PRESENTACIÓN

Anualmente cuando nos reunimos los antiguos alumnos de Corias, bien sea en grupos minoritarios por promociones en diferentes lugares del Principado y alrededores, o de forma general en el encuentro de Corias a finales de cada mes de septiembre, siempre solíamos comentar al sentir la alegría de juntarnos de nuevo que, era una pena el que hubieran pasado tantos años sin comunicarnos y sin saber unos de otros.

Afortunadamente, en estos tiempos eso está subsanado gracias a los medios informáticos disponibles que tenemos a nuestro alcance. Aprovechando la oportunidad que nos brinda BLOGGER para poder crear un espacio cibernético común, en la nube, donde se pueda participar y expresar los recuerdos que cada uno de nosotros guardamos celosamente de aquellos años, es cuando surge el Blog de los antiguos alumnos de Corias.

Esta elemental presentación lo único que pretende y persigue es reavivar la amistad y la armonía que hemos trabado entre todos nosotros durante los años de convivencia en el Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias y, que a pesar del tiempo transcurrido, aún perviven frescas en nuestro recuerdo.

Otro de los objetivos del blog es recordar y compartir las peripecias vividas por aquellos jóvenes que coincidimos bajo las mismas enseñanzas, disciplinas, aulas, comedores, dormitorios, juegos, etc., durante varios años en el convento de Corias y que aún las tenemos muy presentes.

La mejor forma que tenemos para rememorarlo es ir contando en este blog todos los pasajes que cada uno de nosotros recuerde, expresados con la forma y estilo propios de cada uno pero, siempre supeditados a los principios del buen gusto, el respeto y a la correcta educación que nos han inculcado los padres dominicos. El temario en principio aún siendo libre, sí debiéramos procurar en general, que tengan preferencia los temas relacionados con el colegio y su entorno, ya que es el vínculo y denominador común entre todos nosotros.

Como es lógico, cada colaborador es el único responsable de sus opiniones vertidas aquí en el blog; las cuales pueden ser expresadas libremente sin condicionantes ni cortapisa alguna por parte de la dirección; tan solo debemos atenernos todos, a las premisas mencionadas anteriormente del respeto y el buen gusto.

Una vez hecha esta breve presentación, se pide la colaboración y aportación de todos los antiguos alumnos pues, seguro que todos tenemos algo ameno e interesante que contar. Unas veces serán relatos agradables y divertidos, y otras no tanto; pero así es la realidad de la vida.

Al blog le dan vida una serie de antiguos alumnos que colaboran de forma fehaciente y entusiasta con Benjamín Galán que es el bloguero administrador. A este galante caballero el cargo de administrador no le fue asignado por méritos propios, más bien por defecto, de forma automática; simplemente, por ser el titular del blog. Pero podría delegar el cargo en cualquier otro colaborador que así lo deseara.

De antemano, muchas gracias a todos los participantes y colaboradores. Tanto a los antiguos alumnos y profesores que deseen intervenir, como a todos nuestros amigos lectores.

¡A colaborar y a disfrutarlo!

(21 de noviembre de 2009)

B. G. G. (BLOGUERO PRIOR)

domingo, 24 de febrero de 2013

HACIENDO MEMORIA II

Mientras estamos a la espera de si nieva o no nieva, aquí os dejo otra fotografía que me facilitó Maribel  y que corresponde a los alumnos de primer año, curso 1957-1958, en Corias, posando delante del tendejón en el patio del colegio y  disfrutando de la nieve un once  de marzo de mil novecientos cincuenta y ocho. Hay muchas caras perfectamente reconocibles, pero también hay otras que no lo están tanto. A ver esa memoria  fotográfica que tenéis muchos de vosotros cómo funciona.
A los que no les he puesto número es debido a que he pensado que son prácticamente irreconocibles, bien  por  lejanía o por estar semi tapados por otros.

