PRESENTACIÓN

Anualmente cuando nos reunimos los antiguos alumnos de Corias, bien sea en grupos minoritarios por promociones en diferentes lugares del Principado y alrededores, o de forma general en el encuentro de Corias a finales de cada mes de septiembre, siempre solíamos comentar al sentir la alegría de juntarnos de nuevo que, era una pena el que hubieran pasado tantos años sin comunicarnos y sin saber unos de otros.

Afortunadamente, en estos tiempos eso está subsanado gracias a los medios informáticos disponibles que tenemos a nuestro alcance. Aprovechando la oportunidad que nos brinda BLOGGER para poder crear un espacio cibernético común, en la nube, donde se pueda participar y expresar los recuerdos que cada uno de nosotros guardamos celosamente de aquellos años, es cuando surge el Blog de los antiguos alumnos de Corias.

Esta elemental presentación lo único que pretende y persigue es reavivar la amistad y la armonía que hemos trabado entre todos nosotros durante los años de convivencia en el Instituto Laboral San Juan Bautista de Corias y, que a pesar del tiempo transcurrido, aún perviven frescas en nuestro recuerdo.

Otro de los objetivos del blog es recordar y compartir las peripecias vividas por aquellos jóvenes que coincidimos bajo las mismas enseñanzas, disciplinas, aulas, comedores, dormitorios, juegos, etc., durante varios años en el convento de Corias y que aún las tenemos muy presentes.

La mejor forma que tenemos para rememorarlo es ir contando en este blog todos los pasajes que cada uno de nosotros recuerde, expresados con la forma y estilo propios de cada uno pero, siempre supeditados a los principios del buen gusto, el respeto y a la correcta educación que nos han inculcado los padres dominicos. El temario en principio aún siendo libre, sí debiéramos procurar en general, que tengan preferencia los temas relacionados con el colegio y su entorno, ya que es el vínculo y denominador común entre todos nosotros.

Como es lógico, cada colaborador es el único responsable de sus opiniones vertidas aquí en el blog; las cuales pueden ser expresadas libremente sin condicionantes ni cortapisa alguna por parte de la dirección; tan solo debemos atenernos todos, a las premisas mencionadas anteriormente del respeto y el buen gusto.

Una vez hecha esta breve presentación, se pide la colaboración y aportación de todos los antiguos alumnos pues, seguro que todos tenemos algo ameno e interesante que contar. Unas veces serán relatos agradables y divertidos, y otras no tanto; pero así es la realidad de la vida.

Al blog le dan vida una serie de antiguos alumnos que colaboran de forma fehaciente y entusiasta con Benjamín Galán que es el bloguero administrador. A este galante caballero el cargo de administrador no le fue asignado por méritos propios, más bien por defecto, de forma automática; simplemente, por ser el titular del blog. Pero podría delegar el cargo en cualquier otro colaborador que así lo deseara.

De antemano, muchas gracias a todos los participantes y colaboradores. Tanto a los antiguos alumnos y profesores que deseen intervenir, como a todos nuestros amigos lectores.

¡A colaborar y a disfrutarlo!

(21 de noviembre de 2009)

B. G. G. (BLOGUERO PRIOR)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES

  -- Texto y fotos: jrFRANCOS  --

     Cuando el pasado junio os presenté a mi cuarto "hijo" bajo el título "¿Quién dijo que los hombres no parían?", Galán y Gion dejaron en el aire unas cuestiones que retomo ahora, coincidiendo con que ese trabajo se muestra en Zafra en la sala de exposiciones Santa Marina de Caja Badajoz.

     Decía Galán (8-6-11): "Lo que aprecio en la muestra de las fotografías que adjuntas, es como si solamente captaras con tu cámara el lado más doliente y decaído del árbol".

     En términos muy parecidos se expresaba Gion: "...con la frondosidad de vegetación que por aquí tenemos, sacaste unos sarmientos tristes, sin riego, envejecidos..."

     Os diré, en primer lugar, que vuestro sentir no es único, pues así se han expresado otras personas bien de palabra o escribiéndolo en el Libro de Visitas. En una contestación rápida y hasta simple, manifestar que si no fuese por eso no estaríamos ahora hablando de ello. Por tanto, primer objetivo (que la gente se pregunté por qué) cumplido. Yendo un poco más allá, añadiría que entre las muchas dicotomías que existen en la vida (amor-odio, valor-cobardía, templanza-ira, etc.), yo he escogido para este trabajo la de la vida-muerte. La vida la encarnan los microtextos de autores clásicos y contemporáneos que describen al árbol, hablan de sus bondades (fruto, sombra, leña, atalaya y cobijo de pájaros...) o de su significado histórico (al ser algunos ejemplares testigo de pactos o acuerdos, pensemos en el árbol de Guernica o en el Carbayón de Oviedo). En contraposición, se presentan fotos de árboles arrancados, cortados, quemados, árboles secos... En fin, árboles sin vida. ¿Qué busco con ello? Que la gente se diga: "Hay que ver lo que perdemos por no tener o no cuidar los árboles". Así lo vio un visitante cuando la mostré en Los Santos de Maimona  (1-15 junio), quien escribió en el Libro de Visitas: "Después de ver esta exposición me entran ganas de salir corriendo a plantar un árbol".
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     Otro asunto, este de más calado, lo planteaste tú, Gion, al escribir en el mismo comentario lo siguiente: "En cuanto al cariño a los árboles... yo daría más importancia al cariño entre los seres humanos que buena falta nos hace, esto no quiere decir que la naturaleza la tenga olvidada ni mucho menos, pero considero mucho más importante la buena relación humana, la armonía, el afecto, valores que si no los cuidamos se pierden y como se pierda esto... al carajo de cabeza".

