) dejó de utilizar las viviendas. También sobre 2007 hubo una empresa interesada en hacer allí un complejo turístico, pero no se llegó a nada. Que yo sepa sigue abandonado el pueblo. En Google sale bastante sobre ese tema.
Ahora que me decidí, si el Prior me da la “Venia”, seguiré participando.
Saludos a todos los blogueros.
jueves, 2 de agosto de 2012
Gritones y blasfemos
Ahora que mi coche pasó a peor vida, mientras decido si
adquirir un Micra o un Rolls-Royce, viajo de aquí a Mieres, Oviedo o Gijón en
los humildes pero puntuales trenes de Cercanías. Como aquí en Asturias se
ignora lo que es el pudor me voy enterando de las intimidades familiares,
sentimentales, económicas, laborales y hasta sexuales de media cuenca del
Caudal. No recuerdo de la media docena de veces que confesé, haber oído tanta y
tan prolija relación de pecados propios y ajenos.
Como aquí todo se habla a voces, quiero decir a gritos, sin
reparo alguno, sin pudor alguno y sin vergüenza, a veces me apetece levantarme
y recurriendo a mis antecedentes, clamar, signo de la cruz al aire: “yo os
absuelvo de todos vuestros pecados de oídos, maleficencias, avaricia, sexo
incontrolado, etc. en el nombre del padre”… pero dudo que los viajeros cumplan
lo más elemental de la confesión: contrición de corazón y propósito de la
enmienda. Así que desisto de mi posible absolución colectiva.
Solemos decir que pueblo pequeño, infierno grande. Quizás
sea porque en esta sociedad centro-asturiana todo el mundo grita sus
intimidades en la calle, en los bares, en los buses, en los trenes, por el
móvil, de acera a acera…
¿Cuándo se perdió el pudor en esta tierra? O ¿somos así
desde Don Pelayo?
Dicen que antiguamente el sonido de las campanas de las
iglesias rurales estaba tan especializado que el aldeano que sallaba en su
huerta se enteraba que en la aldea frontera del valle había muerto un hombre,
una mujer, un chico joven, una chica joven, un niño. Cada uno tenía su
específico tañido. La muerte era la noticia casi diaria que recorría el valle.
Hay quien opina que se llegaba al refinamiento en la transmisión campanil de la
fúnebre noticia hasta concretar si el difunto era viudo, soltero, casado, si
dejaba buena hacienda o moría pobre.
Una campana notificaba “morrió un home con perres” y
contestaba una dicharachera campana de otra aldea “ta bien allá”, “ta bien
allá”, “ta bien allá”.
Otra más incrédula contestaba “ye mentira nun dexo ná”
No me extraña que con estos antecedentes, en un pueblo laico
y descreído las campanas se limiten a anunciar la noticia con un tañido común.
Los comentarios sobre el difunto o difunta vendrán, durarán días y días en los
chigres, en las cafeterías, en las plazas…
Somos así, lenguaraces, vocingleros, gritones, vociferantes.
Una vez en un mesón castellano de Valladolid, estaba yo
comiendo con dos amigos y oyendo a un comensal cercano que extravertido y
coloradote, hacía partícipe a todo el comedor de sus intimidades familiares y
económicas a gritos y por el móvil, yo, un poquito avergonzado, les aposté a
mis amigos, doble contra sencillo, a que era asturiano. Gané. Era de Felechosa.
Luego hay otra subespecie que a más de gritar adorna, quiero
decir excrementan la conversación con un continuo: “me cago en”, “me cago en”…
Ignoro por qué extraña y diabólica inclinación son dos los destinatarios de la
mayoría de sus secreciones: el creador y la propia madre. Posiblemente porque,
en el afán de enfatizar cuanto dicen y, como prueba irrefutable de estar en lo
cierto, gritan las dos cosas más sagradas de la vida: Dios y la madre.
En 24 años que di clase en Madrid por las tardes a chicos-as
de 18 a veintipico años. En esos años oí una sola blasfemia.
En 16 años que frecuenté el mismo pub para ver los partidos
del Madrid y ocasionalmente los de mi Sporting, oí una sola blasfemia. Cuando
alego este argumento aquí en Pola me contestan con una salida netamente
aldeana: “es mentira. Se habla así en todas partes”. Recuerdo que, de niño, un
dominico que llevaba 50 años en México nos contó, que en ese tiempo solamente
oyó una blasfemia, era un asturiano.
Convenceos somos famosos por varias especialidades: la
fabada, los frisuelos, el pote, la sidra, el paisaje, la hospitalidad y por
blasfemos.
Duele, lo lamento pero asi es la realidad.