B. G. G. bloguero "Prior"

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Pues, salvo que surja alguna  corrección de los nombres  que no son seguros,  como el del nº 22;  los demás  quedarían como reza el pie de foto.


viernes, 22 de febrero de 2013

Yo, preso en Lyublyana

Adivino lo que algunos están pensando: “Vaya, ya está Morán apropiándose el protagonismo de situaciones increíbles”. Pues no, así fue y así lo viví. Tampoco importaría que lo inventara pues, a fin de cuentas, como dicen en italiano “Si non e vero e ben trovato”. Si resulta ameno poco importa la veracidad de lo contado.
Cuento con el hecho constatado de que en Corias en aquella época nuestra, la geografía se estudiaba en serio.
Así pues, Lyublyana es la capital de Eslovenia y esta era la más al noroeste de la antigua Yugoslavia, lógicamente regida por los comunistas hasta principios de los noventa. Como tal régimen  comunista, estuvo unos sesenta años al margen del turismo. Sirva esta introducción para situar mi triste experiencia en una cárcel eslovena.
Aquel verano, “91 – 92” yo estaba pasando algunos días en Basilea, y fui con mis anfitriones a conocer la vecina Alsacia, región francesa limítrofe con Alemania. Solamente separadas por el río Rhin. Alsacia entera es un jardín y sus vinos blancos una golosina. Colmar (donde hasta los canalones están ornados de flores) y RiqueWhr donde bebí el mejor vino blanco de mi vida, un día soleado en una terraza sombreada.
De pronto sonó mi móvil, y recibí la grata llamada de J. R. G.  Fresno ex alumno de Corias e importante empresario.
-         Hola Pepe, soy Fresno ¿Por dónde andas?
-         Hola, Ramonín, estoy en un pueblo de Alsacia, de turismo.
-         Oye, yo estoy en Lyublyana que maravilla es esto. Estoy tomando una cerveza en una terraza. Es una gozada de país. Escucha, voy a estar aquí varios días… ¿Porqué no coges un avión y vienes mañana a pasar aquí tres días?
-         Bueno, no creo que sea fácil, tendría que ir en avión a Bruselas o a Frankfurt o quizás a la cercana Estrasburgo.
-         Bueno, mira a ver si te arreglas, estoy en el Hotel Continental.
-         No te prometo nada, pero si puedo allí me tienes.
Y en efecto, cogí un tren para Frankfurt y al día siguiente un avión a las 4 p.m hasta Lyublyana. A las siete estaba en el hotel de Fresno. Cenamos al aire libre, nada del otro mundo, Fresno pidió una lyublyana al natural pero no tenían disponibles. Nos retiramos pronto, pues él tenía una importante reunión temprano y yo estaba cansado de tanto viaje.
Cuando al día siguiente me lancé a la calle, serían las nueve y media no sé por qué razón iba soñando con desayunar un par de huevos fritos con una loncha de bacon y una jarra de cerveza negra.
Recalé en la terraza de un restaurante y pronto vino un camarero, ahí empezó mi tragedia, que dio con mis huesos en la cárcel. Yo había oído decir un tópico muy conocido: “Sabiendo inglés, te defiendes para viajar por todo el mundo”. Lo que no concreta la frasecita es que sepan inglés tus interlocutores.
-         ¿English?
-         Negativo.
-         ¿French?
-         Negativo.
-         ¿Españolo?
-         Negativo.
-         ¿Italiano?
-         Negativo.
No pregunté en bable de milagro, ante una situación así, no caben más que dos soluciones:
-         La artística.
-         La cómica.
Yo descarté la cómica pues uno tiene cierto sentido de la dignidad y del ridículo y no me quería rebajar a ponerme en cuclillas en forma depositiva y aleteando con los brazos, avanzar por la terraza proclamando “co co co”, igual me entendía que quería un pollo asado.
Sé de un magistrado de la Audiencia nacional que acompañado por su mujer en un país eslavo, al desear unos huevos, como yo, se puso en cuclillas y recorrió todo el restaurante aleteando con los brazos e imitando a una gallina.