    
Es interesante la apreciación que haces y da mucho juego para el debate. Lo mismo que apuntas tú lo he oído cuando alguien se preocupa, por ejemplo, por los animales, como le sucede a una hija mía que tiene un sensibilidad especial para ellos (tanto que hizo veterinaria) y no sería más feliz que recogiendo a todos aquellos gatos y perros que se ve abandonados por ahí. Pero antes de seguir con disquisiciones, Gion, escucha este relato.

                                        El hombre que plantaba árboles*

     Se llamaba Elzeard Bouffier y vivía en una viejísima zona de los Alpes que penetra en Provenza. Páramos secos y monótonos, desolados, con caseríos en ruinas y abandonados, donde sólo crecía el espliego.
     Elzeard Bouffier era pastor. No vivía en una cabaña, sino en una verdadera casa de piedra que halló en ruinas al llegar y reconstruyó con sus propias manos. Era un hombre de pocas palabras como todos los solitarios, pero se le veía seguro de sí mismo. Había tenido una finca en los llanos donde hizo su vida. Allí perdió a su único hijo y después a su mujer.
     Todos los días sacaba su rebaño a pastar. A modo de bastón llevaba una barra de hierro y en el zurrón un saquito con cien bellotas de roble que plantaba en unas tierras que no eran suyas ni sabía a quien pertenecían.
     Durante 37 años siguió sin desmayo fiel a su idea de plantar árboles.
     Merced a su constancia, a la grandeza de su alma  y a tan ardiente generosidad, crecían miles de árboles, todo un bosque; en aquellos páramos, ahora, en vez de borrascas rudas y secas soplaba una brisa suave y llena de perfumes con un rumor parecido al agua: era el viento en los bosques. Se reconstruyeron cinco casas, rodeadas de huertos, donde vivían cinco parejas jóvenes, llegadas de los llanos. Hicieron una fuente y plantaron cerca un tilo, símbolo innegable de resurrección.
    Elzeard Bouffier murió apaciblemente en 1947 a la edad de 87 años en el hospicio de Banon. Al final de su vida había perdido la costumbre de hablar... o es que a lo mejor no lo necesitaba.
    Sobre su tumba, en la tierra, alguien colocó este epitafio: LOS HOMBRES PUEDEN A VECES SER TAN EFICACES COMO DIOS.


     
Jean Giono, escritor francés (1895-1970)

*Este relato, que aquí aparece extractado, fue adaptado como película de animación por el canadiense Fréderick Back en 1987.                                                              
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Hablando de actos de las personas, yo los clasificaría en malos (o negativos),  de supervivencia (o neutros) y buenos (o positivos).
      En los actos malos (de fondo negativo), creo que todos estamos de acuerdo: son aquellos que perjudican al otro o a la humanidad, caso del tráfico de drogas, la trata de blancas o explotación sexual, también la explotación laboral, el crimen organizado, etc. Destruyen.
     Los actos de supervivencia (con un componente neutro) son los que practicamos la mayoría en nuestro vivir cotidiano. Vamos a nuestro trabajo y lo desempeñamos bien, con lo cual contribuimos a la creación de riqueza y a que la sociedad funcione,  pero lo hacemos de una forma interesada, porque nos pagan dinero. Cuidamos y queremos a nuestra familia porque nos tira la sangre, por amor a ellos, pero no lo hacemos de la del vecino y menos de la de un desconocido. O sea, nos mueve el interés, económico o afectivo.
     Ya por último tenemos los actos BUENOS, y lo pongo con mayúsculas, porque son esas acciones altruistas que hacen algunos en beneficio de los demás, sin esperar nada material a cambio, sólo por amor al prójimo. (La inmensa mayoría sólo damos pinceladas en ese aspecto y no todos). Ahí yo situaría a la madre Teresa de Calcuta, al Padre Vicente Ferrer, al Padre Ángel ("La Cruz de los Ángeles"), al Padre Carmelo al frente de su ONG IEPALA, a aquellas personas anónimas que presiden asociaciones culturales, deportivas (si son amateur, porque si son profesionales... ahí tenéis al que fuera presidente del C.F. Barcelona, el señor Laporta, ahora catapultado a la política), los que dedican un tiempo de su vida en trabajar con Cáritas, con Cruz Roja,  en ONGs, en servir comidas en los comedores asistenciales, ahora tan repletos con esto de la crisis. Y ahí, entre las personas que hicieron cosas buenas por los demás, de un modo desinteresado, sin esperar nada a cambio, yo metería también al pastor Elzeard Bouffier, que él solo, pacientemente, plantó un bosque en unas tierras que no eran suyas.

    Lo que hace falta, y ya concluyo, es mucha gente que haga cosas buenas por los demás, por la vida, ya sea recogiendo gatos y perros, ya sea plantando árboles, preocupándose y cuidando el patrimonio artístico, recuperando el folklore, sirviendo comidas en horas libres en la Cocina Económica de Oviedo o haciendo labor social en misiones en cualquier zona subdesarrollada del mundo. Todos ellos suman, suman en positivo. Luego, si se quiere, hablamos de qué acción es más importante, pero de momento yo me quedo con esto: gracias a esas personas, la vida adquiere tientes supremos y el materialismo ahí se bate en retirada.

lunes, 7 de noviembre de 2011

ENFERMEDADES RARAS


Los desfavorecidos

Se consideran enfermedades “raras”  aquellas que en el planeta no se dan más de 2.000 casos y están catalogadas en este momento en el mundo 7.000 enfermedades de este tipo. Existe una discriminación total hacia estos enfermos y sus familiares, investigar en estos campos no es rentable. Por un lado la industria farmacéutica, como industria privada  (creada únicamente para generar dinero) el posible “pastel” de estos enfermos no les genera beneficios y derivan sus investigaciones a campos donde la “tarta” es más jugosa, es decir, más rentable. Interesan las enfermedades coronarias, reumáticas…

Pero los auténticos culpables de esta situación esta claro que son los propios “estados”.Gobiernos que no toman las medidas oportunas y financieras en la investigación y desarrollo de estas patologías. A los gobiernos tampoco les es rentable.
Estamos hablando de enfermedades “raras”, pero no nos olvidemos de esas otras enfermedades que no son tan raras, que  son relativamente frecuentes, pero que tampoco es rentable su investigación.