Más me dolía a mi hace unos 4 años cuando la Pola entera estaba
materialmente plagada de esta leyenda: “Patri puta”. Llenó las paredes de Pola
durante varios años. Hasta en los parques infantiles. Media generación de críos
aprendieron a leer, no con el “mi mamá me ama” de mi niñez sino con el “Patri
puta”.
Yo, recién venido de Suiza, donde a cada vaca se le pone un
nombre femenino y unas flores en el testuz y una tablilla con su nombre en la
oreja me acordaba de una vaca llamada Patricia. Era más respetada aquella vaca
suiza que una adolescente de Pola. Y nadie se escandalizaba, nadie protestaba
de lo que deduje que el nivel medio de sensibilidad desde el alcalde hasta el
más humilde paisano no superaba al de una oveja.
¿Duele? Pues, venga, a enmendarse amigos. Que es gratis.
Que yo también sufro cuando en este mismo verano vengan a
visitarme amigos de afuera y no pueda entrar en ningún bar sin que, a los 5
minutos alguien grite ostentosamente “me cago en mi p. madre”.
Pese a todo, viva Asturias.
Pepe
Morán Fernández, Dominico-ex.
SEBAS Y EL CORONEL
Cuando al Sebas (Sebastián Menéndez Álvarez) le comunicaron
en el Campamento Militar (CIR) que su destino era la capital de su provincia
natal, no muy lejos de su aldea, se lanzó como un poseso a la cabina de
teléfonos que había a la entrada del CIR. Tenía prisa en comunicar la noticia a
sus familiares. El infeliz pretendía que aquello era una noticia sorpresiva,
cuando le constaba que su padre había trajinado el asunto con mucha antelación,
acudiendo a un jefe militar amigo de la familia. O sea, que el destino estaba
cantado. A los tres días de esta revelación ya estaba el Sebas en el cuartel de
San Millán, donde consumaría el resto de la mili. A las 24 h un cabo le ordenó
presentarse al Capitán Noceda.
-“¡Hombre! De modo que tu eres el chaval de Constante.”
-“Sí, mi capitán.”
-“Ya sabes que tu padre es muy amigo de mi familia. Para
cualquier necesidad que tengas, acuérdate que me llamo Noceda, Capitán Noceda.
Y da muchos recuerdos a tu familia”.
La cosa militar, tan anunciada por el mocerío del pueblo
como una temporada en el infierno, no se presentaba mal. Y más, cuando a los
veinte días le anunciaron que el siguiente viernes, 27, dispondría de una
semana para irse a casa.
Aquella primera vuelta a casa, tenía todo el encanto dulzón
y tibio que significa el hogar para un chaval. Ya nunca se repetiría, siempre
será grato, pero no como la primera vez. Todo era entrañable, acogedor, cálido…
Todo era pequeño en contraposición al tamaño descomunal de las instalaciones
militares.
La abuela opinó que jamás había visto un soldado tan guapo.
Sebas había tenido una infancia y una adolescencia feliz.
Era el pequeño de tres hermanos, es decir, tenía dos hermanas poco mayores que
él. En aquella época el mundo era su pueblo. Sabía que existían otras cosas.
Por ejemplo había bajado varias veces a la capital del concejo donde existían
escaparates, farmacia, y un sargento de la Guardia Civil. Y
poco más que esto. Una vez, los amigos le llevaron a un bar donde un grupo de
mujeres mostraban ostentosamente sus carnes. Y no se enteró de nada. Una
hambrienta mulatona le metió para dentro, le maceró en un amasijo de carne y
sudor y le despidió sin que el infeliz se enterara de nada. Esto marcó el más
alto nivel de autogestión de la propia vida. Así de vulgar y así de pobre. Casi
siempre venimos a la vida sometidos a un plan previsto de ritos que hay que
pasar.
Un alboroto en la puerta le indicó que se le requería para
otro ritual inexorable: Una avanzadilla de mozos le solicitaba para reunirse con
ellos en el bar del pueblo. Allí sería sometido a un minucioso interrogatorio,
casi siempre el mismo. Salvo en casos excepcionales como era el de Sebas de
sobra conocido por su ingenuidad y su talante bonachón y confiado. En este
caso, se modificaba algo el guión. No por nada, sino para comprobar si la mili
había logrado espabilar a quien, a su juicio, tanto lo necesitaba. Conociendo
el caso, como yo le conocí, no descarto que hubiera una soterrada mala
intención. El Sebas era nieto del paisano de mejor posición social del pueblo y
esto, quieras que no, siempre está mal visto por los demás vecinos. El caso es
que se dejó conducir entre gran alboroto hacia el bar. Se reunieron unos
veinte, no todos mozos pero la mayoría.
Como estaba previsto, se comenzó por lo habitual, la comida,
las salidas, etc. para luego ir al tema que les interesaba.
-“Bueno, hombre, y qué. ¿Cuántos días traes?”