La artística. Ay amigo, pídanle a un negado como yo para el dibujo que plasme bien claro en un papel un plato con dos huevos fritos y bacon. Yo me pongo a dibujar un gato y me sale un sofá. Pero de perdidos al boli. Dibujé algo parecido a un plato (yo creo que me salió octogonal y dentro dos redondeles, lo intenté , metí en el pretendido plato dos círculos más pequeños con un puntito en el centro, el camarero miraba intrigado, pero no entendía, cogió el boli y le puso al plato dos patas de ave. Yo no quería pollo. Taché las patas, vinieron otros dos camareros, tan políglotas como el primero, uno cogió el dibujo y en la parte posterior del plato le dibujó un rabito enroscado. Lo taché furioso, un tercero cogió el boli y trazó una recta de un ángulo a otro, con lo que insinuaba un pez geométrico. Estuve tentado a llevarme la mano a cierto sitio pero temí que como aquí en España creyeran que era un gesto insultante. Yo estaba desesperado ¿Pero es que no había nadie que no sabía hablar ninguna lengua que no fuera el esloveno?)
“Is there anybody who can  explain in sloveno, huevos con bacon” Nobody. Digo nadie. Ya había cinco camareros, uno cogió el bolígrafo y seguramente ya informado de que era español le dibujo al monstruo picassiano que teníamos ya, un par de cuernos, al tiempo que con una servilleta dio dos capotazos al aire. Yo estaba frenético. ¿Cómo es posible que nadie supiese inglés cuando en España lo hablan hasta los de Rengos? Ya fuera de mí – out of my mind -  le pegué una patada a la mesa, otra a la silla y me fui. No llevaba andados más de cuarenta metros cuando alguien me cogió del brazo derecho y simultáneamente otro del brazo izquierdo. Miré. Eran dos policías uniformados, algo dijeron que yo interpreté “Queda usted detenido”. Y hacía la comisaría. El comisario estaba ocupado y me metieron en un  cuartón. Al cabo de media hora me recibió y en un fluido esloveno intuí que me hacía preguntas. Nada. Volví a mí inglés, francés. Nada. Entonces tuve una gran idea, cogí el móvil y escribí en un papel mi nombre y el hotel donde me hospedaba. Como la palabra hotel es universal, aquel borrico pensó que quería hablar con alguien del hotel, para que acudieran en mi ayuda y para que avisasen a mi colega Ramón. Hablé con un chico que vino del hotel y le expliqué lo ocurrido (por cierto me dijo que ese desayuno me lo podían haber facilitado en el hotel) quedamos en que el comisario haría ciertas gestiones previas y que en cuarenta minutos estaría libre. Otra vez al cuartón, ahora había otro inquilino: un hombrón enorme, de barba blanca y aspecto de marinero noruego. Al cabo de media hora me llevan ante el comisario que estaba acompañado de mi amigo Ramón. Este muerto de risa me echó una regañina: “Pero hombre, Pepe, que no se te pueda dejar solo  ni una mañana... ¿Fue por culpa de una lyblyana?” “Que va, - respondí -avergonzando,  fue por un par de huevos fritos”
Allí continuamos dos días, realmente era una ciudad con encanto, pero no había manera de hablar con nadie, vivimos de tópicos: “Hoy con el inglés y el español, das la vuelta al mundo”. Recuerdo que un alumno mío en Madrid me decía “Si yo supiera el inglés que tú este verano arrasaba en Ibiza”. Que no, tío que hay sitios imposibles y mira que las lyblyanas estaban buenísimas: al horno, fritas, a la plancha. Al natural. Fresno quería una al natural, pretestando que en Japón se comen el pescado crudo y en China comen perros. En seguida le disuadí, arguyendo que no quería verle en la cárcel como yo.
COMENTARIO: En pleno siglo XXI en Europa, donde millones de personas deambulan por todo el continente, aquellos miserables no habían aprendido que el negocio del turismo conlleva ciertas exigencias mínimas ¡Claro! Casi sesenta años allí encerrados sin salir ni recibir visitas del resto del mundo terminaron por crear un turismo tan elemental que ignoraba que huevos en inglés, se dice eggs, aunque puede que sea mi culpa no saber que huevos, en esloveno se dice jajca.