Vamos a detallar cinco patologías de las consideradas raras:

-Síndrome del hombre árbol. Un solo caso en el mundo. Se trata de un hombre que tras sufrir un accidente desarrolló la enfermedad y de sus pies brotan una especie de raíces. Se sabe, hasta  ahora, que se trata de un extraño defecto genético del sistema inmunológico.

-Fribrodisplasia  Osificante.- Un mal genético en el que el cuerpo genera un hueso adicional en lugar donde nunca tendría que haber existido hueso. Lo que provoca en la persona que lo padece  que no pueda moverse. Enfermedad degenerativa  y bastante dolorosa. Afecta a unas 3.000 personas en el mundo. La foto que ilustra el comentario corresponde a esta  patología.

-Síndrome de Joubert.- Enfermedad neurológica descrita en 1.969. Hay documentados 200 casos en todo el mundo. Es una  malformación del mesencéfalo y del cerebelo. Provoca alteración en la respiración, en ocasiones el  mal desaparece misteriosamente.

-Hipertricosis  Lanuginosa. Enfermedad congénita, conocida como enfermedad del hombre lobo, cuerpo cubierto de vello. Se conocen 50 casos en el mundo Producida por la mutación de un gen, no se tiene claro si es hereditaria.

-Fetus in Fetus. Descubierta por Meckel, existen 100 casos documentados en el mundo. Se trata de dos gemelos que quedan unidos por el abdomen (normalmente), uno logra crecer sano y el otro queda en el interior del sano alimentándose de éste, cual parásito. Normalmente se diagnostica en la infancia, pero hay un caso documentado que se descubrió cuando el paciente tenía 47 años.

Confiemos y así lo deseamos, que se dé un giro de 180 grados en el estudio de las enfermedades “raras” y de las que no lo son tanto, pero que no interesa su investigación por su escasa demanda o nula rentabilidad. En beneficio de estos  pacientes y de sus familiares.-


Miguel Ángel Vázquez Vega

domingo, 6 de noviembre de 2011

VIAJE A LA HISTORIA

                                            Expreso 421
 
Es el día de hoy que en la Ciudad de Astorga, los mayores del lugar, recuerdan aquel trágico tres de enero de 1.944, la tragedia ocurrida en el túnel número 20  de Torre del Bierzo. El mayor accidente ferroviario ocurrido en España y una de las mayores tragedias ferroviarias a nivel mundial. Este túnel fue demolido en 1.987.

Todo comenzó un día normal cuando partió el tren Correo-Expreso 421 de Madrid con destino a La Coruña. Se componía de dos locomotoras y 12 coches. Todo transcurría con normalidad en la estación de La Granja (a mitad del descenso del puerto de Brañuelas) el tren efectúo su parada reglamentaría, el maquinista titular observó un problema de frenado en una de las locomotoras, en aquel momento el tren circulaba con dos horas de retraso, decidió continuar con una sola locomotora. Poco a poco el tren fue ganando velocidad, tenía que efectuar una parada en Albares de La Granja pero los frenos no respondían pasando por esta estación a toda velocidad. Se llamó a la estación de Torre del Bierzo que intentaron poner traviesas en la vía…pero no les dio tiempo.

 Llegando al túnel número 20 donde una locomotora con tres vagones maniobraba, al percatarse, intentó alejarse del lugar, pero no tuvo tiempo, el impacto fue brutal dentro del túnel. Al mismo tiempo un tren  ajeno a esta tragedia circulaba en sentido contrario, era un tren de mercancías número 7742 (carbonero) que circulaba con 27 vagones y un furgón, impactó con lo que ya era un autentico horno aumentando la tragedia y las escenas dantescas. El número de victimas nunca fue aclarado; las autoridades de la época intentaron suavizar la catástrofe y dieron como cifra oficial 250 víctimas, pero otras fuentes hablan de entre 600 y 1.000.

El revisor fantasma.-  Tres días después del accidente  D. Pablo Herrero de reconocida solvencia y persona muy respetada en Astorga, el día 9, se presentó al jefe de la sección de Astorga de la segunda comandancia de la Guardia Civil, realizando una denuncia (denuncia que se conserva en Astorga) que manifestaba: ” Que el día 31 del 12 (tres días antes del accidente ) viajando él de Madrid- Astorga en ese tren, en la estación de Valladolid penetró en el departamento un ferroviario portando una cesta, que supone sería para llevar la merienda y un capote de ferroviario de unos 40 o 50 años y que dirigiéndose a los pasajeros les anunció que en la estación de Torre y en un túnel había ocurrido un accidente muy grave. Uno de los pasajeros le preguntó que si era cierto y el contestó que no podía asegurarlo. Se bajó del tren y no se volvió a ver.”

Esta denuncia logró que se abriese una investigación intentando dar con el misterioso revisor pero no se logró;  las autoridades del momento descartaron que hubiese sido un atentado. La duda de las víctimas reales de la tragedia y si fue un atentado continúa planeando.-

Miguel Ángel Vázquez Vega

sábado, 5 de noviembre de 2011

SOBRE MOTES, APODOS Y SOBRENOMBRES

-- Texto y foto:  jrFRANCOS --

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   "Comentas que vas a colgar en el blog un artículo sobre `Motes, apodos y sobrenombres´. Te recuerdo que ese tema lo tocó Galán de forma muy elegante, entiendo que serán apodos de Corias, no nos darás la vara con personajes famosos, si fuera así, acuérdate del `Aguila de Toledo´, del `Manco de Lepanto´..."