-“Una semana” – aclaró el Sebas - .
La reacción fue unánime.
-“¡Cómo que una semana!”.
Se inició una catarata de frases, todas referidas al mismo
tema: no podía ser. Una semana solo, no podía ser. No habría entendido bien.
Decimos una semana por decir algo. Los que ya habían hecho la mili aseguraban
que no era normal. Que si decían una semana, se daba por supuesto que era más.
Nadie recordaba de haber tenido un permiso de solo una semana. Vamos, que era
imposible. En cinco minutos le desmontaron al Sebas sus precarios conocimientos
de la vida castrense.
En un rincón del bar hacía solitarios Alfredo Castañón,
hombre de reconocido buen criterio en todos los temas que salieran a discusión.
-“¿Oíste esto, Fredo? Este dice que le dieron permiso en la
mili de una semana” – dijo uno - .
Fredo se sonrió y aclaró:
-“Ya, ya. Ya lo oí. Eso no puede ser así. Mínimo, dos
semanas. Fue así toda la vida”.
Los que entraban al bar y se enteraban del tema, todos (con
unanimidad sospechosa) coincidían en que era imposible lo de la semana.
De camino a casa le acompañó su amigo Aníbal que, como
otrora Bruto con César, le clavó el puñal de muerte.
-“Nada, está claro. Además, ¿cuántos sois en el cuartel?”,
preguntó.
El Sebas dudó un instante y luego se aventuró a dar una
cifra:
-“800 o… 1000”, dijo.
-“Bueno”, se rió Aníbal. “Además eso… Entre tantos se van a
dar cuenta de que faltas tú, Sebas. Mira, en el ejército es como en todas
partes. Si te ves en un apuro, pues con untar se acaba el problema”, dijo al
tiempo que frotaba su dedo pulgar con el índice de su mano derecha.
En resumidas cuentas, que se convenció de que en efecto todo
era un malentendido. Miró al calendario que colgaba en la cocina de su casa y
suspiró de gozo cuando vio dos filas de números negros, que eran realmente los
que tenía para disfrutar en casa.
A tal punto se auto convenció que llegó el día de
reintegrarse y ni se percató de que aquello se había acabado. Transcurrió el
fin de semana y el lunes bien de mañana se presentaron en su casa una pareja de
la Guardia Civil
acompañada del alcalde de barrio. Al Sebas tuvieron que sacarle de la cama.
Estaba detenido por prófugo. Le dieron diez minutos de cortesía para que se
arreglara y se fueron con él caleya adelante hacia Dios sabe qué terrible
destino. Cualquiera que haya vivido en los años 50-60 se puede imaginar lo que
significaba entonces que te detuvieran por prófugo. Para antes de comer, ya
estaba el Sebas entrando por la puerta del cuartel, flanqueado por dos policías
militares. El oficial de guardia, ordenó que le llevaran directamente al
despacho del Coronel. (En este punto de la narración debo condesar que yo, Pepe
Morán, fui amigo del antedicho coronel
con quien comenté la historia de Sebas con gran regocijo).
El coronel levantó la vista al percatarse de que alguien
solicitaba entrar.
-“Se presenta el soldado Sebastián Menén…”. No pudo
terminar. El coronel, que os juro que era hombre tranquilo y nada irascible,
pegó un salto y clamó:
-“Vaya, al fin ya te cogimos. ¿Dónde te metiste, so
cabrón?”.
-“En casa”. Contestó el Sebas tranquilo y sonriente.
-“Pero tú chaval, ¿eres tonto o te haces?, ¿se puede saber
qué te hace gracia?”.
-“No se ponga así, hombre”, dijo el Sebas dominando la
situación.
-“Me pongo como me sale… so bobo. Esto te va a costar muy
caro, te vas a acordar de esto”. El coronel se iba desquiciando ante la irónica
sonrisa del chaval.
-“¿Qué te hace gracia, borrico?”.
-“Bueno, mi coronel, déjelo en paz. Si hay que untar, se
unta”, dijo al tiempo que extraía un duro de aquellos de papel y lo depositaba
en la mesa del coronel.
-“¿Pero qué haces, so cabrón? Además esto. ¡Que me traigan
una pistola, que lo mato aquí mismo, que lo mato!”, gritó el coronel
enfurecido.
Las voces alertaron a los que andaban por el pasillo.
Enseguida se reunieron un grupo de oficiales que a duras penas lograron
tranquilizar a su jefe y quitarle la idea homicida de la cabeza.
Según él mismo me explicó más tarde, se acordó de que había
un precedente. Cuando el General Yagüe avanzaba a marchas forzadas camino del
Alcázar de Toledo para liberarlo, un comandante de su propio ejército volvió
las baterías contra sus propios soldados. Yagüe, ante la imposibilidad de
detener la marcha y organizar un juicio, ordenó fusilarlo provisionalmente y
continuó su avance. El comandante fue condenado a muerte una semana después de
fallecer fusilado.