Pepe Morán. Dominico. Ex

jueves, 21 de febrero de 2013

RECETA 21-02-2013

                                     Patatas a la Unión
Es esta ocasión se trata de un plato simple y sumamente económico. Nuestras patatas a la unión. Cortamos las patatas en  láminas finas y lavamos y salamos. Unimos las patatas de dos en dos, rebozamos en harina y huevo y freímos. En un recipiente colocamos las patatas, a parte preparamos un sofrito a base de ajo, cebolla, vino blanco y un poquitín de harina para espesar la salsa (el sofrito en el aceite sobrante de freír las patatas). Añadir por encima de las patatas, añadir agua hasta cubrir las patatas. Poner a cocer durante quince o veinte minutos y servir.

                                                            BUEN PROVECHO

Miguel Ángel Vázquez

martes, 19 de febrero de 2013

LOLA LA LALONA


Si hombre, tenéis que acordaros. Total no hace tanto tiempo. Todavía nadie había oído hablar de la prima de riesgo, aún era relativamente fácil encontrar un político decente y en una villa como Pola de Lena se abrían un promedio de cuatro bares a la semana y tres peluquerías. Si aún fue ayer, cuando el más tonto peón de albañil se compraba un Audi. Una mísera huerta del tamaño de mi salón valía cuarenta millones, y para, ingresar de funcionario de cultura, te exigían ser asiduo lector del Marca. Todos incluso los que leíamos doscientos libros al año, lo veíamos como normal.
Pero vamos al caso. Me vais a permitir que, como tengo por costumbre no mencionar ni lugares ni personas por su nombre reconocible, pues las suspicacias están a flor de piel. En X, un pueblo del interior de Asturias, un pueblo de esos bucólicos, idílicos, paradisíacos, ese que los turistas que ocasionalmente lo ven en agosto y se admiran de tanta belleza siempre hay alguno que exclama ¡Yo viviría aquí todo el año! Sí, sí… Espera a febrero y ya me dirás. Bueno pues X era un pueblo de mediano tamaño y tenían por patrono a San Cipriano. Una talla de esas de Olot, con un aspecto bobalicón y con melenita. Bueno, no me atrevo a decir más… El tema es que se hacía una gran fiesta. El Santo estaba habitualmente en una pequeña capilla como a kilómetro y medio del pueblo. La capilla estaba situada en un vallecito umbrío y el día de la fiesta acudían todos endomingados con la gaita etc a buscar al Santo y bajarlo a la iglesia parroquial para los actos litúrgicos. El pobre San Cipri era el único día que tomaba el sol.
Y aquel año, pero os tenéis que acordar, resulta que alguien se anticipó y robó la imagen ¡La que se lio! Inmediatamente la Guardia Civil se hizo cargo del caso, pero sin éxito. No había pista alguna. La gente fue alborotándose cada vez más. Y los medios temían un estallido social, allí ya nadie se fiaba de nadie se creó un ambiente irrespirable. El día de la fiesta se echaba encima y la imagen no aparecía. Los más exaltados reclamaban medidas contundentes. Cortar la carretera, organizar una manifestación  en Oviedo y hasta un diputado provincial sugirió ir a tomar la Cibeles.
Por fin se hizo una luz. Una moza del pueblo, buena moza y ya jamona, un poco faltosa, eso sí, confesó que ella sabía dónde estaba San Cipri, la pobre tenía en el habla unas ciertas carencias fonéticas, que hacían difícil entenderla. Para ella las “Des” y las “Erres” eran algo casi imposible. Así “el robo” se transformaba en “lobo”. Empezó a decir por ahí que ella sabía quién había perpetrado el “lobo”. Fue un alivio pues faltaban solo dos días para la fiesta. El alcalde del municipio, el comandante de puesto de la guardia civil y el secretario del juzgado coincidieron en trasladarse al pueblo para interrogar a “La Lola” que así se llamaba la moza. Se convino en que se le tomaría declaración pública en el atrio de la iglesia, pues se preveía que habría una multitud expectante. La Lola, había puesto como condición innegociable, la presencia de las cámaras de televisión. No había problema, pues la TV está hambrienta de imágenes desquiciadas, absurdas y cuanto más ridículas mejor. De modo que no faltaba nada: público, autoridades, prensa, TV. Al principio La Lola, exigía que la llevaran a ella en andas a la Iglesia, pero el cura se negó, previa consulta con el obispado. La multitud se compactó en torno al atrio. Subieron a La Lola a una silla, el secretario judicial, apercibido de libro y pluma, mandó callar a la concurrencia y dirigiéndose a La Lola exclamó en voz tonante “Señorita Lola parece que usted afirma conocer la identidad de los ladrones. La conmino en nombre de la justicia a que lo declare aquí y ahora”.