                  Miguel Ángel Vázquez Vega, 24 de enero de 2011

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     Es interesante, para fijar definiciones, acudir al diccionario. Y eso es lo que voy a hacer. Cojo del anaquel mi vieja joya, el diccionario La Fuente, edición de 1933 y leo:

MOTE. Sentencia breve que encierra un secreto. (Yo más bien diría que encierra "una intención", que no es otra que la de fastidiar).

APODO. Nombre que se da a las personas, tomado  de sus defectos o de otra circustancia. (Es decir, si eres calvo te lo voy a recordar con un mote  para que te dé un subidón el ánimo cada vez  que te llame por tu apodo, por ejemplo, Pepe " el Calvo" como le decían los alumnos al director de un colegio en el que estuve y a quien no tenían mucha simpatía que digamos). 

SOBRENOMBRE según mi "joya" se define como "Nombre añadido al apellido" o tal vez nos resulte mejor en su segunda acepción: "Nombre calificativo con que se distingue  a alguien". (Los sobrenombres suelen ser más inocuos que los motes y apodos en general, son casi como una aureola).

                                                     
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    Fijado el esquema sobre el cual vamos a hacer un pequeño trabajo de aproximación, empezaremos a la inversa de como se escribieron, es decir, por el último, el SOBRENOMBRE.    

    Los SOBRENOMBRES no suelen ser tan dañinos como los motes o apodos, no tienen tan mala "jai". Así, "El pistolero de Pinto", como le dicen al ciclista Alberto Contador (1) por su gesto de al entrar en meta simular con el pulgar y el  índice un disparo, es algo que seguro hasta a él mismo le gusta porque ensancha su figura, ya que son muchas las veces que gana y otras tantas las que "dispara", y el que dispara ya se sabe, abate, gana el trofeo de su presa.  Lo mismo les ocurrirá a "Los leones de San Mamés", como se conoce a los jugadores del Atlético de Bilbao, hoy en día con la melena un poco recortada viendo el puesto que ocupan en la clasificación de la Liga. En esa misma línea, la de tener una cierta aureola con un sobrenombre estaría "El chico del tántrico", nuestro querido amigo y compañero de internado Alfredo Balsera, por su dominio de las artes amatorias, y también  Castro (el marido de Mamen) a quien se podía llamar "El lince del Regueirón" (2) por su facilidad para quitar la pelota al contrario. 

     Bien al contrario, los MOTES (y los APODOS, pues no veo una distinción clara entre ambos) llevan casi siempre mala leche en sí, no pretendiendo más que zaherir al otro, molestarlo, "joerlo" hablando en plata. Pocas veces un mote se fija en aspectos positivos, para resaltarlos. Aunque algunas, sí, como por ejemplo al alcalde popular de mi pueblo de adopción, Los Santos de Maimona, de nombre Manuel Lavado Barroso pero a quien se conoce más como "el Bonito", sin serlo precisamente, aunque se le puede mirar a la cara. Lo mismo sucedía con quien fuera mi compañero de curso en el convento, José Manuel Fernández Suárez a quien todos  conocíamos y conocemos por "el Peque", nombre éste que utiliza también una amiga mía, quien  escribe  "pq" cuando se refiere a su hijo de cinco años. "Pe-que" o sea, pequeño (en el sentido más cariñoso). Con el mismo sentimiento, el de la ternura y el cariño, debieron mencionar cuando niño a aquel también colega de Corias, hijo de padre cartero que cuando venía a visitarlo lo hacía en moto, asomándose al portón con su traje de cuero, polainas, y casco y gafas de aviador, y tocando el silbato, decía al primero que acudía: "Decidle a ´Bolita´ que está aquí su padre".  "Bolita", cosa pequeña y hasta enternecedora, seguro de cuando era un bebé rechoncho y gordito;  un mote o apodo tierno y hasta cariñoso, lo malo es que a aquellas alturas el mozangón era ya un adolescente más bien cargado de peso y lo de bola pequeñita se le quedaba un tanto corto y ridículo.
      En esa misma línea -la de los motes/apodos en positivo, que resaltan una cualidad- estarían los "Karina", cantante ingenua y de rostro angelical de nuestra época, y el "Conde" Leckio, ex de Ana Obregón, que ni era conde ni nada que se le pareciera, pero en el acerbo popular está la idea de que los condes son jóvenes y guapos, lo que en este caso era cierto. El mismo positivismo rezumaba el de nuestro compañero Alfredo Balsera, que le daba bien a las rancheras y por eso le conocíamos como "Tequila", la bebida mexicana por excelencia a cuyo folclore él hacía honor tocando la guitarra y cantando "La malagueña", "Jalisco", etc. con estimable entonación. Todos ellos, en fin, motes o apodos en positivo. Aún así, sostengo que el mote sólo tiene una finalidad: fastidiar, como veremos a continuación.
    