Qué. ¿Que qué pasó con el Sebas? Nada. Su padre contactó con
cierto clérigo que convenció al coronel de que en realidad el chico era… un
poco… bueno, bastante… panoya.
Pepe
Morán Fernández. Dominico ex.
martes, 31 de julio de 2012
UN LIBRO SOBRE 3 PAÍSES de ÁFRICA Por el autor de "Viajando con los tuaregs" (2)
Texto y fotos: jrFRANCOS
Fechas atrás hablaba aquí del libro de
mi amigo -y antiguo colega de cursos y trabajo en E.F., él en secundaria y yo
en primaria- José Manuel Rodríguez Gimeno "Chema, y mencionaba de pasada
que había publicado otro sobre un largo viaje que hizo por países de África, en
concreto por cuatro de los denominados subsaharianos. Pues éste es el volumen
(380 páginas, 300 fotografías, a cada cual
mejor).
Este hombre, además de desarrollar su
trabajo en el instituto Dr. Fernández Santana de Los Santos de Maimona, BA, por
la línea de la E.F.
cooperativa, donde importa el objetivo final del grupo, no la competición,
asiste estos días al congreso internacional que se desarrolla en Villanueva de la Serena o Don Benito, ¡están
tan próximos!, en las Vegas Altas del Guadiana, con una ponencia
precisamente sobre la
Educación Física Cooperativa; lee mucho, escribe bien, bien y
fotografía sus viajes a las mil maravillas, como si de un documental se
tratase.
El libro se puede descargar gratuitamente,
porque él lo ha querido así (comprado a la editorial vale 50 euros) en http://www.bubok.es/libros/209776 Esbozos-de-África-Entre-mercados-vudu-y-baobabs.
Yo no lo he leído (3), sólo lo tuve en la mano y lo ojeé. Sé, porque me lo ha
dicho, que está en la línea del dedicado a los touregs, es decir, que al margen
de relatar su viaje y peripecias, hace un estudio de gentes, costumbres y
cultura de los lugares por donde pasa. Cuando yo me metí, hace un mes y medio,
llevaba un centenar y medio de descargas; ahora pasa de trescientas; teniendo
en cuenta la cantidad de publicaciones ofertadas, se ve que interesa.
Copia de la solapa lo que ha dicho José
Montero, profresor de Historia en Secundaria, que escribe también. Dice:
Hay nombres que suenan a leyenda.
"África" es uno de ellos. Nos traslada a un mundo legendario, un
lugar indómito, clandestino, casi impenetrable. Y hay experiencias que nos
abren las puertas de ese continente. Si no puedes viajar allá, lee libros como
éste, y comenzarás a entender África. Tal vez te enamore y acabes haciendo lo
que todos deberían hacer: viajar a ese continente de leyenda; por lo
menos una vez en la vida.
NOTAS.
(2) La descarga,
también gratuita (en editorial creo que anda por los 30 euros), del libro sobre
los tuaregs mencionado, por si alguien no lo vio en su día es: http://www.bubok.es/libros/198872/Caminando-con-los-Tuareg-Por-el-macizo-del-Tefedest-y-las-montañas-del-Hogg
(1) La ciudad portuaria de Ouidah está en Benin, país
que se localiza entre Nigeria y Ghana. Fue uno de los tres puertos de salida de
esclavos más importantes de toda África.
(3) Sí he leído otro que tiene, anterior a estos
dos, sobre un viaje que hizo por oriente; bueno, lo dejé casi al final pues
cuando vi la foto de una estatua, sujetándose el miembro viril, que más parecía
el mástil de un velero, me entró tal depresión que no pude seguir. Hasta
que Chema me dijo, cuando un día lo vi, que era un dios de la fertilidad. ¡Ah,
bueno, siendo así! Entonces lo concluí. Este libro, en cambio, lo tiene
aparcado en el cajón, sin ánimo de revisarlo, retocarlo, reescribirlo si fuese
preciso y publicarlo. A ver si cuando la palmes, amigo, pasa como con esa
novela de Saramago titulada Claraboya -aun que él sí intentó
publicarla sin éxito- salida ahora a la luz pública con enorme expectación;
hay más casos, siendo llamativo el de las fábulas de Iriarte y/o Samaniego, que
renegando de ellas las quemó poco antes de su muerte, llegando sólo a nuestros
días, y siendo celebradas, las que milagrosamente se salvaron de las llamas.
NOTA.-Si os fijáis en la foto
de la devota del Tempo de las Pitones podéis observar las escarificaciones
rituales de dichas adeptas.
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