La Lola buscó con la mirada a las cámaras de la TV y exclamó: “Pues, fueron los lalones”.
Como mínimo la mitad de la multitud se agachó a buscar una piedra con la que lapidar a la tontorrona, tanta expectación para al final reírse del pueblo. El comandante de la guardia civil interpuso su condecorada presencia para evitarlo y dirigiéndose a la moza, le exigió: “Díganos de una vez quién robó al santo”.
La Lola, que ya había conseguido lo que perseguía, exclamó en voz alta “YO SOY LA LALONA, el Santo está en mi lesván”. Hubo un aplauso cerrado y muchos de los presentes emprendieron una alocada carrera hacia la casa de la chavalota. Al llegar, ya alguien se había anticipado y portaban al santo. Ovación y vuelta a la iglesia.
El jefe de los civiles, hizo una señal a dos números que le acompañaban y estos esposaron a la lalona, era un asunto ya judicializado y se cumplían los trámites protocolarios. En un Land Rover y al cuartel. Una mente superficial daría aquí fin al episodio, pero los que pensamos, lo vemos de otra manera. ¿Qué impulsó a la tal Lola a robar al santo? No había fobia alguna contra San Cipri, no había afán de lucro, pues esas tallas no valen nada. Entonces ¿Por qué lo hizo? Pues está claro, la Lola como cientos de miles de españoles, añoraba sus cinco minutos de fama televisiva. Soñaba con protagonizar aunque fuese tan corto espacio de tiempo un papelito en la pantalla. Para ella el deseo se convirtió en obsesión enfermiza. Seamos razonables la pobre llevaba años y años viendo los programas vespertinos de Telecinco y aunque no era persona de muchas luces, sí se percató de que año tras año y día tras día aparecían en pantalla una larguísima relación de memas, semianalfabetas y zorrastronas que acudían a plató a contar la ruptura con su cuarto marido y los rumores sobre el quinto. Y una legión de periodistas que parecían haber aprendido el oficio en la sección de despiece de un matadero municipal y todos se llevaban un pastón. O el caso de la gorda extremeña que ante las cámaras se reconciliaba después de veinticinco años sin hablarse con su hija que había emigrado a Tarrasa y la gente lloraba en sus casas de emoción, o la que iba a notificar la primera (y supongo que última) comunión de su retoña, etc, etc.
¿Cómo extrañarse que un día una moza de poca cabeza pensara – y no sin razón -  que ¿Por qué no ella? Porque se consideraba mucho más guapa y lista que las maquilladas que veía. Y de paso se llevaban una pasta. Se ha sublimado la imagen televisiva hasta tal punto de que, o sales en la tele o no eres nadie.
Seamos claros,  ¿Tiene más méritos la Belén Esteban, la Yola Berrocal o la Raquel Bollo para salir en pantalla que ella? La Lola padecía el síndrome conocido como de “Hambre de pantalla”. Como ven que el nivel para salir en un programa de televisión es tan ínfimo aspiran a que, en justicia o por las bravas se les dé su porción de gloria televisiva.
Vivimos en la sociedad de la imagen que avasalla los sentidos, pero huye de la razón, cuando Clark Gable apareció sin camiseta en una película hundió la industria de confección de esta prenda. Estamos en la sociedad del consumo, de la imagen y de lo lúdico. Y sin hijos. Decía Oswald Spengler en “La decadencia de Occidente” que todos los imperios que han existido han muerto por las mismas razones: el espectáculo, sustituye al sacrificio, lo lúdico prevalece como valor supremo, las mujeres se niegan a tener hijos y los hombres se ama… poco a poco, las mujeres romanas ya no sabían que ropa quitarse para atraer a los hombres. En el siglo XVIII los hombres se perfumaban más que las mujeres. ¿Os recuerda algo todo esto? Y los bárbaros, como en la antigua Roma, a cuarenta kilómetros de la ciudad. Ahora vienen hambrientos y sin nada que perder de oriente. Los romanos seguían en el circo, la TV de entonces, ya nos amenazan todos los imperios emergentes y cuando llamen a la puerta nos encontrarán: a las mujeres en la peluquería y a los hombres histéricos porque faltan cinco minutos y el Madrid y el Barcelona van 2 – 2.