      En ocasiones, se fastidia resaltando un rasgo físico: "Miracielo" y "Rompetechos" les dicen a dos personas  santeñas, en trato desigual, ya que andar por ahí destrozando techos con la cabeza, a parte de entrañar un cierto peligro para la integridad física y perder más de una amistad, quien no te invitará más a su cumpleaños porque nada más salir tú tiene que llamar al albañil, es menos seguro y poético que mirar al cielo si procuras cerrar la boca no vaya a  pasar un pájaro a quien le esté dando en ese momento un apretón.
      La cabeza da mucho juego en esto de los motes. Alfredo Fernández y Gion recordarán aquel compañero suyo a quien llamaban Pepe "La boina", no sé si porque usaba tal prenda o por herencia. Cabezas de talla XL o con "luc" de bombilla dan mucho juego, habiendo toda una  pléyade de "cabezones" y "calvos"  que no se olvidan ni por un instante que tienen esa parte del cuerpo pasada de volumen o sin un pelo, y no precisamente "de tonto" , porque siempre hay alguien dispuesto a recordárselo. El palmito se lo lleva uno de mi pueblo natal, a quien ya decían Juan "El Calvo", pero a raíz de sorprenderlo trajinando con una  moza en un maizal, donde tuvo que practicar y no por voluntad propia el "coitus-interruptus", pasó a ser conocido como Pepe "El calvete del medio polvete", con lo cual cambió de categoría, pasando de ser persona portadora de mote a serlo de un sobrenombre.
      Si de la cabeza nos vamos a los pies, todos recordamos a aquel fraile a quien llamábamos -a sus espaldas, claro- "Zapato Loco", mote/apodo que yo  no sé bien a qué obedecía, ¿tal vez que calzaba botas potentes y cuando jugaba al fútbol daba miedo, cual guadaña? Años después, todos bailamos o al menos tarareamos aquella canción del grupo musical "Zapato Veloz" (¿no sería alguno de sus componentes, pues eran de Gijón, alumno de aquel fraile y por reminiscencias se llamaron así?)  y que decía: "Tengo un tractor amarillo, que es lo que se lleva ahora...". 
      Si de velocidades hablamos, allí estaba con su hábito blanco "Motorín", aunque tengo que decir que años después, ya secularizado, cuando me crucé con él en la Senda de Invierno, afueras de Oviedo, llevaba una caminar pausado, como si sus pistones hubiesen perdido gas, lo que no hacía honor a su mote/apodo.
      El que desde luego no perdía gas era un piloto de motocross de Cáceres, con quien coincidí en algunas carrerras cuando yo estaba metido en ese mundo, y a quien conocíamos por "Lanzallamas", tipo soplete o mejor aún de cohete de la NASA, tan activa entonces, lo que puede dar una idea de la fogosidad y acelerones que el  mozo daba entre salto y derrape.
                                                                                                                                                                 
     Hay veces en que los motes se centran en aspectos o características sobreañadidas, postizas. En nuestro dormitorio corrido, primeros cursos, allá por el 1959, 60 y 61, donde la intimidad era de playa pública, había un compañero -cuya fisonomía  guardo fotográficamente en mi memoria como si fuese ayer- que tenía una ropa interior, la que tapa las partes pudendas, de generosas dimensiones, como los futbolistas de antaño. Pues a este compañero se le bautizó como "Calzoncillos", cuando recuerdo que tenía un abrigo muy bonito, que a mí me gustaba mucho, que si los motes  tuviesen buenas entrañas en su cometido bien se le hubiese podido llamar "Abrigolindo", pero no, hay que fastidiar y machacar con lo que cause más daño e irrisión y de ahí lo de "Calzoncillos". Como también se perseguía el mismo fin con aquel otro, de un pueblo de encimas Cangas y próximo a ella, a quien le mortificaban con el, vean ustedes, denigrante mote de "Cuito Negro", porque como todo aquel que tiene ganado en casa, y más en esas casas a la antigua usanza asturiana, donde los animales no están en edificios anejos, si no que se sigue el patrón cuadra-vivienda-desván o "parreiro", estaría impregnado del olor de los animales y sus excrementos. "Cui-to- ne-gro", que ni siquiera se escribía "Kuitonegro", con "K", que podía visulamente quedar un poco  más elegante, en línea con lo del grupo "Ketama" o con lo del músico Kepa Junquera, pero no, al pobre muchacho, que si al primero que se lo dijo le hubiese solmenado una buena morrada, entonces que estaban tan al orden del día, y dos al segundo, de modo que, como decía el ganster, "prefiero que se me respete por miedo que no por cariño", pues se le seguiría llamando a sus espaldas, porque basta que se sepa que la cosa molesta para seguir molestando, pero nunca  en sus propias narices; pues el pobre muchacho tuvo que soportar durante su paso por Corias tan denigrante mote.


     También se da la circustancia de que el mote, en ocasiones, se agarra a un hecho protagonizado por el portador. En mi pueblo de adopción hay un vecino, creo que ya fallecido, a quien llamaban "Montaguarros" porque parece ser que un día le pescaron haciendo tan noble oficio dentro  de los cánones del sexo animalista. Dicen que el hombre era uno de los mejores de su cuadrilla vendimiando pero al "moteador" no se le ocurrió, en un rasgo de positivismo, bautizarlo pues, así, por su cualidad laboral, "El Vendimiador". No, no, que eso no vende, el  morbo y el éxito del mote está en ir a lo más escabroso: "Follador de guarros", que supongo serían hembras, pero no sé, como el mundo está como está en la búsqueda del placer (que no es ni más ni menos que la que hubo siempre y si no échese un vistazo a pinturas y grabados de las casas de romanos pudientes, como esas que han descubierto no hace mucho y fue noticia), pues ale, ahí te quedas por los días como el que fornicó con un cochino o cochina, que espero fuese de pata negra y montanera, lo cual indicaría un cierto poder adquisitivo y buen gusto en el hombre.

      Si usted va por Corniella, aldea asturiana vecina de la casa natal del Conde de Campomanes, y pregunta por la "Casa Vizcaín", ya nadie se acordará que, además de ser mi casa de nacencia, fue la casa con cuya "muiraza" se casó un vizcaíno que había venido a trabajar en la carretera del corredor del Narcea, principios del siglo XX, y que cuando se cansó de agarrarse al marro y la pala, prefirió hacerlo a los muslos de mi bisabuela, que buena moza decían que era. Son los motes de procedencia geográfica, como el que tenía aquel compañero del internado, ágil y mimbreño, que jugaba muy bien al fútbol, a quien llamaban "Sella" porque era oriundo de Ribadesella. En parangón y yendo a lo nacional,  en esta  línea de trabajo que nos hemos marcado, estaría la Casa de Alba, tan de actualidad porque su marquesa se ha llevado a la cama, después de marcarse unos pasos de sevillana el día de la boda, a un hombre montón de años más joven que ella -que no siempre iba a ser al contrario, como es habitual-, y aunque el "Hola" y el "Semana" no nos contaron luego que hicieron en esa cama -según los expertos puede que algo sí hubiera, pues el sexo se extingue con la muerte, sostienen-, ahí queda el hecho. ¡Tus ovarios, Cayetana!
    