Pepe Morán. Dominico–ex.

lunes, 18 de febrero de 2013

AMOR O SEXO. SEXO O AMOR

                                                          Por jrFRANCOS

           Como el Administrador del Blog me ha dado un toque vía correo interno preguntándome "si me parece poco los 20 euros que me paga por colaboración" y anunciándome de paso que se ve obligado, dada la situación, a "rebajarlo a 15 euros, en tanto salimos de la crisis", improviso esta pequeña entrada, rebuscando notas aquí y allá en mis apuntes.
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       El pasado 14 de febrero se celebró el día de San Valentín, Día de los Enamorados o Día del Amor y la Amistad. Celebración tradicional anglosajona -donde los pájaros, como aquí, se emparejan y aparean, lo que puede entenderse como amar y generar vida- que se ha implantado en otros países a lo largo del siglo XX, a lo que contribuyó, al menos en España, Pepín Fernández, el fundador de El Corte Inglés y su primo, cuyo nombre no recuerdo, que fundó la extinta Galerias Preciados. (Hay un libro muy interesante al respecto, donde se refleja la perspicacia comercial de estos dos visionarios de los grandes almacenes, así como de su lucha fraticida a ver quién se comía a quien).

      La historia de San Valentín no voy a resumirla, pero si os aconsejo que os metáis en la gran chuleta del que no sabe, la "uiquipedia", pues cuenta una historia muy curiosa e interesante, aunque con cierta duda de si fue real. Pero es interesante. Pinchad ahí. Yo, que sólo sabía lo que escuché el otro día por la radio, ya lo hice y no me arrepiento.

      Tampoco voy a entrar en disquisiciones de si amor o sexo. Cada cual tiene su visión y, quiéralo Dios o el Diablo, su práctica. "A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga", reza el dicho. Yo lo único que voy a hacer es transcribir y haceros partícipes de ocho frases o sentencias dichas por personajes que están en la historia (menos una, que es anónima y otra, dicha por alguien que es como tú o el otro) y que hacen referencia al sexo. Estas son:

----"El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirnos". Friederich Nietsche. Filósofo alemán (1844-1900).   
----"El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación. Las otras ocho no son importantes". Henry Miller. Escritor estadounidense (1891-1980).

----"El software es como el sexo. Es mejor cuando es gratis". Linus Torvalois. Ingeniero filandés (n. 1969).

----"El sexo sólo es sucio cuando no te lavas". Madonna. Cantante estadounidense (n. 1958).

----"Lo que sucede con el sexo en apenas diez minutos es algo que excede a todo el vocabulario de Sakespeare". Robet Louis Stevenson. Escritor británico (1850-1894). Este hombre de las letras, si estuviese al tanto de las últimas estadísticas, vería que los españoles hemos mejorado, duplicando el tiempo. Si lo sabrán las trabajadoras del sexo, cuya tarifa más baja es "tanto por veinte minutos".

----"En la vida sólo hay tres cosas importantes. La primera el sexo, las otras dos... de las otras dos no me acuerdo". Woody Allen. Cineasta estadounidense (n. 19__).

----Y ésta, de la que me gustaría ser el autor, pero no, aunque tampoco sé de quien es, ya que la tengo anotada desde hace muchos años, copiada de no recuerdo dónde, desde una concepción un poco existencialista de la vida. Dice así: "Sólo hay dos muertes, la sexual y la otra, pero la otra no importa".

----"¿Sexo?, ¿Amor? ¿Sexo sin/con amor? Qué más da. Lo importante es que gracias a uno u otro yo escribo esto y tú lo lees. Es decir, existimos". jrFrancos. Aficionado y cultivador de casi todo. Couriense. (n. 1948). 
NOTA.-Escrita sobre la marcha y haciendo una versión particular de la del filósofo alemán Nietsche.
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 A ver si alguien aporta otras dos y ya tendríamos los DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE LA VIDA.

domingo, 17 de febrero de 2013

PASEO NOSTÁLGICO POR EL “BOSQUE”

  


Hace tan solo unas semanas he tenido que volver a Cangas con motivo del papeleo que estoy tramitando para  hacer el cambio de titularidad de la casa junto a unas  pequeñas fincas de  mis padres hacia mí. Después de salir de la Notaría  y en espera de que me podían volver  a llamar al cabo de unas horas, me acerqué hasta Corias y después de saborear un rico tinto, mejor dicho fueron dos,  en el bar que hay frente a la entrada de la iglesia del convento, que  debe de ser el único bar que está abierto en Corias;  al menos en la parte de la carretera no existe otro. Este bar está regentado por una señora de mi  quinta, año arriba o año abajo, y por su hijo que  se llama Aníbal. Este mozo,  aparte de ser  simpático y amable, tiene una gran habilidad para elaborar vino.

El rico vinín que hace este rapaz,  lo hemos descubierto ya hace unos años en una de las reuniones del último sábado de septiembre en Corias. Normalmente,  bien a la llegada o a la salida, antes de partir para la xanta hacia Bodegas Narcea en las Barzaniellas, los más sedientos solemos abrevar un poco en este bar para celebrar el encuentro de un año más con viejos amigos y compañeros. Debo decir que hasta  a nuestro amigo y compañero  Francos, persona de reputación intachable y poco sedienta,  le ha gustado mucho este vino. Una de las veces, después de catarlo le dijo al dueño si podría venderle unas botellas para llevárselas a su tierra de adopción y así fue. Se llevó para Los Santos de Maimona unas botellinas de este rico y joven caldo que seguro sería recibido con los honores que se merece, a pesar de ir a una zona de reconocidos vinos, como es la comarca de los Barros.

Pues bien, una vez saciada la sed y después de hablar un rato con Aníbal y con un antiguo alumno y vecino de Corias, llamado Enrique, que suele estar por allí casi siempre a la hora de tomar café, me dirigí hacia el patio del Parador;  bueno, a los antiguos alumnos parece que nos suena mejor decir  colegio o convento, pero hay que ir acostumbrándose a cambiar el término. Aparqué el auto en las afueras del patio en una zona donde la acera es amplia, y  sin encomendarme ni a dios ni al diablo, me adentré en la finca. Como no había nadie por allí para comentarle mis sanas intenciones de querer hacer una pequeña visita, ni corto ni perezoso,  tomé el antiguo camino del “bosque” con dirección a la finca de los frailes. Una vez arriba  me encontré con un estupendo viñedo plantado todo en espaldera que ahora ocupa toda la ladera, la que en nuestros años estaba poblada en su parte baja por: castaños, cerezos, nísperos, perales, manzanos…etc,  de todo,  y que en la parte alta también existía el viñedo entonces. Si recordáis, como a media ladera y en el centro de un estrecho rellano, había un pequeño cobertizo  con un poyete interior para sentarse y poder protegerse de la lluvia, pues allí sigue, pero ahora está muy agrandado y mejorado con buenos materiales. Desde ese punto se divisa todo el convento y gran parte del valle. Es un lugar estratégico para pasar un buen rato allí sentado con el retrovisor puesto hacia los años de juventud vividos en el internado.

Una vez arriba, a pesar de que la lluvia comenzaba a anunciarse,   hice estas fotos que vemos en la entrada y pensaba para mis adentros: hace que yo no pisaba estas tierras desde el año 1966; es decir, casi cerca de cincuenta años, y  si digo la verdad, me daba la impresión que no podían haber transcurrido tantos años desde aquella etapa de nuestras vidas en el internado de Corias, hasta estos momentos,  pues las imágenes que se estaban fijando  en mi retina, aunque muy modificadas, no solo no me resultaban extrañas, sino que me eran totalmente cercanas y familiares. Eso de mimetizar lo remoto con lo próximo, dicen que es otro síntoma de vejez. Y será verdad, ¡pero qué le vamos hacer”!

Para  mi gusto hubiera permanecido bastante más tiempo por allí y hubiera recorrido mayor parte de la finca si hubiera contado con un calzado adecuado, pero la lluvia me obligó a tener que regresar de forma precipitada y a todo meter. Una vez abajo en el patio, ya a salvo de la pertinaz lluvia, me coincidió hablar con un señor que es carpintero y que estuvo toda la etapa de las obras que reconvirtieron nuestro caserón en un flamante Parador de primera clase. Este hombre me dijo que aquello había quedado de lujo. Ahora, una vez que esté equipado con todo el mobiliario requerido,  lo que hacía falta es que se pusiese en marcha lo antes posible, aún a pesar de los malos tiempos que corren. También me comentó de ciertas noticias publicadas en la prensa  asturiana,  según las cuales, parece que la dirección de Paradores ya contaba con  varias peticiones de estancia en Corias, a la  espera de poder celebrarse, en cuanto se produzca la inauguración del Parador. Esta especie de promesas o reservas, parece que habían sido hechas  por parte de determinados organismos y asociaciones solventes que tienen grandes deseos de  recluir a sus cabezas pensantes durante  unos días, en el antiguo convento de Corias.

Ojalá se haga  pronto la inauguración , y de paso, a ver si los antiguos alumnos también somos capaces de superar esta injusta  crisis  que padecemos principalmente, la gente honrada,  para poder volver a recorrer los antiguos claustros, y si se tercia, poder reposar en una de sus ¿86? lujosas habitaciones con las que cuenta el hotel. Tampoco habría inconveniente alguno en que nos habilitaran un pasillo con camas corridas a modo de internado de los años sesenta para todos y, eso sí,  vigilado el sueño durante  la noche por el Reverendo Padre Jaime. Además, para Jaime este trabajo sería muy llevadero y nada molesto: sería como coser y cantar, puesto que el Parador cuenta con calefacción y todo, y las sesiones de “xustradas” que debía administrar a los alumnos antes de acostarse para calentar,  como en tiempos pasados, ya no serían necesarias.