    Falla ahí, en lo que acabo de exponer,  mi apreciación de que el mote es una puya,  pues ninguno de los tres casos citados es especialmente denigrante, lo que en cambio no podía decir aquel vecino del Corias de nuestros tiempos a quien conocían como "El Patalico", que no sé lo que significa, pero desde luego no me lleva a pensar en el andar de Naomí Campbell cuando desfila por la pasarela Cibelas, o tal vez sí, porque menudo andar caballuno no tiene la moza con eso de llevar al máximo el cruzar los pies en sus  andares. O este otro de mi pueblo adoptivo a quien llaman  "El Guarro" y a cuyos hijos di clase, siempre muy aseaditos ellos, pero a quien de ser invitados a la citada boda otoñal de la Duquesa de Alba no pondrían en la lista para que no desentonase con el de otras familias de abolengo. Imagínense ustedes al maestro de ceremonias anunciando la entrada de invitados:  "Y a continución, entra la familia de `Los Guarros´ de Los Santos de Maimona". No, no, por Dios, al lado de los Rivera, los Romero y etc. sería una deshonra. Mejor que no figurasen en la lista y entrasen por la puerta del servicio, más discreta.

    Como resumen de la idea sostenida (mote igual  a banderilla negra), un ejemplo palmario. En la plaza de la Escandalera (3) de Oviedo, entre el edificio de Caja de Ahorros de Asturias y la calle Uría, hay una estatua de Botero, titulada "La Maternidad", donde una mujer de generosas proporciones -sello distintivo del artista colombiano- sostiene en brazos un bebé. Pues la gente no la conoce por ese nombre, que sería algo en positivo y que realzaría la figura de la mujer. No, no, eso no vende; los ovetenses  cuando se refieren a ella le dicen "la Culona".
    -¿Vamos al cine esta tarde?
    -Sí, venga.
    -¿Dónde quedamos?
    -A la cinco en "la Culona", que nos dé tiempo a tomar un café antes.
    He ahí un diálogo del que fui protagonista, como tantos otros "carbayones" (4)  lo habrán sido.

    Y hasta aquí lo que tenía que decir, tiempo ha anunciado, sobre el tema. Escribí el primer borrador en servilletas en una cafetería en Zafra, después de desayunar, allá por mayo. Y el segundo el pasado septiembre, durante mi estancia en Oviedo. Hoy por fin junté los dos y le di la redacción definitiva. He procurado seguir una  línea de trabajo en dos planos: en uno, poniendo casos de Sobrenombres y Motes/Apodos genéricos tomados del  mundo de las personas conocidas a nivel nacional, y en otro, como contrapeso,  trayendo a colación los particulares de nuestros años de internado (con incursiones a veces a casos exclusivos de mis pueblos de nacencia o de adopción).
   
    Ahora voy a ver si localizo y leo lo expuesto por Galán sobre el mismo tema, que supongo será en los comienzos del Blog, cuando aún no me había yo incorporado.


NOTA.
 1. Alberto Contador, al que siempre se refiere la prensa como nacido en Pinto, Madrid, lo que es cierto, es descendiente de padres extremeños, en concreto de Barcarrota, conocida por su cerámica de placas y escudos, y por haberse encontrado tiempos atrás una edición antiquísima del Lazarillo, donde ganó su primera carrera con una bicicleta que le habían comprado a su hermano, actualmente su hombre de confianza. El Pabellón Municipal de Deportes lleva su nombre y todos los años hace una visita a los abuelos.

(2) Lo de "El lince del Regueirón" como sobrenombre de Castro se lo he puesto yo basándome en una conversación que oí un lunes a Peque y Ángel, quienes comentando el partido del día anterior, este último dijo: ..."y entonces vino por detrás Castro, entró como un lince y le quitó la pelota al defensa, me la pasó, avancé unos metros y tiré a gol". Gol que había supuesto el triunfo del C.F. Narcea.

(3) Lo de Plaza de la Escandalera suena a escándalo y viene de cuando en el pasado se quiso hacer no sé que obra o cambio (no recuerdo bien, pues hace tiempo que lo leí) y la gente se amotinó en esa plaza, con ruidosas y persistentes manifestaciones. Desde entonces pasó a conocerse Plaza del Escándalo o de la Escandalera a nivel popular, terminando por ser nombre con categoría oficial.

(4) Esta nota tal vez huelgue para muchos, pero por si alguno lo ignora decir que  los ovetenses son conocidos como "carbayones" en honor a un inmenso carballo que había en plena calle Uría, margen derecha en dirección a la estación de trenes, y que precisamente por ensanches de la citada calle fue arrancado, plantándose otro, que ya tiene un considerable porte, en el lateral derecho del teatro Campoamor. En ambos lugares  hay sendas placas conmemorativas.