B. G. G. bloguero “Prior”

sábado, 16 de febrero de 2013

A LA ENSEÑANZA LABORAL LE FALTABAN CLASES DE COCINA


El amigo Miguel Ángel nos acaba de sugerir una receta culinaria de un  arroz rápido y sabroso, y yo ante esta recomendación debo decir algo. Primeramente, que yo del arte de  cocinar nada de nada; no sé si el arroz se pone a remojo como los garbanzos o si hay que desalmidonarlo previamente como se hace con el salitre del  bacalao. Es una vergüenza, y bien que lo siento, pero no tengo ni idea de los temas relacionados con los fogones. Mi mujer de vez en cuando me dice que,  le consta que la enseñanza laboral tenía cosas muy buenas y que no lo duda, pero también dice que no estaría nada de más que, de las muchas horas que dedicamos a desbastar a lima buenos tochos de hierro,  las hubiéramos compartido algo con el aprendizaje de todo lo relacionado con las ollas.  Y yo pienso que tiene más razón que un santo.  No obstante, voy a decir una cosa referente a las paellas, que puede ser solamente una apreciación mía, pero que también debieran opinar los muchos “paelleros” (de domingo) que hoy día existen en muchos de nuestros hogares. En los años de mi infancia, de  la posguerra y posteriores, el comer arroz daba la sensación  que no se podía hacer en cualquier momento pues, parecía que ya tenía unos días concretos asignados de antemano. Yo, durante los cuatro años  que estuve como pupilo en León en una casa particular, el arroz solo lo comíamos los domingos, y posteriormente viajando por España,  he comprobado que en algunas regiones  los restaurantes y bares de comidas,  la paella la hacían  de forma invariable solamente los jueves. En la zona norte de Castellón se hace un arroz propio del lugar, y muy rico por cierto, que le dicen: Arroz “empredrao”. ¡Vaya nombrecito!

Tocante a esto del arroz, yo recuerdo de niño que  en nuestros pueblos del occidente  interior asturiano, solo se comía arroz algún domingo que otro y en ciertas fechas señaladas. Por ejemplo: el día de la fiesta del pueblo no podía faltar, ni tampoco cuando había algún acontecimiento familiar un tanto singular y destacado. Una particularidad de este plato, era  que raramente se le denominaba como paella, siempre se le nombraba como arroz: con tal o con cual. Casi le bastaba con tal, ya que no se hacía con otra cosa diferente,  que no fuera con el pitu de casa.  

El caso es que aquellos elementales arroces solamente llevaban arroz y  pollo de corral. La verdad sea dicha que, el pollo de corral tenía un sabor intenso y exquisito, eso sí, pero no se le acompañaba de nada más, a excepción del azafrán como ingrediente muy importante,  para darles el apetitoso color amarillo y una vez hechos en la cacerola baja de color granate, fabricadas en Vitoria por  Esmaltaciones San Ignacio, nada de paelleras ni gaitas, pues eso era un lujo superfluo e innecesario que no conducía a nada,  y   antes de sacar la cacerola a la mesa, la cocinera o el curioso de la casa que hubiera, eso sí, les distribuía, de forma más o menos artística y simétrica, unas tiras de pimiento de bote morrón rojo. Pues, aquel arroz tan sencillo que su verdadero nombre más bien debiera ser “arroz viudo”, estaba como para chuparse los dedos y no había visto ni por asomo: ni gambas, ni almejas, ni mejillones, ni cigalas, ni rape, ni congrio, ni conejo, ni calamar, ni rayos podres (pastillas de Avecrem)…, que se le pudieran echar. Yo pienso que le encontrábamos tanto sabor, a algo que en potencia no lo debiera tener,  porque no teníamos el paladar desvirtuado ni contagiado de sabores extraños y por eso apreciábamos tanto los sabores naturales, propios de cada ingrediente.

Mi mujer y yo de vez en cuando, todavía solemos ir a una Venta de la montaña leonesa, cerca de Valporquero, donde aún se puede degustar este tipo de arroz de casa,  elemental, de toda la vida y tan sabroso o más, que si fuera cocinado por un afamado arrocero y realizado con un montón de tropiezos y añadidos. Cómo será, que ese plato figura obligatoriamente, todos los fines de semana entre el menú destacado de la casa, porque la mayoría de los comensales, que vienen de lejos expresamente a comer allí, es lo primero que solicitan. Está claro que las comidas cuanto más sencillas sean, más sabrosas resultan. A mí no me cabe la menor duda, que hay  veces  donde tanta amalgama de sabores, al final  lo único que hacen es confundir y camuflar el “cante” (cheire) y la poca frescura de los otros ingredientes.  

B. G. G. Bloguero “Prior”