CINCO. Este trabajo, con las debidas adaptaciones, será publicado en el plazo de una semana o dos en el periódico digital
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viernes, 4 de noviembre de 2011

LA REVÁLIDA DE POMBAL


Por fin llegaba la hora de la verdad. J.L. Pombal, cuya ingeniosidad todos celebrábamos tanto, se tenía que enfrentar a la traumática prueba de la reválida, donde no valía comicidad, ocurrencia o ingenio alguno. A ver que ingeniosidad se te ocurre ante un problema de derivadas. Y la verdad por delante Pombal estaba flojísimo en matemáticas. Ahora ya no valía ni la poesía ingeniosa ni el ardid inteligente de B.N. con sus cinco duros y la misa.
Solamente se le ocurrió un truco más viejo que el río Narcea. Al llegar a la puerta del aula se emparejó con su amigo Alfredo Mario y le dijo: “ Fredo, si  me pasas el examen, quizás apruebe”. Ante tal requerimiento se sentaron razonablemente cercanos solo les separaba un pasillo de un metro escaso. Alfredo, que era el chico para todo en el colegio, era además un buen alumno y estaba fuerte en  matemáticas. Así que Alfredo echó un vistazo al examen y vio que aquello lo solucionaba él en veinte minutos. En efecto, transcurrido ese tiempo, ya tenía el examen para entregar pero se demoró para hacer una copia con destino a Pombal. No era fácil. El aula estaba vigilada por no menos de tres profesores, ninguno de Corias. Controlar a los controladores siempre ha sido muy complicado. Que se lo digan a Pepiño Blanco. Alfredo hizo una pelota de papel-chuleta y aguantó hasta el segundo exacto en que vio que nadie le vería. La bolita voló hacia Pombal pero un mal cálculo artillero de Alfredo (un mal cálculo trigonométrico) hizo que el mensaje aéreo rebotara contra el canto de la mesa de Pombal y terminara en medio del estrecho pasillo que les separaba. Los puñeteros vigilantes no perdían detalle de cuanto se movía en la clase. Pombal vio su salvación a medio metro pero, ante el peligro de agacharse a recogerla disparó un zapatón del cuarenta y tres y lo plantó encima de la bola obstruyendo el pasillo. Esperaba hacer con su pierna el movimiento retráctil del camaleón que dispara su lengua y le recoge con la misma. Difícil. Tan difícil que uno de los vigilantes quiso pasar por el pasillo donde la pierna de Pombal  obstruía el paso. El hombre, muy educadamente, se dirigió a Pombal y le requirió: “Por favor…”. Pombal le miró y con toda la cara del mundo le dijo:” recién operado de menisco”. El profe pidió disculpas y se fue. Pombal se agachó y atrapó la bola. Estaba salvado. Cuarenta y pico años más tarde, o sea, hoy pido a los lectores de este blog un aplauso para mi amigo José Luis.
Los recursos de Pombal eran (son) infinitos. Con la rapidez de un rayo solventa cualquier problema. Su madre, que lo conoce como la madre que lo parió:” Luisín, hijo, nun bebas cuando conduces”. Y Pombal la tranquilizaba: “Tate tranquila mamina que yo pa beber siempre me paro”.
Podría estar una hora contando anécdotas de él. El que quiera que le busque por algún bar de la calle Rodríguez San Pedro en Oviedo y que le invite a algo a cambio de unas cuantas anécdotas gloriosas.
Un abrazo Luis.

Pepe Morán.

jueves, 3 de noviembre de 2011

LA CIUDAD MISTERIOSA

 
 
Circulando por una de las vías de comunicación que tenemos en el país, llegado a un punto nos desviamos tres kilómetros y nos encontramos con lo que fue una importante ciudad en su época de esplendor, se conservan en muy buen estado sus ruinas (muy aceptable), queda mucho por excavar y descubrir todavía. Las primeras noticias que tenemos de esta ciudad son del Geógrafo griego Estrabón. Fue importante centro cultural, administrativo y minero. Fue atacada por un personaje histórico relevante.
Podemos contemplar construcciones celtiberas: Como la necrópolis. Romanas: Como el anfiteatro, teatro, termas foro, acrópolis, santuario rupestre de Diana, acueducto, circo…y construcciones visigodas: Como la basílica de ……..
Es una maravilla sentarse en la parte alta de la villa,  contemplarla y soñar…
Adjuntamos tres fotos de este lugar, lo dejamos muy fácil.
                                    
                                       ¿DE QUÉ CIUDAD  HABLAMOS?

martes, 1 de noviembre de 2011

LA VIDA ES UNA "FILLE DE PUTE"


                                            -- Texto y foto:  jrFRANCOS  --

     Dice Steiner que "El recién nacido es suficientemente viejo como para morir". La muerte es demócrata, socializa, pasa el nivel y hace tabla rasa. Todos iguales e igualados, aunque algunos se pasen la vida afanados en ser más y marcar distancias porque no se han parado un momento a pensar que es lo único que tenemos seguro nada más nacer, el guapo y el feo, el rico y el pobre, el papa y el último imán de la más perdida mezquita.
     A veces se cobra vidas en los primeros pálpitos de su existencia  (como Itcíar, mi primogénita, hace veintisiete años, para gloria de la afirmación de Steiner); otras, se resiste en su visita (como José Luis Sampedro, noventa y cuatro años, lúcido en su pensamiento y obra, o como mi anciana madre, casi noventa, doblada como un árbol vencido sobre el tutor de su bastón, consumida igual que si fuese una pavesa en sus menos de cincuenta kilos, pasito a pasito, diez minutos para recorrer los cien metros que separa su casa -mi casa- del porche de la capilla  donde ve pasar la vida de una aldea asturiana, como tantas otras venida a menos: un tractor, un rebaño vacas con su pastor, un vecino que va a la faena de su hacienda...Poca cosa pues el pueblo se extingue al ritmo de sus ciudadanos y no hay sabia nueva porque ésta se ha ido a circular en la ciudad.
     Ve pasar también las horas, la mirada fija, el cerebro plano, sí, quiero creer que el cerebro no tiene actividad porque si no sería un sufrimiento pensar cosas y sentirse impedido para realizar siquiera alguna. O tal vez sea un rescoldo, sí, puede que el cerebro a esas edades y situación sea un rescoldo de vagos recuerdos, una nebulosa.
                
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     Mi madre era una mujer guapa, de constitución fuerte, bastante inteligente (herencia de su padre, hombre estudiado) y muy decidida, que como tantas otras personas de su generación le tocó bailar con los tiempos más negros de nuestra historia, la postguerra. Se casó con diecisiete años y teniendo gustos de señora de ciudad le tocó pasar toda la vida en un remoto pueblo entre privaciones y estrecheces, desarrollando el duro e inacabable trabajo de una casa de labranza, en un clima de silencio y obediencia impuesto por las costumbres sociales (la mujer, a obedecer) y las nuevas autoridades salidas de la guerra.
     Con las primeras quinientas pesetas que hubo en casa, tras pagar las deudas de un desfalco familiar, luchó para que yo estudiase, venciendo la negativa inicial de mi padre, un descendiente nato de aquellos cántabros duros de pelar, pesadilla de romanos y azote de las huestes musulmanas allá en Covadonga.
     Así caí, y tendría que decir de "caí de pie" por lo que de suerte para mi supuso, en el convento de la población asturiana de Corias para hacer el Bachiller Laboral bajo la tutela de los padres dominicos, trampolín que aproveché para llevar otra vida que la de ganadero-labrador, minero, artesano de un oficio o casado con una "muiraza" -para no ser nadie, pues habiendo llegado a su hacienda con lo que cuelga y una mano atrás y otra delante, sería toda la vida el "arrimao"-, medios de vida que eran a los que por estirpe estaba abocado.
     Cuando en vacaciones dejaba el internado y volvía a casa, iba directo a la alacena donde ella guardaba el chocolate, que no sé por qué razón tomaba cuando tenía el periodo, pues decían las mujeres más veteranas y entendidas que era bueno tomarlo en esos momentos. Y yo, goloso que lo fui siempre, hoy pellizcaba media onza, pasado mañana volvía a por la mitad que había quedado y así hasta dejar un resto testimonial de la tableta entre papel de plata y envoltorio con la marca La Cibeles, que así se llamaba. "Cuando gane dinero, le voy a comprar una caja llena de tabletas" me decía, para ahuyentar remordimientos, cuando cada mes ella iba a echar mano de aquel supuesto bálsamo y veía que no estaba como lo había dejado, llamándonos a capítulo a los tres hermanos, quienes negábamos todos la autoría con la firmeza que el apóstol negó a Jesucristo cuando le preguntaron si le conocía.
    Y ahora, que podía cubrirla de chocolate para que tomase un tazón por la mañana y otro a la merienda, que podía llevarla a la pastelería de Tineo o Cangas del Narcea, las dos villas más cercanas, a tomar un café con leche con pasteles, algo que le gustaba cuando no podía pagárselos o si lo hacía era muy de tarde en tarde y por cuentagotas cuando iba cada dos meses a la Plaza a vender lo que producía la hacienda (huevos, mantequilla, pollos de corral...), para comprar aquello que venía de afuera (café, azúcar, aceite, arroz...), pues resulta que ahora no puede tomar chocolate por prescripción médica y por toda salida se conforma con ir pasito a pasito, doblada sobre su bastón, a sentarse en el pórtico de la capilla -en honor de la virgen de Belén-, cien metros, diez minutos en el empeño, y encima su familia que estamos dando gracias porque no esté en una silla impedida.
     ¡Hija de cien padres, vida!
                                                       
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    Siempre se me oyó decir que quería morir joven. De adolescente y primera juventud, era un ensoñación. Unos se miraban en Di Stéfano o Puskas, otros en el Dúo Dinámico, Tom Jones, el científico Severo Ochoa o en el inventor Isaac Peral. Yo ponía la mirada en Alejandro Magno, muerto a la edad de treinta y tres años, en Jesucristo, crucificado a la misma edad, en Jim Morrison (The Doors), el que dijera aquello de "Vive de prisa, muere joven y que tu cadáver tenga un buen aspecto", muerto a los cuarenta años.
    Arrancando hojas del calendario, atrás quedaron esas dos etapas para dar paso a la madurez y tras ésta, la edad otoñal. Y siempre el mismo pensamiento. "Me gustaría morir joven".
    Cuando ya los sesenta se miran por el espejo retrovisor, habría que preguntarse qué entiende uno por "ser joven". Naturalmente, ya no podemos usar la vara de medir cuyas muescas señalan años, si no el indicador HLY, que mide los años de vida con salud, también conocida como esperanza de la vida en plenas facultades.  Estaríamos hablando, pues, del "número de años restantes que una persona de una cierta edad todavía vive pudiendo valerse por sí misma. Se trata de los Años de Vida Sanos, que introducen el concepto de calidad de vida". (El IDEAL de Granada, 29-10-11, pág. 15).

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     Para tener un cierto control sobre los últimos momentos -que nunca he entendido por qué se dice que no te pertenecen, que la vida pertenece a Dios y tienes que morirte cuando toque aunque sea en lenta agonía, cuando has tenido que ser tú el que bregase durante todos tus años y hacerte el responsable de los mismos-, estoy pensando en firmar el llamado Testamento Vital para que médicamente no se prolongue mi vida más allá de lo razonable, y también estoy pensando hacer otro testamento de exculpación para la persona, que cual Ramona que presuntamente ayudó a Ramón Sampedro, auxilie a uno y le facilite el tránsito.
    Todo esto, claro, en el plano teórico. Porque cuando llegue el momento se aferrará uno a la vida y al talego de medicamentos y sólo en contadas ocasiones, como sucede con mi anciana madre, dirá como dice ella: "Con la cantidad de gente joven que muere y uno aquí todavía".
    Sí, pese a la racionalización y mentalización, probablemente se aferre uno a la vida, ya con incontables años a la espalda, desmejorado y hecho una ruina humana, como se aferra todo ser viviente, porque el instinto de conservación -junto con el instinto sexual-, son el antídoto de la autoinmolación, son los que hacen que siga siendo posible ese maravilloso fenómeno de la naturaleza llamado vida.
    ¡Bastarda vida!


NOTA.-Escrito en Pinos Genil (Granada) el 1-11-11, Día de Todos los Santos, para el Blog de los Antiguos Alumnos de Corias y para el periódico digital www.lagacetaindependiente.com